Skip to main content

Full text of "!Apaga y vámonos! : pasatiempo lírico en un acto y dos cuadros"

See other formats


¡APAGA Y VÁMONOS! 


I 







t r¥ 


Esta obra es propiedad de sus autores, y nadie po¬ 
drá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla en 
España ni en los paises con los cuales se hayan cele¬ 
brado, ó se celebren en adelante, tratados internacio¬ 
nales de propiedad literaria. 

Los autores se reservan el derecho de traducción. 

Los comisionados y representantes de la Sociedad de 
Autores Españoles son los encargados exclusivamente 
de conceder ó negar el permiso de representación y 
del cobro de los derechos de propiedad. 

Queda hecho el depósito que marca la ley. 

Droits de représentation, de traduction et de repro- 
duction réservés pour tous les pays, y compris la Sué- 
de, la Norvége et la Hollande. 





¡APAGA Y VÁMONOS! 


PASATIEMPO LIRICO 


en un a oto y dos cuadros 


ORIGINAL DE 

J. JACKSOH VEYÁN y j. LÓPEZ SlltVft 

MÚSICA DEL 

MAESTROLLEÓ 


Estrenado en el TEATRO CÓMICO la noche del 31 de 

Mayo de 1007 


A 


MADRID 


JUNTA DELEGADA 
DEL 

TESORO ARTÍSTICO 


Libros depositados en la 

Biblioteca Nacional 


Procedencia 


Q 


T.bolea. 

N.° de la procedencia 

. _ 


fi. VELASCO, IMPRESOR, MARQÜftS DE SANTA ANA, 11 DUPL.° 

Teléfono número 651 


1907 










I • 


\ 

REPARTO 


PERSONAJES 

ANTONIA.. .. 

CARMEN. 

HILARIO. 


ACTORES 

Seta. Sánchez-Jiménez. 

Andrés. 

Sk. Veea. 


PEPE 


Ontivercs. 







\ * 



ACTO UNICO 


CUADRO PRIMERO 


La escena representa el recibimiento de una casa aristocrática. Puer¬ 
ta grande al foro que comunica con la escalera, y en el lado iz¬ 
quierdo otra que da paso á las habitaciones interiores. Ventana, 
también grande, en un extremo, con vidrieras de colores, abier¬ 
tas de par en par. Adosado al telón de foro habrá un banco ele¬ 
gante con respaldo, y á su derecha un perchero de buen gusto. 
Un la pared, y colgado encima del banco, un reloj de caja. Es 
de noche y la escena estará alumbrada por un farol de luz eléc¬ 
trica que pende del techo. 


ESCENA PRIMERA 

Al levantarse el telón, CARMEN, que es una doncella limpia como los 
chorros del oro, guapa y frescota, duerme profundamente, sentada 
en un extremo del banco, cubierto el busto con una vaporosa blusa 
que con estudiado abandono deja ver el escote de la muchacha y 
los brazos desnudos, y PEPE, ayuda de cámara, enamorado y vivo 
que sentado en el otro extremo, mira con ojos encandilados á la 

doncella 

PEPE (Por el reló que da una campanada.) 

¡La una y media!... ¡Camará 
con los amos lo que tardan! 

Se conose que la juerga 
les ha cogío con ganas. 


722464 









— 6 — 


Car» 

Pepe 


Car» 


Pepe: 

Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 

Car 

Pepe; 

Car» 


jLa mare de Dios... qué noche 
de calor!... ¡Es que se masca! 

(Limpiándose el sudor de la frente y del cuello.) 

Con la sofoquina que hase 
y este chubeski con fardas 
que tengo ar lao, me se ha puesto 
too mi ser como una fragua. 

Y es pa abrasarse... (Por carmen.) 

¡Qué boca!... 

¡Y qué braso... y qué garganta!... 

¡Y éste riso de la nuca!... 

(La coge un rizo con mucho cuidado y Carmen se es¬ 
tremece.) 

¡¡Y este hoyito de la barba!! 

¡Casi ná! Tengo la novia 

más bonita y más serrana 

der mundo. Y luego me quiere 

que se le caen las pestañas 

mirándome. ¿Ella fartarle 

á su Pepe?... ¡Antes la matan! (pausa corta.) 

¡Carmen! (Llamándola bajito.) 

(Suspirando.) 

¡Ay! 

¡Cómo suspira!... 

¡La pobresita de mi arma 
está soñando conmigo!... 

¡Qué rica! Voy á abrocharla. 

¡Asín! 

(intenta abrocharle la blusa con mucho cuidado.) 
(Dormida.) 

¡Estese usté quieto, 
señorito! 

¡Tupinamba! 

(Carmen se despierta asustada.) 

¡Ay!... ¿Qué hacías? 

Abrochándote, 
pa que no te costiparas. 

¡Ya estás bueno! 

Y apropósito: 

oye, tú; ¿con quién soñabas? 

Con el señorito. 

¡Ah! ¿Sí?... 

¡Está muy bien! (incomodado.) 

Se empeñaba 


— 7 — 


Pepe 

Car. 

Pepe 


Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 


Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 


Ca”. 

Pepe 

Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 


en que yo me había puesto 
un par de medias del ama. 

¡Vamos! 

¡Y quería el tío 
que yo se las enseñara!... 

Lo que se sueña es verdá; 
la misma desconfiansa 
la tengo yo. Y tú las llevas; 

¡se te conose en la cara! 

¿Yo? 

¡Sí, señora! 

¡Mentira! 

¡Jura! 

¡No me da la gana! 

¿Lo ves?... A que son oscuras. 

Pues no, señor, que son claras. 

¡Oscuras! Y se sujetan 
por aquí. 

(Señalando por debajo de la rodilla de Carmen que le 
rechaza con coquetería.) 

|Cá! Son más altas. 

Bueno, ¿pero á que son negras? 

¡Me juego er pescueso! 

¡¡ Plancha!! 

(Levantándose la falda y enseñándole las medias,) 
¡Mariá Santísm a! (Entusiasmado ) 

¿Lo ves? 

¡pa que no porfíes! 

(Dándole la mano.) ¡Grasías! (Pausa corta.) 
¿Sabes tú lo que te digo? 

Que ya me duele á mí el arma 
de servir á un pollo litri 
con la asaura tan blanca. 

¡Miá que no gustarle er cante! 

¡Ni er pescao! 

¡Ni la guitarra! 

¡Ni las bocas! 

¡Ni los chícharos! 

¡Ni los chatos! 

¡Ni las papas!... 

¿Entonses por qué ha venío 
á Sevilla? 

Por el ama. 

¡A ella en cambio la disloca! 


— 8 — 


Car. Como que nasió en la Argaba. 

Pepe ¡Miá que le gusta er meneo!... 

Car. ¡Y er cante y la saragata! 

Pepe ¡Como que tóo te lo pide 

por tangos y sevillanas! 

Anoche, sin ir más lejos, 
me dijo así, puesta en jarras: 

(Cantado con música del morrongo de ‘Enseñanza 
libre».) 

«Cuando tengas que dir á la calle 
que no te se orvíe 
de entrar en la esquina 
y me subas un cuarto de kilo 
de saragatona 
pa haser bandolina.» 

¡Arza y toma!... 

Car. ¡Como que ella 

es más flamenca que Triana! 

Pepe Y sin embargo se quieren. 

Car. ¡Digo! ¡Como que se pasan! 

Pepe Con eso de que hase poco 

que se han casao, no reparan 
y ande se tropiesan ¡duro! 
se dan los gachés del arpa 
ca pechugón que le ponen 
á uno los dientes de á cuarta. 

Asín es que en cuanto lleguen 
los papeles que mos fartan 
se acabó; mos englobamos 
como er catesismo manda 
y vamos á estar un siglo 
suando mier de la Alcarria. 

Cap. ¿De verdá?... 

Pepe ¡Por estas cruses! 

Car. ¡Lo que es lengua no te farta! 

Pepe ¡Pues yo siento no tenerla 

cuatro veses más e larga 

(Señalándose á la boca.) 

pa estarme un año disiéndote 
tóo lo que me gustas, ¡chata! 

Car. ¡Pepe! (Acaramelada.) 

Pepe ¡Escucha... reina mora! 

¿Sabes tú como es la casa 
que yo quiero para mosotros? 




Car. ¿Cómo? 

Pepe Pos voy á pintártela: 

una casa más alegre 
que una palomita branca, 
en arto, pa que la alumbre 
er sol en cuanto que sarga. 

La arcobita mu pequeña, 
y aun más pequeña la cama, 
que entre dos que bien se quieren 
con uno que quepa basta. 

Er piso arfombrao. 

Cap. ¿Na menos? 

Pepe Arfombrao de mejorana 

y tomillo, que es la arfombra 
más bonita y más barata. 

Car. ¡Mu bien! 

Pepe ¡Flores las que quieras! 

¡manque tenga que robarlas! 
porque las hembras juncales 
y las flores, seis hermanas. 

Car. ¡Olé! 

Pepe Y te azvierto una cosa, 

nena. 

Car. ¿Cuál? 

Pepe Que en las ventanas 

no me pongas cortinillas... 

Lo que hagamos á las claras 
y er que pase que mos vea 
y si le pica se rasca. 


Car. 

(Empujándole suavemente.) 

¡Anda dái, que me asesinas, 
ladrón! 

Pepe 

¡Ascucha, Morai'ma! 
¿Qué quieres? 

Car. 

Pepe 

¿Cuándo te toca 

de salir? 

Car. 

¿A mí? Mañana. 

Pepe 

¿Qué espertáculo prefieres?... 

Car. 

Er baile de confiansa; 
er agarrao. 

Pepe 

Vamos, sí; 

er baile de toma y daca. 

(Marcando chulonamente.) 


10 — 


Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 

Car. 


Pepe 

Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 

Cap. 

Pepe 

Car. 

Pepe 


(Entusiasmada.) 

¡Chipén! 

¡Pues mañana mismo 
voy á llevarte á Eritaña, 
y vamos á dar más vuertas 
que un gato loco! 

¡Qué lástima 
que haya que esperar!... 

(Da el reloj las dos.) 

¡Atisa! 

¡pero si no me acordaba!... 

¿De qué? 

¡Pues, de que tenemos 
la primer orquesta en casa! 

¡Er reló que toca solo! 

¡Pues aire, que ya se arranca! 


Música 


(La orquesta toca una polka imitando los sonido? de 
una caja de música. Carmen y Pepe la bailan chulona¬ 
mente, y cuando más entusiasmados están, la polka 
se apaga, como si al reloj se le hubiera concluido la 
cuerda.) 

(Hablado y amenazando cómicamente al reloj con el 

puño.) ¡Le daba así ai chisme este!... 

Calla, voy á subirme 
pa darle cuerda. 

(sube al banco.) 

Da mucha pa que dure 
tóo lo que pueda. 

Esta maquinaria 
la conosco bien. 

(Dando cuerda.) 

¡No le des tan fuerte 
que se va á romper! 

(Hablado.) ¡Cá! 

¡Que estoy viendo que va á saltar! (pepe deja 

caer el pañuelo, y con el pretexto de cogerle se agacha 
para recrearse mirando las pantorrillas de Carmen.) 

¡Que lo estoy viendo! ¡Que lo estoy viendo!... 
(Vuelve la cabeza y ve la faena de Pepe.) ¡VamOS, 
tú, niño!... 

¡Si es que me se ha caío er pañuelo!... 



Car. 

Pepe 

Cap. 


(Bajando al suelo.) ¡Ya está! 

¡Venga de ahí! (se reanuda con más fuerza la polka 
y Carmen y Pepe la bailan grotescamente á saltitos.) 
(a Pepe que al terminar el número la estrecha un mo¬ 
mento.) 


Hablado 


Pepe 


Cae. 

Pepe 


Car. 


Pepe 


Car. 


Pepe 


Car. 




¡Vamos, suerta ya! 

¡Josús, 

er mordisco que te daba 
en er labio superior 
de arriba, si te dejaras! 

(fon gachonería.) 

¡No me dejo! 

¡Ya lo sé! 

¡Ay, donsella de mi arma... 
cuándo dejarás er cargo! 

¡Y que es menuda la carga!... 

¡Sobre una donsella está 
tóo er peso que hay en la casa! 

¡Tóo, sentrañas mías! ¡Tóo 
menos er que te hase íarta, 
que er peso der cariño 
de este gachó que se abrasa 
y que no se pué apagar 
teniendo tan serca el agua!... 

En cuanto toquen á fuego 
en la iglesia las campanas, 

¡vas á ver tú qué servish 
de insendios tienes 

(Al rojo.) 

¡Ay, nena!... 

(Suena el timbre de la puerta enérgicamente.) 
(Asustada.) 

¡Los señoritos! 

(Se dirige á la puerta y abre.) 

¡Mardita sea su estampa! 



t 






Pepe 










— 12 — 



ESCENA II 


DICHOS, ANTONIA é HILARIO. Ambos de etiqueta y con abrigos 
de verano. Antonia viene muy bien peinada y sin sombrero. Los dos 

entran muy agitados 


Hil. 

Ant. 

Hil. 

Ant. 

Hil. 

Car. 

Ant. 

Hil. 

Car. 

Pepe 


Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 

Car. 

Pepe 

Car. 


Pepe 


¡Coqueta! (a Antonia.) 

¡Asaura! ¡Lila! 

¡Mira, Antonia!... (Amenazador.) 

¡Soso! 

¡Falsa! 

¿Toman el té los señores? 

¡Tomo lumbre! 

¡Tomo gárgaras! 

(Mutis por la izquierda .) 

¡ Valiente pisto! 

¿Qué mosca 
les habrá picao? 

¡Qué lástima! 

¡Anda, y que se arreglen ellos! 

Tienes rasón. ¡A la camal 

(Marca el mutis por la izquierda.) 

¡Olél (Siguiéndola.) 

(Volviéndose para cortarle el paso.) 

¿Pero ande vas tú?... 

A... despedirte. 

¡Pensaba!... 

¡Eso es lo que tú quisieras! 

¿Quién, yo?... 

(Se pasa la mano picarescamente por la boca como di- 
ciéndole ¡Limpiate!, y al notar que Pepe trata de per¬ 
seguirla de nuevo, cierra de golpe la puerta.) 

Escucha .. ¡flor de marva! 

(Ríe dentro Carmen.) 

Ahora lo de toas las noches. 

Se mete en su arcoba, atranca, 
se quita tóos los estorbos, 
se duerme como una santa, 
y yo... dándole ar serebro 
más vuertas que á una carraca. 

(Mutis por la derecha.) 


Intermedio musical 


CUADRO SEGUNDO 


Alcoba muy elegante con dos camas de gusto moderno, con mosqui¬ 
teros de encajes que las cubren completamente y tendrán aberturas 

•» 

de frente al público. Puerta grande al foro cubierta con una cor¬ 
tina y otras pequeñas, de escape, en los dos primeros términos, 
delante de la3 camas. Pendiente del techo, un globo de luz eléc¬ 
trica que lucirá cuando lo marque el diálogo. Las camas estarán 
colocadas de modo que las cabeceras descansen en las paredes 
laterales. Mesas de noche, butaquitas bajas, sobre las que aparecen 
en desorden las ropas de Antonia é Hilario y un perchero portátil 
en el que habrá un sombrero de jipijapa y una nube ó tapabocas 
ñnísimo. 


ESCENA PRIMERA 

ANTONIA é HILARIO 

Al levantarse el telón, la alcoba aparece á obscuras y Antonia é Hi¬ 
lario están en sus respectivas camas velados por los mosquiteros. 
Procúrese, antes de empezar el cuadro, quemar incienso ú otra 
substancia aromática, para que su perfume llegue hasta el público 

HlL. (Enciende la luz oprimiendo la pera que tiene á la 

cabecera de la cama. Descorre el mosquitero, saca el 
cuerpo y dice con cómica enefgía, dirigiéndose á 
Carmen.) ¡Y tómelo Usté COUQO quiera! (Pausa 
corta.) ¡Y así nó seguimos ni un minuto 
más! (Sacude el espacio con la mano como si quisie¬ 
ra coger un mosquito.) j Rediez con ios mosqui- 
tos! Esto no pasa más que en Sevilla... ¡Te¬ 
ner que dormir en una urna como Papús! 
Y que se traen un cante flamenco que ya, 

ya... (Dándose un manotón en el cuello.) ¡El niñ(> 

de Cabra que me ha picado en el cogote! 
¡Sí, señora! ¡Me carga Sevilla! ¡Y me hace la 
cusca el pescado frito! ¡Y me chinchan los 
polvorones! ¡Y ya tengo una Giralda en la 
boca del estómago!... (se da un manotón en la 
cara como queriendo coger un mosquito.) ¿Qué 


14 — 


quería usté? ¿Que en casa de un magistrado 
me arrancara con usté por sevillanas y que 
acabara marcándome la machicha? ¡Pues no 
señora! Y constele á usté que Hilario Mor¬ 
cillo, que un servidor, no hace el ridículo 
en ninguna parte, ni tolera, ¡óigalo usté 
bien! ni tolera que se le ponga en berlina 
de la forma que usté lo ha hecho. ¡Eso es! 
¡Salirse por sevillanas en un baile de socie¬ 
dad!... ¡Y con el médico de cabecera!... ¡Con 
ese botijo que fué novio de usté... y que la 
visita á usté con demasiada frecuencia!... 
¡La mar de visitas que le hace á usté! ¡Y 
que me las cobra á duro... que es el colmo! 
(Nuevo bofetón.) ¡Sí, señora! ¡Toda Sevilla lo 
sabe!... ¡Todo el mundo me señala con el 
dedo!... ¡Hasta los mosquitos trompeteros 
me zumban al oído mi desgracia! Sí, señora... 
¡¡me zumban!! (Ronca Antonia.) ¡Eso es! ¡Ron¬ 
cando como un cochero para que yo crea que 
está usté dormida!... ¡¡Dormida!! ¡Eso qui¬ 
siera usté! ¡Estar dormida para no escuchar 
los gritos de su conciencia! ¡He dicho!' (Deja 

caer el mosquitero, apaga la luz, vuelve á encenderla 
después de una pausa corta, y dice:) ¡¡Abü Se me 
olvidaba. Cuando volvamos á vernos frente 
á frente no me dirija usté el saludo. ¡No la 
conozco á usté! Es decir, ¡si la conozco... 
pero no quiero conocerla! (con tono despectivo.) 
¡Que usté descanse! (Apaga.) 

Ant. (Enciende la luz, se sienta y descorre las colgaduras.) 

¡Eso es lo que á usted no le importa; que 
yo descanse ó no!... Por supuesto, que la cul¬ 
pa es mía. ¡Sí, señor! Mía nada más, por 
haberme casao con un madrileño habiendo 
en Sevilla tanto sevillano desocupao... ¿Qué 
puede una esperar de un gato , más que ara- 
ñasos y bufidos?... Ya lo desía mi papá des¬ 
pués del sacrifisio. «¡Pobre hija mía! ¡Pobre 
ratonsito inosente, entre las uñas de ese mi¬ 
nino escuchimisaol » (Hilario se mueve en la cama 
nerviosamente.) / Escuchiniisao , sí, señor!... ¡Ra¬ 
quítico, más que raquítico!... Que de hom¬ 
bre no le quean más que las inisiales... ¡Si 


— 15 — 


no tienes más que huesos! ¡Si cuando te 
mueves en la cama paese que están jugan¬ 
do ar dominó! ¿Qué habré yo visto en tí, la¬ 
drón, más que ladrón, para quererte... (Llo¬ 
rando.) como te quiero?... ¿Tengo yo la curpa 
de que sea usté un desaborío y de que ten¬ 
ga yo tantísima grasia repartía por to mi 
cuerpo?... Si supiera usté bailar sevillanas 
no tendría yo que bailarlas con otro. ¡Eso!... 
Si bailara usted la machicha , como la bai¬ 
lan ya todas las personas distinguidas, no 
haría usté el ridículo, ¡so primol ¿Qué caba 
Uero se presenta hoy en sosiedá sin la ma- 
chicha?... ¿Se calla usté?... ¡Claro! ¡Qué va 
usté á desir!... ¡Soso! ¡Más que soso! (pausa 
corta.) ¿Que llamo ar médico todos los días?... 
Sí, señor. De nerviosa que me tiene usté 
siempre... y además... por lo otro... (con cierto 
rubor.) ¡ Por el deseo natural de poderte desir 
al oído: «¡Hilario de mi corasón!... ¡Morsillo 
de mi arma!... ¡Ya!... ¡¡Ya viene de camino!!» 
Y usté en lugar de agradesérmelo y llevar¬ 
me en palmitas, me trata como me trata... 
¡Ay!... ¡Pobre hijo de mi vida! ¡Príncipe de 
la casa! ¡Encantito de tu madre! ¡Qué viaje 
tan triste estás haciendo! ¡En tren botijo y 
con un revisor que es un perro!... (Rompe á 

llorar. Apaga la luz y cierra las cortinas. Pausa corta, 
después de la cual aparece por entre las dos camas, 
por la parte del foro, Hilario, con pantalones, batín 
de casa y zapatillas.) 

H:l. (Acercándose á ia cama de Antonia y dando un golpe 

enérgico sobre la mesa de noche. ) ¡Aquí está el 
revisor! ¡¡El perro ese!!.. Perro, ¿eh? ¡Pues 
antes bien le gustaba á usté el revisor! ¡An¬ 
tes no le molestaba á usted que entrara en 
su departamento fuese la hora que fuese! 
¡¡Chúpate esa!! (Antonia tose.) ¡Estoy dema¬ 
siado enérgico con ella, pero á las señoras 
no se las domina más que con la dureza! 
¡Si lo ven á uno blando se lo comen á uno! 
(Antonia tose más fuerte.) ¡Sí, tose, tose! ¿Qué 
quiere usté, que coja la pastilla y que se la 
lleve á la cama como otras veces? ¡¡Ca!l \Yd 


- 16 — 


Ant. 


Hil. 

Ant. 

Hil 

Ant. 


Hil. 

Ant. 

Hil. 

Ant. 

Hil. 

Ant . 

Hil. 

Ant. 

Hil. 

Ant. 

Hil. 


Ant. 

Hil. 

Pepe 

Ant. 

Pepe 

Hil. 


se acabaron aquellos tiempos!... ¡Ya no soy 
el Morcillo de antes!... En cuanto el rubi¬ 
cundo Febo asome la gaita y entremos en 
agujas, la cogeré á usté de la manita, la 
llevaré á casa de su señor padre y tendré el 
gusto de perderla á usté de vista para siem¬ 
pre. ¡Pues no faltaba más!... (Todo esto lo dice 
dando la espalda á la cama de Antonia.) 

(Aparece por detrás de Hilario con abrigo hasta los 
pies, se acerca á él y le da un golpe en la espalda.) 


¡Caballero! 

(Asustado.) ¡Canario!...¿Pero hemos llegado ya? 
¡Sí, señor! 

¿Trae usté algo de pago? 

¡Ya ha asomado la gaita Febo, y no tiene 
usté que molestarse, porque soy yo la que 
se va de aquí para no volver más! (indica ei 

mutis.) 

¿Cómo se entiende? 

¡Ya lo sabe usté! 

¡No saldrá usté de esta mansión mientras 
á su marido le quede un hálito! 

¡Lo veremos! 

(Tierno.) ¡Pero oye, Antoñita:no te pongas así, 
mujer!... S* 

(Empujándole.) ¡Quítese usté de en medio! 
(Asustado.) ¡Pero te vas sola! 

¡No, Señor! (se acerca a la cabecera de la cama de 
Hilario y toca el timbre neiviosamente.) 

¿Pero qué haces? 

¡Llamar á Pepe para que me acompañe! 
¿Ah, sí? ¡Pues yo voy ahora mismo al Juz¬ 
gado para dar parte de la conducta de usté!; 

(Toca el timbre que habrá en la cabecera de la cama 
de Antonia.) j \ \ ! 

¿Qué haces? • * 

¡Llamar á la doncella para que me acompa 
ñe y me sirva... de testigo! 

(Asomando la cabeza por la puerta del foro.) ¡Seño¬ 
rito!... 


¡Pasa! (imperiosamente.) 

No puedo, señorita. Estoy en paños me¬ 
nores. 



— 17 — 


Pepe No llevo más que los carsetines. 

Hil. ¡Vete! 

Ant. ¡Como te veo con )a gorra! 

Pepe Me la he puesto para no costiparme. 

Ant. ¡Vístete! 

Pepe ¡Volando! (Mutis.) 

Car. (Asomando la cabeza p >r la lateral izquierda.) ¡Se¬ 

ñorita! 

Hil. ¡Entra! 

Car. Estoy en enaguas. 

Hil. ¡No importa, pasa! 

Ant. ¡No! 

Car. Espere usté, me echaré una falda. (Mutis.) 

Hil. (paseándose agitadamente. ) ¡Creerá usté que me 

importa á mí que usté se vaya! 

Ant. ¡Ni á mí que usté se quede! 

Hil. ¡Yo me he casado con una mujer de su 

casa; no con la Cachavera! 

Ant. Ni yo he dejao á mis padres para vivir con 
un hombre así; que párese usté un funeral 
de tersera. 

Hil. ¡Ya se acordará usté del funerali 

Ant. ¿Yo? El hueco de un hombre se llena fásil- 
mente. 

Hil. ¡Pues mira que el de una mujer!... 

Ant. ¡Grosero! 

HlL. ¡Antonia! (cómicamente se dirige á ella y cambia 

bruscamente de tono.) Permítame listé. (Exten¬ 
diendo la mano hacia la oreja de Antonia.) 

Ant. ¿Qué es? 

Hil. Un mosquito que tiene usté en la oreja, (lo 

coge con dos dedos y lo mira.) ¡Pobre inocente! 
¡Ni se ha movido! (Por el mosquito.) Intoxica¬ 
do por ese veneno rojo que tiene usté en 
las venas ¡mala sangre! En cambio cuando 
me pican á mí aletean cantando de gusto, 
porque la tengo dulce. ¡Dulce como el azú¬ 
car! 


2 


— 18 — 


ESCENA II 

DICHOS. CARMEN y PEPE 

Pepe (por el foro.) Ya estoy, señorita. 

Car. Mande usté, señorito, (por la izquierda.) 

Ant. ¡Ven conmigo, Pepe! 

Hil. ¡Carmen, acompaña á la señorita! 

ANT. ¡Pepe! (Enérgicamente.) 

Hil. ¡Carmen! (ídem) 

Pepe Pero señoritos... 

Ant. ¡Vaya! 

Hil. ¡Pues no faltaba más! 

Pepe ¿Me permiten ostés una confianza? 

Hil. ¡Habla! 

Pepe ¿Saben ostés cuál es el acompañamiento 
más indicao? Er siguiente: ¡Señorita; acom¬ 
pañe osté ar señorito! ¡Carmen: acompaña á 
Pepe! 

Ant. ¡Usté obedese y calla! 

Pepe ¡No he dicho na! 

Hil (a Pepe con aflicción cómica.) ¡Ay, Pepe; qué 

desengaño tan grande! 

Ant . (a carmen llorando.) ¡Ay, quién me lo había de 

desir! 

Car. ¡Señorita, por Dios! 

Ant. ¡Si es que tengo mucha pena! ¡Ay! ¡Si es 
que tengo el corasón encogió! 

Pepe (Entristecido también.) No, y SÍ dgueil OStés asín, 

acabará por encogérsenos á todos. 

Hil. ¡No quisiera más sino que llamara usté en 

su casa y que su padre se hiciera el sordo y 
que tuviera usté que pasar la noche al re¬ 
lente! 

Ant. ¡Se iba usté á reir mucho! 

Pepe (con dignidad.) ¡Al relente no, diendo conmi¬ 

go! Si la señorita no pudiera entrar en casa 
de sus señores padres, tengo yo una tía se¬ 
gunda que la residiría con los brasos abier¬ 
tos; que no sería usté la primera. 

Ant. (Resuelta.) ¡Vamos, Pepe! 

Hil. (ídem.) ¡Largo, largo! 


19 — 


Ant. 

Hil. 


Ant. 

Hil. 

Pepe 

Car. 

Pepe 

Ant. 

Car. 

Pepe 

Ant. 

Hil. 


Hil. 

Car. 

Hil. 


Car. 

Hil. 

Car. 


Hil. 


Car. 


Hil. 

Car. 

Hil. 


(Con desdén ) ¡Adiós! 

(ídem.) j Vaya usté con Dios! (con cariño.) ¡Oye... 
toma las pastillas por si te repite la tos! (Dan 

dolé una cajita, que cogerá de la mesa de noche ) 
¡Grasias! (Tomándola.) ¡Ah!... ¡Que no te acues¬ 
tes sin tomar el té, que estás muy débiil 
¡Gra^ ias! 

(A Carmen, mirándole la pechuga.) TÚ, niña... 

¿Qué? 

¡Abrígate! 

¡Cuídalo bien, Carmen! 

No le fartará ná, señorita. ¡Como si estuvie¬ 
ra osté aquí! 

Un poquito menos. 

¡AdiÓS, verdugo! (Mutis por el foro, seguida de 
Pepe.) 

¡Antonia! (Llega suplicante hasta la puerta.) 

ESCENA III 

CARMEN é HILARIO 

¿Has visto, Carmen? (Muy afligido.) 

¡Vamos, señorito!... 

¡Ay, Carmen, qué mujeres hay! (i.a abraza.) 
¡Ay, dispensa, pero es que se me puede aho¬ 
gar con un cabello! 

¡Pues desahogúese osté lo que quiera! 

¡Ay, Carmen'... (Abrazándola de nuevo.) ¿Qué 
hago yo aquí solo? 

No abusar de la soledá, que se va osté á 
poner peor, y tomar er té, que se lo voy á 
traer á osté en seguida. (Mutis por la izquierda.) 
¡Pobre tórtolo viudo! ¡Te has quedado sin 
tórtola! (Fijándose en la almohada.) ¡Aquí está el 
hoyo! (cogiéndola.) ¡Aquí reclinó su cabecita! 
(Da dos ó tres besos en la almohada con pasión cómica.) 
(Que sale con el servicio de té.) ¿Pero ya está OSté 
asín, Señorito? (Deja el servicio sobre la mesa de, 
noche de Hilario.) 

¡Soy muy desgraciado! 

Eso es porque á osté le da la gana. 

¡No me quiere! 


Car. 


Hil. 

Car. 

Hil. 


Car. 

Hil 

Car. 

Hil. 

Car. 

Hil. 


Car 

Hil. 


Car. 

Hil. 

Car. 

Hil. 

Car. 


¿No le va á querer á osté? Lo que tié es que 
como á la señorita le gusta una barbaridá. 
too lo flamenco y osté tié esa guasa... 

¿Guasa yo? 

¡Natural! 

¡Pues si yo soy el tío más gitano de España! 
¿Tú sabes cómo me llaman á mí en el café 
de Naranjeros? ¡ Patitas de araña ! ¡Sí, señor! 
Y yo me bailo la machicha y las sevillanas y 
el zorongo y todo lo que se bailen en Sevilla. 
Ahora, que no quiero que mi señora se 
arranque en público como una bailaora de 
tablao ; pero yo... jToma cadera! Pa que te 

enteres! (Dando con la cadera en la de Carmen.) 


Música 

¿Está usté listo? 

¡Vamos allá! 

(colocándose en postura ridicula de baile.) 

¡Ole los hombres! 

¡Ahí la verdá! 

A mí, serrana mía... 

¡Cariño! 

De mis entrañas, 
me pusieron por mote... 

¡Mi niño! 

Patas de araña. 

Fíjate un poco, 
que yo en la seguidilla 
¡chiquilla! 
me vuelvo loco. 


Lo cañí verdadero... 

¡Salero! 

Es la finura; 

y er vaivén me lo pongo... 

¡Sorongo! 

En la sintura. 

¡Fíjese un poco 
y verá er señorito 
¡bonito! 
si lo disloco! 




— 21 


Hil 

Car. 

Hil, 

Car. 


Hil. 

Car. 

Hil. 

Ant. 

Pepe 


(a1 terminar las seguidillas, Antonia y Pepe asoman 
la cabeza por entre las cortinas de la primera dere¬ 
cha y sorprenden á los otros personajes.) 

¿Y de la machicha, qué? 

¿Baila osté la verdadera? 

¡La derniere nouvotél 
Yo el pañuelo como faja 
pa ceñirme un poco más. 

(Se pone la nube que estará en la percha y que será 
grande, rodeada al vientre, con las puntas hacia ade¬ 
lante.) 

Y yo el sombrero de paja. 

(Se pone el jipijapa con el ala levantada por delante.) 

¡Vaya un^i/n!... 

¡Tñ verás! 

(¡Lo del pum me causa miedo! 

(¡No hay cuidao; es por detrás!) 

(Bailan de frente la primera parte de la «machicha» y 
al volverse de espalda Antonia, hace señ^s á Carmen 
para que la deje el sitio. La doncella se oculta un 
momento y la señorita, que la sustituye, baila con 
Hilario sin que él se entere. Este, al unirse á Antonia 
de espaldas y después de darse ambos el ‘famoso» gol¬ 
pe de... ¿Cómo lo diríamos?... de... ¡bueno, ya lo en¬ 
tienden ustedes!... la coge de la cintura extendiendo 
los brazos hacia atrás y siguen bailando hasta que 
Antonia se desase y se esconde detrás de la cama, 
dejando de nuevo su sitio á Carmen, con la que se 
encuentra Hilario al volverse. Este juego se repite en 
la última parte de la «machicha», de modo que Antonia 
sea la que dá á Hilario la «culada» final (¿por qué no 
decirlo así, si esto es lo castellano?), tirándole al suelo 
por efecto del golpe. 

Lo cómico de esta situación consiste en que Hilario 
crea que baila con la doncella, cuando en realidad 
sólo tiene con ella los pasos de frente. 

Con el último golpe de «bombo» que se dan los 
señoritos, coincide otro que Carmen da á Pepe en el 
momento en que éste sale de la primera derecha de 
espaldas y puesto en «situación». 

Además de esta explicación se hace otra en la par¬ 
titura, á la que deben sugetarse los directores de 
escena.) 


— 22 — 



Pepe 

Hil. 

Ant. 

Pepe 

Ant. 

Hil. 

Pepe 

Hil. 


Ant_ 

Car 

' > y 

Pepe 

Hil. 

Ant- 

Hil. 

Ant* 

Hil. 

Ant,. 

• ; f ‘ : : 

Hil. 


Ant.. 

Hil, 


Ant .. 
Pepe. 


t 




'■ ■ '■■' r ' '■ '' 1 -■ ■■ 

Hablado 

* I > . S . . ■ - 4 1 

. * J , , : l " 

¡Vaya cardo! 

¿Pero eres tú? (sorprendido.) 

¡Yo! ¡Párese mentira qir no me hayas co- 
nosido por el pum! ( ofendida.) 

¡Hay tan poca diferiensia entré dos gorpes 
de bombo!... 

¡Vaya una pena que te ha dao nuestra se- 
parasión! ¡Infame! 

(a Carinen.) ¡Pero ves!... (A Antonia.) j Así SOÍS 

las mujeres! 

(A Carmen.) ¡Así Seis! í 

¡Cuando estaba ensayándome para tenerte 
contenta y poder acompañarte la macliiclid! 
¡Desagradecida! 

¿Es de veras? (A Carmen.) 

¡Anda, pues si er probe señorito estaba que 

se caía de tristesa sin osté 1 

(¡Y cómo se agarraba er ladrón pa no 

caerse!) 

¡Ay, rica, qué angustia he pasado! (cogiéndo¬ 
la amorosamente de las manos.) 

¡Así aprenderás! 

¿Pero cómo has vuelto tan pronto? 

Porque no me he ido. 

¡Ah! ¿no? 

¡Tonto! ¿Dónde querías que fuera yo así? 

(Se abre el abrigo y deja ver la ‘toilette» de cama.) 
¡ lapa! (Cerrándola rápidamente el abrigo al observar 
que Pepe la mira.) Y ya lo sabes: yo bailo con¬ 
tigo la niachicha en casa del magistrado, y 
en la Audiencia, y en el mismísimo Tri¬ 
bunal Supremo, si mi mujercita me lo 
manda. 

¡Embustero! (Embelesada.) 

(Con amor.) [Zalamera! (Pausa, durante la cual se 
miran fascinados.) Oye, ¿pero de veras no lle¬ 
vas más que el abrigo?... (Abriéndola el abrigo.) 
¡Tapa, goloso! (Dándole con cariño en la mano ) 
¡Señorito... que se va á cargar demasiaoi 

(Señalando el servicio de té.) 



23 


Hil. 

Pepe 


Hil. 

Ant. 

Pepe 

\nt. 

Hil. 

Ant. 


Pepe 


ANTONIA 
pitan el 

Hil. 

Ant. 

Píil 

Ant. 


Hil. 

Ant. 


¡Ah, sí! Anda, echa té. (a Antonia.) 

(a Carmen.) ¡Donsella... VUerve la cara! (Anto¬ 
nia se dirige á la mesa y echa té eri una taza, mirando 
amorosamente á Hijario. Este habrá sacado del batín 
un pitillo que se pone en la boca y después busca ce¬ 
rillas palpándose los bolsillos.) 

Por supuesto, que ya estará frío. 

No, todavía no. (Tocando la tetera ) 

(Mirando de reojo á Carmen.) [Las teteras conser¬ 
van mucho er calor! 

(a Hilario.) ¿Qué buscas? 

Las cerillas. 

¡Aquí no están! (Mirando á la mesa de noche.) 
¡Tú, mistos ar señorito! (a Pepe.) ¡Y tú, corre! 

( A Carmen.) 

¡Como no haya en la cosina! (Mutis de Carmen 
y Pepe; la primera por la derecha y el último por el 
foro.) 


escp:na ultima 

é HILARIO que cuando desparecen los criados se preci- 
uno hacia el otro y se cogen amorosamente las manos 


¡Antonia!... 

¡Hilario!... 

¡Qué tontos somos! ¿verdad? (pausa.) 
¡Tontísimos!... ¡Ay, mira; serillasl (cogiendo 

una caja que habrá caída al pie de la cama de Hilario.) 
¡ Poma! (Encendiendo una y acercándose.) 

Trae. (Tratando de coger la cerilla.) 

(Con coquetería.) ¡No! ¡En mi lumbresita! (An¬ 
tonia muy juntita á Hilario tiene el fósforo para que- 
él encienda y le pasa el brazo izquierdo por encima 
del hombro. Hilario, que mira á Antonia encantado, 
cada vez que da una chupada, parece que da un beso 
y en el momento en que más embelesados están los 
dos y cuando Hilario chupa por tercera vez aparecen 
Pepe y Carmen muy ligeros; enciende una cerilla cada 
uno y al hacerse cargo de la situación quedan sus¬ 
pensos.) 


24 — 


Pepe 

Car. 

Pepe 



¡¡Lumbre!! 

(a Carmen.) ¡TÚ! ¡Apaga J vámonos! (Apagan 
las cerillas sin que el grupo de Antonia é Hilario se 
descomponga.) 


FIN DEL PASATIEMPO 


OBRAS DE JOSÉ JAOKSON VEYAN 


La mujer demócrata, juguete cómico en verso. 

¡(■uerra á las mujeres! juguete cómico en prosa. 

¡Guerra á los hombres! ídem id. id. 

\I sol que más callenta, ídem id. id. 

¡dispense usted, ídem id. id. 

Al Infierno en coche, ídem id. id. 

Corona y gorro frigio, apropósito en un acto y en verso. 

Pescar en seco, zarzuela en un acto y en prosa. 

SKI Conde del Muro, drama en un acto y verso. 

A las cinco, juguete cómico en prosa. 

Amor al arte, ídem id. verso. 

Nobleza de amor, drama en un acto y en verso. 

Por un telegrama, juguete cómico en verso. 

La casa de préstamo*, ídem id. id. 

El tesoro de los sueños, i ’em id. en prosa. 

A las puertas del cielo, drama en un acto y en verso 
La chaqueta parda, comedia ídem id. 

Herir en el corazón, ídem en dos, id. 

El lin del cuento juguete cómico en verso. 

El sol de la caridad, (1) drama en un acto y i n verso. 

La perra de mi mujer, juguete cómico en ídem. 

La riqueza del trabajo, comedia en un acto 6n ídem 
¡Sel» reales con principio! juguete cómico en prosa. 

El cuerpo del delito, ídem id. id. 

La noche de estreno, ídem id. id. 

Entre vecinos, ídem id. en verso. 

¡Hijo de viuda! drama en un acto y en verso. 

La piedra filosofal, juguete cómico en verso. 

Nely, oomedia en un acto y en verso. 

¡Lina limosna por l>los! drama en un acto y en verso. 

El regalo de boda, (1) comedia en dos actos y en verso. 
Diamantes americanos, juguete cómico en prosa, 
líos para dos, comedia en dos actos y en verso. 

¡Bonito negocio! juguete cómico en un acto y en prosa. 

¡Vida por vida! drama en un acto y en verso. 

LJna onza, (1) juguete cómico lírico en verso. 

El estilo es eí hombre, ídem id. en prosa y verso, 
j 4dlós, mundo amargo! (1) zarzuela en dos actos, prosa y verso. 
La llave del destino, juguete cómico en prosa. 

El Marqués de la Viruta, ídem id. id. 

Filosofía alemana, ídem id. en verso. 

Mazapán de Toledo, juguete cómico lírico. 

En el otro mundo, (1) ídem id. en verso. 

Tragarse la píldora, juguete cómico lírico en verso. 
Cascabeles, ídem id. id. 

La mano bl»nca, idem id. id. 

Moneda corriente, juguete cómico en prosa. 

Prueba de amor, ídem id. en verso. 

¡Viva mi tierra! (2) zarzuela en dos actos, prosa y verso. 

Los matadores, (3) revista política en verso. 

Juan Gunzi lez, comedia en un acto y en verso. 


A gu«to de los papas, juguete cómico ídem id. id. 

La mano t?e gato ídem id. id. 

IHedUin oyente, juguete cómico lírícoídem. 

I.n sevillana. ídem id. id. 

Toros «Se puntas. (1) ídem id. id. 

¡Laureles del arte! comedia en un acto y en verso. 

«freo » ocio nal. (4) revista en un acto y en verso. 

La jaula abierta, comedia en un acto ídem. 

Manicomio político, (4) revista en un acto ídem. 

Toros embolados, disparate cómico lírico en un acto y en prosa 

¡El premio gordo! (1) ídem id. id. 

vir«* colad», juguete cómico lírico en verso. 

BJn torero de gracia, ídem id. id. 

Mola íBtL ídem id. id. 

brandes y chicos, (4) revista en un acto y en verso. 

< hviten u Margaux, zarzuela en un acto y en verso. 

Las plagas de Madrid, (1) revista ídem id. 

La estrcvla «leí arte, juguete cómico lírico en un acto y en verso. 
Los primos, (1) ídem id. id. 

Te espero en Eslava, (5) apropósito en ídem id. 

¡Zarago/u! en un acto y en verso. 

Los baturros, (1) juguete cómico lírico en un acto y en verso. 

El cosechero de Argandu, disparate cómico lírico en un acto 
en prosa. 

¡ 41 agua patos! pasillo lírico en un acto y en verso. 

Metal les para la historia, zarzuela en ídem id. 

.11 pan, pan, y al vino, vino, ídem id. id. 

$eba»tian *■ ulido, juguete cómico en ídem id. 
l.os sran»olotiuos, juguete cómico lírico en ídem id. 

Me Madrid á Maris, (6) viaje cómico lírico en nn acto y en prosa 
y verso. 

ISiiñuel »s, pasillo cómico lírico en nn acto y en verso. 

¡Angelito! z: rzuela en ídem id. 

Las niñas al natural, ídem id. id. 

El verso y ta prava, juguete en un acto y en prosa. 

La pupilera, juguete cómico lírico en un acto y en verso, 
l.os trabajadores, zarzuela en ídem id. 

I.» caza del oso, (6) viaje cómico lírico en un acto y en prosa 
verso. 

Los vecinos del segundo, (7) juguete cómico lírico en un acto 
en verso. 

Eolios Blei*geres apropósito en ídem id. 

La espada de honor, maniobra militar en un acto y en prosa 
La ha»*ca nueva, (8) zarzuela en un acto y en verso. 

€» 1 o i*i«is de isturias, (9) loa en ídem id. 

Teatro Cervantes, apropósito en un acto 

Triple a lia ii 7.a. 

Un primo del otro mundo. 

Atfonsa la buñolera. 

E a Imiian:». 

Clases especiales, 
in punto tilidno. 

B a flor «le la Montana. 

{-•istos que merecen palos. 

ES carnaval del amor. 

Primera medalla. 

Las /.apóllelas. 

La tienta. 

< urro López. 

Ensalada rusa 

La tonta de capirote. 

El si natural. 

El tantas <ua de la esquina. (1) 

1.a niña de Willagorda. 

La llorera sevillana. 

El paraíso perdido (10) 


■ a chiquita do Ha jera. 

Hiña Rosa. 

Los tres millones. (11) 

M.a Mari-Juana. 

Lo- arrastraos. (11) 

Las buenas formas. 

La cariñosa. 

Currci^l.opex. (zarzuela) 

La señora capitana. 

I I barquillero (11) 

El fondo del baúl. 

La tía Cirila. 

El Coco (12). 

Cliíspita ó el barrio de Maravillas (12) 
ian Juan de Lux (18). 

Los granujas (13). 

El Puesto do llores (11b 
Colorín coloran... (13). 

La chica del maestro (11). 

Los chicos «le la escuela (13). 

La última copla (14). 

La borracha (11). 

Los zapatos tic charol (15). 

El dinero y el trabajo (16). 

¡Pícara lengua! 

Los guacos (13). 

El Cake-Walk. 

Los quintos. 

La CS atita blanca (17). 

Las buenas formas (refundida;. 

El recluta (17). 

El moscón (18). 

El galleguito (15). 

El guante amarillo (17). 

El palacio de cristal (17). 

El susto gordo (18). 

¡Apaga y vámonos! (11). 

OBRAS NO DRAMÁTICAS 

Primeros acordes, colección de poesías. (Agotada) 

Mi llln •«> «ic memorias, idem id. (Idem) 

Hutas de amor. ídem id. (Idem) 

Ensalada rusa, artículos y poesías. 

Prosa vil. 

¡ Hila va eso! 


(1) En colaboración con D. Eduardo Jackson Cortés 

(2) Idem con D. José Cuesta. 

(3) Idem con D. Eloy Perillán y Buxó. 

(4) Idem con D. Salvador María G-ranés. 

(5) Idem con D. Eduardo Lustonó y D. Salvador María Granés 

(6) Idem con D. Eusebio Sierra. 

(7) Idem con D. Felipe Pérez y González. 

(8) Idem con D. Federico Jaquea. 

(9) Idem con D. Miguel Pamos Carrión. 

(10) Idem con D. Gabriel Merino. 

(11) Idem con D. José López Silva. 

(12) Idem con D. José Francos Rodríguez. 

(13) Idem con D Carlos Arnicbes. 

(14) Idem con D Jesús de la Plaza y Flores. 

(15) Idem con D. Enrique Paradas. 

(16) Idem con D. Ramón Rocabert. 

(17) Idem con D. Jacinto Capella. 

(18) Idem con D. Agustín Sáinz Rodríguez. 













































■ 































■ \ .' 


















































OBRAS DE JOSÉ LÓPEZ SILVA 


La calle de Toledo. 

I Véase la clase! 

Chismes y cuentos 
La clase baja. 

El cabo Baqueta (3. a edición) 
Los descamisados (4. a edición) 
Los Inocentes. 

El coche correo. 

Las bravias (4. a edición.) 

La revoltosa (13. a edición.) 
La chavada (3. a edición.) 

Los tres millones. 

Los arrastraos. 

El gatito negro. 
Instantáneas (2. a edición.) 
Los buenos mozos (2. a edición) 
El barquillero (9. a edición.) 


El siglo XIX. 

El capote de paseo. 

La Tremenda. 

El Puesto de Jiores (3.a edic.) 
La parranda. 

La chica del maestro (2. a edc.) 
El ciego de Buenavista. 

La Borracha (2. a edición). 
Zarzamora. 

El alma del pueblo (3. a edic.) 
Mariposas blancas. 

El noble amigo (2. a edición.) 
Sangre moza (2.a edición.) 

El Gallo de la Pasión. 

El estudiante (2. a edición.) 
¡Apaga y vámonos! 


OBRAS NO DRAMÁTICAS 

Migajas, colección de diálogos (2.® edición.) 
Los barrios bajos, ídem id. (5. a edición.) 

Los madriles, ídem id. (3. a edición.) 
Chulaperías, ídem id. (2. a edición.) 

Gente de tufos, ídem id. 



■ „ jf 

■ ' 

r$ 

Ó- A £... 

rf : 

(j£ jr 

f 



■J^ /r t l i r (•• Y. 


/ / / - . _ 

/ .- v ’ ./ W»** C — ~ 

„y/Y P--L ) ¿W 


m 

4 





/ 


/- / 

V>' /<. ’ í •,.^* > : - 


/