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Full text of "La Escuela de Derecho , publicación mensual."

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LA 


Escuela de derecho 


I’LTHI^ICACIOX MEXBUAI. 


DK LA 

FACULTAD DE DERECHO Y NOTARIADO DE GUATEMALA 


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EL DECRETO NUMERO 288 Y LOS CURSANTES 

Artículo 263.—Todos los cursantes están obligados á asistir puntualmente á sus 
clases, á poner atención á las explicaciones de sus Profesores y-vá observar las reglas de 
urbanidad y bueuas ma’ siéndoles absolutamente prohibido estacionarse en la por¬ 

tería del edificio. 

I Artículo 266.— Los cursantes están obligados á ser obedientes y respetuosos con 

I sus Catedráticos y los demás individuos de la Junta Directiva. Cuando un alumno cometa 
j; una falta grave, calificada por el Decano de la Facultad, será apercibido por éste. Si 
! reincidiere, perderá el curso, previo acuerdo de la Junta Directiva; y en caso de ser inco- 
rregible, será expulsado de la Facultad, por disposición de la misma, previamente aprobada 
por la Secretaría de Instrucción Pública. 

i Artículo 267.— Para cpie un cursante pueda ser admitido á examen debe presentar 

al Tribunal designado las boletas en que conste el pago de la matrícula y demás derechos 
que seilala la tarifa para ese acto; el certificado del Profesor de la Escuela facultativa 
bajo cuya dirección haya hecho sus estudios, en que conste su grado de aplicación, aprove- 
‘i chamiento, conducta que observó y que no ha causado más de veinte faltas de asistencia. 
I El alumno que hubiere incurrido en mayor número de faltas, perderá indefectiblemente 
' el curso, salvo (jue el exceso no pase do otras veinte, y (jue justifique que éstas fueron 
! motivadas por enfennedad grave y por consiguiente inculpables. 

I [ Kl artíí'uUi U. IikTho III <lvl Kepliiiiiviito dv la Faí’ultad y KHvu<*la de Uereelio y Notariado 

I I y la aHÍHteii<'ia á las claHeH, diee: 

j¡ “Están obligados (los cursantcs)^á comprobar la inculpabilidad de las Jallas que 

hicieren antes ó inmediatamente después de causadas, en la inteligencia de que de no 
E hacerlo así, no se tomarán en cuenta reclamos de tal naturaleza. A este efecto, los .Cate- 
■ dráticos, en las listas mensuales, deberán anotar las fallas que consideren inculpables.” 

.Sí’ rícotnienda la observancia de la anterior disposición tanto á los Señores Profesores, 
I como á los /llumnos. * 


% 



Se publica el último de cada mes. 

¡ Precio.de suscripción anual.. $ 6.00 
Ejemplar.“ 0.50 


En el forro podrán insertarse avisos 
á precios convencionales. 


Dirección y Administración en ei edificio de 
ia Escueia de Dérecho y Notariado del Centro, 
ga. Av. Sur, No. 5. - ^Extinguida Universidad.) 




O 


GUATEMALA, CENTRO - AMERICA 

Establecimiento Tipográfico «Sánchez y de Guise,» 8? Calle Poniente, No. 5 . 

Teléfono Número 205 




















































m 


REGLAMENTO 


PARA LA PUBLICACION DEL PERIODICO 



La Escuela de Derecho 


1?—Está á cargo de un Director y de un Administrador. 

2 ?— Son redactores los señores Catedráticos, y además se 
publicarán las composiciones de los alumnos ap" ladas por aquellos. 

3 f_ Son colaboradores los señores Abogados y Notarios á 
cuyas producciones se dará preferencia. 

4 ?—El orden para los trabajos de los señores Catedráticos es 
el que marca la distribución de clases, debiendo el Director, con 
la debida anticipación, solicitar el que corresponda. 

5 o_ periódico se distribuirá gratis á los funcionarios públi¬ 
cos, á los Abogados y Notarios, á los cursantes de Derecho, á las 
oficinas nacionales, bibliotecas, etc., y se procurará establecer un 
exacto y amplio canje. 

6?— 5^1 Administrador efectuará lo relativo á circulación en 
la fecha indicada y conforme al artículo anterior. Llevará dos 
libros; uno de suscritores y otro de canjes. 

7?— El precio de suscrición por un año es de $ 6. El producto 
de esta se empleará en gastos de distribución; y el excedente, así 
como el de la cantidad señalada para el periódico, ingresará men¬ 
sualmente á los fondos de Secretaría. 

S ?—El Administrador entregará al Bibliotecario de la Es¬ 
cuela los canjes que reciba para uso de los alumnos durante las 
horas de lectura, tomando nota de los que entregue para recoger¬ 
los después, coleccionarlos y mandar empastar los que el Director 
juzgue de interés para aumento de la Biblioteca. 









REDACTORES: Los señores profesores Manuel Antonio Herrera, Manuel 
Valle, Víctor M. Estévez, José A. Beteta, Carlos Salazar, José Flores y Flores, 
F. Neri Prado, Salvador Escobar, José Leonard, Alberto Meneos, Salvador 
A. Saravla, Vicente Sáenz, J. J. Palma, y los cursantes de la Escuela. 
COLABORADORES: Los señores Abogados y Notarios. 


DE LA FACULTAD DE DERECHO Y NOTARIADO DE GUATEMALA 

CENTRO AMÉRICA 


Tomo Vil. Guatemala, 30 de junio de 1896. Núm. 4. 


HUMAUio ! SECCIÓN OFICIAL 

I 


Sección Oficial.— Acta de la sesión ce- 
Icbrad.a por la Junta Directiva el día 8 de 
junio de 1806.— Incorporación del Abogado 
hondureno don Juan R. Orellana.—Una de¬ 
mostración de condolencia. 

Sección Editorial. — El 30 de junio de 
1871.—Muerte de los últimos reyes de Uta- 
tlán, por el catedrático don Alberto Meneos. 

CONSTITUCIONE-S EUROPEAS —Derecho Cons¬ 
titucional positivo de la Gran Bretaña. 
Magna Carta de Enrique III (11 de febrero 
de 1225). Estatuto de Tallagio non conci- 
dendo. Petición de los derechos concedidos 
por Carlos I (1628). Primera y segunda res¬ 
puesta idel Rey á la petición de derechos. 
Bill de derechos (1688). Constitución de In¬ 
glaterra. 

Poetas guatemaltecos. —“ Los Lagos de 
Mójico.” Libro I del poema latino intitulado 
“Rusticatio Mexicana”, del P. Rafael Lan- 
dívar. Versión parafrástica de don Joaquín 
Arcadio Pagaza. 

Hechos v.akios. —Duelo.— Publicaciones 
recibidas.—De “El Porvenir de Centro- 
América.”—La enseñanza metafísica.— En 
los últimos días del mes. 


A C T A 

DE LA SESIÓN ORDINARIA CELERRADA POR I A 

Junta Directiva de la Facultad de De¬ 
recho y Notariado del Centro, el día 
OCHO de junio de 1896 , CON ASISTENCIA 
de • LOS Señores: Decano, Herrera; Vo¬ 
cales: Prado, Flores y Sáenz y Secre¬ 
tario Salazar. 

I 

Fué aprobada el acta de la sesión 
anterior, rectificando el señor Pra¬ 
do que él, como Catedrático de 
Procedimientos Judiciales, 2? curso, 
había remitido á la Secretaría los 
puntos de tesis y proposiciones que 
le fueron pedidos. 

II 

Se dió cuenta con la solicitud del 
señor don Juan R. Orellana, sobre 
que se le incorpore en esta Facul¬ 
tad; y la Junta, teniendo á la vista 


















































150 


LA ESCUELA DE DERECHO 


el título de Abogado de Honduras, 
debidamente autenticado, exhibido 
por el peticionario y la constancia 
de estar inscrito en el Registro Ci¬ 
vil como guatemalteco, acordó te¬ 
ner por incorporado al señor Ore¬ 
llana en observancia del artículo 
300 de la Ley de Instrucción Pú¬ 
blica. 

III 

Se levantó la sesión. 

(f. ) M. A. Herrera. 

(f.) Carlos Salazar, 

Secretario. 


I>: CORPORACIÓN 

DEL AHOGADO DE HONDURAS DON JUAN K. 

Orellana. 


La Junta Directiva de la Facul¬ 
tad de Derecho y Notariado del 
Centro, 

POR cuanto; 

El señor don Juan R. Orellana 
ha acreditado en forma legal ser 
Abogado de la República de Hon¬ 
duras y estar inscrito como guate¬ 
malteco en el Registro Civil de 

o 

esta ciudad; 

POR TANTf): 

De conformidad con lo dispues¬ 
to en el Artículo 300 de la Ley de 
Instrucción Pública, se declara in¬ 
corporado en esta Facultad al ex¬ 
presado señor Orellana. 


Dado en Guatemala, á nueve de 
junio de 1896. 

(f.) M. A. Herrera. 

(f.) Carlos Salazar, 

Secretario. 


Una clcmostraoión de coinloleneia. 


Facultad de Derecho; Guatema¬ 
la, cuatro de junio de 1896. 

El Decano á nombre de la Junta 
Directiva, con motivo del falleci¬ 
miento del señor Ldo. don Santia¬ 
go L. Colom, ocurrido anoche. 
Acuerda; concurrir á la inhumación 
de sus restos en unión de los seño¬ 
res Dr. don Salvador A. Saravia y 
Secretario Salazar; hácer presente 
á la familia del finado los senti¬ 
mientos de condolencia de la Fa*- 
cultad por tan sensible suceso, é 
invitar á los señores Abogados y 
Notarios para que se sirvan asistir 
á la conducción del cadáver al Ce¬ 
menterio General. 

Comuniqúese. 

(f.) M. A. Herrera. 

(f.) Carlos Salazar, 

Secretario. 

SECCIÓN EDITORIAL 

EL MO DE JUNIO DE 1871 


Fecha notable en la historia pa¬ 
tria es el 30 de junio de 1871. 
Triunfó entonces una Revolución 
verdaderamente.popular, en que un 






















LA ESCUELA DE DERECHO 


151 


puñado de valientes, fueron la en¬ 
carnación del clamor público, pro¬ 
nunciado contra un régimen decré¬ 
pito que, en el último tercio del si¬ 
glo XIX, tenía relegada á la Repú¬ 
blica á los tiempos medioevales. El 
espíritu popular aletargado, des- 
j)iértase desde el 71; y el país en¬ 
tra en* una nueva era de renovación 
social, política y administrativa, 
(juedando, por así decirlo, como 
abiertas las válvulas del progreso 
en todos .sentidos. Hombres de 
ideas y de acción acometieron la 
magna empresa, y durante una lu¬ 
cha diaria entre los opuestos ele¬ 
mentos, venimos, al cabo de vein¬ 
ticinco años, realizando ya muchas 
conquistas en el hermoso campo 
del Derecho y de la cultura, de cu¬ 
yo perfeccionamiento depende la 
felicidad nacional. 

“La Escuela de Derecho” se 
regocija en el XXV Aniversario 
OKI. 30 DE JuNK) DE 1871 ; hace vo¬ 
tos por la perseverancia de todas 
las buenas voluntades para concu¬ 
rrir al completo triunfo de los idea¬ 
les de acuella Revolución simpáti¬ 
ca; y, en su recuerdo, y en recuer¬ 
do de sus Caudillos, da cabida en 
sus columnas, en las páginas de 
honor, á la célebre Acta de Pat- 
zicía. 

“A// la Villa de Palzicía, á tres de 
junio de mil ochocientos setenta y 
uno, los Jefes y Oficiales del Ejército 
Libertador reunidos en Consejo, de 
motu propio y 

Considerando; 

!<•—Que el Gobierno oligárqui¬ 


co y tiránico del Presidente Cerna 
se ha hecho intolerable á la Nación 
por sus repetidos actos arbitranos 
y de crueldad y por la violación 
diaria de las leyes fundamentales 
de la República y en especial de la 
de garantías individuales. 

2’—Que el Presidente Cerna es 
también usurpador, por cuanto se 
ha arrogado facultades que la ley 
de ninguna manera le concede, ata¬ 
cando la representación nacional y 
persiguiendo á sus miembros. 

39—Que ha arruinado la Hacien¬ 
da pública y comprometido en lo 
futuro la independencia del país, 
contrayendo un empréstito e.xtran- 
jero bajo bases ruinosas y sin fa¬ 
cultades para ello, y 

4’— Que en tales casos los ciu¬ 
dadanos tienen no solamente el dé- 
recho sino también el deber de re¬ 
sistir la tiranía. Considerando ade¬ 
más, que desde el mes de abril he¬ 
mos empuñado las armas con el 
loable objeto de libertar á la Na¬ 
ción de la tiranía que la oprime; to¬ 
do bien considerado, hemos conve¬ 
nido en lo siguiente: 

Artículo i 

Desconocemos el Gobierno del 
tirano y usurpador don Vicente 
Cerna. 

Artículo ii 

Nombramos Presidente Proviso¬ 
rio de la República al General Sr. 
don jMifruel Garaa Granados, am- 

O 

pliamente facultado para organizar 
el país bajo las bases que el mismo 
General ha proclamado en su ma- 


V 

é 

. . . ./• 

_ - ‘ - ^ _I I r .-'«jv- —2. 








152 


LA ESCUELA DE DERECHO 


nifiesto de ocho de mayo próximo 
pasado. 

Artícl'lo ITI 

Queda igualmente facultado pa¬ 
ra cuando las circunstancias lo per¬ 
mitan, reunir una Asamblea Cons¬ 
tituyente que decrete la Carta fun¬ 
damental que deba regir definitiva¬ 
mente á la Nación. 

Artículo iv 

Todos los Jefes y Oficiales nos 
comprometemos bajo juramento á 
no dejar las armas de la mano has¬ 
ta no haber llevado á debido efec¬ 
to todos los puntos contenidos en 
esta Acta. 

General de Brigada, Rufino Ba- 
n*ios.— Coronel efectivo, Francis¬ 
co del Riego. — Coronel efectivo, 
Luis Beteta. — T. Coronel efectivo, 
Juan Viteri—T. Coronel efectivo, 
Julio G. Granados.— T. Coronel 
graduado, Carlos Camposeco.—T. 
Coronel graduado, F. Ponce. — 
Sargento Mayor graduado, Fernan¬ 
do Carrillo.— Capitán, Toribio Ma- 
zariegos.— Capitán, F. Andreu.— 
Capitán, Santos Maldonado.—Ca¬ 
pitán, Francisco Palacios.— Capi¬ 
tán, Nicolás Rodríguez.— Capitán, 

Gregorio Contreras.-Capitán, 

Mariano Aguilar.— Capitán, Ricar¬ 
do Méndez.— Capitán, Juan Fu¬ 
gar.— Diego Mota.—Teniente, 
Faustino G. Cabreces.—José Ná- 
jera. — Manuel E. Ortigoso. — Fi- 
lógeno Fernández Pérez. — Agus¬ 
tín Chinchilla. — José Víctor Pala¬ 
cios.— Julián de León. — José An¬ 


tonio Chinchilla. — Carlos Bretón. 
Joaquín D. Durán.—Mariano Ca¬ 
rrera.— Juan Ortega.— J. Tomás 
Valenzuela. — T omás Mollinedo. 
Vicente Sandoval.— Manuel Tole¬ 
do.— José Menéndez.—Timoteo 
Molina. — R. Almorza. — Pedro J. 
Montiel. — Leonardo Orellana. — 
Cayetano Mejía.— Rafael Anleu. 

— Manuel Contreras.-Ignacio 

García Salas.— Sabino Samayoa. 

— Julio Ruiz. — Mariano A. Mora¬ 
les.— José M. España. — Manuel 
Nájera. — Joaquín Reyes.— Abe¬ 
lardo Mendoza.—J. Gálvez.—Car¬ 
los Morales.— Margarito Castella¬ 
nos.— Antonio Hernández. — Ma¬ 
nuel Ruano. — Trinidad Cóbar.— 
Javier Estrada.—J. Francisco Ber- 
dugro.—Carlos Cóbar.— Lorenzo 

o 

Orantes. — Cirilo Orantes. — Ma¬ 
riano Ordóñez. — José M. Godoy. 
—Félix Soto.—A ruego de Balbino 
Cabrera, Tomás Mollinedo. 

Los mismos ciudadanos, Jefes y 
Oficiales arriba firmados, hemos 
convenido en mandar copia de es¬ 
ta acta á todas las Municipalidades 
de los pueblos y cabeceras de De¬ 
partamentos. 

F. Andreu, Srio” 


Muerte de los últimos reyes 
de Utatláii. 


Inusitado movimiento se notaba 
la mañana de uno de los primeros 
días del mes de abril de 1524, en 
el palacio real de Utatlán, residen¬ 
cia de los soberanos del Quiché. 

(1) El Poder real en el Quiché se ejercía 













LA ESCUELA DE DERECHO 


153 


Desde muy temprano se veía la 
servidumbre de palacio ir y venir 
ocupada en extraordinarios apres¬ 
tos; y desde muy temprano acudían 
allí los principales nobles y digna¬ 
tarios de la Corte, acompañados 
de sus numerosas comitivas. 

j Bien grave era por cierto la 
causa de aquel raro movimiento! 
J)e mucha importancia y trascen¬ 
dencia la ceremonia que se prepa¬ 
raba! 

Llamado por la Corte (jue ago¬ 
tara inútilmente todos los esfuerzos 
de la guerra y la política, había 
llegado el día anterior á la ciudad 
el temible Tonatiú acampan¬ 
do, después de visitarla y por bue¬ 
nas razones (jue expuso, en el lla¬ 
no, y no dentro del recinto ya in¬ 
defenso de sus muros; y aquel día 
debían ir el rey, el adjunto y los 
grandes de la Corte á visitarlo y á 
reiterarle el juramento de sumisión 
y obediencia. 

No era placentero el motivo; y 
j)or eso mientras algunos de 
aíiuellos señores manifestaban en 
su rostro la indiferencia estoica del 
indio que luego se conforma con su 
suerte, otros, más altivos ó sensi¬ 
bles,» maldecían del convenio cele¬ 
brado, pareciéndoles preferible la 
muerte á la esclavitud, ó lloraban 
en silencio la humillación de su 
patria. 

por un individuo que llevaba el título de 
Ahau Ahpop y por un adjunto que llevaba 
el de Ahpop-Camhá. 

(2) Nombre que los indios dieron á Alva- 
rado. 


II 

Salió al fin de palacio la regia 
comitiva. 

Abría la marcha un griipo de 
indios vestidos con pieles y grotes¬ 
cas máscaras representando figuras 
de animales, los cuales iban delan¬ 
te danzando al són de rústicos y 
desacordes instrumentos que otros 
indígenas tocaban; seguían los no¬ 
bles con sus insignias y servidum¬ 
bres respectivas, y cerraban la mar¬ 
cha los altos dignatarios y príncipes 
de la Monanjuía, los cuales condu¬ 
cían en hombros al rey sobre unas 
andas de oro y bajo cuádruple solio 
de plumas. Al lado iban algunos 
magnates sosteniendo grandes plu¬ 
meros ó braserillos en que ardían 
sustancias olorosas, y atrás mar¬ 
chaban más de doscientos esclavos 
cargados de presentes. 

El traje de los nobles, sin consi¬ 
derar los accesorios, consistía en 
túnicas cortas muy blancas, . ceñi¬ 
das al cuerpo y jtrimorosamente 
bordadas; mantos de color, altas 
sandalias y ondeantes penachos de 
plumas. Llevaba el rey, además, 
diadema y ajorcas de oro y las in¬ 
signias del mando, consistentes en 
ciertas piedras de colores, en la de¬ 
recha mano. 

Atravesó la ciudad casi desierta á 
causa de la guerra la comitiva, y sa¬ 
liendo por la puerta del Poniente 
comenzó á descender la angosta y 
no larga cuesta que al espacioso y 
lozano valle conducía. Allí, á corta 
distancia, se divisaba el campamen¬ 
to español, compuesto de varias 








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LA ESCUELA DE DERECHO 


champas y tiendas, en medio de 
las cuales había una sobre la cual 
ondeaba el estandarte castellano. 

Cuando los quichés bajaban á la 
llanura, la brisa de la mañana aca¬ 
baba de arrastrar las blanquecinas 
brumas de la noche; y ehsol se le¬ 
vantaba esplendoroso sobre un cie¬ 
lo inmaculado, dorando con su luz 
aquel bello panorama en cuyo fon¬ 
do se destacaban las azuladas cum¬ 
bres de los Andes. 

III 

Llegado que hubieron los visi¬ 
tantes al alojamiento de los espa¬ 
ñoles, fueron cor^esmente recibidos 
por algunos oficiales de Alvarado 
y conducidos á la tienda de éste, 
quien, con sus principales cabos, 
allí les estaba esperando. 

Apresuróse el caudillo español á 
salir á su encuentro y estrechando 
afablemente en sus brazos al rey 
y á su adjunto, les hizo pasar ade¬ 
lante, así como á los principales de 
los señores que les acompañaban. 

Recibió sus salutaciones y pre¬ 
sentes, entendiéndose con ellos por 
medio de sus intérpretes; y, tan 
insinuante se mostró, que esto, 
unido á su natural gentileza y bi¬ 
zarría, le granjeó en el acto el 
afecto de aquellas gentes que, por 
otra parte, tenían bastantes moti¬ 
vos para temerlo y admirarlo. 

¡Cuán lejos estaban los pobres 
naturales de que acjuellas mues¬ 
tras de cariño sólo eran aparentes, 
y de que aquella cortesanía y gen¬ 
tileza servían de máscara al cora¬ 


zón más negro y despiadado y de 
velo impenetrable á las más inhu¬ 
manas intenciones! 

No tardaron mucho en su error 
los infelices, pues levantándose Al¬ 
varado y saliéndose afuera regresó 
á poco seguido de varios soldados 
armados unos y otros con cadenas; 
y éstos á su voz las pusieron en el 
acto á los reyes y á los grandes, 
sin darles tiempo para hablar y 
menos para resistir. 

Al mismo tiempo el rostro del 
Conquistador se descomponía á im¬ 
pulsos de la ira más violenta. Su 
frente estaba ceñuda; chispeantes 
sus ojos; erizados su barba y ca¬ 
bellos: en fin, se mostraba muy dis¬ 
tinto del que pocos momentos an¬ 
tes era. En este estado y con voz 
ronca y alterada empezó á incre¬ 
par á sus huéspedes por su conduc¬ 
ta anterior, por la guerra que le 
habían hecho, por su falta de pa¬ 
labra y, sobre todo, por haber 
querido atraerle á la ciudad para 
matarlo allí con todos los suyos. 
Concluyó jurando que iba luego á 
castigarlos, y saliendo violenta¬ 
mente de la estancia dejó á los pri¬ 
sioneros rodeados de guardias. 

IV 

Asombro y dolor, cólera y aba¬ 
timiento fueron los diversos afectos 
que sucesivamente llenaron el co- 

(3) Alvarado padeció un error en este pun¬ 
to. Creyó siempre que los quichés habían 
enviado una embajada á Cortés ofreciendo 
someterse, siendo así que los de la embajada 
no fueron ellos, sino los cachiqueles. 








LA ESCUELA DE DERECHO 


155 


razón y embargaron el ánimo de 
aquellos desdichados. 

Asombro, de considerar la auda¬ 
cia de un advenedizo cjue así osaba 
atentar, sin cjue el cielo se conmo¬ 
viera y enviara un -rayo á casti¬ 
garlo, á lo (jue, para ellos, había 
de más sagrado y venerable sobre 
la tierra; la persona de los sobe¬ 
ranos. 

Dolor, por la injuria recibida; por 
la injusticia con que se les inculpa¬ 
ba; por la ingratitud de aquel hom¬ 
bre á (juien podiendo todavía hacer 
la guerra por mil medios, le ha¬ 
bían brindado sinceramente con su 
amistad y con la j)az; y, en fin, 
por la libertad perdida y por las 
ventajas desaprovechadas. 

Cólera, en presencia de todo es¬ 
to, y en consideración á su lamen¬ 
table ceguera y á su funesta cre¬ 
dulidad; vergüenza, ^or la peque- 
ñez á que se habían reducido y an¬ 
sia sublime de romper el yugo y 
tornar, aunque fuera destrozados, 
á la virgen selva y á la expontánea 
sujección. 

Y abatimiento, en fin, al reflec- 
sionar que todo lo sucedido era irre¬ 
mediable, y que ya no había me¬ 
dio posible de librarse del tirano 
(jue ellos mismos se habían pro¬ 
porcionado. 

Con voces y reflexiones dieron á 
conocer estos afectos jnuchos de 
los presos á sus carceleros. No hay 
para qué decir que todo inútilmente. 

Mientras tanto los criados y cuan¬ 
tos quedaron libres de los quichés 
se fueron dispersando en pelotones 



ridos, llevaron á todas partes la 
asombradora nueva de la prisión 
de sus reyes y del probable peligro 
en que (piedaban. 

V 

Nadie, con todo, hubiera podido 
presumir la extensión é inminencia 
de éste. 

Aunque se hubiese proclamado 
á voz de jiregón (jué era lo que se 
preparaba, lo que se preparaba era 
tan inaudito, tan absurdo, (jue na¬ 
die lo hubiera creído. 

Si apenas se creía en la prisión 
de los reyes, ¿cómo se iba á creer 
que también se atentaría contra su 
vida? 

Y, sin embargo,, así estaba re¬ 
suelto. 

Kn la conciencia del pérfido Al- 
varado la pérdida de aquellos infe¬ 
lices era irremisible. Su nombre 
podía servir de grito de combate 
en lo sucesivo, su calidad era un 
obstáculo para la consolidación del 
dominio español en estas comarcas, 
"su sangre era necesaria para ver¬ 
terla en escarmiento de pueblos 
feroces y rebeldes; debían? pues, 
morir irremisiblemente. 

Los cargos que el caudillo les 
hiciera en la entrevista que tuvie¬ 
ran, sirvieron para forjar un proce¬ 
so en el (jue, como era natural, 
todos los medios de información 
estaban al arbitrio del que lo orde¬ 
naba; y un consejo compuesto de 
sus propios oficiales* lo falló inme¬ 
diatamente, condenando á los re¬ 
yes del Quiché, Oxib-Quej y Be- 








15(> 


LA ESCUELA DE DERECHO 


leheb-Tzy, á ser (¡uemados vivos, 
por el supuesto delito de traición. 

¡Triste ejemplo de las mudanzas 
de la suerte y de lo que piden, en 
algunos casos, las exigencias de la 
política! 

Allí están esos reyes infelices, 
miserable juguete del azar y la 
fortuna. Ayer grandes como nin¬ 
gunos, glorificados y omnipoten¬ 
tes; hoy miserables y escarnecidos 
y completamente anonadados: ayer 
ricos y felices y asistidos por una 
corte numerosa; hoy despojados de 
bienes y ventura, y solos y abando¬ 
nados y aún privados del consuelo 
de ver á sus deudos más queridos: 
ayer dispensadores de gracias y de 
vida, y hoy reducidos á la triste 
condición de pedir favor á los ex¬ 
traños y demandar indulto á su 
enemigo! 

¡Cuánto debieron llorar á solas 
su desgracia! ¡Cómo debieron en¬ 
vidiar entonces, en esas largas ho¬ 
ras de agonía, la suerte de Tecún 
Umán y Ahzumanché, muertos 
gloriosamente en 'los campos de 
batalla! * 

VI 

Ejecutóse al siguiente día la 
cruelísima sentencia, siendo que¬ 
mados'vivos los'reyes en la llanu¬ 
ra de Utatlán, á la vista de. miles 
de indígenas que desde lejos pre¬ 
senciaban el hecho horrorizados. 

Al mismo tiempo se puso fuego 
por sus cuatro costados á la capi- 
pital que, por su posición y estruc¬ 
tura, infundía serios recelos á los 
conquistadores. Allí perecieron mu¬ 


chísimas riquezas: los palacios de 
los reyes; las moradas de los gran¬ 
des y los templos, de piedra y oro, 
consagrados á Tohil. 

Tal fue el triste fin de una grande 
y poderosa monarquía, y el que cu¬ 
po á los últimos de sus soberanos; 
fin no menos trágico y lamentable 
que el de Moctezuma y Guactimo- 
zin, Auacaona y Atahualpa. 

Alberto Mengos. 


CONSTITUCIONES EUROPEAS 


CHARTA MAGNA DE ESRIOUE III. 

(11 DE FEBRERO DE 1225.) 

Enrique, por la gracia de Dios 
Rey de Inglaterra, etc. 

A los Arzobispos, Obispos, Aba¬ 
des, Priores, Condes, Barones, 
Vizcondes, Caballeros y otros, 
tanto eclesi^ticos como seglares, 
y á todos nuestros súbditos que 
leyeren la presente Carta, salud: 
Sabed ante Dios y por la salva¬ 
ción de nuestra alma y la de nues¬ 
tros antecesores y herederos para 
honra de Dios y exaltación de la 
Santa Iglesia reformada de nues¬ 
tro reino, hemos prometido y 
acordado por nuestra propia vo¬ 
luntad y á perpetuidad á los Ar¬ 
zobispos, Obispos, Abades, Prio¬ 
res, Condes, Barones, 3" á todos 
nuestros súbditos, las libertades 
especificadas á continuación, para 
que puedan gozar de ellas en nues- 
I tro reino de Inglaterra. 

1 " Hemos acordado 3" prometi¬ 
do ante Dios, confirmando la pre¬ 
sente Carta perpetuamente para 
Nós y nuestros sucesores, que la 
Iglesia de Inglaterra sea libre y 
goce de todos sus derechos y li- 

















LA ESCUELA DE DEKECIIC> 


157 


bcrtades, sin que se pueda aten¬ 
tar contra ellos. 

También concedemos perpetua¬ 
mente en nuestro nombre y en el 
de nuestros sucesores, todas las 
libertades que á continuación se 
expresan, á todos los hombres li¬ 
bres de nuestro reino, trasmisible 
á sus descendientes. 

2 " al 6!’ (Deroj^ados. Statute 
Lasv revisión act. 1803 .) 

7 *’ (Disposiciones relativas al 
restablecimiento de la ])ensión y 
scj^undas nu|)cias de las viudas.) | 
8 '.' Ni Nós ni nuestros emplea- I 
dos embarcarán las tierras ó ren- 
tas por deudas de nincunu espe- i 
cié cuando los bienes muebles del 1 
deudor sean suficientes para sol- ! 
ventar la deuda. 1 

Tanijioco se procederá contra 
los fiadores cuando el mismo deu- ¡ 
dor se halle en el caso de poder j 

pacar. I 

Si el deudi»r principal no paga, ; 
sea por falta de medios, sea por ^ 
mala voluntad, se exigirá el pago 
á los fiadores, (pie podrán gravar ; 
con hipotecas los bienes y rentas | 
del deudor hasta el importe de lo ] 
(pie por él hubieren satisfecho, á 
no ser (]uc pruebe haber devuelto i 
á sus dueños el importe de las j 
fianzas. | 

9 :’ La ciudad de Londres con¬ 
tinuará en posesión de sus anti¬ 
guas libertades y fueros y eos- | 
tumbres. i 

Concedemos, además, á todas 
las ciudades, distritcjs y aldeas, á 
los Barones de los cinco puertos i 
y á todos los demás, el goce de ! 
sus privilegios, fueros y costuin- ¡ 
bres. j 

10 . El Tribunal de Plaids Coni- 
niunus {communia plácito) no 
acompañará por todas partes á 
nuestra persona, sino que perma- ' 
necerá fijo en un punto dado. I 


11 . Los asuntos jurídicos que 
versen sobre interdictos de rete¬ 
ner ó recobrar (de nova dissaisi -. 
na),y la muerte de un ascendiente 
{morte antessesoris), se ventila¬ 
rán en la provincia donde sea si¬ 
tuado el domicilio de los litigan¬ 
tes; así, pues, Nós, ó en el caso 
de hallarnos ausentes del reino, 
nuestro primer magistrado, en¬ 
viará anualmente á cada condado 
jueces {jnstitiarios) que con los 
caballeros {iniliíivns) re'specti- 
vos establezcan sus tribunales 
{assisas) en la misma provincia. 

12 . Los asuntos jurídicos que 
no puedan terminarse en una sola 
sesión, no podrán ser juzgados en 
otro lugar correspondiente al dis¬ 
trito de l(js mismos jueces; y los 
(pie por sus dificultades no pue¬ 
dan ser decididos por los mismos, 
se remitirán al Tribunal del Rey 
{de lia neo). 

13 . (Derogado Statute Law re¬ 
visión act. 1863 ). 

14 . Un poseedor de bienes li¬ 
bres no podrá ser condenado 
{amercietur) á penas pecuniarias 
por faltas leves, sino por las gra¬ 
ves, y aun así, la multa guardará 
proporción con el delito, sin (pie 
en ningún caso se prive de los 
medios, de subsistencia {salvo 
contenemento sno)\ esta disposi¬ 
ción es aplicable en un todo á los 
mercaderes, á (juienes habrá que 
reservarse alguna parte de sus 
bienes para continuar su comercio. 

Asimismo, los aldeanos y cual¬ 
quier vasallo no podrá ser conde¬ 
nado á una pena pecuniaria sino 
bajo idénticas condiciones, pero 
no se le podrá privar de los ins¬ 
trumentos necesarios para su tra¬ 
bajo {vjainagium). 

No se impondrá ninguna multa 
si el delito no estuviera compro¬ 
bado con previo juramento de do- 





158 


LA ESCUELA DE DERECHO 


ce vecinos honrados y cuya buena 
reputación sea notoria {proborum 
et legaliutn). 

Los Condes y Barones no po¬ 
drán ser condenados á penas pe¬ 
cuniarias sino por sus Pares, y 
seg-ún la calidad de la ofensa. 

Ningún eclesiástico será con¬ 
denado á una pena pecuniaria, 
guardando proporción con las 
rentas de su beneficio, sino sola¬ 
mente con las de los bienes pura¬ 
mente patrimoniales que posea y 
según la calidad de su falta. 

_ 15. Ninguna persona ni pobla¬ 
ción podrá ser compelida por me¬ 
dio de sus bienes muebles á cons¬ 
truir puentes sobre los ríos, á no 
ser que hayan contraído previa¬ 
mente esta obligación, ó en vir¬ 
tud de costumbre establecida. 

16. No se pondrá ningún dique 
á los ríos que no los hayan tenido 
desde el tiempo de nuestro ascen¬ 
diente el Rey Enrique, y en este 
caso no podrán ser establecidos 
sino en los mismos lugares y lí¬ 
mites que los fijados anterior¬ 
mente. 

17. _ Ningún sheriff, condesta¬ 
ble, jefe ó valió nuestro, sosten¬ 
drá los litigios de la Corona. 

18. (Disposiciones relativas á 
la sucesión de los deudores al Es¬ 
tado). 

19 y 21. (Derogados. Statute 
Lavv revisión act. 1863.) 

22. No conservaremos en nues¬ 
tro poder las tierras de los reos 
convictos de felonía ó traición si¬ 
no por término de un año y un día, 
transcurridos los cuales las resti¬ 
tuiremos á los señores de los feu¬ 
dos respectivos. 

23. (Disposición relativa á la 
pesca fluvial.) 

24. ^ (Derogado. Statute Law 
revisión act. 1863.) 


25. (Disposiciones relativas á 
pesos y medidas.) 

26. (Derogado. 9 Geo. 4“ c. 31. 
s. 1.) 

27 y 28. (Derogados Statute 
Lavv revisión act. 1863.) 

29. ^ Nadie podrá ser arrestado, 
aprisionado ni desposeído de sus 
bienes, costumbres y libertades 
ni colocado fuera de la ley {utla- 
gelur,) desterrado ni perjudica¬ 
do en ninguna manera sino en 
virtud del juicio de sus Pares, 
según las leyes del país. 

No venderemos, ni rehusare¬ 
mos, ni delataremos á nadie á la 
Administración de Justicia. 

30. Nuestros mercaderes, si no 
se hallan públicamente inhabili¬ 
tados, podrán transitar libre¬ 
mente por el reino, entrar, salir, 
permanecer en él, viajar por mar 
y por tierra, comprar y vender, 
con arreglo á las antiguas cos¬ 
tumbres y sin que se les impon¬ 
ga ninguna traba en el ejercicio 
de su tráfico, excepto en tiempo 
de guerra ó cuando pertenezcan á 
un país que se halle en guerra con 
nosotros. 

Si los mercaderes se encontra¬ 
ren en el reino al principio de una 
guerra, serán puestos en seguri¬ 
dad, sin que se infiera el menor 
daño á sus personas ó cosas, y 
continuarán en tal estado hasta 
que Nós ó nuestros magistrados 
principales se informen de qué 
modo tratan los enemigos á nues¬ 
tros mercaderes. 

Si éstos son bien tratados, aqué¬ 
llos lo serán igualmente por no¬ 
sotros. 

31. _ (Derogado. Statute Lavv 
revisión act. 1863.) 

32. Se podrá vender ó enajenar 
toda su tierp ó parte de ella á 
fítuio gríituito ú oneroso con per¬ 
juicio de su señor: es decir, á no 









LA ESCULLA UE DERECHO 


ser (juc le quede lo suficiente para 
desempeñar el servicio á que se 
halla obligado. 

33 y 34. (Deroí^ados. Statute 
Law revisión act. 1863.) 

35. (Dis|)osiciones del derecho 
feudal.) 

36. (Deroj^adü. Statute Law 
revisión act. 1863.) 

37. Pin lo sucesivo se percibirá 
el derecho de sciitage, como solía 
percibirse en tiempo de nuestro 
ascendiente el Rey Pinrique. 

Todas las libertades y privile- 
í^ios concedidos por la ¡iresente 
Charta respecto á lo (|ue se nos 
delie por parte de nuestros vasa¬ 
llos, comprende á los eclesiásticos 
y seglares con relación á los se¬ 
ñores (jue ¡loseen directamente los 
bienes cuyo ilominio útil les co¬ 
rresponde. 

Se declaran subsistentes los 
derechos de los Arzobispos, (Obis¬ 
pos, Abades, Priores, Templa¬ 
rios, Hospitalarios, Condes, Ba¬ 
rones y otros, tanto eclesiásticos 
como seglares y ejercidos antes 
de la promulgación de la presente 
Charta. 


PiSTATLTO DE T.\LLAOI() NON 
CÜNCEDENDO. 

(Año del ra/utdo de líduardo /.— /So6.) 

Capítulo 1“ Ninguna contribu¬ 
ción ó car^a será tomada ó repar¬ 
tida por Nós ó nuestros herede¬ 
ros en nuestro reino sin haber 
obtenido el consentimiento de los 
Arzobispos, Obispos, Condes, Ba¬ 
rones, Caballeros, pueblo y demás 
hombres libres del país. 

2 ” El empleado actual ó al ser¬ 
vicio de nuestros herederos, no 
podrá exigir de ningún modo tri¬ 
go, pieles ó ganados ó cualquier 


15'J 


otra cosa sin el consentimiento de 
aquellos á quienes pertenezca. 

3‘.’ No se sacará porción alguna 
de los sacos de lana á título de 
; nueva contribución. 

4" Garantizamos en nuestro 
nombre propio y en el de nuestros 
herederos, que todas las personas 
eclesiásticas y seglares de nues¬ 
tro reino gozarán de sus leyes, 
libertades y franquicias tan ple¬ 
na y completamente como hasta 
aquí en los tiempos en que las 
han disfrutado con mayor ampli¬ 
tud; V si Nós ó nuestros antece- 
sores hemos promulgado estatu¬ 
tos ó establecido costumbres con¬ 
trarias á sus derechos ó á lo 
contenido en el presente estatuto, 
queremos que sean nulos y sin 
efecto en adelante. 

I 5“ (Perdón concedido á varios 
I individuos de la aristocracia, su- 
I blevados contra el poder real.) 
i 6 ? (Medidas adoptadas para 
asegurar la publicación y ejecu¬ 
ción de la presente Charta.) 


! Petición de los derechos 
I concedidos por Carlos I. 

' (ATio /6 j8.) 

' A la Exema. Majestad del Rey: 

1 “ Los Lores espirituales y 
temporales, y los Comunes reu¬ 
nidos en Parlamento, exponen 
' muy humildemente á nuestro se¬ 
renísimo señor el Rey: Que ha- 
I hiendo sido declarado y acordado 
, por un estatuto que se promulgó 
en tiempo del Rey Eduardo I, y 
concedido con el título de Esta¬ 
tuto de Talliagio non conceden- 
do, que ni el Rey ni sus herede- 
I ros impondrían contribuciones ni 
; cobrarían subsidios en este reino 









LA ESCUELA DE DERECHO 


1()0 


sin el consentimiento y aproba¬ 
ción de los Arzobispos, Obispos, 
Condes, Barones, Caballeros, Di¬ 
putados y otros individuos de la 
Cámara de los Comunes de este 
reino; Y que por la autoridad del 
Parlamento convocado en el 25 
año del reinado de Bduardo III, 
se declaró y acordó que desde en¬ 
tonces nadie podía ser compelido 
contra su voluntad á prestar di¬ 
nero al Rey, por ser esto contra¬ 
rio á la razón y á las libertades 
del país; Y estando establecido 
por otras leyes de este reino que 
á nadie podrá imponerse contri¬ 
bución alguna con el nombre de 
dón gratuito ú otro semejante, 
gracias á tales estatutos y otras 
buenas leyes del reino, vuestros 
súbditos han heredado la facultad 
de no contribuir á ningún impues¬ 
to, carga, subsidio ó donativo al¬ 
guno, sin que el Parlamento le 
haya dado su aprobación. 

2'.' Sin embargo, hanse publica¬ 
do poco ha varias advertencias 
dirigidas á diversos comisarios 
en muchas provincias, con ins¬ 
trucciones á cuya virtud vuestro 
pueblo ha sido reunido en dife¬ 
rentes parajes, invitándosele á 
prestar ciertas sumas de dinero á 
V. M., y vista la repulsa de al¬ 
gunos, se les ha obligado á pres¬ 
tar juramento, haciéndoles com¬ 
parecer y presentarse, contra lo 
dispuesto en todas las leyes y 
estatutos de este reino, ante 
vuestro Consejo privado ó en 
otras partes; otros han sido redu¬ 
cidos á prisión, ó perturbados ó 
molestados de diversos modos. 
Otras muchas cargas han sido 
impuestas y cobradas á vuestros 
súbditos por los Gobernadores de 
las provincias y sus tenientes los 
comisarios para la revista de las 
tropas, los jueces de paz y otros 


funcionarios, de orden de V. M. 
ó de vuestro Consejo privado, 
contra todas las leyes y liberta¬ 
des de este reino. 

3? Y siendo así que se halla ex¬ 
plícitamente acordado y estable¬ 
cido por el estatuto llamado 
Charta-Magna de las liberta¬ 
des de Inglaterra, que ningún 
ciudadano podrá ser reducido á 
prisión ni privado de sus bienes, 
libertades ó franquicias, ni pros¬ 
cripto ni desterrado, ni condena¬ 
do á muerte sino en virtud de una 
sentencia legítima de sus Pares ó 
de las leyes del país. 

4? Y que está acordado por la 
autoridad del Parlamento en el 
año 28 del reinado de Rduardo 
III, que nadie, sea cual fuere su 
rango ó condición, podrá ser pri¬ 
vado de sus tierras y demás bie¬ 
nes, ni reducido á prisión, ni des¬ 
terrado, ni condenado á muerte, 
sin que antes se oiga su defensa 
con arreglo á derecho. 

5? A pesar de dichos estatutos 
y demás buenas leyes y reglamen¬ 
tos de vuestro Rey expedidos á 
este fin, muchos súbditos vues¬ 
tros han sido reducidos á prisión 
sin que se les haya expresado la 
caiisa, y cuando han sido condu¬ 
cidos ante vuestros jueces en vir¬ 
tud del Habeas Corpus para su¬ 
frir el castigo impuesto por el 
tribunal, y han intimado á sus 
carceleros que declaren la causa 
de su detención, éstos no han da¬ 
do otras razones de su conducta 
sino alegar que les habían arres¬ 
tado por una orden particular de 
V. M., notificada por los señores 
de vuestro Consejo privado; á 
pesar de esto, han continuado en 
la prisión, sin que se les impute 
delito alguno de qué puedan dar 
sus descargos con arreglo á las 
leyes. 















LA ESCUELA DE DERECHO 


161 


6 ” Y siendo así que varias com¬ 
pañías de' soldados y marineros 
han sido dispersadas hace poco 
en muchas provincias del reino, 
cuyos moradores se han visto obli- 
íjados á recibirlas y alojarlas en 
sus casas, contra las leyes y cos¬ 
tumbres de este reino y con gran 
perjuicio de vuestro pueblo. 

7" Y estando acordado por la 
autoridad del Parlamento, en el 
año 25 del reinado de P^duardo 
III, que nadie puede ser condena¬ 
do á perder la vida ó miembro al¬ 
guno contra lo contenido en la 
Charla Magna y las leyes del 
país, y que por la susodicha Char¬ 
la Magna y demás leyes y esta¬ 
tutos de vuestro reino, nadie de¬ 
be ser condenado á muerte sino 
por las leyes establecidas ó por 
las costumbres del mismo, ó por 
un acuerdo del Parlamento; que 
en otro caso ningún criminal, sea 
cual fuere su condición, pueda 
eximirse de los procedimientos 
de justicia ordinaria, ni evitar el 
castigo que le imponen las leyes 
y estatutos del reino; hace poco 
tiempo, sin embargo, muchos co¬ 
misarios de V. M., con autoriza¬ 
ción para proceder, según la jus¬ 
ticia de la ley marcial, contra los 
.soldados, marineros y otras per¬ 
sonas que se les agreguen á fin de 
cometer un homicidio, robo, felo¬ 
nía, sedición ó cualquier otro de¬ 
lito; instruir los oportunos suma¬ 
rios; juzgar, condenar y ejecutar 
jurídicamente á los culpables, con 
arreglo á la ley marcial, ajustán¬ 
dose al método de los consejos de 
guerra, y como se practica en 
tiempo de guerra en los ejércitos; 
con pretexto de este poder, los 
susodichos comisarios han dado 
muerte á muchos súbditos vues¬ 
tros, que si habían merecido el 
último suplicio con arreglo á las 


leyes y estatutos del país, no po¬ 
dían ni debían ser condenados ni 
ejecutados sino en virtud de di¬ 
chas leyes y estatutos. 

S? Que por otra parte, y con el 
mismo pretexto varios grandes 
criminales á quienes las leyes y 
estatutos de este reino hubieran 
condenado á sufrir las más gran¬ 
des penas, han logrado eludirlas, 
declinando á favor de dichos co¬ 
misarios militares la jurisdicción 
de los tribunales ordinarios; por 
todo lo expuesto, claro es que to¬ 
das las comisiones de esta especie 
son directamente contrarias á las 
leyes y estatutos de vuestro reino. 

9" Por todas estas razones, se 
suplica á V. M. que nadie en lo 
sucesivo se vea obligado á some¬ 
terse á ningún dón gratuito, pres¬ 
tar dinero, hacer presentes vo¬ 
luntarios, ni pagar impuestos y 
cargas de ninguna especie, sino 
en virtud de un acuerdo del Par¬ 
lamento. Que nadie sea citado 
ante los tribunales, ni obligado á 
prestar juramento, ni encargarse 
de servicio alguno. Que nadie 
sea arrestado, ni inquietado, ni 
molestado por negarle á tales 
exigencias. Que V. M. mande 
retirar los soldados y marineros 
de que hemos ya hecho mérito, 
impidiendo que en lo sucesivo se 
vea recargado el pueblo de esta 
manera. Que sean revocadas y 
anuladas las comisiones para juz¬ 
gar con arreglo á la ley marcial, 
y que no se nombren otras análo¬ 
gas por temor de que con este 
pretexto sean condenados á muer¬ 
te algunos súbditos de V. M. con¬ 
tra las leyes y franquicias de este 
país. 

11 ? He aquí cuanto pedimos 
humildemente á V. M. como de¬ 
rechos y libertades nuestras, con 
arreglo á las leyes y estatutos de 







162 


LA ESCUELA DE DERECHO 


este reino. Suplicamos también 
á V. M. que declare que de todos 
los procedimientos, sentencias, 
ejecuciones y demás hechos á que 
nos hemos referido, no se sacará 
consecuencia ni sentará preceden¬ 
te en perjuicio de la nación. Así, 
pues, rogamos á V. M. que para 
mayor satisfacción y seguridad 
de vuestro pueblo, declare que 
vuestra intención y regia volun¬ 
tad es, que en los asuntos men¬ 
cionados, vuestros Ministros y 
funcionarios os sirvan con arre¬ 
glo á las leyes y estatutos del 
reino, para honor de V. M. y pros¬ 
peridad del Kstado. 

Primera respuesta del Rey á ¡a petición de 
derechos, leída en el Parlamento por 
el Canciller de S. M. 

“El Rey quiere que se cumpla 
el derecho con arreglo á las leyes 
y costumbres del reino, y que los 
estatutos tengan debida ejecución 
á fin de que sus súbditos no ten¬ 
gan motivos para quejarse de 
ningún perjuicio ú opresión con¬ 
trarios á sus justos derechos y 
libertades, que S. M. en concien¬ 
cia se cre^ obligado á respetar 
tan escrupulosamente como su 
propia prerrogativa.” 

No habiendo parecido sati.sfac- 
toria esta respuesta del Rey el 
Parlamento pidió otra más clara. 

Segunda respuesta pronunciada por el Rey 
en pleno Parlamento. 

Soit droit fait comrne il est 
de siré. (Cúmplase el derecho 
como se pide. 

(1) Esta sef^mida respuesta excitó acla¬ 
maciones unánimes en ambas Cámaras, 
porque con arreglo á la antigua costumbre, 
esta fórmula, pronunciada en francés y en 
pleno Parlamento, envuelve un consenti¬ 
miento absoluto que no da lugar á retracta¬ 
ción; de suerte que el acta que la motiva tie¬ 
ne desde entonces toda la validez y fuerza 
de ley. 


BILL DE DERECHOS 

Acta que declara los derechos y liber¬ 
tades DE LOS SÚBDITOS. 

{Arto priincto del reinado de Guillermo y 
María, i6SS.) 

Capítulo 1” En atención á que 
los Lores espirituales y tempora¬ 
les y los Comunes, congregados 
en Westminster representando 
válida, plena y libremente á todas 
las clases del pueblo en este reino 
el día treinta de febrero del año 
de Nuestro Señor mil seiscientos 
ochenta y ocho, en presencia de 
SS. MM., á la sazón llamados y 
conocidos con los * nombres de 
Guillermo y María, Príncipes de 
Orange, que concurrieron en per¬ 
sona, han extendido una declara¬ 
ción por escrito en los términos 
siguientes: 

(Los doce párrafos siguientes 
son otras tantas quejas del Par¬ 
lamento contra los desafueros co¬ 
metidos por el Gobierno de Jaco- 
bo II, cuyos párrafos, poco más 
adelante, completamente refor¬ 
mados, están casi restablecidos 
bajo los números 1 á 4, 6 á 13 del 
presente capítulo.) 

Considerando que todas estas 
cosas .son entera y directamente 
contrarias á las leyes comunes, 
estatutos y libertades de este 
reino. 

Y siendo así que ha abdicado 
el susodicho Jacobo II, quedando 
vacante el Gobierno y el trono. 
Su alteza el Príncipe de Orange 
(á quien Dios quiso convertir en 
glorioso instrumento, que había 
de librar á este reino del papismo 
y del poder arbitrario), ha man¬ 
dado escribir (según el parecer de 
los Lores espirituales 3 ' tempora¬ 
les, y de muchos principales indi- 








LA ESCUELA DE DERECHO 


163 


vkluos de la Cámara de los Comu¬ 
nes) varias Cartas á los Lores es¬ 
pirituales y temporales protes¬ 
tantes, y otras á los diferentes 
condados y ciudades, Universida¬ 
des, distritos, y á los cinco puer¬ 
tos, para que elijan individuos ca¬ 
paces de representarlos en el Par¬ 
lamento que ha de reunirse en 
Wcstminster á 22 días del mes de 
enero del mismo año 1688, para 
arbitrar los medios oportunos, á fin 
de que en lo sucesivo no corran 
peligro inminente de ruina la reli- 
í^ión, las leyes y las libertades; 
visto lo cual hanse verificado di¬ 
chas elecciones. 

Así, pues, los mencionados Lo¬ 
res espirituales y temporales, y 
los individuos de la Cámara de 
los Comunes, reunidos en la ac¬ 
tualidad, y que, á consecuencia 
de sus respectivos poderes y elec¬ 
ciones constituyen plena y libre¬ 
mente el Cuerpo representativo 
de la Nación, tomando en consi¬ 
deración los medios mejores para 
conseguir el indicado objeto, que 
no es otro que garantizar y ase¬ 
gurar para lo sucesivo sus anti¬ 
guos derechos y libertades, de¬ 
claran desde luego lo siguiente, 
como hacían sus antepasados en 
idénticas circunstancias: 

1 ? Que es ilegal la facultad que 
se atribuye la autoridad real para 
suspender las leyes á su cumpli¬ 
miento. 

2 “ Que asimismo es ilegal la 
facultad que se atribuye la auto¬ 
ridad real para dispensar las leyes 
á su cumplimiento, como ante¬ 
riormente se ha verificado, por 
medio de una usurpación notoria. 

3 " Que tanto la comisión para 
Qj-Jjrjj- (jl último tribunal de lascau- 
sas eclesiásticas, como cualquiera 
otro con tendencias analogas, son 
ilegales y perniciosas. 


4 ” Que es ilegal toda cobranza 
de impuesto para uso de la Coro¬ 
na sin el concurso del Parlamento, 
ó en época y modo diferentes de 
los señalados por el mismo. 

5? Que los súbditos tienen el 
derecho de presentar peticiones 
al Rey, siendo ilegales las prisio¬ 
nes y vejaciones de cualquier es¬ 
pecie que sufran por esta causa. 

6 ° Que el acto de levantar y 
mantener dentro del país un ejér¬ 
cito en tiempo de paz, es contra¬ 
rio á la ley, si no le precede la 
autorización del Parlamento. 

7? Que los súbditos protestan¬ 
tes pueden tener, para su defen¬ 
sa, las armas ajustadas á su con¬ 
dición y permitidas por la ley. 

8 ? Que deben ser libres las 
elecciones de los individuos del 
Parlamento. 

9 ? Que los discursos pronuncia¬ 
dos en los debates del Parlamen¬ 
to no deben ser examinados sino 
por este mismo, y no en otro tri¬ 
bunal ó sitio alguno. 

10. Que no se exigirán fianzas 
e.xorbitantes, impuestos excesi¬ 
vos, ni se impondrán penas de¬ 
masiado severas. 

11 . Que los Jurados deben ser 
elegidos con imparcialidad, sin 
que puedan serlo más que los in¬ 
dividuos de la Cámara de los Co¬ 
munes en los procesos por delitos 
de lesa majestad. 

12. Que son contrarias á las 
leyes, y por lo tanto nulas, todas 
las concesiones ó promesas de 
dar á otro los bienes confiscados 
á personas acusadas, antes de 
hallarse convictas. 

13. Que es indispensable convo¬ 
car con frecuencia los Parlamen¬ 
tos para satisfacer los agravios, 
así como para corregir y sostener 
las leyes. 

Reclaman y piden con repetí- 







ir,4 


LA ESCUELA DE DERECHO 


das instancias todo lo menciona¬ 
do, considerándolo como un con¬ 
junto de derechos y libertades 
incontestables, como también que 
en lo sucesivo no lleguen á sen¬ 
tarse precedentes de los agravios 
proferidos para perjuicio del 
pueblo. 

A esta petición de sus derechos, 
han sido estimulados particular¬ 
mente por la declaración de S. A. 
el Príncipe de Orange, como úni¬ 
co medio de obtener reparación y 
remedio á tantos males. 

Abrigando, pues, la más com¬ 
pleta confianza de que Su Alteza 
el Príncipe de Orange llevará á 
cabo la libertad del país, que tie¬ 
ne ya tan adelantada, esperan que 
les preservará de ver desconoci¬ 
dos los derechos que acaban de 
recordar, y reproducidos los aten¬ 
tados contra su religión, derechos 
y libertades. 

(Los nueve capítulos siguientes 
trazan el orden de sucesión á la 
corona, jurarnento que presta el 
Monarca al subir al trono, y otras 
disposiciones de más ó menos in¬ 
terés.) 

Como quiera que no existe en 
la historia de Inglaterra con el 
nombre de Constitución' un esta¬ 
tuto fundamental, organizando 
los poderes del Lstado y fijando 
las bases del derecho público, los 
ingleses no han creído necesario y 
oportuno, en ningún tiempo, pre¬ 
sentar su sistema político bajo la 
forma de un acto solemne que ex¬ 
ponga de manifiesto la construc¬ 
ción de un nuevo edificio político. 

Existe cierto número de docu¬ 
mentos históricos y célebres, que 
cada uno de ellos señala una nue¬ 
va etapa en la marcha progresi¬ 
va de las instituciones inglesas; 
tales son la gran Charta de En¬ 


rique III, la petición de derechos 
y bilí de derechos. 

Pero es necesario observar que 
cada uno de estos documentos no 
anuncia un nuevo principio polí¬ 
tico, sino que repite con extrema¬ 
da insistencia la consignación de 
los derechos y libertades, cuya 
nueva proclamación ha sido ne¬ 
cesaria, y que no son otra cosa 
que los antiguos derechos y liber¬ 
tades que ha gozado siempre el 
pueblo inglés. 

En consecuencia de esto, he¬ 
mos creído conveniente, al hacer 
esta recopilación, consignar algu¬ 
nos documentos ya mencionados, 
y copiar el texto formado por los 
señores don Rafael Coronel y Or- 
tiz y don Hilario Abad y Apari¬ 
cio, en su obra sobre Estudios 
de Derecho Político, publicada 
en 1872, transcribiendo las dispo¬ 
siciones más importantes, espar¬ 
cidas en múltiples estatutos, las 
cuales, coordinadas y recogidas, 
y adoptando la forma ordinaria 
de las constituciones, y dividién¬ 
dola en títulos y artículos, ofre¬ 
cen un Código que abraza las 
principales divisiones de los po¬ 
deres públicos y sus atribuciones, 
derechos y deberes de los ciuda¬ 
danos, etc., cuyo texto damos se¬ 
guidamente, por considerarlo muy 
útil al fin que nos proponemos en 
esta recopilación, con el nombre 
de.... 


CONSTITUCIÓN DE INGLATERRA. 


TITULO PRIMERO. 

Del territorio. 

Artículo 1? El Reino Unido de 
la Gran Bretaña y de Irlanda 
comprende: 








LA ESCUELA DE DERECHO 


165 


1 ? La Inglaterra, con el país 
(le Gales, las islas d’Ely y de Man. 

2" Pvscocia. I 

3" Irlanda. : 

4" Las islas de la Mancha, Jer- | 
.sey, Guernesey, Aurigay, Ciers, ¡ 
etc. I 

5;’ Gihraltar, Malta y Helgo- ; 
land, las islas de Santa Llena y I 
de la Ascensi<3n, ([ue constituyen 
parle íntegra del Keino británico. 

Dk I.OS SrilDITOS INGI.K.SKS Y KX- 
TRANJKKOS. 

Artículo 2’ La cualidad de in- 
gL'S se adquiere por el nacimien¬ 
to, por la naturalización y por 
efecto de las leyes y costumbres. 

Artículo 3" Son ingleses por 
nacimiento: 

1 ? Los niños nacidos en terri¬ 
torio inglé'S, aun de padres e.x- 
tranjeros. Una embarcación con 
pabelhm inglés, es considerada 
para este efecto como parte del 
territorio inglés. 

2’ Los hijos de los embajado¬ 
res ingleses acreditados ante los 
(iobiernos extranjeros. 

3" Los hijos legítimos nacidos i 
en el extranjero de padre inglés, 
cuya madre también lo sea. Sin 
embargo, si en el momento de na¬ 
cer el niño en territorio extran¬ 
jero, el padre inglés estuviese 
desterrado por delito de alta 
traición, ó al servicio de un Esta¬ 
do enemigo de Inglaterra, enton¬ 
ces el niño no nace inglés. 

4 ” Los hijos naturales nacidos 
en el extranjero de padres ingle¬ 
ses, que legalmente los hayan re¬ 
conocido. 

Artículo 4? Los extranjeros 
pueden obtener la cualidad de in¬ 
glés por medio de naturalización, 
concedida por un acuerdo del Par¬ 
lamento ó por decreto refrendado 


por el Ministro del Interior. En 
el primer caso, el extranjero na¬ 
turalizado puede ejercer todos 
los derechos políticos, incluso el 
de formar parte del Parlamento 
y del Consejo privado, á no ser 
que estos derechos hayan sido re¬ 
servados por una clausula es¬ 
pecial. 

La naturalización concedida por 
un decreto del Ministerio del In¬ 
terior, está .sometida á cláusulas 
restrictivas de los derechos po¬ 
líticos, y no lleva consigo sino el 
derecho de adquirir bienes raíces 
en el territorio del Reino Unido 
y viajar con pasaporte inglés y 
bajo la protección de las autori¬ 
dades inglesas. 

Están y quedan abolidas las 
antiguas disposiciones concer¬ 
nientes á la religión de cualquier 
extranjero que solicitase natura¬ 
lización, como la obligación de 
comulgar antes de recibirla, y los 
juramentos de fidelidad, abjura- 
ci()n y supremacía. 

Artículo 5? Son ingleses por 
efecto de las leyes y costumbres: 

1 " La mujer extranjera que 
contrae matrimonio con inglés ó 
con extranjero naturalizado. 

2^ Los marineros que cuenten 
dos años de servicio á bordo de 
una nave inglesa. 

3? Los extranjeros que lleven 
siete años de residir en una colo¬ 
nia inglesa; más no adquieren por 
esta circunstancia el ejercicio de 
los derechos políticos. 

Artículo 6" La cualidad de in- 
I glés se pierde: 

1 ? Por una acta del Parla;nento. 

I 2 " Por el matrimonio de la mu- 
^ jer inglesa con un extranjero, 
porque ella sigue la nacionalidad 
de su marido. 

Artículo 7? La deni^acwn- es 
¡ una especie de naturalización en 












LA ESCUELA DE DERECHO 


virtud de la cual el_ extranjero 
puede adquirir propiedades in¬ 
muebles por compra ó disposición 
Ínter vivos, más no por herencia. 
Los hijos nacidos antes de la de- 
nización no heredan los bienes in¬ 
muebles. 

La denización no confiere dere¬ 
cho alguno político. 

Artículo 8 " Los extranjeros no 
pueden poseer en Inglaterra más 
que bienes muebles. Kn cuanto 
á los bienes inmuebles, no pueden 
ser propietarios, teniendo la Co¬ 
rona el derecho de reclamar todos 
los que adquieran. Asimismo no 
pueden tomar en arrendamiento 
los bienes inmuebles por más tiem¬ 
po que veintiún años. 

Los extranjeros gozan de todos 
los demás derechos civiles. Pue¬ 
den ejercer el comercio y dedi¬ 
carse á la industria. Participan 
de los derechos comunales y están 
sujetos al pago de los impuestos 
municipales. 

Artículo 9-’ K1 capitán de una 
embarcación debe declarar á su 
llegada á Inglaterra los extranje¬ 
ros que vengan en el-buque. iOl 
extranjero está obligado á exhi¬ 
bir su pasaporte y á suministrar 
todos los datos que le sean pedi¬ 
dos por la autoridad iugle.sa, que 
le inscribe en un registro 3 ^ le en- 
tresfa una certificación de esta 
inscripción. 

El extranjero que justifique su 
permanencia en Inglaterra duran¬ 
te tres años, se halla libre de es¬ 
ta obligación. 

Todo extranjero cuya perma¬ 
nencia, en Inglaterra comprometa 
la tranquilidad del país, puede 
ser expulsado por medida de se¬ 
guridad pública. 

Artículo 10. Los extranjeros 
perseguidos por los tribunales de 
su país á causa de crímenes ó de¬ 


litos que hayan cometido, no pue¬ 
den ser entregados por las auto¬ 
ridades inglesas. 

Sin embargo, en virtud de los 
tratados de extradición celebra¬ 
dos por Inglaterra con Francia, 
Dinamarca y los Estados Unidos 
de América, los individuos per¬ 
tenecientes á estos Estados pue¬ 
den ser extraídos á causa de sus 
crímenes no políticos. 

TITULO 11. 

Dr los derechos generales de los 

CIUDADANOS INGLESES. 

§ L —Igualdad ante la ley. 

Artículo 11. Todos los ingle¬ 
ses son iguales ante la le}". Esta 
no reconoce en manera alguna di¬ 
ferencia entre los ciudadanos de 
diversas clases. Es la misma para 
todos, bien sea que proteja, bien 
que castigue. 

Artículo 12. Todos los ciuda¬ 
danos están obligados igualmente 
á contribuir á las cargas públicas 
en proporción de su fortuna, cual¬ 
quiera que sea su cargo ó su dig¬ 
nidad. 

Artículo 13. Son asimismo ad¬ 
mitidos á los empleos públicos \ 
á las dignidades del Estado. 

Artículo 14. Los títulos de no¬ 
bleza, trasmisibles por sucesión 
son puramente honoríficos, y no 
llevan consigo ningún privilegio 
ni exención de las cargas públicas. 

Artículo 15. Ninguna dignidad, 
ninguna función en el Estado 
puede ser adquirida por derecho 
de nacimiento, salvo lo que será 
establecido respecto á la herencia 
de la corona y de la pairía. 

§ II.— Libertad de conciencia. 

Artículo 16. Nadie puede ser 








LA ESCUELA DE DERECHO 


objeto de pesquisa en razón de 
sus opiniones religiosas, en tanto 
que su manifestación pública no 
lesione la moral y el orden esta¬ 
blecido. 

La observancia de los domin¬ 
gos y de las fiestas se considera 
como de orden público; en su vir- j 
tud, es obligatoria para todo in- j 
dividuo residente en el territorio j 
británico. i 

Artículo 17. Pueden practicar- ! 
se públicamente todos los cultos. 
Sin embargo la Iglesia anglicana 
ó Iglesia establecida {established , 
church),Qn Inglaterra, en Irlanda 
y en el país de Gales: en PLscocia 
ía Iglesia presbiteriana {Kirk o/ 
Scottand), tal como ha sido cons¬ 
tituida en 1789, son las únicas i 
(jue la ley reconoce como Iglesias 
nacionales y cuyos ministros son 
pagados por el Estado, así como , 
las fundaciones de dichas iglesias. 1 

Artículo 18. Los mini.strós del | 
culto pertenecientes á la Iglesia i 
católica romana, á los cultos pro- , 
testantes disidentes, al culto is¬ 
raelita, y en general, á otra re¬ 
ligión diversa de la del Estado, | 
no son reconocidos por la ley bajo 
este concepto, y no tienen acción 
ni derecho para obtener el pago 
de sus emolumentos que le sean 
debidos por razón de su minis¬ 
terio. 

Artículo 19. La ley no recono¬ 
ce las asociaciones ó corporacio¬ 
nes religiosas (jue se constituyen 
fuera de la Iglesia establecida. 

Artículo 20. Prohíbe asimismo ¡ 
la celebración de ceremonias reli- ¡ 
glosas que no sean las de la Igle¬ 
sia establecida, particularmente 
las procesiones y predicaciones, 
e.xcepto en los edificios privados 
ó dedicados á los cultos disidentes. 

Artículo 21. Todos los ciuda- i 
danos, cualquiera que sea la 1 


1()7 


confesión religiosa á que pertene- 
nezcan, gozan igualmente de los 
derechos civiles y políticos. 

Sin embargo, los católicos no 
pueden ejercer las funciones de 
Regente, de juez en el tribunal 
de Westminster, de Lord Canci¬ 
ller, Lord Guardasellos, Lord 
Lugarteniente, Lord Delegado en 
Irlanda, ni ser miembros de las 
Universidades ó colegios anglica¬ 
nos. Los sacerdotes católicos no 
pueden ser miembros del Parla¬ 
mento. 

Los individuos pertenecientes 
á una confesión no cristiana pue¬ 
den ser miembros del Parlamento, 
con la condición de que sean dis¬ 
pensados, por una decisión de la 
Asamblea, del juramento de la 
confesión de la verdadera fé cris¬ 
tiana. 

^ III.— Libertad individual .— 

Inviolabilidad del domicilio. 

Artículo 22. La ley no recono¬ 
ce servidumbre alguna personal. 

Artículo 23. El esclavo que 
pisa el territorio inglés se hace 
libre. 

La esclavitud está abolida en 
todas las dependencias y colonias 
de la nación inglesa. 

Artículo 24. Nadie puede ser 
obligado contra su voluntad al 
servicio militar. El uso de la 
leva forzosa para el reclutamien¬ 
to de los marinos en tiempo de 
guerra está abolida. 

Artículo 25. A nadie puede im¬ 
pedirse que salga del reino, ya 
para viajar por países extran¬ 
jeros, ya para establecerse en 
ellos. Queda abolido el vjorit, ne 
exeat regno. 

Artículo 26. Nadie puede ser 
obligado contra su voluntad á 
abandonar el territorio británico. 










168 


LA ESCUELA DE DERECHO 


á menos que no pertenezca al ejér¬ 
cito de tierra ó mar y que el bien 
del Estado exija que las tropas 
salj^an fuera del territorio. 

La pena de destierro ó la de 
deportación no puede ser impues¬ 
ta más que por el Parlamento. 

Artículo 27. Nadie puede ser 
castigado con la privación de la 
libertad sino en virtud de una 
sentencia judicial que recaiga so¬ 
bre un veredicto de culpabilidad, 
pronunciado por un Jurado unᬠ
nime, en el caso y según las for¬ 
mas prescritas por ÍH ley. 

Sin embargo, si la pena señala¬ 
da no excede de un mes de pri¬ 
sión, puede ser impuesta, en últi¬ 
mo recurso, por un juez ó un tri¬ 
bunal de policía, sin la existencia 
del Jurado, y en primer recurso, 
si la pena señalada es ' de un mes 
á tres años de prisión. En este 
último caso, se puede apelar á los 
tribunales de las sesiones trimes¬ 
trales. 

Artículo 28. Nadie puede ser 
detenido y arrestado sino en vir¬ 
tud de un mandato {warraítt) 
firmado por un magistrado, y que 
contenga su sello, designando con 
precisión la persona culpada y la 
naturaleza de la inculpación. 

Los mandatos de arresto {vjar- 
rant of apprehension') ó manda¬ 
tos de comparecencia {warrantto 
appear), pueden ser decretados 
por el Consejo privado y los Mi¬ 
nistros por eí delito de felonía, 
traición ó alta traición; por los 
jueces del Banco de la Reina y 
todos los jueces de paz del reino, 
para todo crimen ó delito. Los 
decretos(z6'í7rrc77í/'5)expedidos por 
los jueces de paz, no son ejecuto¬ 
rios más que dentro de la juris¬ 
dicción, y deben* para producir 
efecto fuera de su demarcación, 
ser visados [baoked) por el juez 


de paz del distrito donde se ha de 
ejecutar el mandato. 

Los decretos (ivarrants) expe¬ 
didos por el Consejo privado, los 
Secretarios ó Ministros del Esta¬ 
do y los jueces del Banco de la 
Reina, son ejecutorios en todo el 
territorio del reino. 

Artículo 29. En caso de flagran¬ 
te delito, todo constable, oficial 
de paz, la parte lesionada, y en 
general toda persona, tiene el de¬ 
recho y deber de detener al delin¬ 
cuente; pero en este caso, la de¬ 
tención debe ser regularizada in¬ 
mediatamente por mandato de 
arresto [wari'ants of apprehen¬ 
sion) decretado bajo las formas 
legales por la autoridad compe¬ 
tente. 

Artículo 30. Toda persona 
arrestada debe ser conducida lo 
más breve posible delante del juez, 
que le interroga }• recibe sus de¬ 
claraciones. 

Artículo 31. El inculpado pue¬ 
de siempre reclamar que sea pues¬ 
to en libertad bajo caución, hasta 
el día en que sea juzgado, con la 
promesa de presentarse en las 
actuaciones y juicio. No obstan¬ 
te, si se persigue un delito por 
felonía ó traición, no puede obte¬ 
nerse la libertad bajo caución si¬ 
no en virtud de una decisión del 
tribunal del Banco de la Reina. . 

Artículo 32. Si el detenido no 
está obligado á dar la caución, ó 
si estándolo no la puede dar, queda 
en estado de prisión preventiva 
durante la instrucción, en virtud 
de un mandamiento de depósito 
{vjarrants of commistment), 
que llévala firma y sello del ma¬ 
gistrado, designando con preci¬ 
sión la persona del detenido y la 
naturaleza de la prevención. 

Artículo 33. Toda persona de¬ 
tenida fuera de los casos previs- 











LA ESCUELA DE DERECHO 


169 


tos por la ley, ó sin el cumpli¬ 
miento ele las formalidades lega¬ 
les, debe, en virtud de la cpierella 
ante el ma«^istrado competente, 
ser |)uesta en libertad inmediata¬ 
mente en virtud de un ivril of 
Ilabeas Corpus, bajo la respon¬ 
sabilidad del magistrado encar- 
;íado por la ley de entrej^ar el 
a'/'/V, sin perjuicio de las penas é 
indemnizaciones civiles lm|)ucstas 
á cuahjuiera (pie hubiera ordena¬ 
do, ejecutado ó hecho ejecutar el 
arresto ilegal. 

Artículo 34. Kl domicilio del 
ciudadano es inviolable: nadie 
puede penetrar en él sin su con- ¡ 
sentimiento, salvo si se trata de j 
la ejecución de un mandato de ! 
arresto en debida forma. ! 

^ Artículo 35. Las visitas domi¬ 
ciliarias, en el caso de que sean 
juzgadas necesarias para la ins¬ 
trucción de un proceso criminal, 
no pueden tener luj^ar sino en ¡ 
virtud de un mandato de pesqui- i 
sa {searek warrant), expedido j 
por un niaj^istrado. No deben 
tener lujrar por la noche, á menos 
(|ue no se trate de pesquisas en 
caso de extrema ur^rencia, en las 
casas de mala fama. 

Toda pesípiisa ordenada para 
descubrir en los papeles de un 
ciudadano escritos cu 3 'a culpabi- • 
lidad no se hubiere estal)lecido 
judicialmente, se considera como ’ 
ilej^al y vejatoria. 

Artículo 36. • Nini^úu deudor 
puede ser preso en una casa ce- ! 
rrada. 

Artículo 37. La entrada en el ' 
domicilio de un deudor para hacer 
el embarj^o y hUventa del mobi- : 
bario, no puede tener luf^ar á viva 
fuerza. 


tiene derecho á ejercer en el te¬ 
rritorio británico la profesión, 
oficio, industria ó comercio que 
le convenga elegir, sin que pueda 
ser obligado á ingresar en una 
asociación ó gremio de ninguna 
especie. 

Artículo 39. La libertad de 
trabajo sólo se limita en lo que 
concierne á los extranjeros, por 
las restricciones establecidas por 
la le}' á su derecho de poeeer y 
explotar bienes raíces, con arre¬ 
glo á lo que determina el art. 8!’ 

Artículo 40. Corresponde sin 
embargo, al Parlamento y á las 
autoridades en quienes la ley ha¬ 
ya delegado su poder á este efec¬ 
to, reglamentar, con arreglo á las 
exigencias del orden público, el 
ejercicio de ciertas profesiones 
ó industrias, y muy particular¬ 
mente: 

1? Someter á la concesión y vi¬ 
gilancia de la autoridad pública 
las industrias de los alquiladores 
de carruajes, posaderos, taberne¬ 
ros, fabricantes de pólvora, ex¬ 
pendedores de tabaco y farma¬ 
céuticos. 

2 " Kxigir de los médicos y ciru¬ 
janos el correspondiente título 
(|ue acredite su capacidad y ap¬ 
titud para el ejercicio de la pro¬ 
fesión, y su inscripción en una 
lista oficial, donde conste los que 
se hallan provistos de este requi¬ 
sito, so pena de no poder recla¬ 
mar ante los tribunales el .pago 
de sus honorarios. 

3" Someter á los reglamentos 
de policía dictados al efecto y á 
la inspección de las autoridades 
todas las industrias que por cual¬ 
quier concepto puedan afectar á 
la salud ó seguridad pública. 


^ IV. —Libertad de trabajo. (i) Ley de 21 de junio de isse. 

... ’ (-) I.ey de 2 de ag-osto de 1348. Antes la 

Artículo 38. Todo individuo ; profesión de médico era enteramente libre. 











170 


LA ESCUELA DE DERECHO 


Artículo 41. El Estado no pue¬ 
de arrogarse la posesión de nin¬ 
gún monopolio industrial ó comer¬ 
cial. Sin embargo, si se trata de 
ferrocarriles,docks, canales, puer¬ 
tos y otros trabajos á este tenor, 
construidos ó explotados por aso¬ 
ciaciones privadas, corresponde 
al Parlamento la facultad de con¬ 
ferir á dichas asociaciones, como 
á toda corporación, los derechos 
inherentes á las personas jurídi¬ 
cas, é imponer tarifas y regla¬ 
mentos á la explotación. 

Las sociedades de seguros no 
están sujetas á restricción ni re¬ 
glamentación de ninguna especie. 

§ V .—Derecho de propiedad. 

Artículo 42. La propiedad es 
inviolable. 

Nadie puede ser desposeído de 
los bienes adquiridos legalmente, 
sino en virtud de sentencia judi¬ 
cial ó en cualquiera de los casos 
que á continuación se expresan: 

1? A consecuencia de una con¬ 
fiscación general de bienes im¬ 
puesta con arreglo á la ley, por 
los delitos de traición ó felonía, ó 
bien de confiscación parcial por 
felonía menos grave que el homi¬ 
cidio, ó por último, de la confis¬ 
cación especial de objetos que ha¬ 
yan servido para la perpetración 
de un acto,criminal. 

2" Si se impone una multa en 
los casos previstos por la le}'. 

3" Cuando se dispone legal- 
niente la expropiación por causa 
de utilidad pública; pero en este 
último caso, el propietario debe 
recibir una justa'y previa indem¬ 
nización, determinada por un Ju¬ 
rado, ó bien por los árbitros com¬ 
ponedores, si se trata de objetos 
poco importantes. 

4? Si á petición de los acreedo¬ 


res ha lugar á disponer de los 
bienes del deudor, salvo los dere¬ 
chos de prelación procedentes de 
hipotecas ó privilegios. 

5? Guando se trata de co¬ 
brar impuestos legalmente esta¬ 
blecidos. 

Artículo 43. No se considera¬ 
rá como legalmente establecido 
ningún impuesto que no haya sido 
consentido libremente por el con¬ 
tribuyente ó sus representantes. 

Corresponde á toda persona, 
sin distinción alguna, el recurso 
ante la autoridad judicial contra 
el cobro ilegal de las contribu¬ 
ciones. 

Artículo 44. Todas las restric¬ 
ciones impuestas á los derechos 
de los propietarios de bienes raí¬ 
ces en virtud de los antiguos pac¬ 
tos feudales, y muy particular¬ 
mente los relativos al derecho de 
caza, quedan abolidos por com¬ 
pleto. Así, pues, todo propieta¬ 
rio tiene derecho á cazar en toda 
la extensión de sus dominios, con 
la condición de ajustarse en un 
todo á las leyes relativas á licen¬ 
cias, vedas y épocas reservadas 
para proteger la reproducción de 
las especies. 

Artículo 45. Todo propietario 
puede disponer libremente de to¬ 
dos sus bienes muebles é inmue¬ 
bles, con la reserva de los dere¬ 
chos fiscales, que deberán satis¬ 
facer aquellos individuos que por 
muerte del testador adquieran 
bienes inmuebles. 

Artículo 46. Todo testador ó 
donante puede disponer de la uni¬ 
versalidad de sus bienes sin que¬ 
dar sometido á la restricción de 
ninguna reserva legal. Igual¬ 
mente puede gravar sus bienes 
inmuebles con sustitución á favor 
de toda persona viva, y aun de 






LA ESCUELA DE DERECHO 


171 


los descendientes por nacer, del 
donatario ó heredero. 

Artículo 47. En el caso de su¬ 
cesión ab intestato, los raíces 
pasan desde luej^o á la línea des¬ 
cendiente masculina por orden de 
I)riniojíenitura y por representa¬ 
ción, hasta lo infinito; á falta de 
varones, divídense if^ualmente 
entre las hijas, y á falta de éstas, 
pasan á los padres del finado. 
Si no hubiere descendientes ni as¬ 
cendientes, pasan los susodichos 
bienes al hermano primogénito ó 
á susJiijos, con e.xclusión de las 
hermanas, y si no hubiese varo¬ 
nes {)asarán á las hermanas por 
partes ij^uales, y así sucesiva¬ 
mente hasta los colaterales más 
lejanos. 

Los bienes muebles pasan [)or 
partes if^uales á todos los hijos,sin 
distinción de se.xo ni edad, sien¬ 
do admitidos los descendientes 
más lejanos por representación. 
A falta de descendientes, repór¬ 
tense los bienes entre ascendien¬ 
tes y colaterales más cercanos, 
tomando cada uno i^^ual porción 
en la mitad concerniente á su lí¬ 
nea, sin distinción de edad ni sexo. 

La ley no establece límite al¬ 
guno en cuanto al jurado de pa¬ 
rentesco susceptible de sucesión. 

Artículo 48. La ley garantiza 
al inventor la explotación exclu¬ 
siva de su descubrimiento por 
medio de una concesión tempo¬ 
ral, y al autor de obras artísticas 
y literarias un derecho de pro¬ 
piedad vitalicio y trasmisible, 
durante cierto tiempo, á sus he¬ 
rederos ó representantes. 

íj VI.— Libertad de imprenta. 

Artículo 49. Toda persona tie¬ 
ne derecho de manifestar su pen¬ 
samiento de palabra, por escrito. 


impreso, por medio del dibujo ó 
de cualquier modo que sea, ^ sin 
necesidad de autorización ni pre¬ 
via censura de ninguna especie. 

Sin embargo, el legislador po¬ 
drá imponer la obligación de es¬ 
tablecer depósitos ó fianzas á los 
editores de periódicos, revistas y 
demás publicaciones periódicas 
que se dediquen á tratar de ma¬ 
terias políticas. 

Artículo 50. La prensa perió¬ 
dica no está sometida obligato¬ 
riamente al impuesto del timbre, 
sino á los gastos del correo, á 
proporción de las distancias. 

Los periódicos que se sometan 
voluntariamente al timbre, serán 
transportados gratis por el correo. 

Artículo 51. La ley puede re¬ 
primir los abu.sos de la libertad, 
de la palabra y de la prensa, pero 
solamente en el caso de que el Ju¬ 
rado declare la existencia de cual¬ 
quiera de los delitos que á con¬ 
tinuación se expresan. 

1" Provocación directa á la des¬ 
titución del Rey, al uso de la fuer¬ 
za contra él ó contra el Parlamen¬ 
to, á la guerra civil ó á la inva¬ 
sión del territorio británico por 
una potencia extranjera, todo lo 
cual constituye un acto de felo¬ 
nía, que será castigado con pena 
de muerte ó deportación perpetua. 

m Publicación de un libelo que 
contenga imputaciones falsa.s y 
calumniosas contra una persona 
pública ó privada. Si la publica¬ 
ción se verificó sin ánimo de ofen¬ 
der, la pena puede consistir en un 
año de prisión, y de dos si á la 
publicación presidió el deseo de 
ofender ó lastimar, sin perjuicio 
en ambos casos de la indemniza¬ 
ción de daños y perjuicios á la 
parte ofendida; la cifra á que as¬ 
cienda' esta indemnización será 
determinada por el Jurado. 









172 


LA ESCUELA DE DERECHO 


3? Publicación de un libelo que 
contenga imputaciones infaman¬ 
tes formuladas con intención de 
ofender y no por interés público. 

Si el Jurado declara que las 
imputaciones infamantes no han 
sido formuladas con intención de 
ofender, sino por causa de inte¬ 
rés público, puede autorizar al 
acusado para que suministre prue¬ 
bas por todos los medios posibles, 
y si probase sus asertos, el autor 
quedará exento de toda pena, co¬ 
mo también de toda responsabi¬ 
lidad civil. 

Artículo 52. Están sujetos á 
responsabilidad civil y penal, por 
los delitos cometidos por medio 
de la imprenta, el editor, repar¬ 
tidor ó propagador del escrito 
condenado; si todas estas perma¬ 
necen desconocidas, será respon¬ 
sable el impresor, y á falta de 
éste el autor, á no ser que este 
último quiera asumir para sí por 
completo la responsabilidad del 
escrito, en cuyo caso el impresor 
quedará exento de toda respon¬ 
sabilidad. 

Artículo 53. Ninguna publica¬ 
ción podrá ser recogida sin que 
haya sido declarada culpable en 
la forma establecida por la l«y. 

# 

(1) La publicación de las sesiones de am¬ 
bas Cámaras estuvo prohibida por larg-o 
tiempo, como infracción de los privilegios 
del Parlamento. En 1771 se permitió á los 
periódicos y á cualquier individuo la publi¬ 
cación de los extractos de las sesiones, pero 
con la prohibición expresa de tomar notas 
mientras aquéllas se verifican; semejantes 
restricciones no existen de hecho en la ac¬ 
tualidad, y con razón podemos considerar¬ 
las como definitivamente abolidas por dere¬ 
cho consuetudinario; pero téngase presente 
que el Parlamento no las ha derogado nun¬ 
ca por un acuerdo formal. 


§ VII Derecho de^ reunión y 
asociación. 

Artículo 54. Los ciudadanos 
tienen el derecho de reunirse pací¬ 
ficamente y sin armas, de formar 
reuniones ó meetíngs sin necesi¬ 
dad de autorización previa, y de 
tratar allí toda clase de cuestio¬ 
nes políticas ó de cualquiera otra 
especie y tomar acuerdos, res¬ 
pondiendo sin embargo de toda 
infracción de las le 3 "es que repri¬ 
men los delitos cometidos por me¬ 
dio de la palabra ó de la imprenta. 

Artículo 55. Los meetings pue¬ 
den verificarse al aire libre, pero 
nunca en la vía pública. 

Artículo 56. Si los encargados 
de velar por la conservación del 
orden público llegasen á conside¬ 
rar que una reunión tiene caráct 
ter^ sedicioso, podrán disponer 
que’ sea disuelta. Toda reunión 
que no se separe en el término 
de una hora cuando más después 
de la intimación expresa y formal 
del juez de paz y de la lectura 
que éste haga del riot act (acta 
contra el motín) es ilegal y puede 
ser disuelta por la fuerza, asf co¬ 
mo los individuos que la compo¬ 
nen perseguidos en calidad de 
reos de felonía. 

Artículo 57. En todo caso co¬ 
rresponde al Jurado el fallo defi¬ 
nitivo respecto á la legalidad de 
la reunión y á los delitos cometi- 


(1) La fórmula leída po^el magistrado 
se halla redactada en los términos siguien¬ 
tes: “Nuestro Señor y Soberano el Rey en¬ 
carga 3 ' manda á todas las personas reuni¬ 
das que se dispersen inmediatamente j’ vuel¬ 
van á sus hogares en actitud pacífica para 
continuar allí el ejercicio de sus ocupaciones 
legales, bajo la pena que impone la ley 
promulgada en el primer año del Rey Jorge 
para evitar los desórdenes y las asambleas 
tumultosas. ¡Dios salve al Re 3 '.” 













173 


LA ESCUELA DE DERECHO 


dos por los individuos que á ella 
concurrieron. 

Artículo S8. Todos los ciuda- 
ílanos tienen el derecho de cons¬ 
tituir asociaciones sin necesidad 
de autorización previa y sin li¬ 
mitación del número de los aso¬ 
ciados. I 

Sin emharj^o, la apertura de 
una sociedad periódica y estahle- 
cimiento de un gabinete de lectu¬ 
ra ó de un local para celebrar dis- ¡ 
elisiones, necesitan la autoriza- j 
ción de dos jueces de paz. Ade- ^ 
más, toda asociación política cu- i 
yos individuos contraigan obliga¬ 
ciones bajo juramento y suscri¬ 
ban una declaración ó compromi¬ 
so cuahjuiera sin que la ley les 
intime ó autorice para ello es ile- 
gal. Igual calificación merece¬ 
rán las sociedades que guarden 
secreto ¡)or lo que respecta á los 
nombres de sus individuos, ó 
aijuellas cuyos directores sean 
desconocidos para sus adherentes. 

La ley no autoriza la coalición 
ó fusión de muchas sociedades 
entre sí, ni la reunión de .sus de¬ 
legados resjiectivos en conferen¬ 
cia general, á no ser que se trate 
de sociedades relig.iosas, de bene¬ 
ficencia ó de las pertenecientes á 
la masonería. 

íj VIII .—Garantía Je los 

O 

I 

derechos. 

Artículo 59. La ley garantiza 
el respeto debido á los derechos 
de los ciudadanos en los términos 
siguientes: 

1? Por medio de la responsabi¬ 
lidad civil y penal en que incurren 
los que se atrevan á violar los de¬ 
rechos mencionados. 

Todo depositario de la autori¬ 
dad, así como todo agente civil ó 
militar que infiera perjuicios á 


un ciudadano, ejecutando ó dis¬ 
poniendo la ejecución de un acto 
que envuelva un ataque ilegal á 
cualquier derecho garantizado por 
la ley, es personalmente respon¬ 
sable, sin que le sirvan de excul¬ 
pación las instrucciones que le 
hayan dado sus superiores jerár¬ 
quicos, y puede ser compelido á 
comparecer ante el Jurado, sin 
necesidad de |)revia autorización. 

2" Por medio del derecho de 
petición, todo ciudadano puede 
dirigirlas al Rey ó al Parlamento, 
sin que pueda ser perseguido ni 
molestado por causa de este hecho, 

.5" Por medio de la resistencia 
á los actos arbitrarios é ilegales, 
aun cuando sea preciso recurrir á 
la fuerza. 

TITULO TERCERO 
Dk i.a Cokona. 

CAPITULO PRIMERO. 

DF.I. REY Y DE l.A FAMILIA REAL. 

Artículo 60. El trono de la 
Gran Bretaña es hereditario por 

(1) Los tribunales inffleses han recono¬ 
cido en más de una ocasión la leífitiinidad 
de la resistencia de .los particulares contra 
los actos ilegales de que se quería hacerles 
víctimas. En el reinado de la Reina Ana, 
intentó un constable llevar á efecto una pri¬ 
sión para la cual no tenía derecho alguno; 
resistióse la persona á quien se intentaba 
arrestar, vino otro ciudadano en su socorro, 
trabóse una lucha y fué muerto el constable. 

Los 12 jueces bajóla presidencia del Lord- 
Chief justice, Holt, declararon que el caso 
de arresto de una persona por un poder ile¬ 
gal motivaba suficientemente la determina¬ 
ción compasiva del transeúnte que acudió á 
socorrerlo; que todo ataque á la libertad de 
un súbdito es un desafío lanzado contra to¬ 
dos los súbditos del Rey de Inglaterra, y que 
todos están autorizados para defender, aun 
á viva fuerza, la integridad del acta de 
Hateas Corpus. 













174 


LA ESCUELA DE DERECHO 


orden de priinogenitura, siendo i 
preferidos los varones á las hem¬ 
bras, pei;o solamente en el mismo 
grado del parentesco. Sin em¬ 
bargo, la trasmisión hereditaria 
de la corona existe con arreglo á 
las leyes del país, y no por dere¬ 
cho divino; así, pues, solamente 
constituye un derecho eventual 
para los interesados, con la reser- 
va del que asiste al Rey y al Par¬ 
lamento para llamar á la sucesión 
á otros herederos más lejanos por 
medio de un acuerdo especial. 

Artículo 61. Al subir al trono, 
el Soberano presta en manos del 
Arzobispo de Cantorbery, Prima¬ 
do del país, el juramento cuya 
fórmula es como sigue; ¿Prome¬ 
téis y juráis solemnemente go¬ 
bernar el pueblo de este reino de 
Inglaterra y de los países que 
de él dependen con arreglo á los 
esta tutos formulados en el Par¬ 
lamento, á las leyes y costum¬ 
bres? 

Kl Re}' responde: í^o prometo 
solemnemente. 

Kntonces vuelve á preguntar el 
Primado: ¿Prometéis emplear 
toda vuestra atitoridad en sos¬ 
tener las leyes de Dios, la ver¬ 
dadera profesión del Evangelio 
y la religión protestante, tal co- 
mo ha sido establecida por la 
ley, y conservar á los Obispos, 
al clero de este reino y á las igle¬ 
sias confiadas á su custodia to¬ 
dos los derechos y privilegios 
concedidos por la ley á todos en 
geiteraly á cada uno en parti¬ 
cular? 

El Rey vuelve á responder: Lo 
prometo; y acto continuo, po¬ 
niendo la mano derecha sobre los 
evangelios, añade estas palabras: 
Guardaré y cumpliré cuanto 
acabo de prometer, con el auxi¬ 
lio de Dios. 


Artículo 62. El Soberano del 
Reino Unido está obligado á pro¬ 
fesar la religión anglicana; todo 
cambio de religión, ó el enlace 
matrimonial con una católica, ha¬ 
cen perder todos sus derechos al 
Príncipe reinante ó á su heredero. 

Artículo 63. El Rey tiene los 
siguientes títulos; Por la gracia 
de Dios, Rey del Reino Unido 
de la Gran Bretaña y de Irlan¬ 
da, defensor de la fe. 

Artículo 64. La Reina de In¬ 
glaterra puede ser Soberana, Re¬ 
gente consorte ó viuda. 

Artículo 65. La Reina Sobera¬ 
na goza de todos los privilegios y 
ejerce todos los derechos inhe¬ 
rentes al Soberano del Reino 
Unido. 

Artículo 66. Los mismos pode¬ 
res corresponden á la Reina Re¬ 
gente hasta que llegue á mayor 
edad el Soberano. 

El marido de la Reina Sobera¬ 
na ó Regente no tiene participa¬ 
ción alguna en el gobierno del 
país; será considerado como súb¬ 
dito de la Corona, y podrá desem¬ 
peñar toda clase de empleo. Asi¬ 
mismo podrá obtener los honores 
y privilegios anexos á la monar¬ 
quía, si así lo acuerdan ambas Cᬠ
maras.' 

Artículo 67. La Reina consorte 
no es igual al Rey; antes por el 
contrario, vSe halla sometida á su 
autoridad. Puede, sin embargo, 
comprar y vender bienes inmue¬ 
bles, administrar los suyos, dis¬ 
poner de ellos por testamento, 
hacer donaciones y recibirlas de 
su marido. Está exenta de todo 
impuesto. No puede ser compe- 
lida á comparecer en presencia 
de ningún tribunal, salvo ante el 
Parlamento por delito de traición. 
Su persona es sagrada como la 
del Rey. Las tentativas contra 






Í.A KSCUEI.A I)K DERICCIK) 


1 /5 


SU vida ó contra su honor consti¬ 
tuyen delitos de alta traición. 

Artículo 68. La Reina viuda 
del Rey j^oza los mismos privile- 
í'ios que la Reina consorte; pero 
los atentados contra su persona 
no constituyen delitos de alta 
traición. Puede volver á casarse 
sin perder el título de Reina. 

Artículo 66. K1 hijo prinioj^é- 
nito del Soberano, heredero pre¬ 
sunto de la Corona, recibe por 
cédula real el título de Príncipe 
lie (rales, siendo además, por de¬ 
recho propio. Duque de Cornwall, 
Conde de Chester, Duque de Ro- 
bhsay. Conde de Flint, Conde de 
Carrik y Senescal de Escocia. 

T(k1o atentado contra el Prín- 
cij)e de Cales, ó contra su esj)osa, 
se considera como deliU) de alta 
traición. 

Kn el caso de que falleciera el 
l*rínci{)c de (rales antes de ocu¬ 
par el trono, el hermano (pie le 
si^a será Príncipe de Cales y 
Conde de Che.ster, más nunca : 
Duque de Cornwal, ponpie este 
título es inseparable del primoj^é- ! 
nito. 

Artículo 70. La hija mayor 
del Soberano es Princesa rea'l, y 
hereda la corona á falta de hijos 
varones. 

Artículo 71. Los individmjs de 
la familia real no pueden contraer 
matrimonio sin el consentimiento 
del Soberano hasta (jue hayan 
cumplido 25 años, so pena de per¬ 
der sus derechos eventuales á la 
corona. 

Artículo 72. El Parlamento li¬ 
ja al principio de cada reinado la 
lista civil, ó sea el presupuesto 
de la Casa Real. 

Artículo 73. La Reina consor¬ 
te percibe ciertas rentas determi¬ 
nadas, que constituyen el (Quens’ 
gold, y se componen de una 


parte de ciertos derechos fiscales, 
sobre todo, en lo relativo á con¬ 
cesiones de privilegios y al dere¬ 
cho de indulto. 

CAPITULO SECUNDO. 

DE LAS PKEKKUGATIVAS KEALES. 

Artículo 74. El Rey no goza 
de sus prerrogativas sino en vir¬ 
tud de las leyes, estatutos y cos¬ 
tumbres del reino. 

Artículo 75. La ley reconoce 
en el Rey una prerrogativa ó 
preeminencia .sobre cuaUpiier otra 
i persona, fuera del derecho común 
í é inherente á la dignidad real, 
con arreglo á las leyes fundamen¬ 
tales del reino. 

Artículo 76. Las regias prerro¬ 
gativas son las que á continuación 
se expresan: 

1" El Rey es el jefe supremo 
del Estado, y su persona es sa¬ 
grada é inviolable. La ley le 
considera como incapaz de hacer 
mal, y consagra este principio 
con la siguiente frase; 'The king 
can do no ivrong: el Rey no pue¬ 
de agraviar á nadie. De todos 
sus actos oficiales son responsa¬ 
bles sus Ministros. 

2” El Rey es mayor de edad á 
los 18 años; en caso de ser menor, 
ó de incai)acidad, reside el po¬ 
der en un Regente asesorado por 
un Consejo; tanto éste como 
aíjuél son nombrados por ambas 
Cámaras. 

3:’ Se ccjnsidera (pie la persona 
real continúa sin interrupción. 
La muerte de un Rey equivale á 
la trasmisión de la corona á su 
sucesor, sin (jue pueda implicar 
por lo tanto ningún interregno. 

4" El Rey se halla considerado 
como el único propietario del te¬ 
rritorio inglés, y las tierras, por 







176 


I.A ESCUELA DE DERECHO 


fiacción legal, como fondos suyos; 
los dominios del Estado como sus 
bienes propios, y las rentas pú¬ 
blicas, como caudales regios. 

5" Él Rey no puede ser perse¬ 
guido judicialmente ni en el or¬ 
den civil ni en el criminal. Las de¬ 
mandas que se propongan objetos 
civiles, no pueden ser presenta¬ 
das contra él sino en forma de 
peticiones, respecto á las cuales 
determina lo conveniente el Lord 
Canciller en nombre del Rey, 

6“ El Rey representa la Nación 
en sus relaciones con las poten¬ 
cias extranjeras, siendo el único 
á quien compete el derecho de en- 
.viar y recibir los embajadores y 
demás agentes diplomáticos. 

7? El declara la guerra, ajusta 
los tratados de paz, alianzas y de 
comercio, y dirige y determina 
todo lo que se refiere á la política 
exterior. Debe, sin embargo, dar 
cuenta al Parlamento en cuanto lo 
permitan la seguridad y el inte¬ 
rés del Estado, de los tratados 
celebrados con las potencias ex¬ 
tranjeras, así como los documen¬ 
tos necesarios para su discusión. 

Los tratados de comercio que 
impliquen creación, supresión ó 
modificación de aranceles de A- 
duanas, los que estipulen enaje¬ 
nación ó cambio de territorios del 
reino ó de las colonias, los que 
creen cargos públicos ó deroguen 
le\"es y costumbres vigentes, ca¬ 
recerán de validez mientras no 
sean ratificados por el Parlamento, 
8^’ El Rey convoca y disuelve el 
Parlamento, suspendiendo tam¬ 
bién sus sesiones. 

9^ Corresponde al Rey la ini¬ 
ciativa de las leyes, lo mismo que 
á cada Cámara del Parlamento. 

10. Mandar las fuerzas de mar 
y tierra. 


11, Sanciona y promulga las 
leyes. • 

12. La justicia se administra 
en su nombre. 

■ 13. Se considera al Rey como 
el primer magistrado del reino. 
Los Ministros y demás funciona¬ 
rios no ejercen autoridad sino en 
virtud de comisiones regias. 

14. El Rey puede formular am¬ 
nistía, conmutar }’■ rebajar las pe¬ 
nas y dar indultos, pero no puede 
impedir que sea acusado un Mi¬ 
nistro ó cualquiera otro funcio¬ 
nario público. 

15. El Rey es jefe de la Iglesia 
anglicana, y como tal, le compete 
la facultad de decretar días de 
ayuno ú oraciones, asegurar el 
descanso del domingo y prohibir 
toda práctica exterior contraria á 
la religión del Estado; pei'O no 
puede formular reglamentos ecle¬ 
siásticos que tengan fuerza de 
ley relativamente al clero, sino 
con la autorización del Parla¬ 
mento. 

16. El Rey necesita estar auto¬ 
rizado por una ley votada anual¬ 
mente por el Parlamento, para 
sostener fuerza armada en el tc- 
ritorio británico. 

17. Corresponde al Rey el de¬ 
recho de acunar moneda, con su¬ 
jeción á las leyes relativas á su 
forma, inscripciones, peso y valor. 

18. El Rey confiere todas las 
dignidades; nombra los emplea¬ 
dos seglares, eclesiásticos y mili¬ 
tares. 

19. Concede privilegios, títulos 
de invención y órdenes de caba¬ 
llería. 

20. El Rey puede prohibir la 
exportación de armas, cuando el 
interés del Estado haga necesa¬ 
ria esta medida. 

21. El Rey puede expulsar del 
1 territorio inglés á los extranjeros 










LA KSCUELA DE DEKECIK) 


cuya presencia sea peligrosa para 
la seíTuridatl del Kstado, y conce- 
íler salvo-conductos en tiempo de 
guerra, á los súbditos de una po¬ 
tencia ainijra. 

Artículo 77. Eos actos emana- 
d(»s del Key, en virtud de su pre- 
rroj^ativa, carecen de validez si 
no van refrendatlos j)or uno ó 
más individuos del Ministerio (jue 
asuman la responsabilidad. 

CAPITl Í.O SEEl’XDO. 

hL I.OS l DK I.A < 'HIONA. 

i? 1. - /47 Consejo Jrivado. 

Artículo 7H. Kl Consejo ¡)riva- 
do, llamado muy lionorable Con¬ 
sejo privado de S. M. {Her .lía- 
Jesh's’ mos/ honoiirable pri'oy 
council), se compone de los indi¬ 
viduos ingleses fpic el Key desi;r. 
na ^)nra (pie formen parte de él. 

Kl número de los conséjenos es 
ilimitado. 

JOl Key los ncjinbra \’ los separa, 
y tiene el derecho de disolver el 
Consejo entero. 

Artículo 79. Kl Consejo ¡oriva- 
do se compone de los individuos 
de la familia real; los individuos 
del (jabinete, los Arz(^bispos de 
Cantorbery y de York, el Obispo 
de Londres, el Lord Canciller 3 ^ 
los jueces de los Tribunales de 
Apelación en Cancillería; los j^re- 
sidentes de los tres Tribunales 
8 uj) re mos civiles; el Decano de 
las arcas reales; el juez letrado de 
la Junta del Almirantazgo; el 
Presidente de la Cámara de los 
Comunes; los Kmbajadores, el 
Comandante en jefe, el primer 
Lord del Almirantaziro, el Vice- 
jiresidente del Tribunal de Co¬ 
mercio, el paleador «general 3 ' el 
Presidente de la comisión encar¬ 
dada de aplicar la ley de pobres. 


Comprende además todos los 
súbditos injrleses á quienes el Rey 
ten^a á bien designar para que 
formen parte de su Consejo. 

Artículo 80. Los individuos del 
Consejo privado no gozan sueldo 
ni retribución de ninguna especie. 
Tienen derecho á usar como pre- 
nonibre el título de 111113 ' honora¬ 
ble {t'ig/it honoitrablé). Todo 
atentado contra sus personas será 
considerado como delito de felonía. 

Artículo 81. Todo Consejero 
jirivado, al entrar en el ejercicio 
de sus funciones, se obliga, ¡)or 
medio de juranrento, á cumjilir 
con los deberes que á continuación 
se ex|iresan; 

1“ Dar al Ke 3 ' los mejores conse¬ 
jos, según su talento y capacidad. 

2'.’ No dar oídos al formular es¬ 
tos consejos sino al honor del 
Príncipe y á las exigencias del 
bien público, sin dejarse llevar de 
parcialidad,pasión, duda ó miedo. 

3“ (Juardar los secretos que el 
Ke 3 ' le confíe. 

4'.’ Xo dejarse corromjier. 

5‘.’ Facilitar 3 ’ sostener la eje¬ 
cución de lo acordado. 

6 ? Resistir á todas las personas 
que quisieren llevar á efecto lo 
contrario. 

7'.’ Observar y ejecutar todo lo 
que un consejero bueno 3 ' fiel debe 
á su amo. 

Artículo 82. Las atribuciones 
del Consejo privado son políticas 
3 ' judiciales. Consisten sus atri¬ 
buciones políticas en deliberar 
acerca de todas las cuestiones que 
el Re 3 ’ tenga á bien someter á su 
examen con relación á los nego¬ 
cios públicos 3 ' al ejercicio de sus 
jirerrogativas, 3 'en dar su opinión 
sobre todas las medidas que, con 
sujeción á los acuerdos del Parla¬ 
mento, deba adoptar el Rey en 
pleno Consejo, sobre todo, en los 







178 


LA FISGUELA DE DERECHO 


asuntos coloniales; las cuestiones 
de presas marítimas y las cuaren¬ 
tenas; en deliberar sobre los ma¬ 
trimonios que ha)'an de contraer ; 
los individuos de ambos sexos i 
pertenecientes á la familia real; y 
por último, en adoptar á la muer¬ 
te del Soberano las disposiciones 
necesarias para la proclamación 
de su sucesor. 

Consisten sus atribuciones ju¬ 
diciales en instruir el sumario 
cuando se trate de delitos perpe¬ 
trados contra el Gobierno, decre¬ 
tar el arresto de los culpables (sin 
que las personas detenidas de or¬ 
den suya puedan ser privadas de 
los beneficios que les reconoce el 
acta Habeas Corpus), y llevar á 
efecto las diligencias relativas á 
estos negocios, que deben pasar 
después á la jurisprudencia or¬ 
dinaria. 

Artículo 83. El Consejo priva¬ 
do puede dividirse en varias sec¬ 
ciones. Habrá una de ellas para 
tratar de los asuntos relativos al 
comercio y á las posesiones exte¬ 
riores, llamada Junta de comercio | 
{board of tradé), y otra para tra- : 
tar de asuntos relativos á la edu¬ 
cación {Comitee for education). i 
Habrá además una sección de jus- i 
ticia del Consejo privado {the '\ 
judicial comiteé), que conocerá I 
en última instancia; 

1“ De las sentencias pronuncia¬ 
das por los tribunales eclesiás¬ 
ticos. 

Id De las presas marítimas. 

3!’ De las sentencias pronuncia¬ 
das por los tribunales de justicia 
de las colonias é Indias orientales. 

4" De las concesiones de privi¬ 
legios de invención, y de las pró¬ 
rrogas de los términos concedidos 
para la educación de estos mis¬ 
mos privilegios. 


§ H.— Del Gabinete. 

Artículo 84. El Gabinete for¬ 
ma parte del Consejo privado, y 
todos sus individuos deben ade¬ 
más pertenecer á una de las dos 
Cámaras del Parlamento. 

Artículo 85. Constituyen el Ga¬ 
binete los funcionarios que á con¬ 
tinuación se expresan: 

1 “ El primer Lord de la Teso¬ 
rería. 

2” El Lord Presidente del Con¬ 
sejo privado. 

I 3? El Lord Gran Canciller, 
i 4!* El Canciller del sello genc- 
j xCíi^Chancillor of tfie echiquier.) 
j 5? Los cinco Srios. del Estado, 

¡ de lo Interior, Negocios extran- 
1 jeros. Colonias; Guerra é India. 

6 ? El Lord del sello privado. 

7“ El primer Lord del Almi¬ 
rantazgo. 

8 ? El Director General de Co¬ 
rreos. 

9" El Canciller del ducado de 
Lancaster. 

10 . El Presidente del Tribunal 
de Comercio. 

11 . El Presidente de la comi¬ 
sión encargada de aplicar la ley 
de pobres. 

Además, los jefes principales 
de todas las oficinas públicas pue¬ 
den asistir á las discusiones del 
Gabinete, cuando su objeto se re¬ 
fiere á sus negocios respectivos. 

Artículo 86. El Gabinete, ba¬ 
jo la autoridad del Rey, adminis¬ 
tra los negocios interiores y exte¬ 
riores del Estado. 

Artículo 87. Los individuos del 
Gabinete son nombrados v des- 

_ y 

\ tituidos por el Rey. 

Son responsables ante el Parla¬ 
mento, y pueden ser acusados por 
I la Cámara de los Comunes, siendo 
juzgados en este caso por la de 
los Lores. 













179 


LA ESCUELA DE DERECHO 


TITULO IV. 


Dki. I’aki.amknto. 

CAPITULO PRIMERO. 

DF LAS SF.SIONES BEL PARLAMENTO. 

Artículo 88. Kl Parlamento 
consta (le dos Cámaras, á saber: 
la Cámara de los Lores y la Cᬠ
mara de los Comunes. 

Artículo 8b. Corresponde al 
Key convocar el Parlamento; pero 
si éste tuviera suspensas las se¬ 
siones en el acto de espirar el Rey, 
.se reúne inmediatamente y por 
derecho propio, y puede celebrar 
sesiones por espacio de seis me¬ 
ses, á no ser que sea suspenso 6 
disuelto por el Soberano (jue á la 
muerte de su antecesor haya to¬ 
mado posesión de la corona. 

Artículo ‘M). Kl Rey puede 
convocar el Parlamento en cual¬ 
quier punto del reino donde lo 
tenjja por conveniente. 

Artículo 91. Kl Rey puede sus¬ 
pender las sesiones del Parlamen¬ 
to, pero no sin que antes haya 
sido c<)nvertido en ley, por lo me¬ 
nos uno de los proyectos pendien¬ 
tes de discusión. 

Kl Parlamento, al suspender 
sus sesiones, no puede reunirse 
de nuevo sino en virtud de previa 
convocatoria, (jue será promulga¬ 
da, por lo menos, con quince días 
de anticipación. 

Artículo 92. Kl Parlamento de¬ 
be ser convocado á lo menos una 
vez al año. 

Artículo 93. Las dos Cámaras 
del Parlamento son convocadas y 
suspensas simultáneamente. 

Artículo 94. Corresponde al 
Rey el derecho de disolver la Cᬠ
mara de los Comunes; pero si es¬ 
ta Cámara estuviese disuelta, y 
falleciese el Rey antes de que se 


haya procedido á nuevas eleccio¬ 
nes, la Asamblea recobra sus po¬ 
deres por derecho propio y por 
un plazo que no puede exceder de 
seis meses, á no ser que el sucesor 
en el trono promulgue un decreto 
I de suspensión ó disolución. 

’ Artículo 95. Kn el caso de di¬ 
solución de la Cámara de los Co¬ 
munes, ([uedarán suspensas las 
sesiones en la Cámara de los Lo¬ 
res hasta la reconstitución del 
Parlamento. 

Artículo 96. Las sesiones del 
Parlamento comenzarán en un día 
solemne, reuniéndose ambas Cᬠ
maras en una sola, y asistiendo á 
esta sesión el Rey en persona, á 
no ser que tenga á bien delegar 
para este objeto á un número da¬ 
do de Lores comisarios. Kn este 
último caso, el Lord Canciller 
leerá el discurso del Soberano. 

CAPITULO SEGUNDO. 

DE LOS PRIVILEGIOS Y ATRUHCIONES DEL 
PARLAMENTO. 

^ I .—De los privilegios üel 
Parlamento y de sus individuos. 

Artículo 97. El Parlamento es 
el Consejo Supremo déla Corona, 
pudiendo intervenir en todas sus 
deliberaciones, y acordar todas 
las medidas que juzgue convenien¬ 
tes para el bien del Estado. 

Artículo 98. Todo individuo de 
la Cámara de los Lores, puede 
reclamar el derecho de dirigir in¬ 
dividualmente sus consejos al Rey; 
los individuos de la Cámara de los 
Comunes no pueden ejercer este 
derecho, sino por un acto colecti¬ 
vo de la Asamblea, la cual será 
introducida á presencia del Rey 
cuando se presente en corpora- 
i ción con su Presidente {Speaker) 
\ á la cabeza. 








180 


LA ESCUELA DE DERECHO 


Artículo 99. El Parlamento es 
juez supremo de sus privilegios y 
atribuciones. 

Todas las dudas relativas á los 
privilegios de los Lores y Diputa¬ 
dos {Communes)^ serán resueltas 
con arreglo á las costumbres del 
Parlamento, y no con sujeción á 
las leyes generales del reino. 

Artículo 100. El derecho con¬ 
suetudinario garantiza los siguien¬ 
tes privilegios á todos los indivi¬ 
duos del Parlamento. 

La libertad de discusión es ili¬ 
mitada en ambas Cámaras; nin¬ 
gún Lord ni Diputado es respon¬ 
sable sino ante la Cámara á que 
pertenece, de las opiniones for¬ 
muladas, discursos pronunciadoí? 
en el seno del Parlamento ó sus 
sesiones ó comisiones. Sin em¬ 
bargo, el individuo del Parlamen¬ 
to que imprima y publique sus 
discursos, puede ser perseguido 
ante los tribunales de justicia co¬ 
mo cualquier otro individuo, con 
sujeción á las leyes relativas á los 
abusos de la libertad de imprenta. 

Artículo 101. Ningún individuo 
del Parlamento puede ser deteni¬ 
do ni preso mientras duran las 
sesiones, sin el consentimiento de 
la Cámara de que forme parte, á 
no ser que fuese cogido injragan- 
ti. Si la detención ó prisión se 
verifica por traición, felonía ó 
grave quebrantamiento del orden 
público, debe comunicarse este 
acto inmediatamente al Presi¬ 
dente de la Cámara de que forma 
parte el preso ó detenido, y la 
Cámara decidirá si ha lugar ó no 
á reclamarle. 

Artículo 102. Ningún Par del 
reino puede ser reducido á prisión 
por deudas mientras duren las 
sesiones. Los individuos de la 
Cámara de los Comunes gozan del 
mismo privilegio desde los 40 días 


que procedan á la convocatoria, y 
los otros 40 que sigan á la sus¬ 
pensión de las sesiones, subsis¬ 
tiendo este privilegio aun en el 
caso de que el Diputado sea co¬ 
merciante y se declare en quiebra; 
pero todo individuo declarado in¬ 
solvente pierde su asiento en la 
Cámara y su calidad de Diputado, 
á no ser que en el término de 12 
meses haga constar que se halla 
retirada su declaración de quie¬ 
bra, ó que ha celebrado un conve¬ 
nio con sus acreedores. 

Artículo 103. Cada Cámara es¬ 
tablece, por medio de un regla¬ 
mento fijo, ó por acuerdos aclara¬ 
torios 3 ' ejecutivos durante las 
sesiones, su disciplina interior ^ el 
arreglo de sus asuntos interiores. 

Artículo 104. La Cámara de 
los Comunes elige un Presidente 
para cada legislatura; durante la 
elección, desempeñará la presi¬ 
dencia el Secretario permanente 
{clerk) de la Cámara de los Co¬ 
munes. Una vez elegido el Pre¬ 
sidente, se dirige con todos los 
Diputados á la Cámara de los Lo¬ 
res, donde recibe su confirmación 
de Lord Canciller en nombre de 
la Corona. 

Artículo 105. La Cámara de 
los Lores funciona bajo la presi¬ 
dencia del Lord Canciller, el cual, 
sin embargó, no tiene más facul¬ 
tades que las de someter á los Lo¬ 
res, con sujeción al orden de los 
debates, los cuestiones que hayan 
de resolverse por la misma Cᬠ
mara. 

Artículo 106. Cada Cámara 
puede presentar un mensaje de 
contestación al discurso llamado 
de la Corona, y sobre cualquier 
otra cuestión en que lo tenga por 
conveniente. 

Artículo 107. Los Lores y Di¬ 
putados tienen, individual }’■ colee- 







LA ESCUELA DE DERECHO 


181 


tivamente, el derecho de interpe¬ 
lación. 

II. — De las atribucio7tes 

legislativas del Parlamento. 

Artículo 108. La iniciativa de 
la.s leyes corresponde á cada una 
de las Cámaras, juntamente con 
la Corona. 

Artículo loo. Kl Parlamento 
tivnc una autoridad soberana pa¬ 
ra hacer las leyes, extenderlas ó 
restringirlas, abolirías, revocar¬ 
las y ¡)onerlas de nuevo en vigor. 
Kste poder se extiende á todos 
los objetos de lo espiritual y teni- 
[)oral, de lo civil y militar, del 
derecho marítimo y del derecho 
penal. Puede, además, reformar 
la Constitución del Pastado, reno¬ 
varla y reconstituirse á sí propia 
sobre otras bases. 

Artículo lio. Los actos legis¬ 
lativos, emanados del Parlamen¬ 
to, se dividen en públicos y de 
interés general y en actos de in¬ 
terés |)rivado. Los actos públi¬ 
cos obligan á todos los ciudada¬ 
nos, debiendo tener conocimiento 
de ellos todos los tribunales de 
justicia. Los actos privados de¬ 
ben ser exhibidos judicialmente, 
¡mcíjuc los jueces y magistrados 
no están obligados por ningún 
concepto á conocerlos de ante¬ 
mano. 

Artículo 111. Todo acto del 
Parlamento se considera como de 
interés general, á no ser que exis¬ 
ta previa declaración en contrario. 

Artículo 112. Existen además, 
actos públicos con cláusula de in¬ 
terés privado, como son las leyes 
generales para una localidad ó 
distrito, que sólo afectan á los in¬ 
tereses de los particulares en 
aquella circunscripción. Los jue¬ 
ces de la localidad ó del distrito 


donde tenga fuerza obligatoria, 
habrán de tener forzosamente el 
debido conocimiento de dichas 
determinaciones. 

Artículo 113. Corresponde al 
Parlamento la votación de todos 
los recursos extraordinarios para 
atender á todas las necesidades 
del Estado, siendo de advertir 
que los recursos extraordinarios 
comprenden todas las* formas de 
los impuestos, y muy particular¬ 
mente las que á continuación se 
expresan: 

1" La contribución territorial. 

2 ’ P21 impuesto sobre la cebada 
destinada á la confección de la 
cerveza. 

3'' Los derechos de importación 
y de aduanas. 

4" La renta del correo. 

5? Los derechos del timbre. 

6 " El impuesto sobre los cria¬ 
dos del sexo masculino. 

7“ Los derechos procedentes de 
concesiones ó licencias. 

8 " Las contribuciones sobre pe¬ 
rros, caballos y carruajes de lujo. 

9? El impuesto sobre las he¬ 
rencias. 

10 . La contribución impuesta 
á los seguros sobre la vida y á los 
marítimos. 

11 . El impuesto sobre la renta 
{income laxe) y sobre la propie¬ 
dad {Property laxe). 

12. La contribución de inquili¬ 
natos. 

13. La contribución de consu¬ 
mos (excise). 

Las leyes relativas á impuestos 
y al crédito público serán presen¬ 
tadas y votadas primero en la Cᬠ
mara de los Comunes. 

Artículo 114. Ningún funcio¬ 
nario ni simple ciudadano en el 
ejercicio del derecho de petición, 
puede proponer un proyecto de 
ley relativo á impuestos, corres- 






4 






LA ESCUELA DE DERECHO 


poncliendo esta facultad exclusi¬ 
vamente á la Corona. 

Artículo 115. No podrán los 
Lores tomar la iniciativa en la 
presentación y discusión de nin- 
t^ún proyecto de ley relativo á 
presupuestos, ni podrán tampoco 
introducir modificaciones ó re¬ 
formas en la ley general que se 
vote sobre este asunto, ni en nin¬ 
guna relativa á impuestos y con¬ 
tribuciones. 

Artículo 116. El presupuesto 
será sometido á una discusión pre¬ 
via en el seno de una comisión al 
efecto nombrada por la Cámara 
de los Comunes; dicha comisión 
determinará las sumas destinadas 
á los gastos de cada servicio,^ y 
una vez suficientemente discutido 
al asunto, pasará á otra nueva 
comisión encargada de examinar 
las leyes especiales de presupues¬ 
tos presentadas por el Canciller 
del Echiquier en nombre de la 
Corona, para atender á las nece¬ 
sidades del .servicio público. 

Reunidas después ambas comi¬ 
siones, pre.sentarán su dictamen 
á la Cámara. 

Artículo 117. Los acuerdos de 
la primera comisión de presu¬ 
puestos, llamada de subsidios se 
añadirán al fin de cada legislatu¬ 
ra á un proyecto de ley {bilí 
d’apropiatioji) que determine ex¬ 
presamente el U.SO que el Gobier¬ 
no puede hacer de las sumas con¬ 
cedidas por la segunda comisión, 
llamada de arbitrios. La infrac¬ 
ción de este precepto constituye 
el delito de atentado contra las 
prerrogativas del Parlamento. 

Artículo 118. No puede la Co¬ 
rona sostener una fuerza militar 
sin hallarse autorizada al efecto 
por una ley especial, que sólo se¬ 
rá obligatoria por el término de 
un año. 


Esta disposición no es aplica¬ 
ble á las milicias de los condados. 

§ III.— De las leyes. 

Artículo 119. No podrá el Rey 
promulgar ley alguna que no haya 
sido sometida á discusión y vota¬ 
da previamente por ambas Cᬠ
maras. 

Exceptúanse las disposiciones 
relativas á indultos. 

Artículo 120. Todo proyecto 
de ley puede ser presentado á 
cualquiera de ambas Cámaras por 
el Gobierno ó por iniciativa de 
uno ó varios Lores ó Diputados. 

Artículo 121. Si un proyecto 
de ley es presentado por un indi¬ 
viduo de la Cámara de los Comu¬ 
nes, lo será en forma de propo¬ 
sición. Si ésta se toma en consi¬ 
deración, el proyecto de ley será 
leído y apoyado por su autor. ^ 

Artículo 122. Todo individuo 
de la Cámara de los Lores puede 
presentar á la Cámara donde tie¬ 
ne asiento un proyecto de ley sin 
reducirlo á los términos de una 
proposición, y sin necesidad de 
autorización previa. 

Artículo 122. Después de la 
primera lectura, se imprime y re¬ 
parte el proyecto de ley, que será 
después objeto de segunda lectu¬ 
ra, á cuya continuación se proce¬ 
de á la discusión general. 

Artículo 124. Después de la 
segunda lectura, y si se hubiere 
acordado haber lugar á ello, se 
constituye toda la Cámara en co¬ 
misión especial para examinar los 
detalles del proyecto, siendo leí¬ 
dos y discutidos sucesivamente 
todos los artículos de que .se com¬ 
pone. 

Artículo 125. Terminado el 
examen á que se refiere el artícu¬ 
lo anterior, deja la Cámara de 










LA ESCUELA DE DERECHO 


1S3 


constituirse en comisión especial 
y se procede á la tercera y última 
lectura, siendo votados definiti¬ 
vamente, tanto el proyecto de ley 
como las enmiendas que hayan 
sido tomadas en consideración 
durante la discusión de los ar¬ 
tículos. 

Artículo 120. Aprobado (jue sea 
un proyecto de ley por la Cámara 
de los Comunes, pasará Inmedia¬ 
tamente á la de los Lores y vice¬ 
versa. 

Artículo 127. Todo proyecto 
de ley necesita, para ser válido, 
haber tenido la aprobación de 
ambas Cámaras en una misma 
lej^islatura. 

Artículo 128. Aprobado un pro¬ 
yecto de ley por ambas Cámaras, 
será sometido á la sanción real, 
(jue puede ser otorgada por el So¬ 
berano en persona ó por medio de 
Lores comisarios delej^ados al 
efecto. 

Si el Soberano se halla presen¬ 
te, dará su consentimiento incli¬ 
nando la cabeza luego (pie un Se¬ 
cretario le haya leído en alta voz 
el proyecto de ley. ^ 

Si se tratase de un proyecto de 
ley de presupuestos, gravámenes, | 
subsidios V demás cargas públi- | 
cas, inmediatamente después de , 
inclinar el Rey la cabeza, pronun- ■ 
ciará el Secretario en alta voz la j 
siguiente fórmula; lil K&y^dd las j 
gracias á sus buenos súbditos;^ j 
acepta su benevolencia, y así I 
lo quiere. 

Respecto á los demás proyectos 
de ley de interés público, la fór- 
muía'de la sanción real, quedará j 
ilimitada á la siguiente frase: hl ' 
Rey lo quiere. Y por lo que ha- | 
ce á los proyectos de interés pri- ' 
vado; Hágase como se pide. 

Cuando el Rey mega, la sanción, 
el Secretario dice; dJ Rey deter- \ 


' minará lo conveniente. La saii- 
1 ción se publica en la Cámara de 
1 los Lores. 

I Artículo 129. La circunstancia 
; de haber obtenido la sanción real, 
da fuerza ejecutiva á un proyecto 
de ley, sin necesidad de ninguna 
' promulgación. 

§ IV .—De las atribuciones judi¬ 
ciales del Parlamento. 

Artículo 130. El Parlamento es 
el Tribunal Supremo del Estado. 

Determina soberanamente, so¬ 
bre todo, lo que se refiere á sus 
prerrogativas; hace comparecer 
ante su presencia á toda persona 
pública ó privada á quien conside¬ 
re culpable de una infracción de 
sus derechos; decreta la prisión 
de los acusados, y falla en última 
instancia sobre su vida, libertad 
y bienes. 

Artículo 131. La Cámara de los 
Lores es el único tribunal de jus¬ 
ticia competente para juzgar a 
los Pares y á sus mujeres. 

Artículo 132. El Parlamento 
puede, por una ley llamada de at- 
tainder, someter á un reo de Es¬ 
tado á todas las consecuencias de 
un procedimiento judicial, aun 
aplicarle penas que no se hallen 
establecidas por el derecho co¬ 
mún, fuera de los casos previstos 
y de las formas determinadas por 
las leyes. 

Artículo 133. La Cámara de 
los Comunes puede acusar ante 
los Lores á los individuos fiel Con¬ 
sejo privado, á los Ministros y 
demás funcionarios de superior 
jerarquía, por violación de los 
derechos constitucionales, malver¬ 
saciones y demás delitos contra 
el Estado, así como por t(Dda fal¬ 
ta ó negligencia en la administra¬ 
ción de los negocios públicos. 










184 


IvA ESCUELA DE DERECHO . 


Esta acusación puede ser pre¬ 
sentada en forma de proposición 
por cualquier individuo de la Cᬠ
mara de los Comunes; y si se to¬ 
ma en consideración, los Diputa¬ 
dos nombran procuradores espe¬ 
ciales que formulen la acusación 
ante la Cámara de los Lores, exhi¬ 
biendo los testimonios y demás 
medios de prueba, y sosteniendo 
oralmente dicha acusación. 

Presentadas las pruebas, y oí¬ 
dos, tanto los acusadores como los 
defensores del acusado en juicio 
contradictorio, el Lord Gran Se¬ 
nescal recoge los votos de los Pa¬ 
res, empezando por el más joven. 

Si el veredicto es negativo, el 
acusado quedará absuelto; si es 
afirmativo, se pronunciará la sen¬ 
tencia condenatoria, con arreglo 
á nueva prsposición de la Cámara 
de los Comunes, después de una 
discusión especial. 

Artículo 134. Las personas con¬ 
denadas por el Parlamento no 
pueden ser indultadas por el Rey 
sin consentimiento de ambas Cᬠ
maras. 

CAPITULO TERCERO. 

DE LA CONS'l ITUCIÓN DE LA CAMARA DE LOS 
LORES. 

Artículo ,135. La Cámara de 
los Lores se compone de Pares es¬ 
pirituales y temporales. 

V Artículo 136. Son Pares espi¬ 
rituales: 

1" Los Arzobispos de Cantor- 
bery y de York. 

2“ Los Obispos de Inglaterra, 
á excepción del ultimo que ha 3 ’a 
sido nombrado, como no sea el de 
Londres, Durhan ó Winchester. 
El Obispo de Sodor y Man tiene 
asiento en la Cámara de los Lo¬ 
res, pero no puede votar. 

3" Tres Obispos de Irlanda, al¬ 


ternando todos ellos durante cada 
legislatura. 

Artículo 137. Son Pares tem¬ 
porales: 

1? Los Príncipes de la familia 
real nombrados al efecto. 

2” Los Lores que posean la dig¬ 
nidad de Par con título heredi¬ 
tario. 

3" Los Pares nombrados por el 
Re}'^ con el mismo título. 

4? Dieciseis Lores de Escocia, 
elegidos por cada legislatura por 
los Pares escoceses. 

Sv Veintiocho Lores de Irlan¬ 
da, elegidos con carácter vitalicio 
por los Lores de su país. 

Artículo 138. El derecho que 
asiste á la Corona para nombrar 
Pares es ilimitado. 

Artículo 139. No pueden los 
Pares tomar asiento en la Cámara 
hasta que hayan cumplido 21 
años. 

Artículo 140. Si surgiere du¬ 
das respecto á la aptitud legal de 
un Par, se pedirá informe al Fis¬ 
cal general,y si la cuestión perma¬ 
nece dudosa, pasará al examen de 
la Cámara de los Lores, la cual 
formulará su opinióu en un men¬ 
saje especial dirigido á la Corona. 

Artículo 14L Los Pares no 
pueden perder su dignidad sino 
en virtud de un acuerdo del Par¬ 
lamento que los condene á degra¬ 
dación. 

Artículo 142. La Cámara de 
los Lores resolverá todas las du¬ 
das que se susciten relativamente 
á los privilegios de los Pares ó á 
la elección de los de Escocia é Ir¬ 
landa. 

Artículo 143. El cargo de indi¬ 
viduo de la Cámara de los Lores 
es absolutamente incompatible con 
el de individuo de la Cámara de 
los Comunes. Sin embargo los 
Pares irlandeses que no ‘ formen 













.185 


LA ESCUELA DE DERECHO 


parte de la primera pueden ser 
elegidos para la sej^runda. 


CAPITULO CUARTO. 

DE LA COShTITL CIÓN DL LA CARIARA DE LOS 

COMUNES. I 

Artículo 144. La Cámara de los 
Comunes se compone de los indi¬ 
viduos ele»(idos por los condados, 
distritos y unit'ersidades. 

Artículo 145. Kn los distritos 
y condados donde haya que elegir 
tres individuos de la Cámara de j 
los Comunes, ninj^ún ^'lector pue- j 
de votar más de dos candidatos, y ! 
en Lonilres nin<^uno puede votar 
más de tres. '* 

Artículo 14ÍI. Son electores de 
los distritos; 

E’ Los ciudadantts de la clase | 
media ejue se hallaban en posesión 
del «lerecho electoral antes del 1” ; 
de mayo de 1832.\ 

2" Los propietarios de unos . 
bienes cuya renta lí(juida ascien¬ 
de á 10 lií)ras por lo menos, ó los 
inquilinos que pa{.juen de alquiler , 
la misma suma; los (pie para el 
día 31 de julio del ano en (jue ha¬ 
yan de verificar.se las elecciones, 
consten con un año de anticipa¬ 
ción por lo menos como inijjonen- 
tes para la contribución de po¬ 
bres; los que hayan pateado las 
tarifas reclamadas en este con¬ 
cepto hasta el 5 de enero anterior, 
y que en la referida fecha del 31 
de julio y durante los seis meses 
anteriores no hayan cesado de re¬ 
sidir en el luj^ar de la elección ó 
en el radio de 7 millas. 

3 " Todo individuo que en 1" de 
julio del ano en que hayan de ve¬ 
rificarse las elecciones, y durante 
todo el anterior, haya ocupado y 

(1) Ley electoral de 15 de ajíosto de 1867. 


habitado una casa en el distrito, 
ya en el concepto de propietario, 
ya en el de inquilino; todo el 
que durante el tiempo de esta ocu¬ 
pación haya contribuido en la par¬ 
te que le corresponda con todas 
las cuotas destinadas al socorro 
de los pobres, y que antes del 20 
de julio del mismo año haya pa¬ 
irado efectivamente todas las su- 
sodichas cuotas hasta el ^ de ene¬ 
ro anterior. 

El beneficio de esta disposición 
no es aplicable al que se limite á 
vivir en compañía del propietario 
ó iiKiuilino. 

4“ Todo individuo ípie como 
inquilino de una casa amueblada 
haya ocupado en el mismo dis¬ 
trito sei)aradamente y como de¬ 
terminado inquilino la misma ha¬ 
bitación durante todo el año an¬ 
terior al 31 de julio de aquel en 
(jue hayan de verificarse las elec¬ 
ciones, con tal (]ue la dicha casa 
amueblada forme parte de una 
finca que, en el caso de ser alqui¬ 
lada toda ella.sin muebles, produ¬ 
jera una renta líquida de 10 libras 
por lo menos. 

Artículo 147. Son electores en 
los condados: 

1" Los que poseen un freehold, 
por cuyo concepto satisfagan un 
censo de 40 shellmgs durante su 
vida. 

2" Los poseedores de un freehold 
cuya renta ascienda á 10 libras 
por lo menos. 

3:' Los colonos que ocupen con 
derecho vitalicio un copyhol, por 
el cual satisfagan 10 libras anua¬ 
les. 

4;' Los colonos que posean títu¬ 
lo por el término de 60 años, sin 
condición de censo. 

5" Los colonos cuyo título no 
exceda de 20 años, y los que tie¬ 
nen un título revocable al arbitrio 










LA ESCUELA DE DERECHO 


18() 


del propietario, con tal que pa¬ 
guen 50 libras anuales. 

6" Todo individuo revestido por 
derecho ó por equidad de un free- 
hold, de un copyhol ó de cual¬ 
quier otro título para ocupar un 
terreno, sea por derecho vitali¬ 
cio, sea además con el de trasmi¬ 
sión á una ú otras muchas perso¬ 
nas, y cuyo producto ascienda á 
un valor de 5 libras por lo menos 
deducidas todas las cargas. 

■ 7" Todo individuo que como co¬ 
lono ó cesionario ejerza ciertos y 
determinados derechos por un 
tiempo dado, con tal que su título 
primitivo haya sido expedido por 
60 años y represente un valor lí¬ 
quido anual de 5 libras por lo 
menos. 

8^ Todo individuo que en el úl¬ 
timo día de julio del año en que 
deban verificarse las elecciones, 
y durante todo el anterior, ocupe 
una propiedad inmueble á quien 
pueda imponerse un gravamen de 
12 libras por lo menos; el que du¬ 
rante el mismo tiempo haya con¬ 
tribuido para el socorro de los 
pobres con la cuota que le corres¬ 
ponda, pagando antes del 20 de 
julio del año en que hayan de ve¬ 
rificarse las elecciones, todas las 
cuotas correspondientes hasta el 
5 de enero anterior. 

Artículo 148. Los profesores 
de artes {master of arts), son 
electores en las universidades de 
Cambridge y Oxford, sin condición 
alguna de censo. Los beneficia¬ 
dos estudiantes y graduados de 
toda especie, son electores en la 
universidad deDublín. 

Artículo 149. Para ejercer el 
derecho electoral se requieren, 
además de las condiciones deter¬ 
minadas en los artículos anterio¬ 
res, las siguientes: 

1? Ser inglés. 


2? Haber cumplido 21 años. 

3? Tener la libre disposición 
de sus bienes. 

4? No estar convicto de traición 
ó felonía, ni de perjurio ante los 
tribunales de justicia, ni de ma¬ 
nejos ilícitos etí elecciones ante¬ 
riores, y no haber sido empleado 
en los seis meses que precedan á 
la elección como agente asalaria¬ 
do de un candidato, ni haber re¬ 
cibido en todo el año socorros de 
la parroquia. 

Artículo 150. No pueden ejer¬ 
cer el derecho electoral en los 
puntos donde desempeñen sus fun¬ 
ciones: 

1? Los empleados encargados 
de percibir los derechos de adua¬ 
nas, consumos y arbitrios muni¬ 
cipales. 

2" Los empleados de correos. 

3? Los del timbre. 

4? Los comisionados del Fisco. 

5? Los constables. 

Artículo 151. Todo elector es 
elegible, á no ser que le compren¬ 
da algún caso de incapacidad en¬ 
tre los determinados por la ley. 
No pueden ser elegidos: 

1" Los extranjeros. 

2“ Los extranjeros naturaliza¬ 
dos que no hayan obtenido el de¬ 
recho de elegibilidad por un acuer¬ 
do especial del Parlamento. 

3? Los jueces de los tribuna¬ 
les superiores, de condado de 
policía. 

4“ Los abogados fiscales. 

5“ Los individuos pertenecien¬ 
tes al clero de Inglaterra ó al cle¬ 
ro católico. 

6“ Los individuos proscriptos 
por los tribunales de justicia ó 
convictos de traición ó felonía. 

7" Los candidatos convictos de 
manejos ilícitos: esta incapacidad 
está ilimitada á la legislatura en 
que hayan cometido la falta. 


Es, 


( 











LA ESCUELA DE DERECHO 


187 


8" Los funcionarios de los con¬ 
dados, ciudades ó distritos, en el 
lugar donde hayan de desempeñar 
sus funciones. 

9:’ Los empleados en la recau¬ 
dación de contribuciones creadas 
desde 1692. 

10. Los que desempeñen cargos 
públicos retribuidos por la Coro¬ 
na y creados desde 1718. 

11. Los que cobren pensiones 
del Kstado. 

12. Los agentes del ejército. 

13. Los contratistas con el Go¬ 
bierno. 

14. Los oficiales y dependientes 
de los sheríais. 

Artículo 152. En cada condado, 
ciudad ó distrito, habrá y se dará 
al público una lista de electores. 
Las reclamaciones han de ser 
presentadas en el término de los 
25 días posteriores á la publica¬ 
ción, y sobre ellas determinarán 
los abogados fiscales designados 
especialmente para este fin por el 
juez más antiguo del distrito, 
siendo apelables sus acuerdos an¬ 
te el tribunal civil ordinario. 

Artículo 153. Cuando haya de 
procederse á elecciones por haber 
espirado el término dentro del 
cual ha sido convocada la Cámara 
de los Comunes á consecuencia de 
una di.solución anticipada, el Rey 
lo comunica oficialmente al Lord 
Canciller, que adopta inmediata¬ 
mente las disposiciones necesarias. 

Artículo 154. Acto continuo, y 
en un término que no exceda de 
seis días, se declara abierto el pe¬ 
ríodo electoral. 

Artículo 155. La víspera del 
día señalado para le elección, los 
soldados acuartelados en el lugar 
donde hayadeaprificarse, saldrán 
del mismo, alejándose por lo me¬ 
nos á dos millas de distancia, y 
no podrán regresar hasta el día 


siguiente de aquel en que hayan 
I terminado todas las operaciones 
! electorales. 

Artículo 156. El día señalado 
para la elección, los candidatos, 
así como los individuos de las 
juntas electorales que los apoyen, 

' tomarán asiento en ciertas.plata- 
! formas cubiertas {hustiitgs), ba¬ 
jo la presidencia del llamado re- 
turning officer, cuyas atribucio¬ 
nes consisten en velar por la 
conservación del orden público, 
pudiendo ser perseguido por todo 
I ciudadano ante los tribunales de 
' justicia si interviniere en favor 
¡ de algún candidato. 

! Artículo 157. Leído el decreto 
! de convocatoria y los artículos de 
I la ley donde constan las penas 
impuestas á los que intenten co- 
! hechos ó sobornos, los candidatos 
! pueden dirigirse libremente á la 
* asamblea electoral, é interpelarse 
unos á otros. 

Artículo 158. La declaración 
del candidato que haya obtenido 
mayor número de votos, corres¬ 
ponde al returning officer. 

Artículo 159. Todo candidato, 
ó cualquiera en su nombre, puede 
hacer las protestas que tenga por 
conveniente. 

Artículo 160. El returnUig 
\ officer puede exigir de cualquier 
1 elector que preste juramento de 
que lo es en realidad y de que le 
corresponde votar con arreglo á 
las leyes. 

Artículo 161. El candidato ele- 
I gido en muchos colegios, debe op- 
; tar por uno de ellos. 

Artículo 162. El cargo de Di¬ 
putado no es renunciable. 

Artículo 163. Todo Diputado 

(1) Esta disposición se elude en la practica 
aceptando un cargo del Gobierno, aunque 
luego se renuncie. 












188 


LA ESCUELA DE DERECHO 


que admita un empleo del Gobier¬ 
no, quedará sujeto á reelección. 

Artículo 164. El Diputado elec¬ 
to quedará privado de su asiento 
en la Cámara si se prueba ante la 
misma que él ó sus agentes se lian 
valido á sabiendas de manejos ilí¬ 
citos ó que han sido emitidos vo¬ 
tos por individuos que no son 
electores y cuyo número modifi¬ 
que el resultado de la elección. 

Artículo 165. La Cámara de 
los Comunes puede, por causas es¬ 
peciales y después de una discu¬ 
sión especial, excluir de su seno á 
un Diputado cuya acta haya sido 
aprobada; pero si el expulsado de 
este modo fuese reelegido, volve¬ 
rá á tomar asiento en la Cámara. 


TITULO QUINTO. 

DEL PODER JUDICIAL. 

Artículo 166. El poder judi¬ 
cial, tanto en materia civil como 
criminal, será ejercido por jueces 
y jurados. 

Artículo 167. Los magistrados 
de los Tribunales Supremos son 
nombrados por la Corona y no 
pueden ser devStituidos sino á pe¬ 
tición de ambas Cámaras del Par¬ 
lamento. 

Artículo 168. Los jueces infe¬ 
riores son nombrados por el Lord 
Gran Canciller, que podrá desti¬ 
tuirlos en los casos determinados 
por las leyes. 

Artículo 169. Para ser jurado 
se necesita tener más de 21 años 
y menos de 60; poseer en bienes 
raíces una renta de 10 libras es¬ 
terlinas, ó pagar 20 libras por ra¬ 
zón de inquilinatos, ó contribuir 
anualmente para el socorro de los 
pobres con 30 libras, ó 24 sola¬ 
mente en el Principado de Gales. 

Artículo 170. En materia cri¬ 


minal, las causas llamadas suma¬ 
rias pueden ser sentenciadas por 
los jueces de derecho sin el curso 
del Jurado; mas no así las incoa¬ 
das á consecuencia de delitos gra¬ 
ves, como homicidios, robos con 
violencias y circunstancias agra¬ 
vantes, atentados contra la pro¬ 
piedad y el pudor, secuestros 
y detenciones arbitrarias, delitos 
políticos ó de imprenta. 

Artículo 171. Además de la Cᬠ
mara de los Lores, hay tres Tri¬ 
bunales Supremos, á saber: The 
Icings bench (Tribunal del Banco 
del Rey para las causas crimina¬ 
les); 7 he Cour of echiquier (Tri¬ 
bunal de Cuentas, cuyas funcio¬ 
nes son designadas por su propio 
nombre), y el The Cour of Com- 
mun-plaids (Tribunal de los jui¬ 
cios ordinarios para las causas ci¬ 
viles). 

Cada uno de estos tres tribuna¬ 
les consta de cuatro individuos, 
que se reúnen cuatro veces al año 
en Londres, y en cada vez por es¬ 
pacio de algunas semanas; el tiem¬ 
po restante, los doce individuos 
de los tres tribunales viajan por 
las provincias, con el título de 
jueces superios, }’■ allí dictan sen- 
¡ tencias en las caiusas criminales. 

1 Además, el Consejo íntimo del 
Rey y la Junta del Almirantazgo, 
tienen el mismo derecho que la 
Cámara de los Lores para erigir¬ 
se en tribunal con el objeto de co¬ 
nocer de los asuntos que son de 
su competencia, con arreglo á las 
leyes. 

Artículo 172. El primer magis¬ 
trado del condado se denomina 
Lord Teniente; síguele después 
el High sheriff (notario mayor). 
Cada distrito tiene un sheriff á 
su cabeza. Los municipios están 
á cargo de los alcaldes, denomina¬ 
dos Mayors, ^ un Consejo muni- 









LA ESCUELA DE DERECHO 


189 


cipal, cuyos individuos se llaman 
.'¡/(/armen. La policía, bajo la 
dirección del Lord Teniente, los 
sherijff y los mayors, siendo de¬ 
sempeñada por unos agentes que 
toman el nombre de constables y 
policemen. 

Artículo 173. La administra¬ 
ción de justicia en primera ins¬ 
tancia, está á cargo de un juez de 
\iVLZ { iiistice of the peace), con el 
auxilio de los jurados. Las deci¬ 
siones de este tribunal .son apela¬ 
bles ante los otros superiores. 

Recibida la indagatoria de un 
reo por el juez de paz, y coteja¬ 
da con todas las demás declara¬ 
ciones del sumario, queda éste so¬ 
metido á un tribunal que se llama ; 
el Gran Jlirado, nombrado por el | 
sheriff, y que debe componerse 
(le más de 12 y menos de 24 indi- ¡ 
viduos del condado. Estos indi- j 
viduos examinan las declaraciones , 
y la acusación; si no hay 12 que ¡ 
resulten acordes para declarar ! 
(jue ha lugar á la formación de i 
causa, el procesado queda absuel¬ 
to inmediatamente; en caso con¬ 
trario, se le condena desde enton¬ 
ces como acusado, y queda sujeto 
á pasar por los demás trámites 
del proceso. 

Artículo 174. En el día seña¬ 
lado para la vista de la causa, es 
conducido el acusado ante la ba¬ 
rra del tribunal, donde el juez, 
después de mandar que se lea la 
acusación, le pregunta cómo quie¬ 
re ser juzgado, á la cual le res¬ 
ponde: por mi Dios y por mi 
patria; y con esta formula, se en¬ 
tiende que reclama el juicio por 
jurados y cuantos medios de de¬ 
fensa le concede la ley. Enton¬ 
ces nombra el sheriff lo que se 
llama Juegue fio Jurado, que debe 
constar de 12 individuos, elegidos 
en el condado donde fué cometido 


el delito, y poseedores de 10 li¬ 
bras esterlinas de renta anual, 
procedente de propiedad territo¬ 
rial. Su declaración, llamada 
veredicto, decide definitivamente 
la culpabilidad ó inocencia del 
reo, con estas palabras: Guilty ó 
notgiiilty{cn\[)díh\c ó no culpable). 
El acusado puede recusar á los 
jurados nombrados por el sheriff: 
estas recusaciones son de dos gfé- 
ñeros. La primera, ó sea la re¬ 
cusación en masa, comprende to¬ 
da la lista, y se usa por el acusa¬ 
do cuando cree que el sheriff que 
le ha formado no es indiferente 
al éxito de la causa, como si tiene 
interés en la persecución por 
mantener inteligencias con el acu¬ 
sador, etc. Las demás se llaman 
individuales, y pueden subdividir¬ 
se en cuatro, á saber: 

1? Propter honoris respectum, 
que puede proponerse contra un 
Lord, y aun él mismo puede re¬ 
cusarse. 

2í* I^ropter dej'ectum, que se 
aduce cuando alguno de los jura¬ 
dos carece de aptitud legal. 

3? Propter delictum, cuando 
se rehúsa un jurado convicto de 
traición, felonía, etc. 

Y 4? /'‘ropter afectum, cuando 
se rehúsa á un jurado por ser 
parte interesada. 

Artículo 175. El reo puede re¬ 
cusar hasta 20 jurados sin alegar 
causa ni motivo alguno. En los 
delitos de alta traición, el proce¬ 
dimiento ofrece todavía mayores 
garantías al acusado, por ser mu¬ 
cho más dura la pena á que se ha¬ 
ya expuesto. 

Artículo 176. Cuando el jurado 
está definitivamente constituido 
y ha prestado juramento, se abre 
el juicio, y el acusador exhibe 
sus pruebas. Los testigos pres¬ 
tan sus declaraciones en presen- 










4 


$ 








100 


LA ESCUELA DE DERECHO 


cia del mismo acusado, que pue¬ 
de hacerles interpelaciones; pre¬ 
sentan también otros testigos en 
su favor, y hacen que sean exa¬ 
minados bajo juramento. Se le 
permite, además, el auxilio de un 
abogado, no solamente para la 
discusión de los fundamentos de 
derecho, que pudiera complicarse 
con el hecho de autos, sino tam¬ 
bién para la investigación del he¬ 
cho mismo, apuntándole las cues¬ 
tiones que debe proponer, ó bien 
proponiéndolas de motu propio. 

Artículo 177. Kn los delitos de 
traición nadie puede ser interro¬ 
gado después de transcurridos tres 
años desde su perpetración, á no 
ser que constituya un atentado 
contra la vida del Rey, y enton¬ 
ces la recusación se hace extensi¬ 
va hasta 35 jurados, permitién¬ 
dosele el auxilio de dos juriscon¬ 
sultos. Lo menos con diez días 
de anticipación al juicio se le en¬ 
tregará una copia de la acusación 
en presencia de dos testigos y los 
nombres de sus jueces y jurados. 

Artículo 178. Terminadas las 
pruebas, durante las cuales los ju¬ 
rados pueden dirigir á los testigos 
cuantas preguntas consideren per¬ 
tinentes, uno de los jueces pro¬ 
nuncia un discurso resumiendo los 
hechos aducidos por ambas par¬ 
tes, señala á los jurados el punto 
cardinal de la cuestión que deben 
deducir, y manifiesta .su opinión 
sobre las pruebas que han sido 
presentadas y el artículo de la ley 
que conviene tengan presente al 
proclamar su veredicto. 

Artículo 179. Terminado el 
discurso, se retiran los jurados á 
una habitación inmediata, donde 
permanecen sin comer ni beber v 
sin fuego hasta que se hayan con¬ 
venido unánimemente entre sí, á 
no ser que el magistrado les au¬ 


torice expresamente para satisfa¬ 
cer aquellas necesidades, por exi¬ 
girlo así la importancia y grave¬ 
dad del delito. 


TITULO SEXTO. 

DE LA IGLESIA OFICIAL Ó DEL ESTADO. 

Artículo 180. La Iglesia angli¬ 
cana es la Iglesia nacional de In¬ 
glaterra y del país de Gales. 

Artículo 181, Ll Obispo de Ro¬ 
ma no tiene jurisdicción en el rei¬ 
no de Inglaterra. 

Todo individuo del gobierno del 
clero que reconozca semejante ju¬ 
risdicción, entable apelaciones an¬ 
te la corte de Roma ó publique 
bulas pontificias en contravención 
á los estatutos de la Iglesia na¬ 
cional, incurrirá en las penas es¬ 
tablecidas por el estatuto á^prce- 
muñiré. 

Artículo 182. Ll Rey es el jefe 
supremo de la Iglesia anglicana, 
correspondiéndole en materia de 
jurisdicción religiosa todas las 
prerrogativas que antes pertene¬ 
cieron á la corte de Roma y ejer¬ 
ciéndolas personalmente por me¬ 
dio de sus delegados. 

Artículo 183. La Iglesia nacio¬ 
nal de Lscocia es la presbiteriana 
establecida en 1689. Todos sus 
ministros son iguales y tienen la 
misma categoría, á excepción de 
las diferencias concedidas á la an¬ 
tigüedad. 


TITULO SEPTIMO. 

DE LA ADMINISTRACIÓN PROVINCIAL Y MUNICIPAL 

Artículo 184. La autoridad pú¬ 
blica en los condados es ejercida 
de la manera siguiente: 

1? Ll sheriff representa al 
Soberano; tiene á su cargo la cus¬ 
todia de los bienes de la Corona, 











LA ESCUELA DE DERECHO 


191 


vela por la conservación de la paz, 
y tiene derecho á requerir el au¬ 
xilio de toda persona que haya 
cumplido 15 años, á excepción de 
los Pares. 

Kxtiende la lista del Jurado, y 
convoca para la celebración de 
sus sesiones á los individuos que 
han de constituirle, preside la eje¬ 
cución de las sentencias pronun¬ 
ciadas por los tribunales superio- 
ros, está encardado de las prisio¬ 
nes por deudas, y acompaña á los 
magistrados en las visitas anuales 
á sus distritos. 

Nombra suplentes que hagan 
sus veces en ausencias y enferme¬ 
dades, y bailíos encargados de la 
ejecución de las sentencias. 

Pvl cargo de sheriff dura un año. 
Los sheriffs son nombrados por 
el Key, que los elige de una lista 
preparada por los jueces de paz, 
reunidos en sesión cada tres me¬ 
ses. Las funciones del sheriff 
son obligatorias, so pena de multa. 

2'’ Pvl Lord Lugarteniente, au¬ 
xiliado de suplentes elegidos por 
ól mismo, es jefe de la milicia y 
de la magistratura, y está encar¬ 
gado de hacer las presentaciones 
al Lord Canciller para el nombra¬ 
miento de magistrados. Ejerce 
además las atribuciones propias 
del conservador de los archivos 
del condado. 

El Lord Lugarteniente es nom¬ 
brado por el Rey, que le designa 
un tiempo determinado para el 
ejercicio de sus funciones, y pue¬ 
de destituirle cuando ló tenga por 
conveniente. 

3? Los jueces de paz, además 
de sus atribuciones judiciales, tie¬ 
nen facultades administrativas. 

Todos los jueces de paz de un 
condado se reúnen á este fin cua¬ 
tro veces al año en sesiones tri¬ 
mestrales, y además en sesiones 


' extraordinarias, cuando son pre¬ 
viamente convocados. Votan los 
arbitrios municipales, y deciden 
sobre lo contencioso en materia 
de impuestos, proveyendo además 
todos los empleos puramente lo- 
j cales. Los jueces de paz son 
nombrados por el Lord Gran Can- 
! ciller, previa presentación por 
parte del Lord Lugarteniente del 
condado, entre los propietarios 
de bienes raíces cuya renta as- 
i cienda á 100 libras por lo menos. 

Pueden ser destituidos en los ca- 
i sos prescritos por las leyes. 

4P El secretario de los Juzga- 
, dos de paz {clerx of The Peace), 

I asiste á la asamblea de dichos jue- 
¡ ces y toma parte en la adminis¬ 
tración del condado. 

¡ 5? El te.sorero del condado tie¬ 

ne á su cargo la contabilidad de 
sus presupuestos. 

6? Los coroners son oficiales 
vitalicios elegidos por la Corona 
entre los vecinos afincados, con el 
objeto principal de instruir las 
diligencias necesarias en los casos 
de muerte accidental. 

Artículo 185. Los jueces de 
paz congregados en la asamblea 
general, instruyen el sumario y 
fallan las causas formadas á con- 
¡ secuencia de los delitos cometidos 
en el condado, exceptuándose los 
casos de homicidio y felonía por 
I los que ha 3 ’an de aplicarse la pe- 
I na capital ó la de deportacipn, 
por corresponder el conocimiento 
de estos últimos al tribunal supe- 
' rior del distrito. El condado pa- 
I ga las costas, siendo reembolsado 
por el Gobierno de las irrogadas 
en materia criminal. Durante las 
sesiones, los jueces de paz son alo¬ 
jados y mantenidos á expensas del 
condaxlo. 

Artículo 186. La asamblea de 
los jueces de paz acuerda cada 












102 


LA ESCUELA DE, DERECHO 


tres meses el presupuesto de los 
condados; al principio de cada 
reunión, los jueces de paz exami¬ 
nan las cuentas del tribunal ante¬ 
rior, que habrá de presentarles 
el tesorero del condado, y votan 
el impuesto por el trimestre, que 
comienza {courty raté) divisible 
entre las parroquias á proporción 
de la renta líquida de los bienes 
inmuebles. 

Si las necesidades del servicio 
lo exig-ieren, los jueces tendrán 
derecho á votar empréstitos, que 
serán reintegrados por el produc¬ 
to de impuestos que afecten á los 
servicios en cuj^a virtud se hizo 
necesario el empréstito, y dentro 
de un plazo determinado por la ley. 

Artículo 187. La administra¬ 
ción de la policía en los condados 
corresponde á los jueces de paz 
reunidos en las asambleas trimes¬ 
trales, donde, con aprobación del 
Secretario de Estado del Despa- ¡ 
cho de lo Interior, acuerdan el 
núm'ero de agentes de policía y la 
retribución que les corresponde. 
Si consideran que la medida es 
conveniente, pueden establecer 
una junta de policía encargada de 
vigilar el servicio, para lo cual 
acuerdan el necesario presupuesto 
de gastos, ptidiendo además cons¬ 
truir, comprar ó alquilar los edi¬ 
ficios destinados á cárceles, depó¬ 
sitos de presos, estaciones para 
las rondas de vigilancia, etc. 

El Superintendente, inspecto¬ 
res, agentes y constables del con¬ 
dado se hallan sometidos á las in¬ 
mediatas órdenes del constable en 
jefe (echyef constable) nombrado 
por los jueces de paz. 

Articulo 188. Además del ejér¬ 
cito activo suministrado por el 
enganche voluntario en virtud del 
Mutiny act á que se refiere el ar¬ 
tículo 118, se organizará en cada ’ 


condado una milicia por enganches 
voluntarios, y en el caso de que el 
número de alistados no alcance á 
cubrir el contingente, se comple¬ 
tará por medio de un sorteo, que 
comprenderá á todos los habitan¬ 
tes del condado desde la edad de 
20 años hasta la de 35. 

El servicio durará cinco años. 
La milicia no será incorporada al 
ejército activo. 

Estará á las inmediatas órde¬ 
nes del Lord Lugarteniente y de 
los oficiales qne éste designe. 

En tiempo de paz no puede ser 
enviada fuera del condado por 
más de 21 días. 

Artículo 189. Los condados 
tendrán bajo su jurisdicción las 
necesarias casas de dementes, ba¬ 
jo la inspección de funcionarios 
nombrados á este fin por los jue¬ 
ces de paz, quienes acordarán los 
gastos indispensables. 

Artículo 190. A los condados 
toca sufragar los gastos de cons¬ 
trucción y conservación de puen¬ 
tes. 

Artículo 191. El servicio de 
inspección y conservación de pe¬ 
sas y medidas en el condado, así 
como la retribución de los inspec¬ 
tores que tienen á su cargo este 
servicio, será de cuenta del con¬ 
dado. 

§. I .—De la paí'roquia. 

Artículo 192. La dirección de 
la administración pertenece á to¬ 
dos los individuos que contribu- 
)"en á las cargas de la parroquia, 
reunidos en Asamblea parroquial, 
bajo la presidencia del beneficia¬ 
do, cuyo voto decide siempre en 
caso de empate. 

Artículo 193. La asamblea pa¬ 
rroquial discute y vota su presu- 









ívA ESCUELA DE DERECHO 


l'>3 


puesto, y nombra sus agentes res¬ 
pectivos. 

Artículo 194. La administra¬ 
ción de los hospicios y estableci¬ 
mientos de beneficencia se halla 
bajo la dirección superior de la 
comisión encargada de aplicar la 
ley de pobres. 

n.— /Je¿ Jhirgo ó pequeño 
distrito. 

\ 

Artículo 195. Pvl Hourg es una i 
localidad regida por instituciones i 
independientes de las del condado. ¡ 
Algunos bourgs tienen el privile¬ 
gio de enviar uno ó más Diputados 
á la Cámara de los Comunes. j 

Artículo 196. Pin los bourgs la i 
autoridad se ejerce por el Concejo , 
municipal, el alcalde y los alder- i 
meu. 

Artículo 197. K1 Concejo muni- i 
cipal es elegido para tres años por | 
los vecinos que llevan los mismos 
de residencia en el bourg y pagan ' 
la contribución señalada para el ; 
.socorro de los pobres. Pil Concejo 
se renueva por terceras partes. 

Para ser elegible, es necesario 
ser vecino de la localidad, y ade¬ 
más poseer un capital de 1,000 li¬ 
bras, ó contribuir á lo menos con 
30 anuales para el socorro de los 
¡)obres, ó bien poseer un capital 
de 500 libras y pagar 30 anuales 
para dicho socorro. 

Artículo 198. Los aldermen son 
elegidos para seis años por el Con¬ 
cejo municipal, y renovados cada 
tres años por mitad. 

Artículo 199. El alcalde es nom¬ 
brado anualmente por los aldermen 
y los consejeros municipales, y 
elegido por los aldermen. Es por 
derecho propio juez de paz del 
bourg. 

Artículo 200. Los vecinos ele¬ 
gidos para desempeñar el cargo de 


alcalde, aldermen ó consejero mu¬ 
nicipal, están obligados á aceptar¬ 
los, incurriendo de lo contrario en 
la multa de 100 libras el alcalde y 
50 los demás funcionarios. 

Artículo 201. El sherijf del 
bourg es nombrado anualmente por 
el Concejo Municipal. 

Artículo 202. Los principales 
servicios administrativos consis¬ 
ten: 

1” En la administración de los 
bienes propios, la cual pertenece 
de derecho al Concejo municipal, 
revestido al efecto de una autori¬ 
dad absoluta, si bien se halla obli¬ 
gado á impetrar en los casos 
más graves autorización del Par¬ 
lamento. 

2’ En la administración de la 
policía, que se halla confiada por 
el Concejo municipal á una junta 
especial bajo la presidencia del 
alcalde. 

Z'. En la votación del presu¬ 
puesto, que se verifica por la co¬ 
misión de Hacienda del Concejo 
municipal, á cuya aprobación .se 
someten las cuentas después de 
haber sido examinadas por dos 
letrados; y si no los hubiese, por 
dos vecinos del bourg nombrados 
al efecto. 

4® En la administración de jus¬ 
ticia, que se halla administrada 
por tribunales y funcionarios in¬ 
feriores. 

5? En la inspección y vigilan¬ 
cia de la salud pública, pesos y 
medidas, cárceles y casas de de¬ 
mentes. 


TITULO OCTAVO 

DE LAS COLONIAS. 

Artículo 203. Las principales 
colonias de la Gran Bretaña son: 
1? El Canadá, donde el Gobier- 







LA ESCUELA DE DERECHO 


1<M 


no británico se halla representado 
por Gobernador de nombramiento 
real, asesorado por un Consejo eje¬ 
cutivo, cu)'Os individuos son res¬ 
ponsables y no pueden permanecer 
legalniente en el ejercicio de sus 
funciones si no merecen la con¬ 
fianza del Parlamento de la colo¬ 
nia. 

Este se compone de dos Cáma¬ 
ras, á saber: la primera, el Con¬ 
sejo ó Cámarti alta, constituida 
por individuos á quienes nombra 
el Rey, y cuyo cargo es vitalicio: 
segundo, la Asamblea ó Cámara 
baja, formada de individuos ele¬ 
gidos por los ciudadanos. 

El poder legislativo está auto¬ 
rizado para modificar la Consti¬ 
tución de la colonia; pero el Go¬ 
bernador debe someter estas mo¬ 
dificaciones á la aprobación de la 
Corona. Respecto á las demás 
leyes, la reserva de someterlas á 
la aprobación real es puramente 
potestativa por parte del Gober- 
nador,iel cual convoca ó disuelve 
el Parlamento y susoende sus se- 
siones. Además del derecho que 
le asiste para someter á la regia 
aprobación todos los proyectos de 
ley votados en ambas Cámaras, 
puede ejercer personalmente el 
derecho del veto. 

. 2” El nuevo Brunswick, Nue¬ 
va Escocia é isla del Príncipe 
Eduardo. —En estas colonias el 
poder legislativo reside en un 
Parlamento y el ejecutivo en un 
Subgobernador, bajo la inmediata 
dependencia del Gobernador de 
Canadá. 

3:' La isla de Terranova., con 
un Gobernador que ejerce el po¬ 
der ejecutivo 3 ^ Cámaras que vo¬ 
tan las leyes, con prohibición ab¬ 
soluta de acordar ningún derecho 
de aduanas contrario á lo dispues¬ 
to en los tratados de comercio ce¬ 


lebrados por la Gran Bretaña con 
las demás potencias de establecer 
derechos diferenciales de bandera 
ni de gravar ningún artículo in¬ 
troducido para el uso de las tro¬ 
pas. 

4? La 'Jamaica. —En esta co¬ 
lonia se halla representada la Co¬ 
rona por un Gobernador, asesora¬ 
do por un Consejo, que comparte 
con aquel funcionario las atribu¬ 
ciones inherentes al poder ejecu-- 
tivo. 

El legislativo corresponde á 
una Cámara alta, llamado Consejo 
legislativo, y que en parte se cons¬ 
tituye con individuos cuyo cargo 
es vitalicio, nombrados por el Go¬ 
bernador y confirmado por la Co¬ 
rona, y en parte de funcionarios 
que tienen ingreso en dicha Cᬠ
mara por derecho propio. Hay 
además otra Cámara, elegida por 
todos los propietarios: dura siete 
años, participa del poder legisla¬ 
tivo y ejerce además atribuciones 
administrativas. 

5? La Colombia. — El Gober¬ 
nador ejerce aquí todas las pre¬ 
rrogativas propias del poder le¬ 
gislativo; pero sus disposiciones 
todas carecen de autoridad, si no 
se hallan plenamente confirmadas 
por el Parlamento de Inglaterra. 

6 ? La Guayana Inglesa. — El 
Gobernador de esta colonia está 
asesorado por un Consejo que se 
denomina Cours of JoUcy., cons¬ 
tituido por individuos de nombra¬ 
miento real, á propuesta del Go¬ 
bernador, y por funcionarios su¬ 
periores que forman parte de él 
por derecho propio. Este conse¬ 
jo no puede establecer impuestos 
de ninguna especie si no se le 
agregan sus Diputados nombra¬ 
dos por los colonos. Entonces to- 
1 ma la denominación de Consejo 
mixto. 







LA ESCUELA DE DERECHO l'>5 


7? La Trinidad, Santa Lucía, 
las islas Falkland. —Estas co¬ 
lonias se hallan á cargo de un Go¬ 
bernador, á quien asesora un 
Consejo mixto formado de indivi¬ 
duos de nombramiento real con 
cargo vitalicio, y de cie^qs y de¬ 
terminados funcionarios^ 

8? lil Cabo de Buena espe¬ 
ranza. —Esta colonia se rige por 
una Constitución especial, discu¬ 
tida y votada por sus represen¬ 
tantes en 1852, aceptada por la 
Corona, y promulgada en 1853. 

Pvl Parlamento se compone de . 
dos Consejos, ambos electivos, á 
saber: el Consejo legislativo, que 
consta de 15 individuos elegidos 
por 10 años, renovado por mitad 
cada 5, y presidido por el chief 
justice; y la Cámara ó ^Isam- 
blea, compuesta de 46 Diputados, 
elegidos para cinco años, y á cuya 
exclusiva iniciativa corresponde : 
la presentación de proyectos de t 
ley relativos á impuestos y crédi¬ 
to público. 

El (iobernador. repre.sentante 
de la Corona, es el jefe del poder 
ejecutivo; le corresponde la san¬ 
ción, y puede disolver ambas Cᬠ
maras. Nombra y separa libre¬ 
mente sus Ministros, (jue con él 
comparten la responsabilidad, y 
puede asistir á las dos Cámaras, 
así como tomar parte en sus dis¬ 
cusiones. 

6? La Australia. — Comprende 
cinco colonias, á saber: La Nueva 
Gales del Sur, El Establecimien¬ 
to de Victoria, la tierra de Van 
Diemen ó Tasmania, La Aus¬ 
tralia meridional y la Austra¬ 
lia occidental. Estas cinco colo¬ 
nias se hallan sometidas á la auto¬ 
ridad de un solo capitán general, 
que es al mismo tiempo general 
en jefe de las fuerzas militares. 
En cada colonia hay Sub-gober- 


nador, á las inmediatas órdenes 
del mencionado Capitán general. 

Prohíbese terminantemente á 
las cinco colonias de la Australia, 
acordar ningún derecho de adua¬ 
nas contrario á lo dispuesto en los 
tratados de comercio celebrados 
por la Gran Bretaña con las de¬ 
más potencias, establecer en sus 
puertos derechos diferenciales de 
bandera, y gravar ningún artículo 
introducido para el uso de las tro¬ 
pas. 

Hay además una ó dos Cámaras, 
en cuya Constitución intervienen 
de continuo los habitantes de la 
colonia por medio de elecciones, y 
los Representantes de la Corona 
con el nombramiento directo de in¬ 
dividuos. En la Nueva Gales del 
Sur hay una Cámara alta, cuyos 
individuos son nombrados con car¬ 
go vitalicio por el Gobernador, 
asesorado de un consejero ejecu¬ 
tivo y una Cámara baja electiva, 
que vota todas las leyes relativas 
á impuestos y crédito público. En 
el Establecimiento de Victoria y 
en lá Tasmania son electivas am¬ 
bas Cámaras. En la Australia 
meridional y occidental hay una 
sola Cámara, La tercera parte de 
los individuos es de nombramiento 
real, y las otras dos partes son 
elegidas por los colonos. 

10. La Nueva Zelanda. —Com¬ 
prende una confederación de seis 
provincias, en cada una de las cua¬ 
les reside un Consejo provincial 
elegido por cuatro años, y que á 
su v'ez elige al superintendente 
de la provincia respectiva. 

El gobierno central está á car¬ 
go de la Asamblea general, que 
comprende el Gobernador, y un 
Consejo legislativo, compuesto de 
dos Cámaras, á saber: una cuyos 
individuos son de nombramiento 







1% 


LA ESCUELA DE DERECHO 


real, con cargo vitalicio, y la otra 
electiva. 

11. Las Indias orientales se 
hallan divididas en tres Presi¬ 
dencias, á saber: 1? La de Ben¬ 
gala, de la cual dependen los go¬ 
biernos de las provincias del No¬ 
roeste, que comprenden: Agrá, 
Allahabad, el Pundjad, Malacca, 
las islas del Estrecho y el gobier¬ 
no de las provincias del Sur ó 
Birgamia inglesa. 2^ La Presi¬ 
dencia del Bomba 3 ^ de la cual de¬ 
pende la provincia de Sind y Ad¬ 
den. 3? La Presidencia de Madrás. 

El gobierno central de la colo¬ 
nia es ejercido en nombre del Rey 
por el Gobernador de Bengala, 
asesorado por un Consejo de cin¬ 
co individuos de los cuales tres 
son nombrados por el Ministro 
que tiene á su cargo los negocios 
de la India, y los otros dos por la 
Corona, representada por todo el 
Gabinete; el general en jefe de 
las tropas inglesas en la India, 
puede asistir á este Consejo como 
individuo extraordinario. El Go¬ 
bernador general está además au¬ 
torizado para añadir de seis á do¬ 
ce asesores á este Consejo. 

El Gobernador general ejerce 
el poder legislativo; pero tiene la 
obligación de consultar al Consejo 
en los casos más importantes; los 
acuerdos del Consejo pueden que¬ 
dar suspendidos por el veto del 
Gobernador y anulados definitiva¬ 
mente por la Corona. 

Los Presidentes de Bombay y 
Madrás ejercen derechos análogos 
en los negocios relativos, especial¬ 


mente en los territorios compren¬ 
didos en sus presidencias respec¬ 
tivas. Hállanse asesorados por un 
Consejo de tres individuos, á los 
cuales pueden agregarse de cuatro 
á ocho asesores. En el círculo de 
sus atribuciones determinadas, es¬ 
tán obligados á cuidar de que ten¬ 
gan cumplida ejecución los acuer¬ 
dos tomados por el Gobierno cen¬ 
tral. 

' La Justicia civil se administra 
por medio de tribunales locales 
indígenas y por magistrados euro¬ 
peos; los delitos son juzgados por 
tribunales mixtos, constituidos 
por jueces europeos, á los que se 
agregan asesores indígenas; y 
cuando se trata de delitos menos 
graves ó leves, los criminales hᬠ
llanse sometidos á la jurisdicción 
de jueces de paz indígenas, que 
desempeñan al mismo tiempo las 
funciones propias de los jueces 
encargados de instruir los suma¬ 
rios. 

Un Tribunal Supremo de Justi¬ 
cia compuesto de magistrados eu- 
•ropeos y sujeto á la vigilancia de 
los tribunales ingleses en West- 
minster, ejerce una inspección ge¬ 
neral sobre todo lo relativo al or- 
den judicial en la India, y desem¬ 
peña el papel del Tribunal Supre¬ 
mo de Apelación para los negocios 
civiles y de Tribunal de Casación 
en las causas criminales. 

La ley penal inglesa se aplica á 
los ingleses, y la le}'’ musulmana á 
los indios y mahometanos. 







197 


LA ESCUELA DE DERECHO 


POETAS GUATEMALTECOS 

P. RAFAEL LANDÍVAR 

I.OS LA(Í()S DE .MÉXICO 

LIBRO PRIMERO DEL POEMA LATINO INTITULADO 
“KUSTICATIO MEXICANA,” DEL P. RAFAEL 
LANDÍVAR, S. I. 

(VtrMÍÓH f'arafráittUa Jt do» yooqutn ArcnJio Pagitia.) 


Oblrtral arcanis alius 8ua sctisa ritruris, 
Abotrusa*) quaruni neinu penetrare latebras 
Auhil, et inirrato imciitcm torquerc labore. 

Disfrace con retóricas figuras 
£1 otro su palabra y pensamiento; 

Porque ninguno intente 
Penetrar en latebras tan obscuras, 

Y á su mente confusa dar tormento; 

Ora conceda raciocinio al bruto, 

Ora suave acento; 

Va de armas nos presente el campo hirsuto; 
Va debelada la extendida tierra 
Por el furor de asoladora guerra. 

A mf me agrada, sólo, del nativo 
Suelo ferace recorrer los prados 
Al impulso de vivo 
Patrio amor, y los lagos azulados 
De México; y de Flora á los serenos 
Huertecillos flotantes 
De amapolas, y lirio y rosa llenos 
Ir en canoas leves y sonantes. 

Va la cumbre negruzca del Jorullo, 

En donde impera el sículo Vulcano; 

Ya los arroyos, que con blando arrullo 
Del monte bajan á regSir el llano, 

Me de cantar, y la preciosa grana, 

Y el afiil que reviste al campo ameno. 

Del castor los palacios, y las minas 
Que esconde Análiuac eu su virgen seno; 

Y las cándidas mieles 

Que del azúcar la jugosa caíia 
De México produce en los verjeles, 

Y que ávido el colono 

Se apresta diestro á condensar con mafia 
De rojo barro en quebradizo cono. 

Y be de cantar los tímidos rebaños 
Que en este suelo pastan esparcidos; 

Y los murmurios de la clara fuente 
Siguiendo su corriente; 


Las costumbres de tiempos fenecidos;- 

Y las variadas aves. 

Los sacrificios y los juegos graves. 

Debía, lo confieso. 

Antes vestirme con luctoso manto. 

Verter amargo y silencioso llanto, 

Y sucumbir de mi dolor al peso; 

Que, mientras nazcan flores 

De las colinas en las rampas bellas 

Y emitan luz radiosa las estrellas. 

He de llevar conmigo mis dolores. 

Mas ¡ay! que aun me obliga 

De la bárbara suerte la enemiga 

Y cruda mano que sus rudos tiros 
A mí dirige, en el llagado pecho 
A reprimir el duelo y los suspiros. 

¿A qué fin exhalar tristes querellas?... 
Antes mejor á la serena altura 
Del Pindó subiré, y al rubio Apolo, 
Caudillo de las Ninfas y ventura. 

Invocaré tan sólo. 

¡Alguna vez apártase del suelo 
El alma herida por buscar consuelo! 

¡Tú, docto Cintio, que con mano amiga 
El plectro mueves y á las musas sacras 
Enseñas á entonar dulce cantiga. 

Tú, á mí, que narro cosas verdaderas. 

Que alguien, por raras, juzgará quimeras. 
Sé propicio; y llamado. 

Tu acento dame suave y regalado! 

Existe una ciudad al Occidente, 

Lejos de aquí, del mundo conocida 
Con el nombre de México; esplendente 
Es su cielo, muy amplia y concurrida. 
Famosa por sus ínclitas proezas. 

Por sus hijos, su clima y sus riquezas. 

En otro tiempo domeñó orgullosa 
Sin sombra de litigio 
A la casta del indio recelosa. 

De fe, entusiasmo y de valor prodigio. 

El español ahora 

A las razas y pueblos subyugando 
En guerra pertinaz y asoladora. 

El cetro empuña del supremo mando. 

A esta ciudad limpísimas rodean 
De dos lagunas las cerúleas aguas. 

Donde á impulso del remo culebrean 
Las ligeras y gráciles piraguas. 

No intento en mis cantares 
Hablar de todos los pequeños mares 
Que distan de la corte; pues no todos 
Acogen en su seno tantos ríos; 

Ni pueblan sus orillas y recodos 


% 










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LA ESCUELA DE DERECHO 


0 


Peces sin cuento de luciente escama; 

Ni flotan en su tersa superficie 
Tantos jardines de luciente grama 

Y de flores innúmeras vestidos; 

Ni el aleteo escuchan y graznidos 

De ánades mil que pazcan á su margen; 
Sino de aquellos lagos que colora 
De púrpura la Aurora, 

Y el claro Febo al asomar la frente 
Sobre los montes del risueño Oriente, 

Con rayos de oro próvido ilumina 
Cuando al venir el aterido Invierno 
Al austral polo lánguido se inclina: 

Y aquel canal que viene serpeando 
Sin cesar, y al comercio favorece. 

Sus márgenes de espuma salpicando 

Y que resbala blando 

Delicia de los dulces moradores 
Ya que la orilla se corona en flores. 

A ellos vecinas, cabe la ribera 
Levántanse dos pueblos que renombre 
A estas lagunas dieron; 

El uno es Chalco, llámase Tezcuco 
El otro, porque entrambos recibieron 
De la lengua vernácula su nombre. 

De un lago, más que de otro, preferidas 
Las aguas son, que míranse adormidas 
Acoger á las cóncavas chalupas 

Y á la ciudad envuelta en gasa leve 
Circunvalar en forma de muralla; 

Porque aquellas de Chalco son más puras. 
Más dulces, y á los mansos habitantes 

De México ella nutre 

Con las mieses y cármenes flotantes 

Que en sus riberas cría; 

Y es primer gloria de inmortal valía 

Y ornamento del campo cultivado. 

En su álveo extenso las amenas aguas 
Encierra y dulces; porque allí atesora 
La que le entra por cauces escondidos 
Linfa tranquila ó turbia y bullidora. 

Y otros sin nombre limpios arroyuelos; 

Y cien undosos ríos 

Que desconfianza infunden y recelos 
Al valle con sus ímpetus bravios. 

Allí no imperan el sañudo Bóreas 

Y el Austro nebuloso; 

Ni el Céfiro feliz y Euro rabioso 
Se retan en aquellas soledades • 
Líquidas, á la lucha, desatando 
Las sombrías y roncas tempestades. 

Sólo se escucha allí murmurio blando; 

Los vientos de reinar sin esperanza. 


Se encierran en sus antros; mientra impera 
Sobre las linfas plácida bonanza. 

Y aun cuando el valle truécase de Chalco 
En líquida llanura, dulce fuente 
Brota en el centro en medio de las olas 
Callada y transparente; 

Y á la cual no colora de la orilla 
Aquella indócil y bermeja arcilla. 

Ni de campos vecinos y lodosos 
Le afean aluviones cenagosos; 

Sino que es incolora, pura, clara, 

Y tanto que las guijas de su seno 
Puede mirar cualquiera, y ¡cosa rara! 

Aun numerarlas. El arroyo ameno 
Al brotar-del abismo con gran fuerza 
Gélida el agua arroja 

Y las aguas del lago desaloja 

En círculos que míranse menores 

Y se alejan haciéndose mayores. 

Como en tiempos remotos el Alfeo 
Argivo, que en sus áridas riberas 
Después de hundirse, por el antro obscuro 
Con rápido y eterno culebreo 

Resbala bien seguro 

Y ansioso en medio de las sombras fieras. 
Muy debajo del piélago bravio, 

Y de las olas vanas 

Sin escuchar el rebramar impío. 

Hasta no ver las tierras sicilianas 

Y salir, ¡oh Aretusa! por tu boca 

Y revestirte de argentada toca; 

No de otro modo viene aquella fuente 
Con lánguida corriente 
Por debajo las tierras socavadas 
Hasta aspirar las auras deseadas. 

Pero, de donde fluya y tome origen 
Aqueste manantial, por qué se elevan 
Al nacer, y entre sí rabiosas bregan 
En grato desconcierto 
Las claras linfas, es del todo incierto. • 
¿Ni quién negar ó defender podría 
Que el aire en las secretas cavidades 
Se satura de aquellas humedades 

Y en varias gotas, luego que se enfría. 

Se condensa, y las frondas 

Salpica de la grama; rueda al suelo; 

Allí se embebe, y en cerúleas ondas 
Abajo nace en forma de arroyuelo? 

¿O que las linfas de la mar salobre 
Se recalan tal vez en las cavernas 
Tenebrosas internas, 

Y luégo suben su nivel buscando 
Por angostas y fáciles rendijas. 






LA ESCUELA DE DERECHO 


199 


El sabor amarguísimo dejando 
Entre la arena, pedernal y guijas, 

Hasta fluir encima la llanura 
Haciendo rebosar lagos y fuentes, 

Al heno humilde y árboles ingentes 
Dando incremento, júbilo y verdura? 

¿O que tal vez de los excelsos montes 
Donde se apoya el cristalino cielo. 

Vistiendo los azules horizontes 
De húmidas nubes y albicante hielo. 

Tomen origen las lagunas vastas. 

El manantial y plácido arroyuclo? 

Y aquesta es la sentencia 

yue confirman acordes la experiencia 

Y el razonado parecer de aquéllos 
A quienes ocultó la recelosa 
Madre Naturaleza 

De sus arcanos la eternal grandeza. 

De sus obras la serie portentosa; 

Pues ni á nosotros reveló clemente 
El origen excelso de esta fuente. 

Porque, aunque el llano, de las crespas olas 
Divide las montanas y collado. 

Ninguno se levanta resguardado 

Y de grama vestido y frescas violas. 

No á muy larga distancia 

Dos montes llevan la orgullosa frente 
Hasta llegar al cielo refulgente 

Y con denuedo é insólita arrogancia 
Amenazarle. En la brumosa cumbre 
Nieve y hielos entrambos atesoran, 
yue en el espacio el aquilón coagula 

Y en muchas millas pródigo acumula. 

Estas nieves y hielos, á la lumbre 
Del claro sol liquídansc, y del viento 
Al raudo soplo, buscan el asiento 

Del monte, y gota á gota en las cavernas 
Se infiltran: abren brecha por un lado 
De aquellas ígneas y trementes fraguas; 

Y salen en ejército formando 

A debelar á las palustres aguas. 

Hay otra maravilla 
lusigne, insueta, de ínclito renombre, 

Y que entre todos los prodigios brilla: 

Una alta cruz de niveo y duro mármol. 

Del artista labrada por la diestra 

Y que pulida y diáfana se muestra. 

De aqueste manantial en lo más hondo. 
Tan bien plantada en el cerúleo fondo, 
yue no hay fuerza á arrancarla suficiente. 
Mas, qué indiquen aquestos monumentos, 

Y cuál sea su origen venerable. 

Nada dicen, y en niebla impenetrable 


Se envuelven los antiguos documentos. 

Al ver este prodigio el cirreo Apolo 
Deje en silencio á la Castalia fuente; 

De Aretusa feliz las castas linfas 
yue al pie resbalan de palustres frondas 

Y las líbicas ondas 

Desdeñe altivo Júpiter potente; 
Enmudezcan los númenes sombríos 
De los espúmeos y sonoros ríos; 

Y la fama en sus himnos inmortales 
Celebre de continuo 

De México los límpidos raudales 

Y el claro nombre que le dió el destino. 
Apresuraos ahora. 

Ya que el cielo benigno nos concede 
Mares que el Noto aíborotar no puede 
E invitan á la turba bullidora 
De flotantes y angostos barquichuelos; 

Yo, más osado, mi veloz barquilla 
yuiero amarrar de la verdosa orilla. 

Por ver de Flora los nadantes huertos 
A que los indios hábiles y expertos 
Han llamado Chinampas. Tú, entretanto, 
¡Oh de Favonio peregrina esposa, 
yue ceñida de juncos, mirto y rosas, 

Al desplegar la orla de tu manto, 

A la mustia pradera 

Das con las flores júbilo y encanto!; 

Dime, te ruego: ¿quién sobre las aguas. 

En prados flotadores. 

Sembró hortalizas, árboles y flores? 

¿yuién ha trocado en fértiles praderas 
Estos tranquilos y pequeños mares. 

Cuando vistes de fruta los pomares? 

Los antiguos primeros mexicanos. 

En medio de la frígida laguna, 

La gran ciudad establecer ufanos 
yuisieron, con tan próspera fortuna. 

Con tal habilidad, que, andando el tiempo, 
Fué, por su bizarría. 

El centro de esta grande monarquía. 

Mas ¡ay! con tal empeño, con tal fausto 
Los templos de sus dioses erigieron, 

Y Palacios y alcázares subieron, 

Y alminares al éter zafirino; 

Tanto, y en breve, la industriosa gente. 
Sufrida, humilde, dócil y valiente. 

Más que otras razas, á aumentarse vino, 
yue al Rey de Azcapotzalco,á quien pagaban 
El tributo, recelos inspiraban. 

Este monarca bárbaro nutría 
Un fuego que aumentaba por instantes 
Al ver multiplicar los habitantes 





20Ü 


LA ESCUELA DE DERECHO 


De Tenochtitlán que á la par crecía; 

Y por eso resuelve la manera 

De aniquilarlos, y un nuevo tributo 

Les impone, que era 

Sobre sus fuerzas ¡hórrida quimera! 

Les manda que le lleven sin demora 
Sobre las linfas odorantes huertos. 
Sembrados con los frutos que atesora 
El Anáhuac, y de árboles cubiertos; 

Y que, si rehusaban 
Obedecerle, ¡situación horrible! 

Porque tal vez creyeran imposible 
Sus órdenes cumplir, arrasaría 

A la ciudad, llevando sus .furores 
Al grado de amagar con muerte impía 
A los inermes tristes moradores. 

A los cielos alzaron sus gemidos 
Todos ellos confusos y afligidos, 

E hicieron resonar con sus lamentos. 
Mesando la erizada cabellera. 

Los templos de sus númenes sangrientos. 
Mas tantos males evitó prudente ' 

La rara habilidad de aquella gente. 

Fiados en su ingenio y en la fuerza 
De sus robustos varoniles pechos, 

A la obra se dedican; 

Dejan sus ondas y pajizos techos; 

En los breñales hórridos se implican. 
Buscando en los senderos tortuosos 
Flexible esparto y árboles frondosos. 

A cada cual con admirable tino 
Su labor le enseñaban, ofreciendo 
Por recompensa premio no mezquino. 

Unos desprenden las torcidas ramas 
De tiernos mimbres; otros las barquillas 
Llenan con ellas y con rubias gramas; 

Y éstos, á remo, las crujientes quillas 
Conducen á las plácidas orillas. 

Hierve el gentío, se fatiga y suda; 

Y el entusiasmo noble 

A ver concluida la labor ayuda. 

Después que el pueblo con maduro examen 
Formó el acervo de madera y mimbre. 
Unidos todos con delgadas hojas, 

Y con tenaz esparto en vez de urdimbre, 

A costa de fatigas y congojas, 

Largas alfombras ávidos tejieron 
A oblonga estera en todo semejantes; 

Muy cerca de los muros las abrieron; 

Y aquí y allá dejando vastas sendas. 

Sobre el lago salobre las tendieron. 

Y porque no los vientos procelosos 
Esparzan, y se lleven las turgentes 


Bravas olas los cármenes nacientes. 
Ponen debajo de nudosos robles 
Vigas ingentes, y atan las esteras 
Al grande peso que las tiene inmobles. 

Apenas los felices mexicanos 
Vieron la obra terminar ufanos. 
Encaminaron las agudas proras 
A la florida virginal ribera, 

Y desprenden los céspedes gramosos. 

Que podían trocarse en sementera. 

Y no de otra manera • 

Discurren por los campos aromosos. 
Encima de los frescos lauredales. 

Sin temer lluvias, vientos y calores. 
Libando el néctar de las tiernas flores 
Al henchir los enjambres sonorosos 
Sus nuevos y dulcísimos panales. 

Con el césped recargan las canoas, 

Y ágiles vuelven las hundidas proas. 

Y sobre las esteras sin tardanza 

Las glebas tienden, que el fecundo arado 
No sintieron y que eran su esperanza. 

Y arrojan luégo la húmeda semilla 
Sobre la rica preparada arcilla; 
Siembran acá sobre flotante prado 
Blando maíz, que es dádiva de Ceres; 
Allá hortalizas; ni por esto faltan 
Hermosos y amenísimos jardines. 

De juncos, lirios, trébol y jazmines. 

Que Roma antigua consagró á Citeres; 

Y el terso lago esmaltan, 

Y son el reino donde Flora impera, 

Y asilo de la dulce primavera. 

Flotar apenas asombrosos vieron 
En medio de las olas 

Los campos de hortaliza y tenues violas. 
De su labor ufanos más se unieron; 

Y la rienda soltaron á porfía 

A la expansión, contento y alegría; 

Y á remo, encima de las linfas claras. 
Los jardines llevaron, 

Y el difícil tributo al Rey pagaron; 
Prudentes reservándose otros huertos 
Que de Flora á las gemas añadieran 
Los gratos dones de la madre Ceres, 

Y de su industria monumentos ciertos, 
Al guardar de aquel hecho la memoria, 

Y de su ingenio, en las edades fueran. 

Y si un ladrón el huertecillo daña, 

O el cruel viento al madurado fruto 
Derriba acaso con temible saña, 

El indígena astuto 

Sobre las aguas el flotante prado 










LA ESCUELA DE DERECHO 


201 


Conduce á otro lugar más abrigado, 

Y aquellos males precavido evita. 

Guarda cada uno con tenaz empeño 
Su pequeña heredad, que flota leve. 

En aquel lago fértil y risueño. 

La tierra firme de la verde orilla. 

De estos campos flotantes la riqueza 
Tan singular, conoce que le humilla 

Y los ve con un aire de tristeza. 

Mas yergue la cabeza. 

En olmos y cerezos coronada. 

En peros encorvados por el fruto. 

En cedros y laurel y pino hirsuto. 

En cajiga sombrosa y levantada, 

Y en púnico manzano; 

Y siempre, en competencia con los huertos. 
Se viste con las galas del verano. 

En ese bosque moran tantas aves 
A la sombra tenaz de la arboleda, 

Que siempre el aura fugitiva y leda 
Se complace en llevar los ecos suaves. 

Allí la turba alada 

Y de vivos colores matizada 

El aire hiende pon dorada pluma: 

Ora se ciernen en el hondo espacio; 

Ora en la orilla de brillante espuma 
Bañada, sueltan el sabroso trino. 

Allí el gorrión divino 

De roja cresta embelesado canta, 

Y al cual las plomas del erguido cuello 
Por ser sanguíneas tómanle más bello. 

Allí revuela del excelso coro 

De pájaros el rey; insigne y claro 
Por las voces innúmeras que avaro 
Encierra en la dulcísima garganta. 

Pues que en verdad no hay otro más canoro. 
El censontle, que fué desconocido 
Del Viejo Mundo, y que la voz remeda 
Del hombre, de las aves, y el ladrido 
Del mastín y las blandas inflexiones 
Del que entona motetes y canciones. 
Tañendo el arpa con dorado plectro. 

Ahora fonna musical escala. 

Ahora chilla cual rapaz milano. 

Ya maya como gato y abre el ala 

Y el son remeda de clarín insano. 

Ya ladra festivo, gime ó pía 
Trémulo y débil cual implume cría. 
Encerrado en la jaula se consuela 

Y alegre en torno de la cárcel vuela 
Dulcísimo cantando noche y día. 

No tanto la llorosa Filomela 

De Teseo los crímenes deplora 


Bajo la sombra de álamo tardío. 

Llenando el bosque con su voz sonora. 
Como el censontle cabe fresco río 
Regocija, cantando, la ribera 

Y los arbustos de feraz plantío. 

Al asomar la dulce Primavera, 

Cuando los leves prados nadadores 
Se coronan en flores 

Y los campos se visten de esmeralda 

Y frescas rosas de carmín y gualda. 
Frecuentan estas plácidas orillas 

Y estas ondas los nobles mexicanos 
En pequeñas y frágiles barquillas. • 

Entran por grupos en los barcos leves. 

Con doble remo, el ánimo espaciando 
Con el acorde blando 

De la ronca dulcísona guitarra, 

A la cual flébil Eco 

De los antros obscuros do se esconde 

Con voz débil y opaca le responde; 

Y la ardua selva por el canto herida 
De los amantes las palabras suaves 
Resuena embebecida. 

Y se retan ya entonces á la justa; 

A quien remó mejor, y más ligero 
Conduzca las levísimas piraguas; 

Al estruendo de aplauso lisonjero 
Parten rizando las cerúleas aguas 

Y se alejan, llevados de la gloria 
Por el deseo, á sitios muy distantes. 

Hasta que al fin de aquellos contrincantes 
Alguno alcanza el lauro de victoria. 

Y van en derredor de las chinampas 
Ufano el vencedor y los vencidos 
Siguiendo alegres las torcidas calles 
Entre pequeños flotadores valles, 

O en sus barcos resbalan embebidos 
Cerca de las riberas sinuosas 
Salpicadas de flores olorosas. 

Como el cretense y prófugo Teseo 
Logró dejar los senos horrorosos 
Buscando los umbrales engañosos 
Del laberinto con falaz rodeo. 

Así las calles por hallar se afana. 

Errante por los huertos nadadores. 

La juventud de México galana. 

No escasean algunos qne se gozan 
Bajo aquel límpido y refulgente cielo 
En prender á los peces que allí nadan 
Con el combado y formidable anzuelo. 

Ya que dejan los huertos y la orilla 

Y á donde más se explaya la laguna 
Con grácil remo llevan su barquilla. 




V 





202 


LA ESCUELA DE DERECHO 


Muy cautamente prenden en el hamo 
El fatal cebo; pende de una cafía 
El hilo que sumergen en un tramo 
Entre ninféas, junco y espadaña; 

Le arrojan á los peces, y en silencio 
Esperan. Pronto los volubles peces 
En derredor del cebo se aglomeran 
Sin osar engullirle; se zabullen 

Y ocultan en los líquidos dobleces 
Del fondo obscuro: tornan y superan 
La clara linfa donde alegres bullen; 

Y van y vienen por igual camino, 

Hasta que al fin se rinden á su sino 

Y en el cebo engañoso y atrayente 
Clavan ¡incautos! el pequeño diente. 
Levanta el pescador á la aura pura 
La caña sin demora, 

Y le ciñe la turba bullidora 

De socios que á aplaudirle se apresura. 
Azota el pececillo moribundo 
Con aletas y cola la barquilla. 

Mientras con otras férulas delgadas. 

Con el cebo mortífero aparadas. 

Vaguean otros por la verde orilla; 

Y vese á medio hundirse la canoa. 

Bajo aquel peso; júzganse dichosos 
Los pescadores; y llevando ufanos 

La hermosa pesca, buscan sus hogares 
(Cuando la estrella entre arreboles arde) 
Envueltos en la sombra de la tarde. 

Mas, luego que se aplaca 
Aquel tumulto y entra vocinglera 
La turba en la ciudad, y con su opaca 
Veste ruidosa el Abrego acelera 
La fuga de la virgen Primavera, 

Agrada recorrer aqueste ameno 
Campo abierto de espléndida hermosura 
A los que alienta el corazón sereno, 

A los que abate fúnebre amargura, 

Y á los que inquieren del saber amantes 
De Miner\'a las plácidas labores. 

Estas risueñas y húmedas orillas 
Sembradas de laurel y manzanillas 
Acogen á menudo á los poetas. 

Que al bastecer sus mágicas paletas 
Dejan oii sus cantos seductores. 

Aquí lloraba en versos armoniosos 
De Cristo las heridas y afrentosos 
Rudos tormentos y tremenda muerte. 
Llevado del más noble y verdadero 
Amor etéreo y fuerte. 

El piadoso y melifluo Juan Carnero. 

Aquí con estro sacro 


El gran Abad mil himnos de alabanza 
Cantó al Señor. Con voces de matanza 
Asordaba estos campos y riberas 
El docto Alegre, el hado de Peleo 
Al lamentar y las batallas fieras. 

De Apolo con el arte y el de Orfeo. 

Por esta orilla de los pardos troncos 
Carcomidos y broncos. 

Zapata y Reina, y Alarcón, famado 
Por su coturno, los gloriosos nombres 
Grabaron en la rígida corteza 
Al menear el plectro delicado 

Y desparcir su bárbara tristeza. 

Mas al tañer la célica sor Juana 
Su ebúrnea lira, el estruendoso río 
Paró su curso, y en el bosque umbrío 
De aves canoras la caterva ufana 
Los trinos melodiosos suspendieron, 

Y las rocas ingentes se movieron. 

Y porque no á las Musas negra envidia 
Atormentara, y por mayor decoro 
Fue incorporada al aganípeo coro. 

Jamás el cisne de plumón nevado 
Embargo con tan blandas melodías 

Al deleitoso y floreciente prado. 

Ni, moribundo en los undosos giros 
Del Caistro, tan blandas armonías 
Supo unir con tan lánguidos suspiros. 

Mas ya se encauza y fluye tempestuoso, 

Y en río ingente, el apacible lago 
Encierra toda el agua que fecunda 
Los dulces campos; y huye perezoso 
Cortando la ciudad, y sinuoso 

Su curso sigue, y la ribera inunda 
De guijas y peñascos erizada, 

Y en la laguna arrójase salada; 

Semejante al Jordán, que su agua infunde 
Dulce y pura en el seno del mar Muerto 

\ en la asfáltica linfa se confunde. 

Pues aunque en las llanuras de Tezcuco 
Limpios arroyos brotan por doquiera, 

Y se nutre la pérfida laguna 

De aguas dulces, famélica aglomera 
Tal cantidad de sales en su seno 
Que las linfas corrompe, y las orillas 
Torna infecundas su letal veneno. 

Míranse allí las hiervas, amarillas 

Y siempre enfermas; arboles y arbustos. 
Nunca descuellan verdes y robustos; 

Sus frutos no produce naturales 

La tierra blanquecina; y los rebaños 
No á la sombra de vides y castaños 
Tronzan la flor de plácidos gramales. ■ 


A 


j 








LA ESCUELA DE DERECHO 


203 


Quema la sal los campos anchurosos 

Y aleja el agua que se azota impura 
Con su fetor, tibieza y amargura 
Al cardumen de peces bulliciosos. 

Si alguno de ellos atrevido y ciego 
La laguna de Chalco tal vez deja 

Y un solo instante placentero nada • 
En la linfa salada 

El mal olor fatígale y aqueja; 

Quiere huir, e.xhala leve queja, 

Sube y aspira el aura, y luégo muere. 

Y es cautelosa: engaíla esta laguna 
A las leves barquillas y canoas 
Que se confían. Al mostrar la frente 
El .padre l'ebo sobre el mar de Oriente 
Haciendo huir á la llorosa luna 

Y á las estrellas, de color de lila 
Sus ondas son y muéstrase tranquila; 
Pero no bien envuelve en negra sombra 
El sol la falda del occiduo monte 

Y cansado se inclina al horizonte. 
Cuando rabioso el Austro se alborota. 

La agita, y sus espumas en la playa 
Salobre y muda enfurecido azota. 

Ya se abre abajo de la barca leve. 

Ya se infla rauda y sube á las estrellas, 

Y la piragua herida 

Por la negra laguna embravecida 
Se desata en gemidos y querellas, 

A la par con los nautas previsores 
Que se esfuerzan y gritan asustados 

Y fatigan á Dios con sus clamores. 

Y si el timón, solícito el piloto 
No dirigiera á la segura orilla. 
Sumergirían los adversos hados 
Nautas y barcos en sepulcro ignoto. 

Aqueste lago encubre su falacia 
Con cierto aire de gracia: 

El, de Chalco la límpida laguna 
Se bebe á más beber, por el ameno 
Ancho canal, y de incontables fuentes 
Que fluyen á él, las linfas transparentes 
Guarda ambicioso en el avaro seno. 

Sin permitir jamás que gota alguna 
Se derrame en los campos. No se llena 
Con tantas aguas; nunca satisfecho 
Se siente y ni se mira que rebose 
Dejando un punto el cenagoso lecho; 
Muy semejante al túmido Océano, 

Que islas encierra y vastos continentes 
Coa sus olas, y llama de doquiera 
Grandes ríos que laman su ribera 
Y se los bebe gárrulo, insaciable. 


Sin que amenacen las hinchadas linfas 
Al continente, sin que sólo un rio 
Se escape de él arrebatado y frío, 

Y sin que abra al coméatelo nuevos mares. 
Nada admirable ofrece el Nuevo Mundo, 

Más admirable que la astucia y maña 
Con que los indios en lo más profundo 
Del lago apresan entre junco y cafía 
Las falanges de patos graznadoras. 

Que antes cruzaban la región etérea 
Sin peligro, y las ondas bullidoras 
De los lados de México; las armas 
E insidias de los indios no temían, 

Y lentamente, sin temor ni alarmas. 

Por las verdes riberas discurrían, 

Y algunas veces gárrulos y osados 
Hurlaban á los indios desarmados. 

Hasta que al fin el natural talento 

De aquella raza en la apariencia ruda. 
Reprimió tan inicuo atrevimiento. 

Crece en los bosques sin cultivo alguno. 
Pendiente de las ramas y adherida 
A los troncos, ingente calabaza 
Sin meollo en verdad; y que es muy útil 
Para cruzar sin riesgo de la vida 
Los anchos ríos, y al salir de caza 
Para llevar el confortante vino 

Y atenuar las fatigas del camino. 

Suele escoger de entre éstas las mayores 
Astuto el indio; luego las arroja 
Encima de las ondas cristalinas, 

Y donde más los patos nadadores 
Exentos de congoja 
Desparecen y quiebran las verdinas 
Palustres hierbas. Treme, horrorizado. 

El ánade infeliz; de aquellos monstruos 
Con graznido lloroso y prolongado. 

Huye al punto, y la turba lastimera 
Asorda con sus gritos la ribera. 

Pero al mirar que flotan y vaguean 
Sin causar ningún daíio. 

Deponen el pavor y se recrean 
En el común y deleitoso daOo. 

Van de los patos una y otra mole 
En derredor, mas ellos no las temen, 

Y en medio nadan de su tierna prole. 

El indio astuto, entonces con presteza 
Adapta á su cabeza 

Alguna calabaza igual en todo 
A las que vense con impulso blando 
Encima de las aguas ir nadando; 

Entra en el lago y húndese hasta el cuello, 

Y envuelto con las olas se adelanta 










204 


LA ESCUELA DE DERECHO 


Sin alejarse de la orilla amena, 

Y hollando el suelo con aleve planta. 

La falange de patos ve serena 
Llegar aquel estorbo; entonce el indio 
Alarga allí la codiciosa mano, 

V de los pies afianzándolos ufano. 

Los sumerge en el agua adormecida 

Sin distinción; sin que la obscura fraude 
Adivinen, los priva de la vida. 

¡Tanta es la habilidad de aquella gente. 
Que estúpida reputan é indolente! 


ASUNTOS DIVERSOS 


Duelo. — El 14 del mes que hoj ter¬ 
mina, falleció en esta ciudad la vir¬ 
tuosa señora doña Ester A. de Pinto, 
esposa que fue del distinguido Abo¬ 
gado, hombre 'público y antiguo Se¬ 
cretario y Catedrático de la Facultad 
de Derecho de la República, don José 
Pinto, á quien hacemos presente por 
tan sensible é irreparable pérdida 
nuestra más cordial condolencia. 

También los señores Licenciado don 
Juan F. Arrivillaga y don Julio Bete- 
ta Santa Cruz, oficial de la Secretaría 
de la Facultad, lamentan el reciente 
fallecimiento de sus señoras esposa 3 - 
madre, respectivamente, asociándonos 
nosotros á su justo pesar. 


Publicaciones recibidas. —Los últi¬ 
mos correos nos han traído las siguien¬ 
tes importantes publicaciones, por cu- 
yo envío damos las gracias, quedando 
establecido el canje con los periódicos: 

Revista Municipal, periódico men¬ 
sual, órgano de la Municipalidad de 
Nueva San Salvador, redactado por 
don Abraham Chavarría. 


El Foro del Poi'vcnir, órgano de la 
Sociedad Jurídica Salvadoreña, redac¬ 
tado por los jóvenes graduados don 
Vicente Trigueros, don J. Gustavo 
Guerrero y don Manuel Re 3 ’es M. 

El Pabellón Liberal, diario de la 
mañana de San José de Costa Rica re¬ 
dactado por don Federico G. Salazar. 

Anuario de la Universidad de los 
Andes en losE.E. U.U. de Venezuela. 
Tomo V.—Notamos que en esta Uni¬ 
versidad se estudian todavía ciencias 
eclesiásticas: Teología, Historia Sa¬ 
grada, etc. etc. 

Presupuesto General de Ingresos y 
Egresos para el año económico de 1896 
á 1897, decretado por la Asamblea Le¬ 
gislativa de la República de Honduras. 

Suman los ingresos: §2.250,600 igual 
á los egresos. 

La Escuela, publicación quincenal, 
órgano de la Escuela Normal de Va¬ 
rones del Departamento de Sacatepé- 
quez—Antigua Guatemala, dirigido 
por el Profesor don Antonio Castro y E. 

Memoria presentada á la Secretaría 
de Instrucción Pública por el Sr. Di¬ 
rector del Instituto Nacional Central, 
Doctor don Santos Toruño, sobre los 
laboriosos trabajos llevados á cabo en 
el último año escolar, en el Estableci¬ 
miento de Segunda Enseñanza más 
importante de la República. 

Memoria de los trabajos efectuados 
por la Escuela Normal de Varones de 
la Antigua Guatemala y dirigida por 
su Director don Antonio Castro y E. 
al Sr. Ministro de Instrucción Pública. 

La Nueva Enseñanza, revista men- 















LA ESCUELA DE DERECHO 


205 


sual de Instrucción Pública de El Sal- ' 
vador, redactada por don Francisco 
Gavidia. 

La Escuela Normal, órgano del Ins¬ 
tituto del mismo nombre de San Sal¬ 
vador, dirigido por el notable pedago¬ 
go don Francisco A. Gamboa. 

España y América, trasformación del ! 
antiguo periódico “La Voz de Es- j 
paña," dirigido por el incansable lu- ¡ 
chador de las buenas ideas don José j 
Barbier. España y América es un pe- 1 
riódico tan interesante por sus artísti- ¡ 
cas litografías como por su material ! 
literario é ideas levantadas á la altura i 
de los progresos que alcanzamos. 

_ I 

I 


De “El Porvenir de Centro-Amé- i 
K ic.^.’’ —El Congreso de Ohio, Esta- ! 
dos Unidos, ha adoptado una ley anti- 
linchadora, según la cual el departa¬ 
mento cuyos empleados de policía no 
impidan un linchamiento, será respon- ! 
sable por danos y perjuicios á los pa¬ 
rientes de la víctima. j 

—Del l'^de julio en adelante se sus¬ 
tituirá en el Estado de Ohio, la horca ; 
por la electrocución en la ejecución de 
los condenados á muerte. 

—Según cálculos hechos reciente¬ 
mente, el año de 18%, en que actual- j 
mente estamos, corresponde al de 1903 ¡ 
de la era cristiana. Vamos, pues, unos j 
siete años atrasados, debido á un error J 
del clérigo romano Dionisio el Exiguo | 
que formó una tabla en la cual fijo la ! 
celebración de la Pascua y calculó por , 
primera vez los anos del nacimiento i 
de Cristo. 


—Es un hecho demostrado matemᬠ
ticamente por el gran astrónomo Ke- 
pler, que lo que guió á los reyes Ma¬ 
gos no fué una estrella, sino la conjun¬ 
ción de Júpiter y Saturno en la cons¬ 
telación de Piscis. 

—Los cinco estados de la America 
Central, tienen en conjunto una pobla¬ 
ción de 3.386,597 hábitantes. En la 
América del Norte sería la tercera en 
población, sin contar las colonias in¬ 
glesas. En la América del Sur, sólo la 
superarían el Brasil, la Argentina y 
Colombia, porque Chile solo tiene 

2.766,747 habitantes; Venezuela. 

2.285.054; el Perú, 2.700,945; Bolivia, 
1.192,162; el Paraguay, 329,645 y el 
Uruguay 683,943. 

—La Bandera de la República de 
Cuba consta de cinco fajas horizonta¬ 
les alternas de azul y blanco: tres 
azules y dos blancas. En el extremo 
más próximo al asta, tiene un triángu¬ 
lo rojo cuya base ocupa todo el ancho 
de la bandera. En el centro del trián¬ 
gulo hay una sola estrella blanca. 

—En la Gran Bretaña hay 200 bi¬ 
bliotecas públicas; en Francia, 505; 
en Austria, 577;.en Suiza, 1054^; y en 
los E.E. U.U. de América, 5046. Só¬ 
lo el Estado de Massachusetts tie¬ 
ne 212. 

La Biblioteca Nacional de París, 
tiene 2.290,000 libros y 80,000 manus¬ 
critos: es la Biblioteca más grande del 
mundo. La Biblioteca del Museo Bri¬ 
tánico tiene 1.500,000 libros y 100,000 
manuscritos; la de Munich, 1.000,000 
de libros y 26,000 manuscritos; la de 
San Petersburgo, 1.000,000 y 26,500 
manuscritos. La Librería del Congre- 








206 


LA ESCUELA UE DERECHO 


so de los E.E. U.U., tiene actualmen¬ 
te 1.600,000 de volúmenes y tiene es- j 
tantes para 5 . 000,000 de volúmenes. 
La Librería Nenberr}' de Cliicag-o, tie¬ 
ne un millón de libros y una capacidad ! 
para dos millones más. i 

—El gran diccionario chino del Em- ; 
perador Kang- Hi, contiene 44,700 di¬ 
ferentes letras. 


La Enseñanza metafísica. —Los 1 
filósofos especulativos, seg-ún que de- I 
íienden tal ó cual sistema filosófico, i 
apelan al espíritu, al alma, á la razón, ¡ 
á la conciencia, á todas las propieda¬ 
des llamadas inmanentes en el hombre. 
Semejante procedimiento me recuerda 
el de mi antiguo profesor de Giessen, 
el viejo Wilbrand,quien protestó hasta 
su muerte, acaecida hace veinte años 
próximamente, contra la circulación 
de la sangre, “¿i^uál es superior, pre¬ 
guntaba á los examinados, ¿el ojo es¬ 
piritual ó el ojo corporal?” Desdichado 
el que respondía: “El ojo corporal,”— 
era reprobado sin remedio. Por consi¬ 
guiente, era necesario responder: “El 
ojo espiritual, señor Profesor.”—“Muy 
bien, continuaba este último; por ma¬ 
nera que la visión espiritual debe su¬ 
perar á la visión corporal; y cuando 
decís que habéis visto, al microscopio, 
la circulación con los ojos corpora¬ 
les, y yo os objeto que veo la imposi¬ 
bilidad de la circulación con mi ojo 
espiritual, soy yo el que tiene razón y 
usted el que se ha equivocado.”—De 
la misma manera los teólogos y meta- 
físicos ven con el ojo espiritual, aun 
en las verdades más experimentalraen- 


te demostradas para negarlas, y cuan¬ 
do llaman á la imaginación en su aj'U- 
da, la cual, según M. Garriere, es “una 
inspiración directa del Todopoderoso, 
la cual ve la formación de los pensa¬ 
mientos divinos en la Naturaleza de 
una manera inmediata, 3 ' representa 
una transgresión del pensamiento ge¬ 
neral y eterno al pensamiento indivi¬ 
dual,” se presentan como profetas ins¬ 
pirados directameate por Dios; enton¬ 
ces no nos queda, á nosotros, pobres 
mortales, mas que resignarnos y ad¬ 
mitir que nuestros resultados no son 
más que el fruto de un trabajo huma¬ 
no, y de ningún modo inspirado por la 
gracia de un ser, por otra parte, ente¬ 
ramente desconocido é incomprensi¬ 
ble.— Cm'l Vogt. Lecciones sobre el 
hombre. 


En los últimos días del mes.— 
Tenemos que lamentar el fallecimien¬ 
to del señor Licenciado don Leandro 
Silva, ocurrido en el Departamento de 
Suchitepequez, y el de la niñita Sole¬ 
dad, hija del señor Licenciado don 
Francisco E. Toledo. Enviamos á las 
respectivas familias nuestros senti¬ 
mientos de condolencia. 

Deploramos asimismo el prematuro 
fallecimiento de don Manuel L. Beteta, 
hermano del señor Licenciado don José 
A. Beteta, Catedrático de la Escuela 
de Derecho, á quien damos, lo mismo 
que á su distinguido señor padre fa¬ 
milia, nuestro más sentido pésame. 















I 


Gran Descubrimiento. 

El Dii. Don C. J. de Silva, de San José, Costa Rica, dice: 



“ Debido á f.u excelente preparación de aceite 
de hígado de bacalao con hipofosfitos de cal y 
de sosa llamada ‘Emulsión de Scott’ se ha 
•Dodido generalizar el empleo de Uno y otro de 
estos valiosos medicamentos. 

Conocido es desde hace muchos años el aceite 
de hígado de bacalao; todo el mundo sabe los 
muchis¿_os servicios que al arte de curar ha 
prestado este famoso agente terapéutico, pero 
su desagradable sabor y lo difícil que era su 
completa asimilación, impedían su empleo. 

Vds. mediante una científica manipulación, 
hanlogrado suprimir estosiuconvenientesy hoy 
los niños y las personas de'constitución y pala¬ 
dar delicados, toman con gusto lo que ántes no 
aceptaban de ninguna manera. 

Yo en mi práctica uso siempre y con buen 
éxito la ‘Emulsión de Scott’ en todas las for¬ 
mas do cscrofulismo así como en aquellos casos 
en que la decadencia de fuerza vital reclama el 
J)r. D. Carlos J . de Silva, empico de los analépticos y reconstituyentes.” 

La acogida que de los Señores IVIedicos ha merecido la 


Emulsión de Scott 



es universal. Esto se debe á que el aceite de hígado de 
bacalao que contiene es tres veces más eficaz que en su 
estado natural. Su unión con los hipofosfitos de una ma¬ 
nera perfectamente homogénea hacen de este preparado un 
remedio infalible para todo caso de extenuación por grave 
que sea. Cura las afecciones de la Garganta y los Pulmo¬ 
nes, como Tisis, &c. Elimina las impurezas de la sangre, 
y es la salvación de los niños raquíticos y enfermizos. 

De venta en todas partes. Rechácense las imitaciones. Exíjase la leprítima. 

< Scott «& Bowne, Onímicos, Nueva York. 


i LO ARTIFICIAL Y LO NATURAL 

I La química nos dice que un equivalente de Oxljíeno j- un equivalente de Hidrótreno dan por resultado 

■ Atfua, pero el a¡rua asi obtenida—¿contiene todos los elementos del agua natural? Dicha agua carece de las 
' propiedades del agua potable. El agua para que pueda beberse debe ser viva, límpida, aérea, sin olor y sin 
sabor, siendo necesaria la presencia de una pequeña cantidad de sales calcáreas para el desarrollo y la nutri" 
ción del sistema huesoso — propiedades de que carece el agua obtenida artificialmente en los laboratorios. 

' De la misma manera suponer que la mezcla artificial y arbitraria de ciertos principios del aceite de 

hígado de bacalao, tales como butilamina, morruina, iodo, bromo, fósforo, propilamina, ¿"te., pueden reem. 
I plazar al aceite natural es ó una aberración científica ó un recurso del charlatanismo para medrar áe.vpensas 
• de los enfermos. 

I ^ ^ 

Hace mas de un siglo que el aceite de hígado de bacalao ha sido reconocido como un medicamento de 
gran utilidad en el tratamiento de la gota y reumatismo, contra la anemia, escrófula y la tisis, y decidida- 
. mente como de gran recurso en la consunción pulmonar y en general contra tudas las enfermedades de la 
sangre. Su olor y sabor desagradables y su tendencia á irritar las membranas del estómago han sidoel gran 
: obstáculo que la profesión médica ha encontrado en su administración,pero la Emulsión de Scott que contiene 
I dicha grasa reducida á partículas infinitamente pequeñas, de fácil absorción por el estómago, y á cuyas pro¬ 
piedades nutritivas .se unen las virtudes tónicas de los hipofosfitos, ha salvado aquellos inconvenientes, por 
cuya razón ha sido aceptada unánimemente por los médicos y el público en general.— De “ £l Correo de Amé¬ 
rica " Nueva York.