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Full text of "Las calles de Querétaro : origen historico, legendario y anecdótico de su nomenclatura"

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https://archive.org/details/lascallesdequereOOfria 



Santiago de Querétaro. 

Primer Centenario de la iniciación de la 
Independencia Nacional. 


1910 . 


Valentín 

(ALTER.) 


Origen histórico, legendario y 
anecdótico de su nomenclatura. 


Obra enriquecida con notas históricas 
é ilustrada 

con multitud de grabados. 


dei erudito historiógrafo D. Luís González Obregén. 


DEMETRIO CONTRERAS. 
imprimió. 




Es propiedad del autor, y quedan ase- 
gurados los derechos conforme á la ley . 


IMirataria. 

% mi raposa 

la groare (gletilto Botrígwj. 

TWTadie podrá como tú estimar este libro mío, 
I porque solo á tí consta la serie no corta de 
f años que fyan pasado para coleccionar las 
noticias que él encierra. 

Hace veintidós años me acompañas; p al to- 
mar entonces posesión de tu nueuo hogar, como 
dueña y señora de él, encontraste ?a sobre mi bu- 
fete, uiejos v raídos pergaminos, que después de 
tí, han dado á mi uida ratos de verdadera expan- 
sión. 

has bendecido á Dios muchas ueces, por- 
que estas mis afecciones naturales, me han re- 
traído del bullicio, quizá peligroso, de la sociedad, 
haciéndome permanecer á tu lado todo el tiempo 
que mis ocupaciones lo han permitido. 

Q tí, pues, como justo tributo á tu solicitud 
p abnegación, dedico mi presente obra; dígnate 
aceptarla p con ella mi uiejo p entrañable afecto. 

C D afentín &rías. 


Santiago 3e Querétaro, ^mtio 3 1910. 


- 


' 






PROLOGO. 


fjíjUE encanto tienen las viejas é históricas ciuda- 
| 1 1 des — que como Querétaro — interrumpen á cada 
fllUJ paso al viajero curioso que las visita ó al erudi- 
to incansable que las estudia! 

Las calles y las plazas, el acueducto, los edificios 
particulares ó públicos, las iglesias, los conventos: 
todo evoca nombres ilustres por el valor, por el pa- 
triotismo, por la piedad, por la filantropía, y sus 
sombras venerables se antoja que recobran vida y 
transitan por aquellas plazas, pasan bajo la airosa y 
secular arquería, penetran por las puertas de vetus- 
tas moradas, oran en los solitarios templos y visitan 
los austeros monasterios. 

Se les ve asistir á las juntas, bajo pretexto de 
concurrir á academias literarias, donde se conspira la 
independencia. Allí van el venerable Cura de Dolo- 
res, los entusiastas oficiales del Regimiento de la 
Reina, el tímido Corregidor y su mujer fogosa, que 
ha de salvar con oportuno aviso á la noble empresa. . . . 
Más tarde, presos todos, víctimas de la delación, 
mueren unos, abnegados y mártires, y otros viven en 
lejanas y extranjeras tierras, encerrados en calabozos, 
engrillados, con la dulce esperanza de que algún día 
tornarán á la patria libre é independiente. 

Y á la memoria acuden también otros nombres 
y episodios. Tribus bárbaras errantes en los primi- 


II. 


PRÓLOGO. 


tivos tiempos: después luchando bravas con los auda- 
ces conquistadores.: fingiendo al fin combates para 
celebrar la paz que ha de esclavizarlas. Evangeliza- 
dores y santos misioneros, que fundaron aquí un cé- 
lebre Convento para ir á predicar y convertir á otras 
tribus broncas sin detenerse ante las fatigas de ca- 
minos dilatados ni arredrarse por el martirio que su- 
fren sus apostólicos compañeros; y juntamente con 
el recuerdo de estos humildes frailes acuden los nom- 
bres de una dama insigne que cedió sus bienes para los 
prójimos menesterosos, y de un Marqués ilustre que 
vive y vivirá, no en el perecedero monumento de una 
estatua, sino en la memoria siempre agradecida de 
aquellos que de generación en generación perpetua- 
rán sus beneficios. 

Otras veces se reconstruye con el poder maravi- 
lloso de la imaginación la ciudad sitiada. Los pacífi- 
cos habitantes encerrados en sus habitaciones lloran- 
do al deudo que murió al salir á una ocupación im- 
prescindible ó en la trinchera defendiendo de buena fe 
su causa. El comercio paralizado, escasos los víveres 
y el agua, y el hambre y la peste como genios sinies- 
tros ayudando á la guerra, en arrebatar á los morta- 
les que perecen en la tremenda lucha. A todas horas 
el espanto y el terror de caer en poder del enemigo, 
sin saber cuándo izará la negra bandera de la vengan- 
za ó enviará la verde oliva de la paz. A cada instan- 
te el clarín que da órdenes, el silbar de balas que se 
cruzan, el disparo del cañón que hace trepidar la tie- 
rra, los edificios, y golpearse los vidrios de ventanas 
y balcones. 

Y más tarde las sesiones imponentes, un Consejo 
de Guerra que va á desidir de la suerte de los prin- 
cipales jefes. Los defensores agotando los recursos, 
los fiscales impasibles, los jueces inexorables y allá en 
San Luis más impasible é inexorable el Presidente 
de la República, que no cedió ni ante las súplicas de 


PRÓLOGO. 


III. 


una Princesa, que arrodillada á sus plantas y bañada 
en lágrimas, imploraba perdón para los culpables. 

Y más tarde todavía en el histórico Cerro, las tres 
víctimas, el austriaco, el criollo y el indio, esperando 
el disparo de los fusiles. . . . Después, la espada que 
levanta el oficial, el pelotón de soldados que hace 
fuego, el humo de la pólvora elevándose y envolvien- 
do como un sudario las almas de aquellos tres valien- 
tes y la roja sangre que salpicaba los caídos cuerpos 
que yacían en el suelo ensangrentado .... Por epílo- 
go, el regreso silencioso, el luto de los vencidos, la 
ciudad callada y la República triunfante .... 

* 

** * 

Todo lo anterior ha servido como tema variado 
y fecundo al Sr. D. Valentín F. Frías, escritor mo- 
desto y sumamente laborioso, para escribir sus intere- 
santes Leyendas Queretanas y ahora Las Calles 
de Queretaro, que como todas sus obras preceden- 
tes, ha publicado con no pocos afanes, robando tiem- 
po á los negocios y mermando el pan á su numerosa 
familia para cubrir los gastos de las impresiones de 
sus libros ó de las compilaciones de documentos que- 
retanos que también ha editado. 

¡Cuánto es de sentirse que este Prólogo no lo 
hubiera escrito la pluma de Juan de Dios Peza,á quién 
el autor había invitado con este objeto! Pero la muer- 
te lamentable y repentina del popular poeta, privó al 
Sr. Frías de la portada soberbia que á la obra hubie- 
ra levantado. 

Peza,conla inspiración de su númen,con la forma 
pintoresca que imprimía á su prosa amenísima, con 
el amor que tuvo por estas cosas viejas, habría evo- 
cado los pasados tiempos de la historia queretana, 
para trasladar á los lectores á otras épocas legenda- 
rias y tradicionales; y habría alabado, como es justo 
y merecido, la investigación constante que ha desple- 


IV. 


PRÓLOGO. 


gado el Sr. Frías en acopiar datos, documentos y 
obras, en desenterrar crónicas olvidadas, en averiguar 
sucesos desconocidos, desvanecer errores, rectificar 
fechas y trazar la historia de cada casa, de cada ca- 
lle, de cada templo, de cada edificio notable que en- 
cierra la célebre ciudad, fundada por los otomíes allá 
en el remoto siglo XV. 

El Sr. Frías es escritor incansable, es patriota 
sincero, es coleccionador empedernido de todo lo que 
á «la muy noble y muy leal ciudad de Santiago» se 
refiere. El sabe la historia de cada piedra de la ciu- 
dad querida, y no ha dejado rincón oculto que no ha- 
ya registrado. Por eso el presente libro es centón de 
noticias, que de no haberlas reunido con tanta labor 
benedictina, estarían sepultadas entre los folios de 
obras rarísimas, cubiertas por el polvo en manuscri- 
tos roídos y amarillentos, ó casi perdidas — como se 
han perdido tantas — si él no las hubiese recogido de 
ancianos curiosos, que las conservaban por haberlas 
oído contar ó por haber sido actores oculares de los 
mismos sucesos. 

Pero si fué poco afortunado el Sr. Frías con ha- 
ber perdido el elogio elocuente del inolvidable poeta — 
para él, para mí y para todos tan estimable— no le 
negarán sin duda sus alabanzas, los que veneran 
nuestro pasado, los que estiman la erudición de es- 
critores incansables en muy útiles pesquisas, y los 
que gustan de saber por qué llevan esos nombres le- 
gendarios ó tradicionales, históricos ó impuestos al 
capricho del pueblo, LAS CALLES DE QU ERE- 
TARO, ciudad doblemente memorable, por haber 
sido centro de la principal conjura de la Indepen- 
dencia y hondo sepulcro del fracasado Imperio. 


J Quis 

México, Mayo 5 de 1910. 






Escudo de Armas de Querétaro, concedido por 
el Rey Don Carlos V. 



\-v- 


’vv',: 


INTRODUCCION 


Costumbre fué de nuestros predecesores, legar á 
la posteridad en el título de sus calles, parques, pía* 
zas y monumentos, la historia de algún hecho, el nom- 
bre de algún benefactor, la memoria de alguna fecha 
memorable, perpetuando así los acontecimientos acae- 
cidos en la sucesión de los tiempos; y he aquí que to- 
cando ya la cuarta centuria de vida de nuestro suelo, 
nos encontramos con un arsenal de datos, históricos 
unos, legendarios otros, tomados de los hechos cuyo 
catálogo tenemos en las placas de su nomenclatura, 
Y aun Cuando no ciertamente todos los títulos en- 
cierran hechos meramente históricos, generalmente 
conservan la tradición de alguna sencilla leyanda,que 
si no es de mayor interés, al menos nos revela el ca- 
rácter de la época y la sencillez de nuestros abuelos. 
Alguien ha dicho que el conservar las costumbres 
de antaño, legadas por nuestros antecesores, es señal de 
obscurantismo y retroceso. Rechazamos enérgicamen- 
te tan falsa especie, nacida de la más crasa ignoran- 
cia; (i) porque si bien es cierto que debemos admirar 

(i) Nada hay perdido en la creación, nada deja de tener una misión que el 
Creador impulsa para llegar á fines insondables por la inteligencia humana; la> 
obras de nuestros antepasados, son las base de la nuestras, sin ellas estaríamos hoy en 
peor situación que los bárbaros; desconocerlas, es afirmar que un edificio sólido 
puede levantarse sin apoyarse en los cimientos. — Rivera Cambas. “México pinto 
leseo” Tomo I, pág. 515. 



IV. INTRODUCCION. 


los adelantos de nuestro siglo, también lo es que de- 
bemos conservar la memoria de nuestro origen por 
obscuro que él sea; pues precisamente de la compara- 
ción de nuestro ayer con nuestro hoy, resulta nuestro 
avance, lo que no se obtendría sin conservar aquel 
modo de ser de los que nos precedieron. 

En más de una vez se ha querido imitar á nues- 
tros primos en la Capital de la República y otras ciu- 
dades, innovando la nomenclatura de sus calles, mas la 
tradición se ha abierto paso, quedando reducida á cero 
la conquista pacífica ; y así vemos que estando ya en 
pleno siglo XX, nos encontramos aun con los históri- 
cos títulos D. Juan Manuel , El Padre Lecüona , Pe- 
rilla — Gigedo, y mil y mil que nos enseñan el ayer 
de nuestra patria, pésele ó no al progreso yanki. ( i ) 

La propensión á conservar nuestras costumbres 
es inherente á nuestro carácter, no menos que el há- 
bito de perpetuar los hechos, herencia de nuestros 
aborígenes. 

Querétaro conserva aún en su mayor parte su 
antigua nomenclatura, y sí en alguna vez se han re- 
novado algunos títulos, ha sido siguiendo siempre a- 
quella costumbre de perpetuar algún hecho histórico, 
óá la memoria de algún hijo célebre ó benefactor. 

Mas como el tiempo, que nada respeta, poco á 
poco ha ido borrando algunos acontecimientos y adul- 
terando otros, el objeto del presente opúsculo es, per- 
petuar en unas cuantas páginas, aquellos hechos, sen- 
cillas narraciones y fantásticas leyendas, aplicando á 
nuestro histórico suelo aquella coplilla, aunque paro- 
diada, del poeta peruano Ricardo Palma: 

En cada esquina la historia 
de cada generación: 

Cada calle una leyenda 
que guarda la tradición. 

Ql J?utor. 


[ i ] El Ayuntamiento de la Capital de la República, en sesión del martes 20 de 


INTRODUCCION. 


III 






En la rica colección de datos para nuestra histo- 
ria, acumulada por un curioso queretano, no sin bas- 
tante paciencia y trabajo, de tiempo atrás á la fecha, 
y á quien debemos la mayor parte de esta obra, existe 
un legajo de papeletas con , la nomenclatura de algu- 
nas calles y rasgos históricos de ellas. 

Allí mismo encontramos lo siguiente á manera 
de Introducción: 

«No es otro el propósito del autor de este traba- 
jo, mas, que por una parte no se pierdan ciertas tra- 
diciones que dan nombre á las cosas y en el caso álos 
lugares de esta ciudad de tanto cariño para el que es- 
to escribe; y por otra, que con el tiempo nuestros nom- 
bres se hallan como que no tienen origen, como suce- 
de con multitud de calles que no se explica el porqué 
de su nombre, ó se encuentra como inadecuado é im- 
propio; lo que si algún curioso hubiera dejado una no- 
ticia siquiera insignificante del origen de tal nombre, 
no sucedería. 

Puede servir de ejemplo de ésto la calle de Cinco 
Señores , que como la actual generación, apenas conoció 
el cuadro que representando la Sagrada Familia le dio 
título y pasado algún tiempo no se sabe porqué se le 
llama así, y acaso ni á quién se refiera eso de Cin- 
co Señores . 

Pudiera ser que con el transcurso del tiempo se 
perdiera por destrucción ó cualquiera otro motivo, un 
templo ó convento que da nombre á una ó por lo re- 
gular á dos ó más calles, como sucede con la de La 

Dbre. del año de 1903, tratando déla confusión que dio por resultado la nomencla- 
tura estilo yanki, acordó remediar tal desorden aprovechando la antigua nomen- 
clatura, ampliándola y modificándola c nvenientemente.- — Vide “El Tiempo, 44 n c 
6067 primera plana, col 7 rt 


IV 


INTRODUCCION 


Merced ' que aun conserva ese nombre añadiéndole el 
adjetivo Vieja; y que } T a casi no hay quien sepa que 
en esa calle existió el templo en sus primeros tiempos. 
La siguiente del Rescate , por estar cerca del templo 
de los mercedarios, cuya orden era rescatar á los cau- 
tivos. Lo cual generalmente se ignora, debido á que 
dicho templo desapareció de aquel lugar por la in- 
clemencia del tiempo. 

Sirva esto de paso para explicar porqué se han 
puesto en esta colección, títulos tomados del templo 
cercano, por si alguno dijere que bien se explica el nom- 
bre; mas puede contestarse al que tal dijere, que per- 
diéndose con el tiempo el templo ó convento de donde 
tomara tal nombre, no sería fácil la explicación hoy 
tan sencilla; y de aquí el afán por perpetuar en estas 
páginas tales títulos.» 


Querétaro, 1890. 


cw. »^f» *^p# *^R« tW* «^P-» * tw* «-^^» i^« «^P» t^P» «^P* «^P» t^P» t^P» 


QUERETARO. 


PRIMERA PARTE. 


§ ARA satisfacer á mis lectores y obsequiando los 
justos deseos de mi bondadoso mentor, el Curioso 
Queretano ya citado, debo dar principio á mi ta- 
rea dando á conocer el origen del nombre colectivo 
de las calles. 

Querétaro . — Voz de origen tarasco que significa: 
«Juego de pelota,» [i ] 

'faxeo. — Voz de origen mexicano que significa: 
«Lugar do se juega á la pelota.» [2] 

Crettaro . — Abreviatura de Querétaro , usada solo 
por los poetas en los Romances y Loas que se pro- 
nunciaron con motivo de las fiestas de la introducción 
de la agua. (3) 

Ndámxéy — Voz de origen otomí, que significa : Lu- 
gar en el que se juega á la pelota, ó el mayor juego de 

( I ) Así lo dicen todos los hisroriadores desde los primitivos tiempos. 

(2) La palabra Taxco debe ser Tlachtli que es su pronunciación de origen y 
significa: Lugar do se juega á la pelota. Esta palabra se fué viciando poco á poco, 
pues de Tlachtli se vició en Tía che o, y de Tlachco , Taxco como hoy se conoce. 
(3) Crettaro ó Qretaro es una abreviatura antigua sin objeto ni origen. 

Esta nota y la anterior, son de nuestro buen amigo el Dr. D. Nicolás León 
para esta obra. 


6 


LAS CALLES DE QUERETARO, 


pelota, [i] 

El Ulli ó lugar donde se reunían los indios á ju- 
gar á la pelota, (de donde tomó origen el nombre que 
nos ocupa) unos opinan que existió cerca del hoy pue- 
blo de la Cañada, entonces pueblo de Querétaro, v 
que dicho Ulli era natural ; y aún hoy se ve la peña 
taladrada que se creé servía para este juego. 

Con esta opinión conforma La-Rca titulando á 
este pueblo Queréndaro , que significa: Lugar de peñas 
ó rodeado de peñas ; y como la Cañada en efecto lo está 
y allí existió el primer pueblo de Querétaro, decimos 
que conforma, en cuanto á que el Ulli estaba cerca 
del pueblo. 

Quizá los que opinan que en donde hoy existe el 
templo del Espíritu Santo, (que de paso sea dicho 
creemos con fundamento que fué levantado á expensas 
de Don Diego de Tapia, hijo del conquistador) exis- 
tió el Ulli, (llamado hoy generalmente Frontón) no es- 
tén errados, pues bien pudo ser ello así, al cambiarse 
el pueblo para este lugar. 

Copiamos en seguida lo relativo á este asunto, de 
la «Relación» de Hernando de Vargas, hecha al Rey 
en 152.8, y que traé el historiador potosino nuestro 
buen amigo el Lie. D. Primo Feliciano Velázquez, (2) 
que corrobora el acertó: 

« . . . . acordó (3) de retirarse á la tierra de los chi- 
chimecos con quien trataba; y para esto, convocó 
siete hermanos y hermanas que tenía y otros deudos 
y amigos hasta en cantidad de treinta yndios con sus 
mujeres y hijos yzo asiento en Vnas qüebas que es- 
tan en Vna cañada por do corre Vn arroyo de agua 
media legua [4] de á do está agora poblado el pu® de 
querétaro y Porque en sus juegos y pasatiempos te- 

[ 1 ] Vid. “Reglas de ortografía, Arte y Diccionario del idioma ( )tomí“ por el 
P. LuisNeve y Molina imp. en México 1767; y “Documentos para la Historia de 
San Luis Potosí. “ Tomo I. pag. 13. 

[2] Vid. “Documentos para la historia de S. Luis Potosí. “ Tomo I. pag. 13. 

[3] El indio Conín, después el Conquistador Fernando de Tapia. 

[4] En los pasados siglos se calculaban las leguas demasiado largas; creemos 
que hasta el pasado se uniformó esta medida. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


7 


ni an Vn cercado hecho de Vnas Paredes Vajas ádó ju- 
gaban á la Pelota con las nalgas, de un betún que 
salta llamado Vle y dho. juego de la Pelota ó cerca- 
do se llama en la dioha lengua otomí mexei y así 
llaman en dha. lengua otomí al pu° de querétaro 
andamaxci que quiere decir el mayor juego de Pelota 
y llamáronle así porque las dichas peñas adonde Pri- 
m° Pobló el dho. yndio conin con su gente, tenían la 
faisión y hechura del cercado do jugauan á la pelota, 
estimo el yndio en la dicha cañada y qüebas algunos 
a*° teniendo gran amistad con los yndios chichime- 
cos. ». . . . 

Ya vemos que seguramente ambas opiniones tie- 
nen fundamento, porque Hernando de Vargas, como 
lo hemos visto, y con él La-Rea, dan razón del pri- 
mer pueblo de Querétaro, fundado por Conin en el 
hoy pueblo de la Cañada, con el nombre de Quercn- 
daro; y bien pudo ser, como queda dicho, que el Lili 
ó Frontón estuviese donde opinan los unos, y que 
más tarde al formarse aquí el pueblo, estuviese, como 
opinan los otros, en el lugar donde hoy es el templo 
del Espíritu Santo. Mas sea de ello lo que se quiera, 
baste á nuestro objeto que esta ligera digresión, en 
ambos casos, conforma con el origen del nombre co- 
lectivo de las calles. 


vUz 

'fP 


8 


LAS CALLES DE QUERE TARO. 


SANTIAGO DE QUERETARO. 


El 25 de Julio de 1531, según la opinión más segui- 
da, y conforme á lo pactado de antemano con los chi- 
chimecas habitantes de este pueblo y comarcanos, se 
presentó al romper el alba el ejército español aliado 
con los tlaxcaltecas, mexicanos y chichimecas conquis- 
tados, acaudillados por los conquistadores D. Nicolás 
de S. Luis Montenez y D. Fernando de Tapia (indios 
nobles ya bautizados) para hacer un combate á brazo 
partido en la loma del SangremaE 

Trabóse el combate cuerpo á cuerpo, y después 
de luchar todo el día, durando once horas la lucha, el 
Capitán de los chichimecas, (D. Juan Criado, después 
de bautizado) al aparecer en el cielo una cruz lumino- 
sa y á su lado el Apóstol Santiago acaballo, (á quien 
invocaban los españoles en la lid, tanto por ser el Pa- 
trón de las Españas, como por ser ese día en el que la 
Iglesia lo conmemora) pidió la paz y se rindió con to- 
do su ejército, pidiendo la fe de Jesucristo y las aguas 
del bautismo; con lo cual terminó la batalla, quedando 
por lo mismo este pueblo y su$ comarcanos, sujetos 
á la corona de Castilla. [1] 

He aquí el origen del sobrenombre de Santiago 
que desde entonces lleva, y por cuyo motivo lo tiene 
por patrono titular de esta ciudad. 


[1] Acerca de cual sea la fecha cierta de la conquista, no están de acuerde 
los historiadores; pero el lector puede ocurrirá mi obra ‘“La Conquista de Queré- 
taro,” y en ella encontrará lo relativo á ello. 



DON NICOLAS DE SAN LUIS MONTAÑEZ, 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


9 


QUERETARO ARTEAGA. 


En lo oficial se acostumbra darle el sobrenombre 
de Arteaga, e 1 cual le fué dado por disposición del Co- 
ronel Julio M. Cervantes en 24 de Ju- 
lio de 1867, siendo Gobernador del 
Estado, en memoria del General Jo- 
sé M. Arteaga, Gobernador que tam- 
bién fué del Estado, en el que según 
la historia, influyó para el adelanto 
en las artes y las letras, por lo cual el 
citado Coronel Cervantes de acuerdo 
con el Congreso, le nombró benemérito del Estado, 
y así lo decretó, añadiéndole desde entonces al título 
de la ciudad el sobrenombre de Arteaga . 

TOPOGRAFIA. 


Ya hemos dicho que el primer pueblo de Queré- 
taro en tiempo de la gentilidad, estuvo en el pueblo 
de San Pedro de la Cañada. Después estuvo en don- 
de hoy es la Hacienda de Carretas, según consta de 
un fragmento de las escrituras de dicha finca, que nos 
proporcionó el anticuario Dr. D. Nicolás León; y de 
la conquista acá, se formó en donde hasta hoy existe, 
quedando dividido el barrio de los indios hacia la lo- 
ma del Sangremal y el de los españoles en el valle, 
cuyas calles trazó con sus manos el Conquistador D. 
Fernando de Tapia, ayudado de Juan Sánchez de 
Alanis, dependiente del encomendero Hernán Pérez 
de Bocanegra. 

Corroboremos el acertó, copiando textualmente 
lo que acerca de ello traen los historiadores. 

En cuanto á lo primero, ya citamos antes lo re- 



IO LAS CALLES DE QUERETARO. 


altivo. En cuanto á lo segundo, ponemos en seguida 
lo que nos interesa, tomando de las citadas escrituras: 

« luego el Sor. 

Virrey D. Lorenzo Xua- 
rez de Mendoza, Conde 
de la Coruña.hizo merced 
á Diego de Saldivar, de 
un sitio de venta en tér- 
minos de Querétaro, en el 
camino que va de Queré- 
taro á México, á la caída 
de una cuesta que vá del 
Pueblo á estancia de Pe- 
dro Martín, y es lo que 
llaman Carretas ó Calle- 
jas; (donde estuvo Queré- 
taro primitivamente,) en 
tiempo que el Beato Se- 
bastián de Aparicio con- 
ducía sus carros de Zaca- 
tecas para México y paraba allí. Lo dá á entender es- 
te decreto de Su Exelencia, pues le hace dicha mer- 
ced á Diego Saldivar con la condición que dentro de 
un año se edifique una Venta con casa cómoda para 
los pasajeros y personas que á ella ocurrieren y haya 
pesebres, poyos y descargaderas para las requas y 
tengan bastimentos, camas y mosos \ T demás nece- 
sario al buen avio ctr. — fecha en México á 3 de Ene- 
ro de 1562.» 

En cuanto á lo tercero, veamos lo que dice Her- 
nando de Vargas: (1) «El de querétaro está muy ga- 
lanamente fundado en forma de un juego de axedrez 
según lo trazó Juan Sánchez de Alanis con muy gran- 
des y espaciosas calles y apuestas por muy buen con- 
cierto y orden está asentado en vn baile muy llano 
aunque procede de vn collado pequeño . . . . » 



El B. Sebastián de Aparicio, 


[1] Obra citada, págs. 29 y 30,- 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


I I 



Beaumont (i) dice acerca de esto lo siguiente: 

«Después varió de 
sitio (2) por los años de 
584 con motivo de las 
entradas á las minas de 
tecas del V. P. Fr. 
Sebastián de Aparicio, 
introductor primario de 
la conducción de sus ricos 
metales en carros (lease, 
carretas tiradas por bue- 
yes) sesteaba en él, y por 
haber introducido con sus 
frecuentes viajes y deten- 
ciones en este paraje un 
competente comercio, fué 
causa de sus creces y fo- 
mento. De allí se reca- 
eos, pasa el Bto. Aparicio nocido COn justísima ra- 
á Zacatecas con sus carretas. , * c j i 

zon, por proto lundador 
del pueblo de Querétaro, como consta de las expresio- 
nes agradecidas de esta nobilísima ciudad en su car- 
ta suplicatoria, que solicitó el postulador de su cau- 


Allanado el camino por los chichime- 


sa, ctr., ctr.» 


El estudioso historiador potosino Lie. D. Primo 
Feliciano Velázquez (3) dice acerca de esto lo si- 
guiente : 

«El de querétaro está muy galanamente fundado 
en forma de un juego de axedrez según lo trazó el di- 
cho Juan sanchez de alanis (4) con muy grandes y 
espaciosos calles y puestas por muy buen concierto y 
orden está asentado en vn baile muy llano aunque 
procede de vn collado pequeño pasa por los fines del 


i 


[1] Crónica de la Provincia de S. Pedro y S. Pablo de Michoacán. Tom. IV, 
págs. 580 y siguientes. 

[2] Habla del pueblo de Querétaro. 

[3] Vide “ Documentos para la historia de S. Luis Potosí. “ Tom. I, págs. 29 
y 30 en la “Relación“_de Hernando de Vargas al Rey en 1582. 

[4] El Lie. Juan Sánchez de Alanis vino de España casado, de capa y es- 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


I 2 


dicho pu° hazia la parte del norte vn rio pequeño 
que nace de la cañada que dixe á do pobló El yndio 
don hernando de tapia primeramente Es mala agua v 
muy salobre y poca para lo que era menester En pu° 
tan principal de los dichos pueblos y otras cosas que 
hay que apuntar.» 

El mismo escritor obra citada (i) dice lo siguiente: 

«31. Quanto al capítulo treinta y vno digo que 
la forma y edificio de las casas de los naturales por 
ma} T or parte son pajizas y chicas y ahumadas como 
tengo dicho algunos hechan (sic) las puertas á la ca- 
lle ay algunas hechas de adobes por miedo de los 
chichimecos pero todas son chicas y bajas y ruines.» 

El Pueblo de Querétaro, como dice Zelaá-en sus 
«Glo.'ias de Querétaro,» estaba dividido en dos par- 
tes, la parte alta, ó barrio de La Loma como hasta 
hoy se conoce, poblada de indios, ocupando éstos, 
según yo creo, desde la línea que hoy señalan las ca- 
lles del Colchón, Garmilla, San Juanero, Plazuela de 
la Cruz, Calle Sola, etc., etc., y todo el barrio de San 
Francisquito, en el cual se ven aún ruinas de edificios 
notables, en los que sin duda habitarían sus autorida- 
des. Y los españoles la parte baja, ó sea de las ca- 
lles del Tompeate, Chirimo\ T o, Bajada de Guadalu- 
pe, Felipe Luna, Plaza de la Independencia, Posa- 
das, Descanso, etc., hacia el valle, quedando en 
medio un monte en donde asegura el historiador Es- 
pinosa, al hablar de la Cruz de piedra cuando estaba 
á campo raso, que se daban casos de robo. 

Según Hernando de Vargas, Querétaro pertene- 
cía á la Provincia de Jilotepec (2) cuya encomienda 
tenía Beatriz de Andrada viuda de Juan Xaramillo 

da. Enviudó aquí y despuésse ordenó. Dejó una hija de la que hubo descendien- 
tes Alanises, Ricos, Fernández y Rojas. Fue ascendiente del Provincial Fr. José 
Pisazo, á quien libró la Sma. Virgen del Pueblito milagrosamente de la muerte que 
pretendió darle el relojero Manuel de la Carrera . Vid. Paromología del diptongo 
de Querétaro, “ por Fr. Paciente deVerona, j ág. 315. 

[1] “Documentos para la historia de San Luis Potosí.” Tom. I, pág. 46. 

[2] Vid. “Documentos para la historia de San Luis Potosí,” pág^. n y 13. 


LAS CALLES DE QUERETAR'O. 


13 


y casada en segundas nupcias con D. Francisco, her- 
mano del Virrey D. Luis de Velasen. 

Los linderos con Jilotepec al ser dividido de di- 
cha Provincia, quedaron como sigue: Santiago Teco- 
zautla, San Mateo Guichapa, San José Atlán, Santa 
María Tleculut, San Jerónimo Acajulcingo, San Lo- 
renzo Techatitla, San Andrés Titlomepa. 

Beaumont dice en su relación del cacique D. Ni- 
colás de S, Luis Montañez, » (1) y hablando de la lo- 
calización del pueblo de Querétaro á raíz de la Con- 
quista, lo siguiente: 

«Así mesmo mandé á mis Caciques que midiesen 
y midieron el solar donde está la Santísima Cruz, don- 
de se ha de hacer su capilla ó iglesia en algún tiempo 
Se midió cincuenta brazadas por la parte de Levante, 
otras cincuenta brazadas por la parte del Norte y 
otras cincuenta por la parte del Poniente. Este es el 
solar que le damos á la Santísima Cruz, donde se ha 
de hacer su santa casa; y lo demás es para que vivan 
los Caciques y demás católicos que se vayan agregan- 
do, pues es pueblo de congregación de naturales de 
este puesto del Cerrito que se intitula el Cerrito de 
Sangremal; y pongan sus casas al rededor donde es- 
tá la Santísima Cruz para siempre jamás.» 

Como el Conquistador en su «Relación» no mien- 
ta la parte del Oriente, creemos que la mayor parte 
de la población se situó donde hoy es el pequeño va- 
lle de Carretas , coincidiendo ésto con la opinión de 
que allí existió el segundo pueblo de Querátaro; pues 
el piimero en tiempo de la gentilidad estuvo, como 
ya queda dicho, en el hoy pueblo de San Pedro de la 
Cañada, donde aun existen descendientes del Con- 
quistador. 

En unos títulos de los Caciques de la Villa de 
Santa María del Pueblito fechados en 27 de Agosto 
de 1 546 y cuya copia debo al estudioso padre el 

( I ) “Crónica de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán,” Tom. 
V, Cap. XXIV, págs. 174 y siguientes. 


*4 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Pbro. D. Vicente Acosta, encuentro lo siguiente, 
hablando de la conquista de Querétaro: .que 

primero pidió el dicho Capitán que se ponga una 
cruz en forma en la corona del cerrito donde se iso 
la guerra que sirve de moxonera; y así pusieron la 
Santa Cruz en forma para que dure para siempre 
jamás: el dicho Serrito se ha de llamar el Serrito de 
Sangremal . . . . » 

Y prosigue adelante: 

«. . . .y así mismo se ha de intitular el pueblo de 
Santeago querétaro la gran chiehimecos para siem- 
pre jamás, se quedaron en dicho pueblo doce princi- 
pales cacicasgo de tlascala y de México y de la pro- 
vincia de jilotepec que son D, Fernando de Tapia se 
quedó en dicho pueblo de Santeago queretaro por ca- 
pitán general y por alcalde ordinario por su Nombre 
el R. N. S. Don Alfonso de gusman alcalde segundo 
Don Bartolomé jimenes por alguacil mayor Don Die- 
go de Luna rregidor Don pedro granada por fiscal 
mayor de la doctrina; Don pedro rramirez de león por 
escribano de cabildo; Don felis sanchez por juez rre- 
septor de los indios de esta provincia de jilotepec y 
como sigue en los pueblos que hoy se poblaron por el 
Nombre del R. N. S.» 

Durante el remado de Moctezuma I. Ylhuicami- 
na fué fundado Querétaro por los otomíes en 1446 se- 
gún parece de los más antiguos historiadores. 

A fines del siglo XVI, había, según el cronista 
Espinosa, pocas casas en el entonces pueblo de Que- 
rétaro; y agrega para corroborar su dicho, que una 
anciana nativa de aquí, vecina de Silao y de ciento 
veinticinco años de edad, testificaba en 1708, que co- 
noció á Querétaro con muy pocas casas, y llegó á 
ver la Cruz de piedra en campo descubierto y circun- 
dada de monte. 

El Estado de Querétaro se haya situado entre los 
20 9 i’ y 21 9 20’ de latitud septentrional, y 0° 10’ y 1° 
14’ de longitud O. del meridiano de México. 



El Rey Don Felipe IV, que concedió á Querétaro el título 
de ciudad en 1655 . 






LAS CALLES DE QUERETARO. 


15 


La duración de los días más largos es de 1 3 h. 
15’ y la de los más cortos, de 10 h. 38’ y 15” 

La superficie absoluta del territorio, es de 947, 
06 leguas cuadradas, que componen 26% sitios de ga- 
nado mayor, equivalentes á 1.671,993 hectaras, 68 
aras y 59 centiaras. 

Sus límites son al N. y E. con el Estado de San 
Luis Potosí; al E. con los de Hidalgo y México; al 
S. con el de Michoacán, y al SO. y NE. con el de 
Guanajuato. 

La temperatura en lo general es templada. En 
los meses de Mayo á Junio, el termómetro centígrado 
sube á 31° y en Diciembre baja hasta tres ó cuatro, 
¿snedo de 16 á 17 la temperatura media. 

La ciudad se haya á los 20° 36’ 24” 15 ” de lati- 
tud, por 0° 50’ 10” de longitud y á una altura de 
1931 metros sobre el nivel del mar. (1) 

La inclinación de la aguja magnética es E. 9° 8’; 
la presión admosférica o m 6i7, la temperatura de ebu- 
llición del agua 94, 33 grados. 

El viento dominante en la primavera y en invier- 
no es el de O., y en estío y otoño el de E. 

En las cuatro estaciones soplan con violencia e! 
norte y el sur durante 24 horas. 

El valle de esta ciudad está limitado al O. por la 
colina del Sangremal, al N. y al NO. por las lomas 
de Balvanera y Estancia de las Vacas. 

Querétaro ocupa el 24 lugar entre los Estados de 
la Federación y forma parte de la mesa central de la 
República. 

La diferencia entre el meridiano de México y el 
de esta ciudad, es de 3’ 41’ y 74. 

Según triangulación hecha por el Ingeniero D. 
Francisco Camargo en 1831, tiene 876 leguas cuadra- 
das todo el territorio del Estado. 

En 1796 se midió la ciudad, resultando que de 

[1] Guía del viajero en Querétaro por el l ie. Celestino Díaz, Cap. 11, pág. 
8 y siguientes. 


1 6 


LAS CALLES DE QUE RETAR O. 


la Garita de la Cañada á la de Celaya tenía 4514 va- 
ras, y desde el antiguo rastro hasta la Cruz del Ce- 
rrito 2425, á cuya escala se formó el plano que man- 
dó levantar el Corregidor D. Ignacio Ruíz Calado. 

Está situado entre el segundo y tercer clima 
astronómico. 

Está situado en el centro de la Iglesia ó Cristia- 
nidad de la América. (1) 

Desde su conquista conservó el título de Pueblo 
hasta 1606 que fué elevado á la categoría de Villa. (2) 

El rey Carlos V de Alemania y I de España le 
concedió el Escudo de armas. 

El Rey D. Felipe VI la elevó á Ciudad con voto 
en Cortes, en 1655, dándole el honroso título de 
Muy noble y Muy leal. (3) 

Gobernaba esta Nueva España el Virrey Duque 
de Alburquerque, quien con motivo de ese hecho, 
agregó á sus armas el escudo de la ciudad. 

El Rey Felipe V en sus Ordenanzas de 6 de Ju- 
lio de 1733 confirma este título. 

En 1770 se le dió un Corregidor con jurisdicción 
insolidum. 

En i 9 de Octubre de 1671 se le dió por Cédula 
Real el título de Tercer Ciudad del Reino. 

En 1821 se declaró Provincia. 

En 1824 se contó entre los Estados de la Fede- 
ración, según constitución de 4 de Octubre. 

En 1836 fué uno de los Departamentos de la Re- 
pública. 

La memoria presentada por el Gral. Rafael 
Olvera en la época de su gobierno (1880 á 1884), trae : 
los datos siguientes: ' 

El Estado se halla comprendido entre los 19 9 26 

[1] Panegírico predicado en San Francisco el 5 de Noviembre de 1801, p. 2 
nota al pie. 

[2] Oficialmente se le dio el título de pueblo hasta 1540. 

[3] En lapetición del título que de ciudad elevaron los vecinos al Rey, entnl 
otros considerandos, había el de que desde su erección en Pueblo á esa fecha 

( 1654) había d&do Querétaro de tributos á la Corona de Castilla $ 300,000. 00. I 



El Rey Don Carlos V, que concedió á Querétaro 
el Escudo de Armas. 






Con motivo de habérsele dado á Querétaro el título de ciudad, 
el Duque de Alburquerque, 
entonces Virrey de México, agregó á sus armas 
las de Querétaro. 


& 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


17 


y los 21 9 3 6’ de latitud Norte, y entre los o 9 i’ y 1 9 29’ 
30” de longitud Occidental del meridiano de México. 

Sus límites son: al Norte, el Estado de San Luis 
Potosí; al Noreste y y al Oriente, el de Hidalgo; al Su- 
reste, el de México; al Sur, el de Michoacán y al Su- 
roeste, al Oeste y al Noroeste, el de Guanajuato. 

Su extensión superficial es una área de 14,927 
kilómetros cuadrados. 

El Estado es de una forma sinuosa. Su mayor 
largo de N. á S. desde la laguna de Concá (distrito 
de Jalpan) hasta el rancho dé Las Viudas (distrito de 
Amealco) es de 220 kilómetros; y su mayor ancho de 
E. á O, desde Mesa de León (distrito de Cadereyta) 
hasta el límite de Zamorano (distrito de Tolimán) es 
de poco más de 77^ kilómetros. 

Puede dividirse, según su configuración, en dos 
regiones; la Montafiosa situada en la parte N. del Es- 
tado y que se extiende á la región central, y la de los 
Valles y Llanuras que se dilata al pié de la primera y 
ocupa parte de la región central y la meridional. 

Tiene al S. el cerro del Cimatario á 6 k. y á 247 
metros de altura. 

El río de Querétaro ó blanco, nace en Zamorano y 
atraviesa las Hdas. de Atongo, Chichimequillas, la Grie- 
ga y Saldarriaga. La Cañada y Hércules, (pueblos) Pa- 
tehé, el centro de la ciudad, la Era, Carrillo, S. Juanico, 
Capilla y Jacal. Su curso en el Estado es de 62 kmtros. 

Aquí se experimentan todos los climas, desde el 
cálido hasta el malsano y frío, siendo el de la ciudad 
templado y saludable. 

La cantidad de lluvia anual observada, en milí- 
metros, es de 594.2. 

En Mayo y Junio se observan en el termómetro 
centígrado 31 9 sobre o 9 y en Diciembre desciende 
hasta 3° y 4? bajo cero, siendo la temperatura media 
de 16? á 17 9 

Los días más largos duran 13 b. 15’ y los más 
cortos, 10 h. 38’ 15” 


8 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Los vientos son muy variables según la elevación 
del lugar. 

Hasta aquí la citada Memoria. 

TOPOGRAFIA 

DE QUERETARO, 

SEGUN EL PERIODICO OFICIAL (1). 


20<? 3 ^’ 39” latitud N. y á los 1 9 3’ 43” longitud 
O. del meridiano de México. 

La altura sobre el nivel del mar es de 1850 me- 
tros en el Observatorio Meteorológico del Colegio 
Civil del Estado. 


En el último plano del Estado, levantado por 
el Ingeniero Pedro Moreno, se ven los datos siguien- 
tes: 

Superficie en miríadas 271. 15. 

Habitantes en la Capital (2) .... 34 576. 

Altura 1,834. 8. 

Longitud O. en tiempo 4™ 46 a 08. 

Longitud O. en arco .... 1 9 1 1 ’ 3 1 ” 30. 
Latitud N 20 9 35’ 36” 38. 

DATOS ESTADISTICOS 

SEGUN LA ORDENANZA 

EL CORREGIDOR D. IGNACIO RUIZ CALADO EN 1796. 


Según el plano levantado en esa fecha y adjun- 
to á la Ordenanza, fué dividida la ciudad en tres 

(1) “La Sombra de Arteaga” Tom. XXXVIII, núm. 20. — Junio i° de 
1904. 

(2) En el plano más antiguo que conocemos hecho aquí en 1775, por el Ing. 
Ruiz, dice que había en esta fecha más de 50,000 personas de vecindario. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


9 


cuarteles mayores y cada uno en tres menores. El 
primero era á cargo del Alcalde de primer voto, di- 
vidido en tres como queda dicho. 

El primero de los menores se limitaba así: 

Calles del Diamante, Alta de la Cruz, Plazuela 
de la Cruz, Sangremal, Carrera de la Quinta, Camino 
carretero por Carretas, Callejón Estrecho, Callejón 
de la Culebra, Calles del Zorrillo, de la Zonaja y del 
Desafío. 

El segundo menor: 

Callejón de Rojas, calles del Marqués, (ahora 
callejón del Pintor), del Rescate, del Mexicano, 
de las Moyas, de Campo Alegre, callejón de Don 
Calixtro, de Sangremal, plazuela de la Cruz (lado N. 
hasta la esquina chata) y calle Alta de la Cruz. 

El tercero menor: 

Calles de la Merced, (hoy Merced Vieja), Espa- 
da, Huerta del Santísimo, Molineras, San Isidro, 
y dando vuelta hacia el S. á caer á la Garita de la 
Cañada, Carrera de las Delicias, tomando por el ca- 
mino carretero que entronca en la Garita de México, 
Carrera de la Quinta, callejón de Don Calixtro, calles 
del Campo Alegre, de las Moyas y del Mexicano. 

El segundo Cuartel mayor era á cargo del Corre- 
gidor, dividido en tres menores, era como sigue: 

Cuartel primero menor: 

Toda la otra Banda desde el puente de Patehé 
línea recta al N. hasta el Cerro de las Campanas, 
comprendiendo toda la parte N. de la ciudad y Pue- 
blitos adyacentes. 

El segundo: 

Calles del Puente, de Miradores, del Tesoro, i* 
de San Antonio, Bajada de Guadalupe, Calle de Gua- 
dalupe, (costado de la Congregación), Sol Divino, 
Merced (Vieja), de la Espada, de San Isidro, hasta la 
Garita de la Cañada, volviendo hacia el N. por la 
orilla del río hasta el Puente. 

El tercero: 


20 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Calle de la Alhóndiga, (hoy Juan Caballero y 
Osio), Plaza de San Francisco, (después, del Re- 
creo y hoy Jardín Zenea), Cinco Señores, Serafín, 
las Malfajadas, Flor Alta, Cornelio, (vulgarmente lla- 
mada hoy de la Merced), Callejón de Rojas, Pintor, 
Rescate, Sol Divino, 2^ de Guadalupe, Bajada de 
Guadalupe y P de San Antonio. 

El tercer Cuartel mayor era á cargo del Alcalde 
de segundo voto, cuya división en tres menores era 
como sigue: 

El primero: 

Callejón del Diamante, Desafío, Zonaja, Zorri- 
llo, Culebra, Estrecho, Carrera de Callejas, (hoy Cal- 
zada de San José), Carrera de Tauromaquia, (hoy Cal- 
zada Juárez) Varias Mudanzas, 2^ del Rastro, (hoy 
Calzada de Colón), Camino Real hasta la Garita del 
Pueblito (hoy Fausto Merino), Garita de Celaya, 
(hoy clausurada lo mismo que las Garitas antes cita- 
das, desde la supresión de las alcabalas), Quemadero, 
Grillo, Hoyos, Arbol, Maravillas, Estampa de Santo 
Domingo, Aguila, Rejas, Serafín, Malfajadas, Flor 
Alta y Cornelio. 

El segundo: 

Calles de Cinco Señores, Serafín, Malfajadas, 
Flor Alta, Cornelio, Rojas, Pintor, Rescate, Sol Di- 
vino, 2^ de Guadalupe, Bajada de Guadalupe, H de 
San Antonio, Alhóndiga y Jardín Zenea. 

El tercero: 

Calles del Tesoro, Miradores, Puente, Ribera 
del Río, hasta el Cerro de las Campanas, luego por 
las orillas de la población rumbo al S. hasta la calle 
del Campo, de San Antoñito, de la Fábrica, de la 
Laguna, Placer de Capuchinas, 3^ y 2 -de San An- 
tonio. 

Según el mismo plano, había en esa época: 

1 1 5 Manzanas. 

272 Calles y Callejones. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


21 


6 Plazas y Plazuelas. 

21 Fuentes públicas. 

2 Parroquias con ayuda y 3 Auxiliares. 

2 Reales Colegios. 

1 de Clérigos. 

7 Conventos de Religiosos. 

1 Hospicio de id. 

2 Conventos de Monjas. 

2 Reales Colegios de Niñas y Beatas. 

15 Capillas públicas. 

2 Terceras Ordenes. 

2 Escuelas gratuitas. 

18 Fábricas de paños y otros géneros de lana. 
129 Trapiches españoles. 

4 Fábricas de listonería. 

35 Fábricas de sombreros. 

10 Tenerías. 


En 7 de Febrero de 1822 se imprimieron unas 
providencias publicándose por bando, según disposi- 
ción del Alcalde D. Juan José García Rebollo, divi- 
diéndose la ciudad en diez y seis cuarteles con su 
Regidor cada uno y dos auxiliares; siendo estos cargos 
consejiles conforme al artículo 6° de la Constitución 
Española. 

En estas providencias se ordenaba la formación 
de rondas nocturnas sopeña de.$ 100. 00. de multa 
á los Regidores y $ 20. 00 á los auxiliares ó difama- 
ción pública por medio de la prensa. 

Estas providencias pusieron coto á muchos abu- 
sos que había en todo sentido, en las tocinerías, ca- 
sas de juego, seguridad para recibir criados, en las 
pulquerías; y sobre todo evitaron tantos crímenes que 
se cometían á la sombra de los llamados «Gallos, » 
así como en los velorios tan usuales en aquella época. 

Se publicaron estos bandos los días 4, 7, 12 de 
Febrero y 29 de Marzo. 


22 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Se trataba también en ellos de la limpieza de las 
calles así como de la obligación de empedrar cada 
uno su parte que le correspondía, así como la mane- 
ra de conducirse los cocheros y los de acaballo. 

Se situaron doce casas de matanza en distintos 
rumbos de la ciudad, y se corrigieron los abusos de 
las panaderías. 

Según el «Diario de México» (r) en 1793 aumen- 
tó en la población 2,386 habitantes, resultando un 
aumento de 35 % 

El Barón de Humbolt á su paso por esta ciudad 
dice que había (2) 4,040 españoles y 5,748 españo- 
las; 1,445 mulatos y 1,924 mulatas; 1,410 indios y 
2,276 indias. 

En 1809 sugún Zelaá (3) se componía la ciudad 
de 155 cuadras, 272 calles y callejones, 6 plazas y 
plazuelas, 18 obrajes, 129 trapiches, 198 de varios 
géneros, 8 cererías, 5 fábricas de listones, 35 som- 
brerías, 10 tenerías y 38 tiendas de efectos españoles. 

En 1895 tenía 4,743 fincas repartidas en diez 
cuarteles, divididos en 115 manzanas, 1 16 calles y 14 
callejones de O. á P. y 1 1 1 calles y 19 callejones de 
S. á N. y 30 fuentes públicas. 



(1) Tom. VI, pág. 53. 

(2) Vid. Diario de México, Tom. VI, pag. 79. 

(3) Glorias de Querétaro. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


23 


QUERETARO 

según la esclarecida pluma 
del Dr. D. Carlos de Sigílenla y Góngora en su obra 
“Glorias de Querétaro,” 
impresa por la Viuda de Bernardo Calderón 
en México; año de IXIDCI<XXX, § 1. 


Apúntanse algunas grandezas de las materiales y 
f ormales con que se ennoblece Querétaro . 

Principios cortos siempre fueron proporcionados 
medios para fines grandes ; porque lo que en el origen 
fué exelso desde luego se inclina á padecer el destro- 
zo, y lo que nace pequeño jamás deja de remontarse 
al eminente trono de lo máximo. 

Dictamen es de la naturaleza en la continua vici- 
situd de sus procederes, y aun Dios lo observa en 
la regularidad admirable de sus acciones, supuesto 
que el Sol no llega á lo exelso del Meridiano sin pasar 
por las depredaciones del Horizonte, y cuantas per- 
fecciones adornan la amplitud admirable del univer- 
so, primero fueron desaliñadas sombras entre los 
horrores del Chaos. De que infiero, que la grandeza 
de la Congregación de María Santísima de Guadalu- 
pe, que celebro, y el Templo magestuoso cuya dedi- 
cación es mi asumpto, por eso se admira en el trono 
de la eminencia, porque se cimentaron en la pequeñez 
humilde, no siéndola menor gloria de su erección, y 
estructura, ser la Ciudad de Querétaro, no sé si diga 
el lugar más proporcionado para conseguir esta di- 
cha, por ser su nombre entre las poblaciones de la 
Septentrional América dignamente merecedor de la 
primera plana, y esto aun antes del año de mil cua- 
trosientos cuarenta y seis, en que el emperador Mo- 
tecuhcuma (sic) Ylhuicamina primero de este nom- 
bre, juntamente con las provincias de Xilotepec, y 


24 


LAS CALLES DE QUERETAR0. 


Hueychiapan, lo redujo á la devoción Mexicana for- 
taleciéndolo como frontera y término de su Ymperio 
con militares guarniciones de sus Aculhuas, contra 
los insultos de los Michhuacanes, (sic) y Chichimecas. 
Pero su descripción, que bosquejaré entre sombras,, 
será la más proporcionada recomendación de su 
grandeza, 

Querétaro, pues, antigua población de losOthomi- 
tes robustos, en distancia de casi treinta leguas de- 
mora al Oesnoroeste de la gran Metrópoli de México, 
y consiguientemente están apartados sus Meridianos 
6 minutos horarios elevándose allí el polo Septentrio- 
nal 20 gr. 5 minutos. 

Tiene en aquel territorio particular influjo el 
signo de Sagitario, casta y gozo del benévolo Júpiter, 
causa suficiente de su admirable abundancia, y de 
su deliciosa frescura, porque aunque su tempera- 
mento esencial, es moderadamente caliente y seco, 
esta última cualidad accidentalmente se desvanece 
con la mucha copia de agua, que humedece y refrez- 
ca el asiento y contornos de la Ciudad. 

De los doce signos por caér está en la mediedad 
Boreal de la tórrida Zona pasan cada día por su Ze- 
nit de los Peces el Septentrional, la cabeza y lomos 
de Aries, como también de Tauro, los muslos de 
Geminis, todo Cáncer y Leo y la mano diestra de 
Virgo. 

De las otras constelaciones: los muslos de Bo- 
otes, la cabeza de la Serpiente de Ophuico, y el cue- 
llo de este, la Saeta, el Pegazo y el brazo siniestro 
de Andrómeda. 

Jamás en aquel sitio tembló la tierra, ni se estre- 
mecieron los montes; y si desde allí miramos el Cie- 
lo, nunca se verá horrorizado con rumazones negras, 
sino apacible con celages hermosos, que liquidados 
en suavísimas lluvias fecundan la tierra, que ignora 
los insultos de los estruendosos rayos y los disimula- 
dos incendios de los gelos desabridos. 



í 






LAS CALLES DE QUERETARÜ. 


Es el asiento del antiguo Pueblo, y nueva Ciu- 
dad de Querétaro, el remate infimo de una pequeña 
ladera, que elevándose hácia la parte Oriental corre 
de Norte á Sur, abrigándose por esta el pequeño vá- 
llete, que allí se forma con el cerrillo Cimatario, y 
por la otra con los de Patehé, en que está la célebre 
cañada, cuyas admirables delicias, idéan á las que 
celebra Tesalia con las voces que se conservan en el 
eco de las Historias. En lo que hay de montes en el 
contorno, sobran cuantas maderas puede solicitar la 
conveniencia, ó para los menesteres continuos, ó pa- 
ra la manifatura de los adornos domésticos, ó para 
el abrigo y duración de las fábricas, á que ayuda la 
guija solidísima, que se hálla copiosa en distancia 
muy breve de que se veneficia abundante cal, como 
también canteras de suave y hermoza piedra rozada, 
y del liviano Tezontle, que iguala al mexicano en la 
ligereza y color. Si se inclinan los ojos á lo que es el 
valle, no sé yo que excediera la fértil Trinacria, á lo 
que allí se mira, no habiendo palmo de tierra que no 
esté ocupado con agradables milpas de Maizes, y bien 
ordenadas tablas de Cebada y Trigo, unas donde 
aún preteguea la tierra, por haber muy poco que se 
le repartió la semilla, otras como verdes mares de 
Albahaca, lisongean á sus dueños con esperanza se- 
gura de su logro, otras inclinando las espigas hácia 
la tierra para agradecerle el ser que á ella le deben, 
combidan con rubias doradas vocez al Labrador solí- 
sito, que después que en la hera, hayan pagado la 
tribulación de la trilla, las conduzga diligente á segu- 
ridad de las troges y esto sin interrupción alguna en 
la tarea del año; porque cuando faltan las lluvias so- 
bra el regadío; en que anduvo Dios tan próvido en 
aquel valle, que nó siendo las aguas de su río tan 
abundantes que pudiesen dar abasto á la sed de las 
labranzas : el año de mil seiscientos trece rebentó el 
cerro del piñal, y derramó suficiente perenne agua 
por el cauce del que antes era arroyo, y ya hoy es 


2Ó 


LAS CALLES DE QUERETAKO. 


Río en que se cojen Bagres, Mojarras y Sardinas, y 
con que tres molinos, con el que está dentro de la 
Ciudad, muelen en poca distancia los trigos de los 
contornos, que juntos con las restantes semillas de las- 
cosechas annuas llenan el vacío de cinquenta mil fa- 
negas, y no me alargo. 

Todo lo que nó ocupan las labores, es el sitio 
de la Ciudad, que promedia este Río, siendo la parte 
inferior la Comunidad de los Yndios, y la superior el 
lugar de los Españoles, cuyo número distribuido por 
las vecindades, y húmeros llegará á quinientos, nó 
comprendiéndolos Yndios, Negros Mulatos y Mesti- 
zos, que son muchos. Las casas materiales de que la 
población se compone, regularmente son de un terra- 
do, pero lo que les falta de altura les sobra de capa- 
cidad y grandeza. No hay alguna por pequeña que 
sea, que nó tenga agua de pié, ó de la que brota en 
los pozos, ú de las que se les comunica por targeas 
de cal y piedra en qua se pasea por todas las calles 
de la Ciudad, cuyo ordinario arrumbamiento es de 
Norte Sur, y de Leste Oeste, siguiéndose desta con- 
veniencia, y de la fertilidad del terruño, en que en 
todas aya deliciosos jardines, y agradables abundan- 
tísimas huertas. No le exede México (q e es pondera- 
ción más que grande) en poseer los matizados teso- 
ros de Amalthea en quantas flores ya sean naturales 
de estos payzes, ya originarias de las Alcuñas de 
Europa, son entretenimiento apacible de la vista, y 
regalo suavísimo del olfato. No se necesita de que de 
otras partes, se le conduzgan frutas, porque en qual- 
quiera huerta de la Ciudad hallará el Criollo, Chiri- 
mollas, Aguacates, Zapotes blancos, Plátanos, Gua- 
yabas, Garambuyos, Pithayas, Cirhuelas, Tunas dife- 
rentísimas; y no hechará de menos el Gachupín, 
sus celebrados y suspirados Duraznos, Granadas, 
Membrillos, Brebas, Alvérchigos, Chabacanos, Man- 
zanas, Peras, Naranjas y Limones de varias especies; 
de todas las cuales frutas, ó las más de ellas se hacen 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


27 


conservas de un sabroso punto, quanta es la abun- 
dancia conque por todos estos Reinos se distribuyen. 
No faltan las cañas dulces, Melones, Sandías, y todo 
género de hortaliza, sin exceptuar las Escarolas, Be- 
torragas (¿ Berdolagasf ) el Cardo, y los Espárragos, 
ay copia sobradísima de Ubas de todos géneros, así 
en villas dilatadas, como en parras frondosas; y nada 
le hecha menos, nó solo de lo preciso, sino de lo de- 
licioso para la conservación de la vida, sirviendo es- 
to de medio eficáz para que insenciblemente pasase 
Querétaro de Pueblo nó muy grande, á ser Ciudad 
magnífica y numerosa. 

El cuerpo de su República, nó solo se compone 
del vulgo, que el ceñuelo de la abundancia acude con 
cuantos ejersicios mechánicos, se necesitan para el 
complemento de la grandeza, sino de Mercaderes 
quantiosos, y nobilísimas familias, de aquellos que 
desterrándose de sus Patrias, buscan en esta común 
Madre el cariño de la fortuna, ú de los que después 
de reduzir estas dilatadas Provincias al Castellano 
Ymperio, solicitaron el descanzo de sus afanes peno- 
sos. Las haciendas que estos poseen, nó tanto son 
las labores de que ya dije, cuanto las crias de ganado 
mayor y menor, que inundando los exidos se extien- 
den hasta las pastorias del Rio-verde y nuevo Reyno, 
en mayor número que el de un millón de cabezas, 
cuyos bien acondisionados esquilmos apetecidos de 
todos, son atractivo de los reales, y plata que en su 
permuta entra de todas partes en la Ciudad, como 
puesto que media entre las provincias de Nueva- 
España, Nueva-Galicia, Tierra adentro, y Reyno de 
Michhuacan; y por el consiguiente casi forzoso trán- 
sito para las minas de S. Luis, Zacatecas, Hua- 
naxuato, Comanje y otras muchas; siguiéndose de 
esto, el que en su cercania, y aun dentro de sus cana- 
les aya Tenerías, Batanes y Obrages de jergas, jer- 
guetas, sayales y paños linos; conque de nada de afue- 
ra necesita aquella dichosísima República, poseyendo 


2g 


LAS CALLES' DE QUERETAKOL 


todos en sos haciendas y casas, pan, carne, frutas, 
conservas, calzado y vestuario, que es aun mas de 
lo necesario, para la conservación de la vida; aña- 
diéndose á esto las mercancías Europeas y Asiáticas 
de que abundan los Almacenes y tiendas; quién du- 
dará del lucimiento de las personas en la continuidad 
de las galas, y en lo estimable de las preseas, de que 
hay suficiente copia ; como también de Coches y Ca- 
rrozas, con que se ilustra la Población y en que se 
esmeran los Ciudadanos? 

Si lo que hasta aquí hé referido es bastante sump- 
to para dilatados Panegíricos, como podré expresar 
destituido de la elocuencia, los soberanos entendi- 
mientos y habilidades de los naturales de esta Ciu- 
dad, sobre quienes derrama el cielo propicio el todo 
de la benignidad de sus influencias? Mucho mejor 
que yo, lo dirán los Púlpitos, Cathedras, y estrados 
de las Chancillerias y Audiencias donde han suspen- 
dido las atenciones, como también arrebatado los dic- 
támenes, y voluntades en las Prelacias, Regencias y 
Gobiernos Eclesiásticos, Políticos y Militares, que 
merecidamente han obtenido sus generosos hijos. 
Como podré referirlos todos? Gloria es de Queréta- 
ro el Señor D. Sebastián Cavallero de Medina, del 
Concejo de su Magestad, que después deaver regen- 
teado en Salamanta las mayores Cathedras, fué pro- 
movido por oidor de Manila y protector de los San- 
gleyes, de donde pasó con la misma Plaza á la Real 
Audiencia de Guathemala. Gloria es suya el Reve- 
rendísimo P. M. Fr. Antonio de Monrroy, Doctor 
Teólogo y Catedrático de Sto. Tomás, en la Regia 
Ymperial Universidad de México, que después de 
Rector del Docto Colegio de Porta Coeli, Prior del 
convento grande, y procurador de su Orden en la 
Romana Curia, ascendió por los escalones de la vir- 
tud y letras, al Generalato de su Religión de Sto. Do- 
mingo, que oy obtiene. Gloria es de Querétaro, el 
que lo es de este siglo y de la nación criolla, el R. P. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


29 


Juan de Robles de la Compañía de Jesús en quien 
depositaron las Gracias sus perfecciones, y en cuya 
capacidad y conprehención halló acogida gratissima 
la enciclopedia de las divinas y humanas letras, des- 
de las que en sus tiernos años le sugirió Apolo en la 
cumbre eminentíssima del Parnaso, hasta las que le 
sazonó el estudio en los dogmas de Aristóteles, y en 
las verdades morales scholásticas y expositivas, que 
en su magisterio atesora, siendo los Púlpitos de su 
Pátria, S. Luis Potosí, Gua,themala, Puebla de los 
Angeles, México, el aplaudido theatro donde siempre 
se ha admirado su discreción en elegir la accluthia 
del proponer, y la viveza inimitable de comprobar. 

A quien no há espantado la nativa elocuencia 
de su elegante estilo, la dulzura graciosa de sus na- 
rraciones suaves, la energía conque persuade, el fue- 
go en que se enciende y los efectos que de su predi- 
cación se consiguen? De mi puedo afirmar, que 
aviendolo oído, no embídio á los que atendieron á 
Julio, ni á los que escucharon á Ysocrates y Demos- 
thenes. Pero todo lo que digo, lo juzgo ocioso, cuan- 
do es su nombre para gloria, y lustre de su doctissi- 
ma Religión, padrón eterno en que se perpetúa su 
fama. 

No es menor lustre de la Ciudad de Querétaro 
la munificencia conque se emplea en el divino culto, 
omito referirlo, cuando son tan notorias sus fiestas 
annuas, sus Procesiones penitentes, sus Cofradías de- 
votas, sus Capellanías perpetuas y sus memorias 
piadosas. Siete eran las Yglesias en que como en 
siete columnas estrivaba allí todo el Empyréo en que 
asiste la sabiduría del Padre. La primera, la Parro- 
quia del Convento de Santiago de la regular obser- 
vancia de N. P. S. Francisco, cuyo Curato y Bene- 
ficio es tan pingüe, que sustentando un numero cre- 
cido de Religiosos, sobra mucho al fin del triennio pa- 
ra la fábrica. El Religiosísimo de S. Buenaventura 
de la cruz de los milagros, de la Recolección de la 


3 ° 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


misma Orden. El de S. Antonio de Padua de la 
descalcéz Seráfica. El de la Reforma de Ntra. Seño- 
ra del Carmen. El Colegio de la Compañía de Jesús, 
donde se lee Gramática. El Hospital Real, de que 
cuydan los Hermanos, de S. Hipólito. El Convento 
Real de Santa Clara de Jesús en donde como en Re- 
gaña suya nombra Capellanas su Magestad, que ad- 
ministran los Religiosos de su hábito, y en donde co- 
mo en un remedo del Parayso siguen al Cordero di- 
vino, ciento veinte Vírgenes, que como á Esposas 
queridas las adorna con la hermosa plenitud de las 
perficiones. Decir la Magestad de sus fábricas, Por- 
tadas, Torres, Cimborrios, Altares, Sagrarios, Reli- 
carios, Ornamentos, Preseas, Reliquias, Riqueza, 
Adorno, Yndulgencias, Jubileos, y gracias, fuera 
asumpto muy lleno para pluma que quisiera emplear- 
se en prolija Historia. Lo que yo aseguro es, que 
siendo México una de las ciudades q e en ambitu de 
la tierra poseen Templos con igualdad sumptuososy 
perfectos, puede Querétaro correr al lado de México 
en tan sagrado estadio. A estas grandezas por todas 
partes cabales, dió heroyco realce la nueva Yglesia de 
Presbyteros Seculares que en honra de María Santí- 
sima en su advocación de Guadalupe de México, se 
perficionó y dedicó estos días, con las circunstancias 
y magestuosa pompa que admiré presente y que re- 
mito á la posteridad en esta desaliñada narración de 
lo que fui testigo. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


3 1 


ORDENASE EN EL REINO 

LA NOMENCLATURA OFICIAL DE LAS 
CALLES. 

El Virrey, Conde de Revillagigedo, D. Juan Vi- 
cente Güemes Pacheco y Horcasitas, fué quien dis- 
puso en México por los años de 1790 la nomenclatura 
oficial y en orden de las calles; porque si bien es cier- 
to que la nomenclatura ya existía, pero muy impropia 
é irregular, nombrándose seis ó más calles con un so- 
lo título, tomado de algún convento, edificio notable, 
personaje célebre ó acontecimiento ya histórico ó ya 
i legendario; pero había la deficiencia que muchas ca- 
lles llevaban el título vulgar que la tradición habiales 
dado. Pero nomenclatura ordenada y uniforme de 
placas de azulejos, él fué quien la implantó por vez 
I primera, obteniendo como recompensa de este tan 
útil servicio, la acusación que de ello hiciera al Rey 
el Ayuntamiento de su época. 

Creemos, y no sin fundamento, que de tal época 
acá se origina también aquí la nomenclatura, pues- 
to que el Diccionario de Historia y Geografía, dice, 
hablando del citado Virrey: «Por último, y para que 
no se diga que la atención de Revillagigedo se limita- 
ba á las cosas que veía de cerca, extendió sus provi- 
dencias y el influjo benéfico de su gobierno, hasta los 
lugares más remotos de México.» (1) 

Rivera Cambas (2) dice acerca de ésto lo si- 
guiente: «Se le formó otro cargo (á Revillagigedo) 
porque mandó poner por primera vez azulejos con 
los nombres de las calles, plazas y edificios públicos, 
ó con números en las puertas de las casas y con le- 
tras en las accesorias» .... 


(1) Dic. de Historia, y Geografía. — Apéndice Tom. III. pág. 265 col. 1 

(2) México pintoresco, artístico y monumental. Tcm. I, pág. 93. 



CALLE DEL CINCO DE HAYO. 



raíz de la conquista y apenas levantado el plano 
que de la parte baja del pueblo, trazaran el Con- 
quistador D. Fernando de Tapia y Juan Sán- 
chez de Alaníz, esta calle formó parte de la entonces 
Calle Real; mas poco después que á ejemplo é incia- 

ciativa de 
ernardi- 
Al- 
z, se- 
gún Beris- 
tain, fun- 
daron los 
conquista- 
dores un 
hospital en 
el lugar 

— — ■ — — - » ■* '» — » Mi I II I n l Y i VYf i 'r nV YriíiríT^íf iTT’YéT -1 

que ho} T 

Panorama de la ciudad en 1850 . OCUpa el 

templo de San José de Gracia, cuyo edificio amplió 
y levantó D. Diego de Tapia hijo del Conquistador. 
Se tituló Calle del Hospital Real hasta 1880, que se 
le tituíó Calle del Cinco de Mayo , en conmemoración 
del triunfo de las tropas mexicanas sobre las france- 
sas, obtenido en igual fecha el año de 1862 en Puebla. 



U EL GRAN HOTEL.” [En construcción- 1891.] 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


33 


Esta calle, que hoy es la principal, en el primer 
tercio del siglo pasado fué muy distinto su aspecto 



Entrada á !a Calle del Hospital en 1S67y 
solar que formaba el cementerio. 


del que hoy presenta, pues en vez de los Clubs, Al- 
macenes y centros mercantiles que hoy se ven, veían- 
se harcierías despachos de trastes de barro, panade- 

Tiene de notable esta calle: el templo citado, llamado an- 
tes, «la Purísima Concepción,)) en donde recibiera la Stma,. Vir- 
gen de Guadalupe los primeros homenajes de la devoción querc- 
tana el 12 de Diciembre de 1659, celebrando en ese día, por 
los RR. PP. Hipólitos que regenteaban el Hospital, la naciente 
Congregación de Clérigos Seculares, la primera misa á la Reina 
de los mexicanos. 

Tomó posesión del Hospital el R. P. Fr. Juan Razón en 
1624. La actual iglesia se concluyó en 1726 bajo la dirección 
del R. P. Fr. Miguel de Valdivieso. 

El convento se terminó en 1765. 

El Hospital se trasladó en 1863 al exconvento de Santa 


34 


LAS CALLES DE QUEKETÁKQ. 


rías, etc. de bajas, oscuras y desmanteladas puertas, 
con excepción de las casas hoy «Almacén Mexicano» 

Rosa, por razón de higiene, y el templo fue adjudicado. El so- 
lar que ocupó el Hospital era desde el hay Hotel del Ferro- 
Carril inclusive,, por la calle de Locutorios. 

Posteriormente la Señora Dña. Emilia Soto compra ebtem- 
ploy habitaciones adyacentes, reedificó aquel y bajo el nuevo 
título fue dedicada para centro de la «Asociación de Hijas de 

El Sr ? Canónigo D. J, 
Francisco Figueroa, con un 
legado del P. D. Juan Cañi- 
zares, según él mismo me re- 
firió, compró el lote cuya 
entrada queda por Locuto- 
rios, é hizo por los años de 
1880 á 1882, una casa para 
Ejercicios. 

En los altos del hoy ((Sa- 
lón Azul,» con entrada por la 
calle de «Cinco Señores» 
número 9, estuvo posado S. 
A. Serenísima el Sr. Gral. 
D. Antonio López de Santa- 
Avenida Cinco de Mayo, vista al S. 1904.Anna en 1844, cuando pasó 
para Guadalajara y que fué derrotado su plan por el diputado 
queretano D. José Llaca. 

En la casa número 4 se mandó tomar por el Gral. Escobe- 
do una fotografía del pelotón que ejecutó á Maximiliano y sus 
valientes Generales, al día siguiente de la ejecución. 

La número 8 es notable tanto por su arquitectura, como 
porque perteneció á la nobleza española como lo indican aun 
las almenas, distintivo sólo permitido á los nobles, y era de 
cadena. Aun se ven huellas del escudo heráldico, suprimido 
por decre:o de fecha 2 de Mayo de 1826, dado por el Gobierno 
General déla República. 

Esta casa perteneció á la Señora D? María Paula Guerrero, 
Marquesa déla Villa del Villar del Aguila, esposa de nuestro 
insigne bienhechor el Sr. Marqués. 

En esta casa fué hospedado el Libertador D. Agustín de 
Iturbide, después de haber consumado la Independencia Na- 
cional, cuando se dirigía á la Capital para hacer su entrada 
triunfal con el ejército trigarante. 

La casa número 5 por ser actualmente el Casino, inaugura- 





FUENTE DE NEPTUNO. 

;ha [con excepción de la estatua] por D. Eduardo de Tresguerras, 
en 1795. 



LA SRA. DÑA. JOSEFA VERGARA Y HERNANDEZ 
DE FRÍAS. 




LAS CALLES DE QUERETARO. 


35 


3^ casa de comisiones del Sr. D. Rosendo Rivera, 
que ya entonces existían tal cual hoy se ven. 

•do á mediados de 1905., y en la planta ba ja el despacho de la 
«Compañía Hid ro - E 1 éct rica Queretana,» inaugurada el 15 de 
■Septiembre de 1906. 

La casa número 14 por haber sido el -Casino en la época de 
la Intervención y haber vivido en ella durante el sitio el Em- 
perador, teniendo allí reuniones de importancia con sus Gene- 
rales; y además por haber muerto, en ella, el 15 de Septiembre 
-de 1875, el Coronel D. Benito Zenea, Gobernador del Esta- 
do, causando honda impresión su repentina muerte, en los mo- 
mentos que se preparaba para ir jal Teatro i conmemorar el 
Grito de Dolores. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 



A raíz del memorable sitio, el Gobernador, Co- 
ronel D. Julio M. Cervantes, inició la idea y dio prin- 
cipio á ella, de formar un jardín ó parque público, 
formado por la antigua plaza del Recreo, hoy lado 


Pla*a del Recreo 1860. - Hoy mitad N. del 
Jardín Zenea. 


al- 
gunos fres 
nos por la 

orilla; pero quien lo formó tal cual hoy se ve, fué el 
Coronel Benito S. Zenea en la época de su Gobierno, 
y de aquí le vino su nombre. 

La parte Sur en línea recta de la acera N. de la 
calle del Biombo mirando hácia el Portal de Carme- 
litas, era la Plaza del Recreo y en rededor había, y 
muy especialmente frente á las tiendas hoy «La Con- 
cepción» y «La Concordia,» tendajones de ropa del 
país y comistrajo, formados de tejamanil. 


LAS CALALES BE QUE RETARO. 


37 



Plaza del Recreo y Cementerio 
de S. Francisco en 1857. 


En este lote se 
formo la primera 
plaza ó circo tau- 
rino de madera, 
lidiándose toros 
con motivo de las 
Juras de Carlos 
III, Carlos IV y 
Femando VII, a- 
sí como cuando 
se estrenó el tem- 
plo de la Congre- 
gación en 1680 y 


en las fiestas de la introducción de la agua en 1735, 
en honor del Benefactor el Sr, Marqués de la Villa 
del Villar del Aguila, D. Antonio de Urrutia y Ara- 
na. En 1830 se destruyó y se ocupó la madera en la 
restauración de la Fábrica de tabacos. 

El título de «El Recreo» se le dió en la primera 
década del siglo XIX; pues anteriormente se le llamó 
«Plasa de San Francisco» y vulgarmente «Plaza de 
abajo,» 

El lado norte, era como antes se dijo, el cemen- 
terio de San Francisco dentro del cual estaba el tem- 
plo de San Benito, hecho por el Br. D. Juan Caba- 
llero y Osio y tirado en obedecimiento de las llama- 
das leyes de Reforma en 1861, y cuyos sonoros esqui- 
lones fueron de fama. 


Acontecimientos notables acaecidos en este parque, solo re- 
cordamos el que aconteció el 16 de Junio de 1867, que forma- 
do el ejército republicano, fue traído en triunfo el soldado 
potosino Damian Carmona, y colocado en el templete prepara- 
do, se le coronó solemnemente ascendiéndolo á Cabo, porque 
en el sitio de Puebla le rompió una metraya el fucil y sin aban, 
donar su puesto, gritó al Cabo cuarto para que se lo repusieran. 
Las dos noches que ha sido iluminado con profusión, y 
concurrido extraordinariamente, han sido, la del 20 de Diciem- 
bre de 1903 con motivo de haber asistido á la gran serenata el 
C. Presidente, Gral. D. Porfirio Díaz y su ilustre consorte la 



LAS CALLES DE QUERETARO. 



Ambos solares unidos forman hoy el parque 
principal de nuestra ciudad. 

A raíz de su formación tenía por centro un zóca- 


Sia. Dña. Carmen Romero Rubio, á quienes la sociedad, que 
asistió de todo lujo, y el pueblo, no cesaron de vitorear. Al 
verlos aparecer y andar á pié entre nosotros, aquello rayó en 
delirio, el cual no cesó hasta que se retiraron del parque. 

La upa noche fue la del 15 de Septiembre de 1906, con 
motivo ; glpl estreno é inauguración de la luz, propiedad de la 
primera" Compañía Hidro-Eléctrica Queretana. 

Diremos algo notable ó célebre acerca de los edificios que 
forman los cuatro costados del Jardín. 

El costa- 
do ó acera con 
vista al P. lo 
forma la igle- 
sia Catedral y 
parte del anti- 
guo convento 
grande de San 
Francisco, hoy 
Colegio Pío- 
Mariano. 

El templo 
y convento de 
San Francisco 
(hoy Catedral) 
fué hecho á ra- 
íz de la con- 
quista, mas no 
hemos encon- 
trado en las 
Crónicas deta- 
lles de esta 
fundación. El 
templo y con- 
vento que hoy 
conocemos se 

terminó en 

1698., y se re- 

novo la iglesia Catedral y parte del Jardín Zenea. - 1882. 

en 172/ , y úl- 
timamente en 1884. En Julio 24 de 1865, se trasladó á esta igle- 
sia. la Catedral. 



Cementeriolde San Francisco en 1867, hoy lado sur del Jardín Zenea 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


39 


lo de cantera, al que daban entrada cuatro escalina- 
tas, y en el centro de éste había un curioso cerrito. 
Después, por los años de 1880 á 1882 la Casa 


El relox público 
se colocó en 11 ele Fe- 
brero de 1769, por el 
relojero Manuel de la 
Carrera en la ventana 
que aun se ve en el cu- 
bo de la torre. Allí per- 
maneció hasta 1869, 
en que se cambió para 
la azotea sobre el fron- 
tis tal cual hoy se ve, 
y elGral. Rafael 01 
vera en 1883, siendo 
Gobernador del Esta- 
do, cambió el ya men- 
ción ido relox para la 
Cruz y compró y colo- 
có el que hasta hoy 
conocemos. 

En este mismo cos- 
tado, aunque dividido por la calle del Biombo (hoy de Miguel 
Hidalgo) que desemboca en el parque, existió, en donde ahora 
hay establecimientos de comercio, propiedad de I). Trinidad. 
Rivera, un portal llamado de Pasos y vulgarmente de las atoleras , 
por que allí tenían éstas su mercancía, el cual fue demolido, 
i porque el Ayuntamiento, según se dijo, regaló á los vecinos el 
1 predio, siempre que hicieran en su lugar casas de comercio, y 
el primero que lo hizo fue el citado Sr. Rivera en 1869. 

El costado vista al Sur lo foripan las casas de comercio y 
los Bancos de Querétaro y de Londres y México. El de Que- 
rétaro se inauguró el 31 de Julio de 1903, y el de Londres y 
México hace tiempo establecido en ésta, actualmente se está 
edificando su edificio propio. 

El costado vista al Oriente lo forman las casas de comer- 
j ció y el Portal de Carmelitas, Este portal fué edificado por los 
i PP. Carmelitas, según hemos oído decir, y amediados del siglo 
I pasado, el Presidente Santa-Anna hizo un pedido á todos los 
| conventos; tocándole á éste $ 70,000 00, y no teniendo fondos 
lo vendieron los PP. Carmelitas al Sr. D. José González de Co- 
I sío, padre del actual poseedor Ing? D. Francisco González de 
Cosío, Gobernador del Estado. Cuenta la tradición que fué he- 



interior de la Catedral. - 1890. 


40 


LAS CALETEA DE' QüERETAKG.. 


Rubio regaló al Ayuntamiento la fuente que hasta 
hoy conocemos, con cuyo motivo desapareció el zó- 
calo. 


eho elevado del nivel del piso, en razón de qne pasaba el río» 
p’or allí, y en tiempo de aguas crecía y se temía inundara las 
casas. 

La casa núm. 5, propiedad del Sr. D. Manuel Samaniego,. 
fue cárcel publica en tiempo en que las Casas Consistoriales es- 
taban en la calle siguiente de «La Albóndiga.» 

En la casa nú- 
mero 10 fue hecho 
prisionero el heroe 
queretano D. Epig- 
menio González la 
noche del Id de 
Septiembre de 1810 
por habérsele en- 
contrado fabrican- 
do armamento y 
municiones para la 
insurrección. 

El costado vis- 
ta al Norte lo forma 
el «Gran Hotel» y 
casas de comercio. 

Antes del sitio con- 
tenía este lote las 
iglesias siguientes : 

«El Tercer Orden,» 
fundado en 1634. — 

«Loreto,» en 1694. 

por D. Juan Caba- Costado N. del Jardín Zenea. La finca del 
llero y Osio. — «(Her- centro fué en su totalidad destruida para le- 

manos de la cuerda- vantar el beMo edi,ici0 del Banc0 de Londres ' 
da.» — «La Santa Escuela de Cristo,» fundada en 1795. — «El Cor- 
dón,» fundado en 1765 — y «El Señor de la Caída.» 

En 1861 fué tirado á cañonazos parte del cementerio y muy 
deterioradas las citadas capillas, y quemadas sus imágenes en 
el cementerio hacinadas por las huestes liberales. 

En 1874, el Gobernador Zenea comenzó á levantar un fron- 
tis de bella arquitectura, pues pretendía hacer en este lote el 
Palacio de Gobierno. 

En 1886 el limo. Sr. D. Rafael Camacho regenteó lo con- 
ducente para que se le vendiera, con objeto de hacer allí la nue- 




EL SR. GOBERNADOR 
D. FRANCISCO G. DE COSIO, 
á quien la ciudad 
de Querétaro debe sus principales 
mejoras 




!LAS CADDES DE QUE RETACO. qi 


CALLE DE CINCO SEÑORES. 


Costumbre era de aquellos felices tiempos, colocar 
en los muros de las calles, en algún punto céntrico © 

ya Catedral; pero el entonces Gpbernador 01 vera prefirió, no 
.•sabemos porqué, al español Cipriano Bueno, quien tiró los 
restos de todas las Capillas e hizo la manzana actual, conclu- 
yéndose en 1892, 

La hermosa fuente de Neptuno que trunca el ángulo for- 
mado por los costados O. y N. fué hecha, con excepción de 
la estatua, por el famoso Tres Guerras en 1797-, que se qui- 
tó la fuente que había en el centro de la Plaza del Recreo, 
la cual estaba coronada por esta estatua. 

La fachada posterior fué hecha á espensas dél él Sr, 
D. Francisco de P. Mesa, siendo Gobernador del Estado en 
1846 y para ello cedió sus sueldos. 

La calle de «Cinco Señores» tiene de notable, la casa nú- 
mero 1, en que estuvo el convento de Claras provisionalmente 
del mes de Enero de 1607 al 21 de Julio de 163 J, en cuya fe- 
cha se cambiaron á su convento ya terminado. 

Dña. Beatriz de Tapia, hija del Conquistador, vivió y 
murió en esta casa y la dejó para que en ella, como antes se 
vio, se fundara un convento de monjas claras. 

En esta misma casa estuvo la Estafeta ó Casa de Correos \ 
como hoy se le llama, por los años de 1840 á 1850. 

En 18 de Agosto de 1755, se publicó en México el Decre- 
to por el cual se fundó en esta ciudad la «Estafeta» publicán- 
dose aquí el 1° de Septiembre que comenzó á funcionar el 
Reglamento siguiente: «Saldrá un correo de México los sábados 
«en la noche y llegará á Querétaro los lunes , de donde saldrá los 
« martes para Guanajualo , llegando de vueUa á Querétaro los sába-- 
* dos y á México los jueves . » 

También en esta casa vivía D. Juan Fernándo Domín- 
guez, Escribano Real, y de aquí salió la noche del 13 de Sep- 
tiembre de 1810 para ir á aprehender á los hermanos Gonzá- 
lez en compañía del Corregidor Domínguez. 

La casa número 9, en la cual fué hospedado «Su Alteza 
Serenísima,» D. Antonio López de Santa- Anna á su paso para 
Guadalajara, de donde volvió derrocado. 


42 


LAS' GALLES' DE QUERETAROV 


según la devoción de los vecinos, cuadros con pintu- 
ras de imágenes de santos; al abrigo de la intempe- 
rie y con una lámpara dentro de un farol, que ardía 
delante de la imagen; y como aún no había alumbra- 
do público, servía á la vez, que de dar culto á la 
imagen, alumbrar á los transeúntes para no romper- 
se el crisma,» y al vecino, que cuidaba de alimentar la 
lámpara, dábale luz á la entrada de su casa, pues; 
siempre lo hacía el más inmediato á ella. 

En esta calle y en donde hoy es la Ferretería de 
«La Palma,» frente á la casa número 9 y á mitad del 
muro, existió, desde tiempo inmemorial, una pintura 
representando á la Sagrada Familia, la cual fué qui- 
tada de allí en la época de las llamadas Le}^es de 
Reforma en 1861, y de aquí el título de la calle, por 
los cinco personajes que representaba: Jesús, María, 
José, Joaquín y Ana. Hoy se titula de Juárez ([ !) 

con motivo de su centenario en 1906, 


CALLE DE JOSEFA VERGARA. 


Esta calle comprendía antes de 1861, parte deí 
convento de San Francisco; pues la area de él, según 
planos que poseemos, eran las calles: del Biombo, 
Penitencia, Serafín, Cinco Señores y la mitad del hoy 
Jardín Zenea, como ya se dijo al hablar de éste, así 
es que la calle que nos ocupa, quedaba dentro for- 
mando parte de él, demoliendo para abrirla, la iglesia 

Tiene de notable el Colegio Pío-Mariano, fundado por el 
entonces Provincial Fr. José de Jesús Pico en 1885, posterior- 
mente Obispo de Sonora donde murió. El R. P. Fr, Antonio 
Muñoz que le sucedió en el Provincialato, lo puso á la altura 
en que hoy está. La manzana en que hoy está el Colegio, es lo 
único que de sus antiguas propiedades conserva la Provincia. 





CALLE DE VERGARA. 1900 



LAS CALLES DE QLJEEETARO. 


43 


del «Cordón» que existía ee la hoy boca-calle Norte. 
Esto fuá por los años de 1877 1878 . 

Se le llamó así, en honor de nuestra benefactora 
la Sra. Dña. Josefa Vergara de Frías. 


CALLE DEL BIOMBO 


Su titulo no cabe duda que le viene por su confi- 
guración irregular que tiene. Hoy se llama de Mi- 
guel Hidalgo, en honor del Padre de la Independen- 
cia Nacional. 


Hay que notar en esta calí le la casa número % pro- 
piedad que fue por muchos años de D. Cayetano Rubio, 
hoy Sucursal del Banco Nacional, inaugurada en 1905 
y en la cual se hospedó el hoy Presidente de la República, 1). 
Porfirio Díaz el 26 de Diciembre de 1876, cuando bajó á pa- 
cificar la revolución, que dió término con los tratados de la 
Capilla y regresó el 9 de Febrero de 1877. En el balcón prin- 
cipal pronunció una alocución al pueblo que lo vitoreaba, y 
en el discurso de ella le oimos decir aquellas fraces hoy tan 
populares: “~El pueblo es lo que él quiere.” 

En esta casa se hizo la última Jura que vio Querétaro. 
con motivo del bautizo del hoy D. Carlos M. Rubio y Marro- 
quín, la cual también presenció el autor. 

En donde hoy es la alcantarilla principal de la ciudad, 
pertenencia del templo de San Francisco, existió la capilla del 
Señor de la Hermita, imagen muy venerada y milagrosa que 
en 1861, que se clausuró la capilla, se trasladó á Santa Clara 
en donde hoy existe. De el altar de esta capilla solo existen 
las almenas que lo remataban y que hoy coronan el corniza- 
niento del Hotel Internacional en la «Calle del Serafín.» 


44 


LAS CALLES DE QUE RETARO. 


CALLE DE LA ALHONDIGA. 


Le vino el nombre porque las casas r hoy 5, 4 y 5 
eran una sola con el número 16, la cual £ué hecha por 
el insigne benefactor Rr. D, Juan Caballero y Osio,. 



Tiene de notables: la casa ya citada en la cual murió su 
fundador el 11 de Abril de 1707, 

En esta casa, según hemos oído decir, estuvieron las Ca- 
sas Consistoriales en el siglo XVII, 

En 1836, con motivo de la abundancia de moneda de co- 
bre, se pronunció el pueblo y se metió á la Albóndiga á sa- 
quearla. Los Religiosos Franciscos salieron á apasiguar el 
motín é iban quitando á la gente las armas que portaba y 
echándolas en sus mantos. 

La casa número 10, en donde está actualmente la Ofici- 
na de Correos desde el 9 de Junio de 1904 que se cambió del. 
Palacio Federal. 

El Tea- 
tro Iturbi- 
de se hizo 
á iniciati- 
va de D. 


Sabás An- 
tonio Do- 
mínguez, 

Gober na- 
dor enton- 
ces del Es- 
tado. Se 
co menzó 
en 1845, 
bajo la di- 
rección de 
D. Camilo 
San Ger- 
mán. Se concluyó en 1850, siendo Gobernador D. Ramón de 
Samaníego y bajo la dirección de D. Tomás Súrplice. Costó 

$ 120,000 do. 


Teatro Iturbide. - 1861. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


45 


y en ella hizo <tpózitoJ> de maíz á sus expensas, con 
objeto de monopolizar este cereal, á fin de darlo siem- 
pre á bajo precio en bien de la clase pobre. 

Desde la ley de manos muertas quedó en poder 
del Gobierno, quien siguió conservándola con el ob- 
jeto de que allí solo se vendiera ese cereal, y tenerlo 
estancado, evitando así los contrabandos y robos al 
Fisco. 

El Municipio decretó la libre venta del maíz, 
vendió la casa á particulares y concluyó así la Alhón- 
diga; y poco después el I. Ayuntamiento acertada- 
mente dió á esta calle en 1896 el título del nombre 
de aquel benefactor como hasta hoy se conoce. 


CALLE DEL MOLINO. 


Desde tiempo inmemorial se conoce con este tí- 
tulo, el cual le vino según la tradición, por un molino 
de harinas, el primero que hubo en esta ciudad, per- 
teneciente á las monjas Claras, el cual estaba en la 
rinconada vista al S. y se movía con el agua de la 
acequia madre que por allí pasa. 

Pertenece al capital de la benefactora Dfía. Josefa Verga- 
ra y Hernández. 

En su recinto se verificó el jurado que condenó á muerte 
en 1876, al infortunado Archiduque Maximiliano. 

Cuando se tocó por primera vez nuestro Himno Nacional 
en este Teatro, á iniciativa del escritor D. Luciano Frías y 
Soto, se vistieron niñas con los trajes típicos de cada una de 
las naciones extranjeras, portando el pabellón respectivo. La 
que representaba nuestra querido México, se puso en medio, 
y al tocar el Himno tremoló nuestro pabellón, á tiempo que 
las demás prosternaron en su derredor los suyos. 

Esto hizo un efecto en el publico, sin presedente, quien 
vitoreó á nuestro pabellón hasta el delirio, recibiendo el autor 
de la idea calurosos elogios y felicitaciones. 


46 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Por disposición del Virrey Conde de Revillagige- 
do, se les señaló en la Capital á cada oficio su calle 
especial, y aun allá se conserva el título de «Plate- 
ros» por que allí se les designó á tales artesanos pa- 
ra sus talleres. Creemos que aquí, en obedecimiento 
de tal disposición, se les señalaría esta calle á los pe- 
luqueros, pues desde tiempo inmemorial, se sabe han 
tenido allí sus establecimientos casi los más. 


CALLE 1* DE SANTA CLARA. 


En el siglo pasado era conocida vulgarmente con 
el titulo de « Las Monjas , » y le vino el nombre por 
el coiTvento, cuyo templo aun existe, el cual fué he- 
cho por D. Diego de Tapia, hijo del Conquistador, 
y se estrenó el 21 de Julio de 1633, ingresando 


Notable: La casa número 4 hoy perteneciente á la Ca- 
sa Mota y la cual fue hecha desde sus cimientos á gusto de di- 
cha familia. Fué dirigida por el Sr. Ing. queretano D. Loren- 
zo Corona. Se concluyó en 1906 y sacó un costo de cerca de 
$ 60,000 00 según noticias. La casa que se derribó para for- 
mar ésta, mucho tiempo fué «Mesón de la Luz» en el último 
tercio del pasado siglo. En 1810, era del Comandante del Ba- 
tallón Urbano de esta ciudad, D. Fernando Romero Mar- 
tínez, dueño también de laHcda. de «El Colorado,» y cuya 
familia, según Alamán, murió en la miseria. 

El jardincito que ocupa hoy lo que fué cementerio hasta 
1856 que se tiró, fué estrenado en 1877. 

La casa número 7 fué por muchos años hotel con el nombre 
de «El Aguila Roja» y en sus bajos estuvo unos cuantos meses 
una sucursal del Monte de Piedad de México en 1882, cuyos 
benef icios perdió esta población, por la quiebra que tuvo 
aquella Institución en la época de la presidencia González. 

En 1895, si mal no recordamos, se trasladó allí la Escue- 
la de Artes de Señor San José, fundada por el Sr. Canónigo 
D. Florencio Rosas y regenteada por el Pbro. D. Marciano 
Tinajero y de la cual han salido no pocos artesanos. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


47 


su hija Luisa como primera novicia. 

Este fué el convento más grande que existió en 
esta ciudad, y el único templo que jamás ha sido vio- 
lado, ni se ha dejado un solo día de celebrar los Di- 
vinos Oficios, á pesar de las borrascosas épocas revo- 
lucionarias. 

En Mayo de 1863, fueron exclaustradas las mon- 
jas y de aquella crecida Comunidad, solo vive (1907) 
una religiosa ya muy anciana y achacosa. 


CALLE 2‘ DE SANTA CLARA. 


Costumbre fué y ha sido siempre, poner el mismo 
nombre á una, dos, tres, y cuatro ó más calles, to- 



Notable: La casa número 8 construida á fines del siglo 

XVIII y renovada por 
los Sres. Cabañas. 
Perteneció á estos no- 
bles, como lo atesti- 
gua aún el escudo que 
sobre la puerta se ve, 
quizá el único que se 
conserva íntegro en 
esta ciudad. 

Siendo Goberna- 
dor I). Julio M. Cer- 
vantes, la compró en 
1868 para Palacio de 
Gobierno, como hasta 
hoy se conoce - 

Su caracol es muy 
notable y único en su 
género en esta ciudad. 
En 1876, estable- 
ra , , _ , . . „ ció aquí el General 

Palacio de Gobierno. - 1886. Berriosabal el Minis- 


terio de Guerra. 


4-8 • 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


mado de algún templo, monumento ó personaje his- 
tórico; y de aquí el nombre de esta calle. 

CALLE 1* DE SAN FELIPE. 


Desde la fundación de la parte baja de la ciudad, 
estas calles formaban parte de la « Calle Real;» y lla- 
mábanle así, por que eran continuación del camino 
que conduce á Celaya, y por tanto, entrada á ésta, de 
carretas, partidas, conductas, (i)etc. , etc. Mas des- 
de la fundación del Oratorio de San Felipe Neri, to- 


En la pieza donde 
es hoy el archivo, estu- 
vo depositado el cadá- 
ver del Archiduque y 
allí fue visitado por 
Juárez. 

La primera planta 
de luz eléctrica, aquí 
fue instalada en 1890. 

En 1882 ocupó este 
edificio la primera ex- 
posición queretana. 

Esta casa ha hos- 
pedado á ilustres hués- 
pedes, siendo el último 
que la ocupó el Sr. Pre- 
sidente Gral. I). Porfi- 
rio Díaz y su ilustre 
consorte Dña. Carmen 
Romero Rubio, los días 
19 y 20 de Diciembre 
de 1903, en que se dig- 
naron visitar esta ciu- 
dad. 


( I ) Conducta llamábase á los trenes de carros que de tiempo en tiempo con- 
ducían por cuenta del Gobierno, dinero de los comerciantes del interior, ó plata 
en barras para su acuñación. 



LAS CALLES DE QUE RETAL O. 


49 



marón el nombre del templo, aun cuando vulgar- 
mente se le sigue llamando Calle Real. 


Notable: El Oratorio que forma esquina con el «Callejón 
del Angel» y cuyo Oratorio se extrenó el 19 de Septiembre 
de 1805, debido á la constancia, celo y actividad del R. P. 
Prepósito D. Dimas Diez de Lar a. 

Este templo fue bendecido por el Cura D. Miguel Hidal- 
go y Costilla en 1800. 

Son muy 
h er mo sos 
su Doloro- 
sa, obra de 
D. Mariano 
Arce, y el 
órgano, o- 
bra de J. 

M. Suárez. 

La casa 
número 5, 
que perte- 
neció á la 
nobleza es- 
pañola, co- 
mo lo ates- 
tiguan aun 

los restos Prtadao del Templo de San Felipe Neri. 1860. 
del escudo que existen en el muro que cae á la «Calle del Diez- 
mo.» Muchos años existieron aquí las oficinas del Diezmo, 
En esta casa posó el Cura Hidalgo cuando vino á bende- 
cir la iglesia; y en ella también estuvo á la expectación pú- 
blica el cadáver del celebre por su santidad, Prepósito R. P. 
D. Francisco Marroquín, que murió el 5 de Febrero de 1857. 

En la 2^ Calle, en donde hoy está el «Mesón de Cinco 
Señores,» existió el primer pequeño Oratorio de San Felipe 
Neri, dedicado el día 21 de Noviembre de 1768, por el P. D. 
Marcos Ortega, de donde se cambió para el Oratorio Parvo 
actual, en 1800. El R. P. D. Martín de S. Cayetano Jorganes 
fue el iniciador de esta Orden en esta ciudad. 


5 a 


LAS- CALLES" DE" QUERETAKCT. 


CALLE DEL ANGEL 


üesde fe fundación del Oratoria' Parvo 5 ; cuya’ 
entrada está, por esta calle, se vé sobre el pórtico uro 
Angel formado de azulejos de colores que tiene un 
rosaría en las manos, y simbolísa al Angel de los 
Oratorianos, San Felipe Neri v probable es que de ésr- 
to tomara- el nombre- 


CALLE DEL DIEZMO. 


Sin duda vínole el nombre por fe casa citada 
antes,. en fe que existieron las oficinas del Diezmo 
más dedos siglos hasta los años de 1870 á 1875 en 
que se cambió á donde hoy están. 


PLAZA DE LA INDEPENDENCIA. 


Ya en el siglo pasado en su primer tercio era era 
éste lugar el mercado,- ó el «- Tianguis f » como enton- 
ces se le llamaba,- y allí permaneció hasta 1885 ó 1886, 
que fué convertido en parque como hoy se ve. 

Esta plaza tuvo varios nombres oficiales y po- 
pulares ; y hasta hoy se Ve la primera placa de azule- 
jo que le dió título oficial ( 1 ) 1a cual está en uno de 

(i) flípódamuS cíe Mileto, hijo de Eiirifón, invento la división en calles 
de las ciudades y aplicó esta distribución nueva al Piveo-“Vid, “Biblioteca Eco- 
nómica Filosófica. “ Tom. XXIII. pág. 63. 



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XAS CALXES DE Q'üEX'ETA'RO, 


3 1 


los pilares céntricas del «Portal Quemado ^ » v dice: 
«Plaza, Mayor . » 

Después se le dió el título de «.Plaza de Armas. » 
¿ Sería por la guarnición que guardaba la casa de los 

Corregidores ? 

En otra épo- 
ca se le llamó': 
Plaza de la Cons- 
titución , , ésto fué 
cuando en 1 82 2 
se erigió allí un 
monumento co- 
ronado por. la es- 
tatua de la Cons- 
titución^ con mo- 
tivo de la jura de 
la Constitución 
del año de 1821, 
Vulgarmen- 
te se le llamó en 

Monumento al Sr. Marqués en la “Plaza el Siglo XVIII, 

de Arriba” erigido en 1842, pj^ a Arriba, 

para distinguirla de la Plaza del Recreo, que vulgar- 
mente era llamada « Plaza de Abajo „ » 


Notable: Este lugar iia sido teatro de tantos aconteci- 
mientos, que imposible sería enumerarlos, baste estampar 
tan solo, los que más recuerdos han dejado, ó nos han con* 
servado la historia y la tradición. 

En 1789 el Alteres Real D* Antonio Septién, hizo la jura 
de Carlos IV formándose el tablado cerca de la, alcantarilla, 
pues la casa que hoy es de D. Isidoro Jáuregui, le pertene- 
cía y en ella vivía entonces. 

En 1807, cuenta la tradición, que en esta plaza y á la 
usanza de aquellos tiempos, fué quemada la estatua de Na- 
poleón con la solemnidad que requería el caso, sin duda por 
el justo odio que le tuvieron las carlistas por sus intrigas 
para usurparse el trono de ambas Españas, lo cual se frustró 
gracias á la caída del Príncipe de la Paz* 

En 1808, el mismo Alíeres Real D. Pedro Antonio Sep- 




5 2 


LAS CALLES DE QtJERETARO, 



En el siglo XIX se le lla- 
mó también «del Marqués», por 
el monumento erigido á este 
benefactor del que después ha- 
blaré. Como este monumento 
tenía cuatro perros arrojando 
agua por el hocico, el vulgo 
dió en llamarla también «Pla- 
za de los Perros ;» más el título 
vulgar que prevaleció fué el de 
«Plaza de Arriba .» Hoy ya ca- 
si nadie le da el título; pues 
para localizar se dice general- 
mente «En el Jardín de Pala- 
cio» ó «por las Notarías,» 

A mediados del siglo pa- 
sado se veian en torno del cuadro, bancas ó lunetas 
de cantera y entre una y otra, un tosco y alto arreate 


El Sr. Marqués de la Vil'a 
del Villar del Aguila. 



tién hizo la Jura de Fernando VII en el mismo lugar que 
de Carlos IV, repar- 
tiendo medallas conme- 
morativas, y arrojando 
al pueblo dinero y me- 
dallas de cobre. 

En 1680, con moti- 
vo del estreno del tem- 
plo de la Congregación, 
se formó cerca de Pa- 
lacio un cerrillo simu- 
lando el Tepeyacy en él 
una de las Apariciones . 

Se pronunció una 
Loa elegante y bien 
sentida, relatando el a- 
contecimiento. 

En 1736 en este 
mismo lugar, se hizo 
con motivo de las fies- Puestos de alfeñiques el día de Todos 
tas de la introducción 1878. 


la 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


53 



cuadrado de cal y canto con un fresno escuálido por 
la anemia. 

En el costado N. se ponían las eloteras y camo- 
teras; en el costado P. las vendedoras de tuna mon- 
dada, garambuyos, etc. ; en el costado O. las chicha- 
rroneras y tortilleras. Esto en el exterior; pues en el 
interior estaban las fruteras y recauderas con sus 
puestos en el suelo sobre esteras ó mantas de hár- 
cia y sus poéticas sombras de petate con mil y tan- 
tos remiendos y de figura circular. Por la noche su 
alumbrado era de rajas de 'ocote que llenaban el ros- 
tro del comprador de negro y oloroso humo. 


del agua, otro cerrillo y en él el acueducto, y al pasar el vítor 
del Sr. Marqués, se pronunció también una Loa enalteciendo 

muy justamen- 
te la abnega- 
ción de aquel 
insigne bienhe- 
chor. 

En 1855, 
con motivo de 
la celebración 
de las fiestas 
del Dogma de 
la Inmaculada, 
se formó en es- 
te lugar una po- 
sa bastante ele- 
gante y nota- 
ble. 

En las pro- 
seciones de Tres 
Caídas, se po- 
nía la cátedra 
en la alcantari- 
lla, por ser aquí 
el encuentro sa- 
liendo las San- 
Anverso de unas medallas conmemotativas de tas Mujeres del 
la Jura de Carlos IV. Callejón de Gua 

dalupe á encontrarse con el Señor que subía por ésta calle. 


54 


LAS CALLES DE QUERETARO. 



Esto era de la mitad del cuadro hácia el N., 
pues la mitad S. se ocupaba el interior con lo que lla- 
maban « Baratillo , » consistente en vendedores ambu- 
lantes de zapatos de oreja, vayos y de rechino, que 
valían cuatro y cinco reales. De ropa vejeros, som- 


hoy de «Josefa 
Grtíz.» 

En tiempo 
de «Misiones» 
también en es- 
te lugar se po- 
nía la Cátedra, 
solo que en vez 
de ponerla con 
vista al «Por- 
tal de Samanie- 
go», se ponía 
con vista á la 
plaza, la cual 
se llenaba de 
gente. 

El Palacio 
Municipal 6 (5 a- 
sas Consisto- 
riales, según se 
le titulaba an- 
tiguamente, 
fue hecho por 
D. Martín de la 
Rocha, nota- 
ble jurisconsul- 
to, el año de 
177 °. 

Esta casa histórica ha presenciado muchos hechos nota- 
bles, nada menos que el nacimiento de la Independencia Na- 
cional, mediante la astucia y valor de la Corregidora, la no- 
che del 13 de Septiembre de 1810, con su aviso tan oportuno 
trasmitido por el Alcaide Pérez. 

Aquí mismo, según el nunca bien llorado amparo del 
desvalido, Gobernador de la S. Mitra, D. J. Francisco Figue- 
roa, que lo presenció, fue vitoriado el Alcaide Pérez en un 
aniversario de nuestra Independencia, y en su loor hubo dis- 
cursos, poesías y aplausos sin fin, todo lo cual escuchó él con 


Reverso de unas medallas conmemorativas de 
la Jura de Carlos IV. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


55 


brereros ya sean ambulantes ó con puesto fijo en 
contorno de la fuente, y á los que llamaban prende- 
ros. Este comercio al menudeo era fuerte y ésto solo 
duraba de las cinco de la tarde á las nueve de la no- 
che. 

Por el exterior de este lado se ponían los domin- 
gos los trasteros harcieros y moneros. 

La única vez que esta plaza tenía aspecto encan- 
tador y poético, era el día y noche de Todos Santos; 
pues se llenaba de puestos su interior, y el exterior 
en contorno y por ambos lados, se llenaba de casu- 
chas de lienzo formadas en mesas, las cuales osten- 
taban mil y mil caprichosas figurillas de alfeñique, 


emoción, teniendo en todo aquel acto, como era natural, el 
lugar preferente. 

Aquí nació D. Manuel Gómez Pedraza, que llegó á ocu- 
par la silla presidencial. 

El valiente General imperialista D. Tomás Mejía el 2 de 

Noviembre de 1853, 
subió acaballo por la 
escalera hasta asomar 
el caballo por el balcón 
principal hácia la calle, 
en donde las multitu- 
des que lo idolatraban, 
lo vitoreó hasta el de- 
rilio. 

Los turistas aun 
contemplan el lugar 
por donde la Corregi- 
dora se comunicó con 
el Alcaide Pérez que 
habitaba el piso bajo, 
cuyo lugar lo señala 
una inscripción. 

Célebres bandidos 
como el «Cucho Mon- 
Cárcel Pública de mujeres. - 1900. tes,» «Chucho el Ro- 
to,>' «La Carambada» y tantos otros, han sido custodiados en la 
cárcel que forma parte de sus departamentos, saliendo unos 
para el patíbulo y otros para la Capital. 




56 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


dulces cubiertos, cera labrada de todos tamaños y 
colores, calaveras de todos tamaños, tumbas, muer- 
tos, puchas, etc., etc ¡la mar! Cada puesto te- 

nía su respectivo farolillo de alumbrado. La plaza en 
general se iluminaba de farolillos profusamente. 

Se quemaban fuegos de pirotecnia del maestro 
Palomares; amenizando el paseo una buena música 
bélica hasta muy entrada la noche. 

Perdóname, querido lector, si te he distraído 
un momento, consagrando nn recuerdo á aquellos 
felices tiempos que no volverán. 

El jardín actual, como llevo dicho, paréceme se 
comenzó á formar en 1885, siendo Gobernador el 
mismo que hoy rige los destinos del Estado, el C. 
Francisco G. de Cosío. 

En 1738 cuando la introducción del agua pota- 
ble, refiere la tradición que el Marqués mandó poner 
una fuente en esta plaza, la cual estaba á la mitad 
de una línea tirada entre la fuente actual del centro 
y la alcantarilla del « Portal Quemado , » y cuya fuente 
se cuenta que fué la de la anécdota tan conocida, que 
era tan seguida la opinión de que no metería el agua 
el Sr. Marqués, que alguien ofreció, en caso afirmativo 
hacer dicha fuente, de plata, lo que llegado el caso, 
no cumplió y solo se hizo de cobre. 

El 14 de Octubre de 1820 se descubrió la esta- 
tua de la Constitución, hecha por el famoso escultor 
queretano D. Mariano Arce, en celebridad de la jura 
de la Constitución del año de 1812, mandada obser- 
var por Fernando VIL 

El 28 de Marzo de 1842 se puso la primera pie- 
dra de la fuente actual, solo que entonces tenía el 
monumento del centro sobre los cuatro ángulos del 
basamento, cuatro perros de plomo muy bien mode- 
lados, arrojando agua por la lengua. En el centro 
una columna elevada, (hoy sostiene la estatua de 
Colón en la calzada de su nombre) rematándola una 
estatua de cobre del Sr. Marqués. 




: 


EL PADRE D. DIMAS DIEZ DE LARA. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


57 


Este monumento fué levantado á iniciativa del 
entonces Prefecto, Teniente Coronel D. Manuel Na- 
varrete y del Regidor D. Abundio Corona, siendo Go- 
bernador y Comandante, el General D. Julián Juvera. 

En la base de la columna se leía en grandes le- 
tras de metal las siguientes inscripciones: 

Lado Sur: 

El M. I. Ayuntamiento en 
Testimonio de Gratitud. 

Lado Oriente: 

Le Consagra este Monumento 
el Año de 1843. 

Lado Norte: 

Al Señor Marques de la Villa del Villar 
del Aguila. 

Lado Poniente: 

Porque Costeó y Dirigió la Introducción 
del Agua a esta Ciudad. 

En 1867 fué tirada la estatua por una bala repu- 
blicana en el memorable sitio. 

En 1880, y á iniciativa del Prefecto D. Alberto 
Llaca, fué quitado de allí el mercado, así como las 
lunetas y demás, con objeto de formar el jardín que 
más tarde se llevó á cabo; solo que á esta idea añadía 


El 10 de Mayo, á las once de la mañana, repartió el Em- 
perador Maximiliano condecoraciones é hizo ascensos á los 
oficiales y jefes que se habían manejado bien en la campaña. 
Este acto fué en el interior de este Palacio. 


5 § 


LAS CALLES DE QUERETARO. 



la de levantarle un nuevo monumento al Señor Mar- 
qués y titular al parque «Jardín del Marqués ,» mas 
por entonces solo se limitó la cosa, no sabemos por- 
qué, á quitar las antiguas lunetas y demás, como 

queda dicho. 

En 1892 fué 
trasladada la co- 
lumna á la « Calzada 
Colón , » y quitados 
los perros, y sobre 
la base fué puesta 
la actual estatua de 
cantera del Sr. Mar- 
qués, hecha por el 
notable escultor que- 
retano Diego Alma- 
ráz y Guillén discí- 
pulo de Arce. 

Los artísticos 
perros y las letras 
de metal que de a- 
quellas inscripciones 
quedaban, no sabe- 
mos que paradero 
tuvieron. 

Las actuales 
inscripciones graba- 

Don Diego de Tapia, hijo del Conquistador ^ as en J QS cuatro 
de Queretaro. lados de la base de 


la estatua, son como sigue: 
Lado Sur: 


$131, 091 00. 

Costó la introducción del agua potable 

A LA CIUDAD, Y LA OBRA FUE DIRIGIDA 
PERSONALMENTE POR EL SEÑOR MARQUES 

DE LA VILLA DEL VILLAR DEL AGUILA, 

QUIEN DE SU PROPIO CAUDAL DONÓ PARA ELLA 

$ 88,287 °°- 



LA SRA. MARQUESA DE LA VILLA DEL VILLAR DEL AGUILA 
DÑA. MARIA PAULA GUERRERO. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


59 


Lado Oriente: 

El 28 de Marzo de 1843 

SE COLOCÓ LA PRIMERA PIEDRA DE ESTA 
FUENTE, Y LA ESTATUA DEL SEÑOR MARQUÉS, 

QUE SE LEVANTABA SOBRE LA COLUMNA 
CENTRAL, FUE DESTRUIDA POR UNA BALA DE CAÑÓN 
EN EL SITIO DE ESTA CIUDAD EL AÑO DE 

1867. 


Lado Norte (frente del monumento.): 

EL PUEBLO QUERETANO 

Á SU INSIGNE BIENHECHOR 

D. J uan Antonio de Urrutia y Arana, 
MARQUES 

de la Villa del Villar del Aguila, 

ERIGE ESTE MONUMENTO 

EN TESTIMONIO DE GRATITUD 

1892. 


Lado Poniente: 

EL 26 DE DICIEMBRE DE 1726 

SE COMENZÓ EN LA ALBERCA LA OBRA DE 
INTRODUCCION DEL AGUA POTABLE QUE 
SURTE Á LA CIUDAD, Y SE CONCLUYÓ EN LA CRUZ 

EL 15 DE OCTUBRE DE 1735. 


PORTAL DE DOLORES. 


Le viene su título por una pintura de esta ima- 
gen que desde tiempo inmemorial estuvo en el mu- 


6o 


LAS CALLES DE QUERETARO. 



ro con su lámpara constantemente ardiendo, á la 
usanza de aquellos tiempos, y la cual fué quitada 
ese lugar en la época de la Reforma. 

En este portal mucho tiempo fué costumbre po- 
ner el altar á 
la Patria el ió 
de Septiem- 
bre, y pronun- 
ciar los dis- 
cursos con- 
memorativos, 
hasta 1878 si 
mal no recor- 
damos. 

Desde la 
erección del 
monumento á 
Hidalgo en la 
Alameda de 
su nombre, se 
pronuncian a- 
llá los discur- 
sos y se le co- 
locan coronas 
de flores, pe- 
ro ya terminó 
la costumbre 
de hacer altar 


Escudo heráldico de D. Diego de Tapia. 


En Junio de 1869, al ser conducido el cadáver 


Notable: En la casa núm, 4 vivió mientras el sitio en 
1867, el General imperialista D. Severo del Castillo. 

Las casas nums. 1 y 2, pertenecieron la primera á D. Ma- 
nuel López de Ecala, y la segunda á D. Domingo Iglesias, 
ambos bastante acaudalados, y los cuales por quítame esas 
pajas, es decir, porque aquel avanzó una cuarta más el fren- 
te de su casa, han tenido un pleito en los tribunales que duró 
mucho tiempo y se gastó mucho dinero, como puede verse deta- 
lladamente en mi obra «Leyendas y Tradiciones Queretanas.» 


LAS CALLES DE QUE RETARO. 


6 I 


del GraL Lie. D. Manuel Doblado á Guanajuato de 
donde había sido Gobernador, aquí se depositó y se 
le hicieron los honores civiles y militares, formándose 
al efecto una elegante cámara ardiente. 

PORTAL QUEMADO. 


En la esquina del portal existió una tienda de 
abarrotes por algún tiempo, la cual no tenía la entrada 
como hoy, por ei portal; sino sólo por la « Calle de la 
Verónica , » (hoy « Josefa Ortiz»\ Por el lado del por- 
tal solo tenía una pequeña ventana que caía á la sur- 
tida bodega. 

Una venganza ruin motivó el terrible incendio 
que destruyó no solo la tienda, sino aún gran parte 
del portal, la noche del 23 de Diciembre de 1864. 

El incendiario, según refieren los de aquel tiem- 
po, arrojó por la ventanilla de la bodega algo infla- 
mable, que poco después había de poner en pie á 
todo el vecindario para ir á prestar auxilio. 

Muchos años permaneció el portal con vestigios 
del terrible incendio, hasta que D. Timoteo Fernán- 
dez de Jáuregui lo reedificó tal como hoy se ve. 

De aquí le vino el título, que primero fué vul- 
gar y meramente popular y hoy es oficial 


Lo único que de notable tiene, es que el «Mesón de 
Santa Rosa> está tal y como estaba hace ochenta ó cien 
años, lo cual dada la altura á que hemos llegado y el lugar 
tan céntrico de la ciudad, ya es impropio de nuestra época. 
Hágase en buena hora un hotel ó una buena casa habitación; 
pero no un desmantelado mesón, que en tal lugar además de 
ser impropio, no produce seguramente ni el rédito legal del 
capital que representa. 




Ó2 


LAS CALLES DE QUERETARG. 


PORTAL DE SAMANIEGO. 


Se titula así por que en él vivió mucho tiempo 
y quizá lo mejoró, el Sr. D, Desiderio Samaniego, 
persona notable y acaudalada, perteneciente á la no- 
bleza española y descendiente del Conde de Sierra 
Gorda, 

En esta casa (que ocupa todo el portal) vivió el 
Gral. Rafael Olvera en el período de 1880 á 1884, 
que rigió los destinos del Estado. 

Actualmente todavía pertenece á su familia. 


Parte de la acera que da frente á Palacio, fué 
comprada por la Sagrada Mitra en 1899, con objeto 
de hacer en esa manzana la nueva Catedral, cuya obra 
ha quedado hasta hoy en proyecto. 


CALLE DE POSADAS. 


En 1826 fué la primera vez que hubo en esta 
ciudad «Jornadas Públicas» y «Rosario» la noche de 
Navidad, lo cual se debe á la iniciativa del Lie- Sote- 
lo, quien no solo organizó y prestó las imágenes, si- 
no que expensó la mayor parte de los gastos. 

Este Señor vivía en la casa núm. 2 y allí fué la 


Tiene de notable la casa núm. 4 en la cual estuvieron vi- 
viendo las monjas que vinieron de México á fundar el con- 
vento de religiosas carmelitas, mientras se concluía su con- 
vento de las Teresas, como adelante se dirá, llevando allí vi- 
da monástica en unión de las pretendientes. 


LAS CALLES DE QUERETARO, 


63 


primera posada. Creemos que de aquí le vino el nom- 
bre ; aunque otros opinan que la posada ó mesón que 
allí había y era el de San Antonio, que como tenía 
casi enfrente el antes ya citado de «Santa Rosa,» re- 
sultaba tener esa calle dos posadas ó mesones, 

“CALLE DEL DESCANSO. 


Refiere la tradición que en esta calle y en la ca- 
sa núm. 6, existió allá por el siglo XVII una oficina 
en la cual eran depositados los cadáveres y allí se 
velaban por sus deudos, y al día siguiente eran lleva- 
dos á su última morada. 

Esta disposición se dio por haberse dado algu- 
nos casos en aquella época, de haberse enterrado á 
algunos cuerpos aún con vida, debido á la festinación 
con que se acostumbraba enterrarlos. 

También en esta calle fué costumbre que á los 
ajusticiados al ir al patíbulo, se les permitía un rato 
de descanso, ministrándoles alguna bebida refrigeran- 
te, ó vianda, ó lo que apetecieran, y en seguida conti- 
nuaban su camino. 

Hay opiniones que debido á lo primero le vino 
el nombre á la calle, otras creen que de lo segundo. 

Tiene de notable la casa num. 14, en la cual vivía el P. 
Sánchez, infatigable propagador de la Independencia, y en la 
cual tenían sus reuniones los separatistas, que á título de cien- 
tíficas, no eran sino para asuntos relativos á la Insurrección. 

La casa núm. 7, en la que vivió Márquez los días que del 
sitio permaneció en esta ciudad. 

En esta misma casa está el autor escribiendo estas líneas. 


LAS' CALLES' DE QUERETARC?, 


6 4 


CALLE DE MARTE. 


No sabemos á qué obedezca tal título. *¿ Será aca- 
so porque según la tradición aquí estaban acampados 


Tiene de notable el templo de Religiosas Carmelitas y su, 
convento anexo, obra elegante y maestra hecha por el insigne 
Arquitecto celayence D. Eduardo de Tres Guerras, á princi- 
pios del siglo pasado y que según una inscripción en su fron- 
tis, en este año de 1907 cumplió su primer centenario. 

La Marquesa de Selva Nevada fue quien expensó la ma- 
yor parte de su costo. Llegaron las fundadoras el 22 de Abril 
de 1803, y se hospedaron en la casa núm. 4 de la «Calle de 
Posadas,» en donde permanecieron llevando vida monástica 
hasta el 26 de Julio de 1805 en que fueron trasladadas á su. 
convento, del cual se había puesto la primera piedra el 24 de 
Junio de 1803. 

Los Condes deSierra Gorda y Coroneles D. José Escan- 
dón y I). Juan Antonio del Castillo y Llata, también expen- 
saron fuertes cantidades para terminar el templo, siendo toda 
la obra dirigida por el segundo. 

Las monjas salieron exclautradas por primera vez, la 
noche del 12 de Marzo de 1863. 

Volvieron á su convento la tarde del 2 de Junio del mis- 
mo año. 

Por disposición del Emperador y para que no fuesen á 
cometer tropelías los liberales, se ordenó dejasen el convento 
la noche del 14 de Mayo de 1867, víspera de k toma de 
la plaza. 

El autor presenció la salida y fué como sigue: 

Iban saliendo de dos en dos con el velo echado. Al lle- 
gar á la portería se abrazaban llorando de la Abadesa, se pos- 
traban, besaban el dintel de la puerta y eran recibidas por 
personas piadosas ó conocidas de la alta sociedad. Solo un co- 
che había, que ahora supongo sería para la R. M- Abadesa. 
Salieron para no volver más. 

Esto pasó muy cerca de las nueve de la noche. 

Yo veía llorar á mi señora madre y á mi tía y yo también 
lloraba. 



1*U T£] 


vires 


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pg 


fe 


Escudo del Seminario de Queretaro 




■■ ■ 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


65 


los guerreros chichimecas puestos aquí por Moctezu- 


Se esparcieron por la ciudad y á la media hora todo es- 
taba en silencio. 

De toda la Comunidad que salió esa noche, que fueron 
treinta y seis, solo vive (1907) la R. M. Abadesa Sor Eufro- 
sina, casi ciega, muy enferma y achacosa. 


edificio el Seminario Conciliar, en donde permanece hasta la 
fecha. 

En la capilla de la huerta y en las piezas que hay á am- 
bos lados, en una estuvo preso el príncipe de Salm-Salm y en 
la otra el valiente Miramón. 

El 19 de Mayo de 1867 le fueron concedidas al Gral. Mén- 
dez dos horas para que se preparase á ir al patíbulo. En 
el interior del templo pasó este corto tiempo y dentro del 
mismo se despidió de su familia para no volver más! 

En la casa núm. 1 contigua al templo hacia el P. existe la 
Escuela de Música Sagrada, fundada por el limo. Sr. Dr. D. 
Rafael S. Camacho, tercer Obispo de esta diócesis, el 18 de 
Febrero de 1892. Fue su primer director el notable compo- 
sitor y maestro queretano Pbro. D. J. Guadalupe Velázquez, 
hoy profesor del Conservatorio Nacional, sucediéndole el no 
menos modesto cuanto inteligente compositor D. Agustín 
González. 

La casa niím. 6 en la cual vivió el insigne arquitecto 
Tres Guerras, mientras dirigió la obra del templo y conven- 
to citados, y á quien se debe todas las pinturas existentes 
aun en los muros y bóvedas del templo, sacristía y convento. 



En la época del 
gobierno de Don 
Francisco Villase- 
fíor aquí existió una 
Escuela de Artes 
del Estado. 


I emplo y convento de las Teresas. - 1860. 


En 1880, el fi- 
nado Sr. Canónigo 
J. Francisco Figue- 
roa compró á un par- 
ticular este convento 
y empezó á reformar 
en su interior como 
para casa de ejerci- 
cios; pero en 1888, 
fue trasladado á este 



66 


LAS CALLES DE QUERETARO. 




ma Ylhuicámina para defender la frontera con los ta- 
rascos? 


Escultura de San Mansueto Mártir que contiene 
dentro las reliquias del Santo, 
y se venera en el templo de Teresitas.-1 905. 


Al Dr. Barbosa 
debe el Seminario 
un muy señalado 
servicio en la adqui- 
sición del cuerpo 
del santo mártir 
San Mansueto. Es- 
te sacerdote, (hoy 
Canónigo . de esta 
Santa Iglesia Cate- 
dral) estando en 
Roma, agenció lo 
relativo, y al regre- 
sar á su patria, tra- 
jo consigo cuatro 
cuerpos de márti- 
res, tocando á San Mansueto quedarse en este templo de Te- 
resitas. 

El martes 21 de 
Junio de 1898 á las 
cinco de la tarde, 
entraban los santos 
mártires á esta igle- 
sia en hombros de 
los médicos Herre- 
ra, Gutiérrez, Go- 
doy y Negrete. Se 
cantó un solemne 
Te-Deum. 

El Sr. Arce- 
diano D. Florencio 
Rosas mandó hacer 
el altar, así como 
la escultura, que 
íué hecha por En- 
rique Mosquéda, 
dentro de la cual 
están las reliquias 

„ . , . . A . t .. . del santo, y las ex- 

Porteria del ex-convento de Teresitas, hoy , . ’ J 

Seminario Conciliar. PUSO a la venera- 

ción pública el 1? de Noviembre de 1905. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


67 


CALLE DE HUARACHA. 


El segundo Rey de los Tarascos llamóse Rau- 
racha; y como á la calle siguiente se le dio por 
título el nombre de otro de sus re}ms, creemos que á 
esta se le dio el título de aquel rey, aunque con el 
transcurso del tiempo se vició la palabra Rauracha 


Notable: En 
esta calle, según 
el P. Navarrete, 
escapó milagro- 
samente de la 
muerte nuestro 
muy insigne be- 
nefactor el Sr. 
Marques de la 
Villa del Villar 
del A güila, pues 
un día al volver 
de visitar los 
trabajes del a- 
cueducto, se es- 
pantaron las mu 
las que tiraban 
del forlón, vol- 
cándose este y 
corriendo las 
muías desboca- 
das, lo hicieron pedazos, quedando ilezo el Sr. Marques. 

La casa núm. 7 vista al N. (hoy casa de vecindad) fue el 
primer Teatro que en esta población hubo, llamado Teatro de 
la Media Luna , » ó « Coligado , » en el segundo tercio del pasado 
siglo. Fue clausurado en 1880, si mal no recordamos. En 
nuestra obra «Leyendas y Tradiciones Queretanas» podrá ver 
el lector su historia detallada. Este teatro lo hizo D. Fran- 
cisco Frías y Herrera. 

La casa núm. 10 fue plaza de toros de madera hasta ame- 
diados del siglo pasado, siendo la segunda en su genero que 



68 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


en Huaracha , sin duda por la similitud de esta pala- 
bra con la que dan al calzado, los indios. Y aunque 
algunos opinan que de ésto le vino el título, nosotros 
opinamos por lo primero. 

CALLE DEL SERAFIN. 


Todavía en 1877 que cursaba. yo Filosofía en el 
Seminario Conciliar, existía frente al edificio de la 
Academia una fuente pública que truncaba el ángulo 
formado por esta calle y la entonces de «Cinco Se- 
ñores». En el frontis arriba de la taza, veíase un al- 
to relieve de cantera representando un serafín. 

Unos opinan que de aquí le vino el nombre á la 
calle; pero otros y con ellos el que esto escribe, cre- 
emos que tal título se le dió, porque toda la manzana 

había en esta ciudad. Hoy es casa habitación del Sr. Prefec- 
to Ing. D. Carlos Alcocer. 

En este redondel y á honor del onomástico del entonces 
Presidente de la República D. Antonio López de Santa- Anna, 
hizo su ascención en globo el aeronauta D. Benito León de 
Acosta, el 13 de Junio de 1843 siendo la primera en su géne- 
ro, que presenciaba esta ciudad. 

La casa núm. 16, vista al S. fue el primer palenque 
para lidiar gallos que existió aquí, en la misma época, y su 
fundador Feliciano Vélez la puso por nombre « Plaza de Gallos 
de la Libertad.'» 


Es de notar en esta «Calle del Serafín:» la casa núm. 8, 
perteneciente en 1810 á Sámano, y en la cual García Rebollo 
apricionó á éste y á otros independientes que en ella estaban, 
al ser delatada la conspiración la noche del 14 de Septiembre. 

En el primer tercio del siglo XIX el convento de San 
F rancisco prestó una pertenencia para poner en ella el Cuar- 
tel de Gendarmes, y tenía la entrada en la esquina truncada 
de esta calle con la cíe la « Calle de la Penitencia.» 

Para localizar, se usaba vulgarmente decir: «por la calle 
del Cuartel de Gendarmes.» 


LAS CALLES DE QUE RE TARO-, 


formaba parte del convento de San Francisco, el 
Serafín de Asís. 

La fuente desapareció el año de 1878 al formar 
el « Mercado Escobedo ,» como diremos al hablar de 
éste. 


VflUlMw M *4 «íi ftVfil'iyHlIfli 



En el siglo XVII y como consta por Escrituras 
publicas que hemos 
tenido en nuestras 
manos, se llamó (y 
no sabemos por qué) 

«Calle de Jaime,'» En 
el siglo XVIII y de- 
bido al edificio de la 
Academia, llevó el 
título de ésta y es el 
que prevalece vul- 
garmente. En el si- 
glo XIX se le dio el 
título del benefactor 
Coronel D. Juan An- 
tonio del Castillo y 

Llata, cuyo título, Academia de San Fernando. - 1888 . 

ya sea por lo largo de él, ó porque (y ésto es lo más 
probable) á nuestra juventud no se le inculca senti- 
mientos gratos, ni se le procura enseñar la historia 
de nuestros benefactores, no prevaleció, como no 
prevalecerá la de «ja, de Juárez , » con el que se co- 
noce hoy oficialmente. 


Notable: El edificio que trunca el ángulo de las calles del 
«Serafín» y esta de la «Academia,» fue fundado por el insigne 
Br. D. Juan Caballero y Osio, para enseñar la instrucción 


JO 


LAS CALLES DE QÜERETARO. 



Como hemos dicho, vulgarmente se le conoce y 
seguirá conociéndosele, con el de « Calle de la Acade- 
mia. » 

También se le titulaba « Calle de San Fernando » 
por el titular de la Academia. 


primaria á niños pobres; y el Coronel I). Antonio del Castillo 

y Llata, agre- 
gó la de dibu- 
jo. El prime- 
ro dio ,. 

$ 21,000 00 , 
y el segundo- 
$ 19,500 00. 

La ley de 
manos muer- 
tas acabó con 
estos capita- 
les, y boy es- 
tán á cargo 
del Gobierno 
ambos esta- 
blecimientos. 

Aquí, en 
el salón prin- 
cipal, se ratificaron los Tratados de Guadalupe Hidalgo con 
los Estados Unidos el 30 de Mayo de 1848, entre los Sres. D. 
Luis déla Rosa, Ministro de Relaciones y Nathan Clifford y 
Ambrose H. Servier, representantes de aquella República; 
terminando con estos tratados la intervención Norte-Ame- 
ricana en México; y cuyos tratados aprobó y firmó el Presi- 
dente Manuel de la Peña y Peña. 


Academia de San Fernando. - 1860, 



EL CORONEL D. JUAN ANTONIO DEL CASTILLO Y LLATA 


... 




LAS CALLES DE QUERETARO. 



CALLE DE CALTZONTZL 


Según la tradición por aquí tenían su campa- 
mento los tarascos, como retén, evitando que los 
chichimecas pasaran de su línea divisoria, tirada por 
Moctezuma Ylhuicámina en 1446. 

En memoria de tal época, quizá los Conquista- 
dores titularían á estas calles con el nombre de aque- 
llos reyes y la siguiente con el de su raza: Tarazcos, 


Notable: 

La fuente que existe en la única casa de altos que hay en esta 

calle, es opinión que 
fue de las primiti- 
vas, y aun hay 
quien crea ser la 
misma que el Pa- 
dre Navarrete titu- 
la en su «Relación 
de las fiestas de la 
introducción del a- 
gua» con el título 
de «Los Señores 
Romanos,» llamán- 
dose así tal vez por- 
que dichos señores 
serían quienes ocu- 
paban entonces esa 
casa. 

La casa núm. 1 
perteneciente al Co- 
ronel Bandera y e- 
, , , , . ...... dificada por él des- 

Un carro alegórico de Navidad. i . . , 

de sus cimientos en 

1903, por su estructura caprichosa y elegante. 



7 2 


LAS CALLES DE QUERETARQ, 


CALLE DEL DESDEN. 


Este título parece novelesco, originado quizá! 
por alguna escena nocturna, tan frecuente entre no- 
bles (porque solo asi se explica haya tomado el títu- 
lo la calle), en la época colonial. 

No ha llegado hasta nosotros el origen de tal tí- 
tulo. 


Notable: 

La casa núm, 6 eri la que vivió y murió la bienhechora 
1 ) íl Josefa Ver gara de Frías, esposa del Sr. D. José Luis 
Santos, nuestro ascendiente por la línea paterna. 

Al hablar del Hospicio, nos ocuparemos de tan insigne I 
bienhechora. 

En esta misma casa estuvo el Seminario Conciliar desde j 
1868 hasta 1870 que se cambió para el edificio del hoy Liceo» 
Católico. 

Aquí estuvo algunos anos un colegio de niñas fundado 
por el M. I. Sr. Arcediano D. Florencio Rosas, y regentea- 
do por la M. R. M. María Salvadora de los Santos. 

El día 2 de Octubre de 1906 volvió la S, Mitra á tornar 
posesión de este edificio, para poner en él la escuela del Se- j 
minario, y en él existe hasta hoy con el título de «Escuela de 
la Sagrada Familia.» 

En la casa niím. 4, vista al Oriente, nació el autor de es- 
tas líneas, el 2 de Noviembre de 1862 á las ocho de la noche 









PLAZA DE LOS ESCOMBROS, 

Iglesias de Loreto, Santa Escuela y demás, destruidas por efecto de las 
Leyes de Reforma en 1862. 

Este lugar lo ocupa hoy el edificio de “EL GRAN HOTEL.” 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


73 


MERCADO DR, ESCOBEDO. 



El sabio Doctor D. Pedro Escobedo, fundador 
déla Academia de Medicina de México, fué hijo de 

Querétaro. Sus conterráneos 
han querido, con sobrada 
justicia, inmortalizar su nom- 
bre, dándole á este mercado 
por título, el nombre de aquel 
sabio cuanto caritativo bien- 
hechor de la humanidad. 

La area que hoy ocupa 
el mercado, perteneció toda 
al convento de religiosos 
franciscanos, hasta la época 
de las llamadas Leyes de Re- 
forma, en que los templos 
del Cordón, {antigua Parro- 
quia de los indios), Santa 
Escuela y demás, situados 
á la entrada de la hoy « Ca- 
lle de Vergara , » fueron des- 
de Septiembre de 1863 por los 
cañones y tropas de Aureliano Rivera y sacadas las 
imágenes y hacinadas en el entonces Cementerio de 
San Francisco, fueron convertidas en ceniza por me- 
dio de una grande hoguera. 


El ilustre queretano Dr. D. 
Pedro Escobedo, de quien tomó 
título e! Mercado. 

truidos la noche del 


En el costado vista al S. está el portal y casas de comer- 
cio en los bajos del «Gran Hotel,» todo lo cual fué construi- 
do por el español Gipriano Bueno, sin duda que por esto se 
conoce el porta) vulgarmente con el título de « Portal Bueno.» 

Como el Mercado es obra relativamente reciente, nada 
ofrece de notable que referir á nuestros lectores. 


n 


LAS CALLES DE QUEKETAKQ. 



Todo el interior del Mercado era huerta del con- 
vento hasta 1878 que el Prefecto D. Alberto Flaca 
comenzó á derribar la barda que la circundaba por 


Templos de Loreto, Tercer Orden y Cordón, 
que unidos á otros cuatro 
formaban la manzana en que hoy está 
eP “Gran Hoteh" 

Parte de la“Pfaza de los Escombros" en 1880„ 
hoy “Mercado Escobedo.’"-1 906. 

las « Calles del Serafín » y «c Cinco Señores „>> 

En 1882, ála llegada de la primera locomotora 
del F. C. Central, se estrenó este mercado, cono- 
ciéndosele entonces vulgarmente con el título de 
«c Plaza de los Escombros^, porque la circundaban, (y así 
estuvieron algunos años), grandes promontorios de es- 




FLAZA DE “LOS ESCOMBROS. 


1878. 


LAS CALLES DE QUE RETALO, 


75 


combros de las capillas derribadas y otras que esta- 
ban en ruinas como la de Loreto y demás, según se 
w.e en los grabados. 



^Plaza de 4os Escombros.” - 1878. Hoy u JVIercado 
Escobedo.” 1906. 



En sus cuatro costados tenía un soportal de ma- 
dera bajo el cual estaban los puestos de vendimias. 

Este mercado 
tenía en el centro 
un pilar cuya 
base tenía cuatro 
pequeñas tazas y 
vitoques para sur- 
tirse de agua el 
público. 

El hoy y en- 
tonces Gobernador 
Ing. D. Francisco 
G. de Cosío, hizo 
el actual mercado, 
ocupando en la o- 

bra artesanos que- “Plaza de los Escombros en 1884.” 

rétanos disposición h °y “Mercado Escobedo.” 

muy laudable por cierto. No sabemos con certeza 


7 6 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


á cuanto llegó eí monto de su costo; pero se nos ase- 
gura que pasó de $ 30,000. 00. 

Se inauguró el 16 de Septiembre de 1905,. y pos- 
teriormente se colocó en uno de sus principales so- 
portes, una lápida conmemorativa con el titulo que 
se le dio y el nombre del Gobernante á quien se de- 
bió la obra. 


CALLEJON DE CABRERA. 


Esta calle que desemboca en el Mercado, forma- 
ba parte del con- 
vento de San Fram 
cisco, siendo su par- 
te alta enfermería 
del convento. 

Para comuni- 
carla con la de «la 
Penitencia,» no se 
hizo más que tirar 
la pared, pues ya 
la calle existía den- 
tro del convento co- 
mo división de de- 
partamentos. 

Se le dio este 
título á la memoria 
Callejón de Cabrera. - 1900. del Coronel D. En- 


En esta calle constantemente se ven por ambos lados mul- 
titud de trastes corrientes, y en sus acesorias están situadas 
fonduchas de segundo y tercer orden. 

Sus construcciones son las mismas que tenía el convento, 
salvo las modificaciones indispensables para hacer las casas 
de comercio. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


77 


carnación Cabrera, valiente queretano que en el si- 
tio de Puebla murió acribillado á balazos envuelto 
en su bandera, la cual se conserva aún en el Museo 
del Palacio de Gobierno. 


CALLE DE TARASCOS. 


El estadista D. José Antonio Septién dice acer- 
ca de esta calle, en su «Estadística de Querétaro,» 
pág. 19, lo siguiente: «Tocaron sus alojamientos á los 
«tarascos en unos amplios edificios situados en el 
«punto en que hoy se haya la calle del mismo nom- 
«bre. » 

Estamos de acuerdo en el origen del título de 
la calle, pero no lo estamos en lo relativo á los « am- 
plios edificios , » porque en la época de la conquista 
aun no había edificios; pudieran ser grandes y am- 
plios solares resguardados por cercados de órganos, 
que era muy en uso en aquellos tiempos. 


CALLE DE LAS REJAS. 


Cuando el convento de Santa Clara estuvo pro- 
visionalmente, y mientras se fabricaba el nuevo que 
hasta nosotros ha llegado, en la casa núm. 1 de la 
<cCalle de Cinco Señores ,» estaban las rejas ó locuto- 


En la casa núm. 9 vivió y murió el Sr. Provisor Lie. y 
Canónigo fundador de esta Santa Iglesia Catedral D. Manuel 
de Soria y Befía, quien confesó y acompañó al patíbulo al 
Emperador Maxilimiano. 


78 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


rios del convento en la casa núm. i o de la calle que 
nos ocupa, y de aquí le vino el título. 

CALLE DE SAN AGUSTIN. 


Según la «Gaceta de México» esta calle se lla- 
maba en 1728, época en que se hacía el templo, «Ca- 


Notable: 
El templo 
que se hizo 
á expensas 
del Capitán 
I). Julián 
Díaz de la 
Peña, y se 
estrenó el 
31 de Octu- 
bre de 1745 
En 1903 
el infatiga- 
ble Fr. Mi- 
guel F. Za- 
gala, lo puso 
á la altura 
que hoy se 

Templo de San Agustín. - 1858. hacién- 

dole todos los altares y el hermoso y rico decorado, á expen- 
sas de la caridad pública. 

El convento, la obra más perfecta de arte que existe en 
la ciudad y quizá en la República, fue convertido en Palacio 
Federal el 15 de Mayo de 1889, á iniciativa y empeño del 
entonces Ministro de Gobernación D. Manuel Dublán. 

La casa contigua, pertenencia también del convento, cu- 
ya entrada era entonces la puerta de campo, poco antes de la 
insurrección, fué ocupada por el Gobierno Yirreynal en 1811 
amistosamente, para poner en ellas las oficinas del Real Tri- 
buto. De la independencia á esta parte, han seguido allí las 
oficinas de la Receptoría de Rentas ó la Aduana, como tam- 
bién se le titula. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


79 


lie de Don Pedro , » quizá por el Dr. y Maestro D. Pe- 
dro Fernández de los Ríos, Canónigo de México (que 
murió aquí el 16 de Febrero de 1730 y se enterró en 
la Congregación), hermano de D. Juan Fernández 
de los Ríos, en cuyas casas se hizo el templo. 

En el siglo pasado se conocía vulgarmente por 
«.Calle de la 'Aduana,» por estar en ella la Recepto- 
ría de Rentas. 


CALLE DEL AGUILA. 


Hay opiniones que le vino el título por el águi- 
la de cantera que está en la alcantarilla que aun exis- 
te en la esquina que forma ángulo esta calle con la 
de San Agustín. 

Otros opinan que tomó su nombre por el Santo 
Doctor que debido á la altura de sus concepciones, 
ha sido comparado con el águila, y yo me inclino á 
esta opinión. 

La casa nám. 1 en la que estuvo el Seminario Conciliar 
del año de 1870 á 1883, en cuyo año se fundó allí el Liceo Ca- 
tólico, por el M. I. Sr. Arcediano D. Florencio Rosas, el cual 
fue regenteado por clérigos seculares hasta el 14 de Septiem- 
bre de 1907, en que por disposición de la S. Mitra fue entre- 
gado á los Hermanos de la Doctrina Cristiana, quienes to- 
maron su dirección, siguiendo el sistema de enseñanza de su 
Instituto. 


Lo único que hay que notar en esta «calle del Aguila» 
es que debido sin duda á su posición topográfica, es quizá 
de las calles de la ciudad, la más azotada por el viento. 


8o 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


CALLE DE LA VERONICA. 


A mediados del siglo pasado existía la buena 
costumbre de rezar en tiempo cuaresmal el Via-crucis 

públicamente. A 
este objeto ha- 
bían hecho los 
P.P. Francisca- 
nos tantas her- 
mitas cuantas 
son las estacio- 
nes del Via-cru- 
cis, y las cuales 
estaban reparti- 
das desde San 
Francisco hasta 
la Cruz. En es- 
ta calle estaba 
la hermita en la 
cual veíase un 
cuadro que re- 
presentaba el 
paso en que la 
Verónica lim- 
piaba el rostro de Jesucristo con las tocas de su ca- 
beza, y de aquí el título de la calle. 

También se le daba tal título, porque en la pro- 
seción de Tres-caídas, en esta calle era el paso citado. 

Oficialmente se le ha dado, y así lo dice la placa, 
el título del nombre de la Corregidora Dña. Josefa 
Ortiz de Domínguez. 



Vista exterior del Hospital y Baños de San 
Bartolo, Gto., pertenecientes 
al Hospital de aquí en 1800- 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


8l 


CALLE DE LA AMARGURA. 


En memoria de la histórica en el cristianismo, 
«calle de la Amargura» en Jerusalén, diósele tal título 
á esta calle, en tiempos que el Gobierno profesaba 
oficialmente la religión católica. 

CALLE DEL MONTE SACRO. 


« Del Sagrado Monte » se le tituló á esta calle 
en memoria quizá del cerro llamado Gólgota, el cual 
fué santificado con la sangre del Hijo de Dios. 

CALLE !■ DE SAN ANTONIO. 


Antes de la fabricación del convento y templo 
de San Antonio, no sabemos como se titularían esas 
calles; pues solo sabemos que á mediados del siglo 

El convento de San Antonio se comenzó á fabricar en 
1613, por el R. P. Fr. Pedro de San Antonio, y se continuó 
á expensas de D. Antón Martín, quien al morir dejó su ha- 
cienda de Patehé y anexas y otros solares y huertas, para la 
conclución de dicho convento. Posteriormente el Br. D. Juan 
Caballero y Osio, amplió igualmente á sus expensas el con- 
vento, é hizo la Capilla y reedificó la iglesia en 1700, dotán- 
dola de todo lo necesario para el servicio divino. 

El pequeño parque y fuente actual fueron hechos en 1877, 
por el Sr. D. Trinidad Rivera, entonces Prefecto. 

En el ex-convento de San Antonio se fundó el Seminario 


LAS CALLES DE QLTEKETARO. 



XVII, se les daba por título en las Escrituras: «En 
la calle que va para San Antonio, » y cuyo título ac- 
tual se consolidó hasta á fines del citado siglo. 

No existe en las bibliotecas y archivos que he- 
mos consultado, plano alguno anterior á la época á 
que nos referimos; pues el más antiguo que conoce- 
mos es de 1675, y en el cual ya tienen estas calles 
este título. 


de la Diócesis el 2 de Marzo de 1864, por su primer Rector 
el Sr. Pbro. D. Manuel de Castro y Castro y allí permane- 
ció unos cuantos meses, pasando en seguida á la casanum. 6, 

de la mis- 
ma calle, en 
cuya casa 
duró, tam- 
bién, pocos 
días. 

En la 
casa núm. 
5 vivió y 
murió el 
benefacto r 
Sr. Coro- 
nel D. Juan 
Antonio» 
del Castillo 
y Llata. 


Baños de Patehé. - 1862. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


83 


CALLE DEL MARQUES. 


Aunque oficialmente se conoce con este nombre, mu- 
cho tiempo se le llamó « Calle del Marqués » en memoria 

del gran 
bienhechor 
de Queré- 
taro, el Sr, 
Marqués 
de la Villa 
del Villar 
del 

que intro- 
dujo el a- 
gua pota- 
ble á esta 
ciudad. 
Aun se 
le da ese 
título vul- 
garmente, y todavía se vé en la casa donde vivió, 
la placa de mármol con letras de oro dándole tal 

La casa núm. 4, fabricada bajo la dirección del notable 
arquitecto D. Eduardo Tresguerras, donde vivió y murió el 
Gobernador D. Francisco de Paula Mesa, es notable, tanto 
por su ingeniosa escalera, como por las pinturas á la acuare- 
la que el mismo Tresguerras ejecutó en el interior, y cuyas 
pinturas ha cuidado de conservar la familia Mesa, dueña de 
esta casa hace más de medio siglou 

La núm. 5, reedificada desde sus cimientos por el Dr. D. 
Ponciano Herrera, bajo la dirección del Ingeniero D. Loren- 
zo Corona, es elegante por su estilo Renacimiento. 

La núm. 7, donde vivió el tiempo que permaneció en es- 
ta ciudad nuestro bienhechor D. Antonio Urrutia y Arana. 
Marqués de la Villa del Villar del Aguila, y en cuyo actual 
despacho (pieza de la esquina) el Sr. Marqués hizo una fuen- 




Templo de San Antonio en 1860. 


8 4 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


título á la calle, y en la acera de enfrente el nombre 
oficial (!) de «2* de San Antonio.» (1) 


te pública de las primeras, y la cual ya no existe. 

Después fue Casa de Diligencias, hasta 1882 que llegó el 
Ferro-Carril Central á esta ciudad. 

La num. 9, reedificada por otro benefactor, el Sr. D. 
José Pérez Arce, y en la cual vivió y murió, 

La núm. 12, en la cual vivió el General D. Tomás Mejía 
durante el memorable sitio. 


(1) «A pesar de que oficialmente se ha querido desbauti- 
zárlas, (las calles), ningún limeño hace caso de nombres nue- 
vos, y á fé que razón les sobra. De mí sé decir que jamás 
empleo la moderna nomenclatura: primero, porque el pasado 
merece algún respeto, y á nada conduce abolir los nombres 
que despiertan recuerdos históricos; y segundo, porque tales 
prescripciones son papel mojado y no alcanzarán sino con el 
transcurso de los siglos á hacer olvidar lo que entró en nues- 
tra memoria junto con la cartilla.» 

«Cuando Pizarro fundó á Lima, dividióse el area de la 
ciudad en lotes ó solares bastante espaciosos, para que cada 
casa tuviera su patio, huerta y jardín. Desde entonces, cási la 
mitad de las calles fueron conocidas por el nombre del ve- 
cino más notable.» 

Vide « Leyendas y Tradiciones Peruanas» Tom. II, Serie 3? 
pág. 318. Leyenda «¿a Faltriquera del Diablo ,» por Ricardo 
Palma. 

Hacemos nuestros tales conceptos en todas sus 
faces . — El Autor. 





LAS CALLES DE QUERETARO. 


»5 


CALLE 3* DE SAN ANTONIO. 


Dicho ya el origen de su título en las anterio- 
res páginas, pasemos á recorrer sus casas notables é 
históricas. 


Notable: la casa núm. *2, que sirvió de hospedaje al Pre- 
sidente I). Manuel de la Peña y teña, en 1848 que estuvieron 
en esta ciudad los Poderes, 

En esta casa y en la pieza primera, á mano izquierda, fir- 
mó dicho Sr. Peña los tratados de Guadalupe Hidalgo, con 
los Norte- Americanos el 30 de Mayo del mismo año, evacuan- 
do nuestra República las tropas y desapareciendo de nuestros 
edificios el pabellón de las estrellas. 

En esta casa estuvo hospedado el Gral. Escobedo recien 
ocupada la ciudad por sus tropas después del sitio; pero de- 
seando estar más cerca de los ilustres prisioneros, pasó á 
ocupar al poco tiempo la núm. 4, hasta que salió rumbo á 
México. 

En la casa núm. 13 que forma esquina con la «Calle del 
Cruzado,» propiedad de la familia Legorreta, vivió el Grah 
Miramón durante el sitio. 

Esta casa perteneció á otro de nuestros benefactores, el 
Conde de Sierragorda, el Excmo, Sr- D. José Escandón, y 
fué de sus descendientes los Sres. Samaniego, hasta 1890 que 
pasó á poder de la familia antes citada. 

La casa núm. 11, fué habitada por el Gobernador D, 
Francisco Villaseñor, y el día de su elección el autor presen- 
ció el vítor de las multitudes, á las que se les arrojó dinero des- 
de el balcón principal. Poco después salió el citado Señor y 
arengó al pueblo, dando las gracias y muy merecidas, pues 
el coche en que llegó de Guanajuato fué arrastrado por bra- 
zos humanos desde la Garita en medio de estrepitosas acla- 
maciones. 

La casa núm. 10, fué reedificada y en ella vivió el Mar- 
qués de Guadalupe, y por mucho tiempo existió sobre su por- 
tada un bien ejecutado escudo de cantera con la Sma. Virgen 
de Guadalupe, cuya imagen adquirió el Sr. D. Francisco 
Mesa y la colocó en el f rontis de su Hacienda de la Labor 
en donde hasta hoy permanece. 


86 


LAS CALLES DE QUERETARO. 

CALLE DE LOS LOCUTORIOS. 


Esta calle limita por el O. al hermoso convento 
de Santa Clara, hecho por D. Diego de Tapia, hijo 

del Conquistador 
D. Fernando, se- 
gún hemos referi- 
do en otro lugar. 

Se llama « Calle 
de los Locutorios , » 
porque en ella exis- 
tieron las entradas 
á los locutorios del 
convento por los 
cuales se hablaba 
á las monjas, rejas 
de por medio, las 
personas y parientes que ivan á visitarlas. 

Dichos locutorios estaban frente á la entrada del 
Hospital, casa núm. 12 de la misma calle. 

En 1900 se clausuraron las puertas de ellos. 

CALLE DE LA ZARABANDA. 


En el siglo XVIII estuvo muy en boga, según 
el escritor limeño Ricardo Palma, un baile titulado 
« la Zarabanda , » y quizá en esta calle existió alguna 

Notable en la «Calle de los Locutorios,» la dicha casa 
niim. 12, entrada al Hospital Real, la cual conserva aún sobre 
la puerta una inscripción relativa al edificio. 

La casa núm. 13 , en donde permaneció la Oficina de Co- 
rreos casi la primera mitad del siglo pasado. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


8 7 


hembra expedita para ello, y de aquí vendríale el 
título. 


CALLE DE LA FLOR ALTA. 


Esta calle lo mismo que la de la « Flor Baja , » 
se les dió tal título, sin duda para imitar á la madre 
España; pues en Madrid existen calles con igual 
nombre. 


CALLEJON DE AZPETTIA. 

En el siglo XVIII existió un lego Carmelo no 
profeso, que colgando los hábitos, casó é hizo fortu- 

Notable en la «Calle de la Flor Alta » la casa núm. 6, 
llamada vulgarmente « Casa de la Zacatecana ,» es notable tanto 
porque allí se escribió el Proceso de los ilustres campeones del 
segundo Imperio en 1867, como pósque allí fue embalsamado 
el cuerpo del valiente Gral. imperialista D. Miguel Miramón. 

Entre el pueblo corre de tiempo inmemorial la „ leyenda 
de que la Zacatecana, dueña de esta casa en el siglo XVII 
mandó matar á su marido y después mató al ejecutor del ase- 
sinato y ambos quedaron enterrados sigilosamente en las ca- 
ballerizas de la casa, quedando estos crímenes ocultos, Muer- 
ta la Zacatecana, y debido á la leyenda macabra, los inquilinos 
permanecían poco tiempo en ella, porque según la tradición 
popular, había muchos espantos. 

La Zacatecana tuvo al fin el pago merecido á sus críme- 
nes; pues poco tiempo después amaneció colgada del balcón, 
asesinada; más nadie supo quien fuera el autor de aquella 
venganza, quedando este desenlace en el misterio. 

Lo que sí es positivo, que la casa per se es bastante ló- 
brega y triste, y que en 1906, que el Sr. Lie. D. Francisco 
Veraza, su actual dueño, la renovó, encontró dos hosamentas 
de cadáveres humanos en dos distintos subterráneos. ¿Serían 
estos los asesinados por la Zacatecana de la leyenda popular? 


LAS CALLES" DE QUEREXAKO. 


na, al grada de poder levantar de nuevo todas las ca- 
sas vista al S. que fueron de su propiedad. 

Este se apellidaba Aspeytia y allí vivió y muoá 
sin sucesián,, y de él tomó su título la calle. 

CALLE DE LA LAGUNA. 


A fines del siglo XVI se le dió nueva dirección al 
río que délas aguas pluviales era á veces caudaloso, lo 
que se consiguió poniendo un fuerte contra bordo de 
tierra atravezado en la boca-calle del « Puente /» pues 
de entonces atrás su curso era como sigue: « Calle del 
Puente ,» «Mir aflores , » « Tesoro r » «Juan Caballero y 
Oslo ,» «Jardín Zene a t » (lado P. ), «Cinco Señores, » 

« Academia , » « Caltzontzi , » « Tarascos,'» «Diezmo nue- 
vo,'» ó «Espíritu Santo ,» «Santa Rosa, » etc., á dar 
vuelta por «el Arquillo » y salir cerca de los muros de 
ía «Hacienda de la Capilla» tomando sobre la derecha 
por el valle del Cerro de las Campanas, á tomar el 
vado actual más ó menos por la preza de lodo. 

Ep la hoy esquina del Teatro, había un filtradero : 
constante del río, que formaba casi toda la época de 1 
lluvias, una laguna allá en la parte baja en la calle 
que nos ocupa, y de aquí su título. 

Notable en el « Callejón de Aspeitya ;» la casa núm. lj que 
fue habitada mucho tiempo por D. Luis Mendoza, peluquero 
de profesión, y el cual era de los adictos á la Independencia, 
y de su casa fué de donde tomó el alcaide Pérez el caballo que 
lo condujo á San Miguel á dar la urgentísima noticia enviada 
por la Corregidora, sobre el descubrimiento de la conspira- 
ción. El nombre de este Sr. Mendoza, existe escrito con letras 
de oro en el Balón de Sesiones de la Legislatura del Estado. 
Siempre vivió solo y murió á una edad bastante avanzada y en 
la miseria en el hospital de esta ciudad. 

El antiguo Mesón de Aspeytia, sirvió de cuartel muchos 
años, hasta 1802, que éste se trasladó á la «Calle del Cebadal.» 



DSPITAL CIVIL [EX-CONVENTO DE SANTA ROSA.J PATIO PRINCIPAL. 






LAS CALLES DE QUERETARO. 


CALLE DEL CEBADAL 


La área de terreno que ocupa hoy el Cuartel 
del Estado, fué en el siglo XVIII, una basta semen- 
tera, de cebada generalmente, que quedaba enton- 
ces á campo libre y la cual dio nombre á la acera del 
frente en aquella época ya ' fabricada y habitada, y 
que hoy ya forma calle con el muro del Cuartel. 


Notable: La Casa de carros del Municipio que á prin- 
cipios del siglo pasado fué arreglada para Casa de Abas- 
tos, reuniendo allí las doce casas de matanza que antes exis- 
tían diceminadas por la ciudad y cuyo centro de matanzas 
permaneció en esta casa hasta 1884, que pasóá su nuevo edi- 
ficio en la rivera del río, en donde hasta hoy está. 

A unos veinte metros del «Hotel Colón,» hacia el F., y 



Fucilamiento del valiente General imperialista 
Ramón Méndez. - 1867. 

con el rostro hácia la pared, de espalda á los tiradores, caía 
atravesado por las balas republicanas el valiente General D. 
Ramón Méndez el Domingo 19 de Mayo de 1867. 



90 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


CALLE DE LOS INFANTES. 


Hay dos opiniones acerca del origen del título de 
esta calle; unos opinan, y yo con ellos, que le vino el 
nombre por desembocar en los colegios de San Igna- 
cio y de San Francisco Javier, quedando precisamen- 
te el departamento de los pequeños ó infantes frente 
por frente de la boca-calle. 

Otros opinan que en esta calle existió el colegio 
de infantes educandos, en tiempos del Br. D. Juan 
Caballero y Osio, que por primera vez se tramitaba 
lo relativo á la erección del Obispado; y en espera del 
buen resultado, preparábanse ya los infantes que 
servirían en la nueva Catedral, enseñados por los 
indios cantores de la Congregación. 

La casa n? 18, llamada del Mirador es histórica porque 
allí habitó algunos días el Emperador durante el sitio. 

Allí mismo cuando fue fusilado Méndez, estaba Ramírez 
Avellano escondido, y escuchó perfectamente las descargas y 
pocos días después, salió disfrazado de arriero y escapó así 
de las iras liberales. 

En esa misma casa y por deferencia de su dueño actual 
I). Emilio Valdelamar, estuvo el Cuartel, digámosle así, 
de la entusiasta juventud, en lá época del ejército de la 2 j 
reserva, fundado en todos los Estados por el entonces Minis- 
tro de la Guerra Gral. Bernardo Reyes, y en esta ciudad hizo 
bastantes prosélitos - en todas las clases sociales. 


Notable: en la Calle de los Infantes la casa n? 14, en la cual 
nació nuestro coterráneo el limo. Sr. Dr. I). José M. Cobaru- 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


91 


CALLE DE CAPUCHINAS. 


Le vino su título del templo y convento fundados 
por elBr. D. José Torres Vergara como albacea del Br. 
D. Juan Caballero y Osio en 1 72 1 y cuyo albacea expen- 
só de su propio peculio más de $300,000 00 para com- 



Templo de Capuchinas. - 1890. 


pletar la fundación como la deseara D. Juan Caballero. 


Notable: el mismo templo, reformado lujosamente por el 
Sr. Pbro. I). Juan B. Bustos, su actual Capellán, estrenóse el 
día 11 de Febrero de 1904. Lo bendijo el limo, y Rmo. Sr. 
Obispo Dr. D. Rafael S. Camacho, tercer Obispo de la Dio- 


92 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


CALLE DE LEPE. 


El Br. D. Francisco de Lepe levantó desde sus 
cimientos las casas que forman las aceras vista al P. 
de la « Calle del Salvador » (hoy « Calle Nueva »), y la 
« Primera de Lepe » vista al N. Aun se ve sobre 
las puertas un escudo de cantera con el nombre del 
santo bajo cuya protección se puso á cada casa. Es- 


cesis. Cantó la Misa el Vicerector del Seminario, Pbro: D. 
Daniel Frías, y ocupó la Cátedra sagrada, el M. I. Sr. Ar- 
cediano D. Florencio Rosas. 

La Casa n? 17 en la cual el 15 de de Mayo de 1867, el 
Dr. Vicente Licea traicionando la hidalguía, no solo del cora- 
zón generoso, casr generalmente hablando, sino aun de la no- 
ble profeción que practicaba, humanitaria por excelencia, en- 
tregó en manos del enemigo al General Miramón, que en de- 
manda de sus auxilios periciales, había ocurrido á el para que 
les acase la bala que al atravesar por la plaza del Recreo, le 
había depositado el arma enemiga en un carrillo. 

La casa n? 10, (hoy Horfanatorio fundado por el Sr. Ca- 
nónigo D. Francisco Figueroa) en la cual pasaron los últimos 
días el Emperador Maximiliano y sus valientes compañeros de 
infortunio, y de la cual salieron al patíbulo el 19 de Junio de 
1867. 

En esta misma casa se organizó un hospicio de pobres 
en 1892, por la junta de socorros, presidida por el limo, y 
Rmo. Sr. Obispo Dr. D. Rafael S. Camacho, y la cual dio 
opimos resultados por el alivio que en ella encontró un sin- 
número de gente menesterosa, abatida por la pérdida de las 
cosechas y miseria general que ésto ocasionó. 

Dignos son de mencionarse los abnegados Licenciados 
D. Juan García y D. Juan Rodríguez, quienes sucumbieron 
contagiados, por atender con bastante celo á los pobres apes- 
tados de este asilo. De estos héroes de la caridad siempre 
permanecerá su memorio en los corazones de quienes los 
tratamos y presenciamos su abnegación y desvelo por el des- 
valido. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


93 


to fué á fines del siglo XVIII y de aquí le vino el tí- 
tulo á esta calle y la siguiente. 

C A LLE DE ALTA MIRA. 


Su posición topográfica le dio el título; pues es la 
parte más alta de la ciudad y, desde ella se domina 
toda la población. 



Notable: la casa niirn. 3, en la cual nació, y aun le perte- 
nece, el M. I. Sr. Ar- 
cediano I). Florencio 
Rosas, euyos méritos 
relevantes harán que 
su memoria nunca des 
aparezca de los que- 
rétanos. Fundador 
de la Escuela de Ar- 
tes, Taller de niñas 
pobres, Liceo Católi- 
co, Colegio Guadalu- 
pano de niñas, Escue- 
la de Canto Gregoria- 
no, Casa de vacacio- 
nes del Seminario, 
etc., etc. cuyos plan- 
teles lian dado mucho 
fruto. Tercer Rector 
del Seminario Conci- 
liar, en cuya época 
produjo bastante nu- 
mero de sacerdotes: 
(1) y cuya prudencia 
y rectitud, han hecho 
ser el consultor gene- 
ral de la sociedad, la 
mayor parte de su vida ya casi en el ocaso, y cuya relación 
de méritos publicaremos á su tiempo. 


M. I. Sr. Arcediano D. Florencio Rosas, 
Sacerdote meritísimo. 

1906 - 


(i) Vide “leyendas y Tradiciones Queretanas. 



94 


LAS CALLES DE QU ERE TARO. 


CALLE DEL SOL DIVINO. 



^Aunque no del todo conforme con esta opíníón r 
k asiento aquí por carecer de otra. Se cree que fe 
vino el título á esta calle por la Parroquia del Sagra- 
rio; casa del Sol 
Divino: Jesucris- 
to ; pues que antes 
se le titulaba vul- 
garmente «calle 
de la Compañía» 
desde la erección 
de este templo, 
que en su origen 
perteneció á la 
Compañía de Je- 
sús, aunque otros „ , _ 

. 1 r Parroquia de Santiago y ex-cor.ver.to 

decíanle también de Jesuítas. t866. 


Notable: El templo parroquial y colegio contiguo, funda- 
dos por D- Diego de Barrientes y su esposa en 1625, á favor 
de la Compañía de J esús. 

El Br. D. Juan Caballero y Osío amplío y restauro la 
iglesia y convento en 1670, la Compañía dio termino á la obra 
en su mayor extensión en 1775, abriéndose las aulas en 1778', 
perteneciendo ya al clero secular, pues en esa época ya habían 
sido expatríados dichos jesuítas. 

Fueron abiertos los cursos por su primer Rector el Br. D. 
José Antonio de la Vía bajo el título de Reales Colegios de 
San Ignacio y de San Javier. 

En los ochenta anos que fueron regenteados estos cole- 
gios por el Clero, dieron verdaderos hombres de mérito y no- 
tables lumbreras que la índole de esta obra no permite enume- 
rar. 

En la época de la Reforma pasó á poder del Gobierno, y 
hasta hoy conserva el título de «Colegio Civil» ó del Estado. 



EL DR. D. DIEGO BARRIENTOS Y RIVERA. 















LAS CALLES DE QUERETARO. 


95 


acalle primera de San Javier?* pues la que sigue: de 
la « Merced vieja* hácia el río, aun en la placa se lee 
aquel nombre, por los colegios de San Ignacio y San 
Javier que quedábanle cercanos. 


ROSA. 


Le viene el ti- 
tulo del templo y 
convento de Bea- 
tas Rosas, fundado 
en 1670 por las tres 
hijas de J uan Alon- 
so, que hicieron su 
primer convento 
de adobe. El Bn 
D. Juan Caballero 
y Osio amplió y 
reedificó el templo 
y convento en 1699 y por último en 1752 el Capi- 


No desconocemos que en esta segunda época ha te- 
nido también como Rectores, personas de talento como el 
Pbro. Lie. Nicolás Campa, el Lie. I). Próspero Cristóbal Ve- 
ga, notable jurisconsulto, y otros que mis coetáneos, para 
quienes escribo, han conocido perfectamente; y á fuer de es- 
critor imparcial hago constar que han salido también, jóve- 
nes bastante aprovechados y jurisconsultos verdaderamente 
notables. 

El Grral. D. Rafael 01 vera siendo Gobernador del Es- 
tado en 1884, reedificó el frente del Edificio tal cual hoy 
se vé. 

Los progresos adquiridos en estos últimos años, se deben 
al actual Gobernador Ing 9 1). Francisco G» de Cosío, y al Rec- 
tor, de igual clase, D. Adolfo de la Isla. 


CALLE DE SANTA 



Templo de Santa Rosa. 1860. 


g6 


LAS CALLES DE QUERETAKO, 



pitán D. José Velázquez y Lorea fabricó á sus ex- 
pensas el elegante edificio que ha llegado hasta no- 
sotros. 


Notable: El ex-convento, hoy «Hospital Civil», por su 
arquitectura, cuya obra corrió á cargo del arquitecto celayen- 
se D. Francisco Eduardo 
de Tresguerras. 

El Hospital cambió- 
se á este edificio en 1863, 
porque el antiguo Hospi- 
tal Real estaba muy al 
centro de la ciudad. 

Han sido benefacto- 
res de este Hospital los 
Sres. Francisco Fagoaga, 

!>• José Pérez Arce y 
últimamente la Sra- Vda- 
de Linares- 

En estos últimos anos 
ha sido dotado de apara- 
tos y lo necesario para 
operar; así como mejora- 
do notablemente su parte 
higiénica- La Junta ac- 
tual, ayudada por el Sr- 
Gobernador han colocado 
este Establecimiento á 

Una altura digna de SU CO- Interior del Templo de Santa Rosa. 1890. 

metido. 



3|jaL CIVIL, [EX-CONVENTO DE SANTA ROSA.] SALON LINARES- 1906. 




LAS CALLES DE QUERETARO. 


97 


MERCADO DE SAN ANTONIO. 


Lleva este título porque ocupa el area de la huer- 
ta de aquel convento, comprada al mismo convento 



Mercado de San Antonio. 1908. 

por el Sr. D. Francisco de Paula Mesa de su propio 
peculio el año de 1848, siendo Gobernador del Esta- 
do. El mismo hizo la fachada posterior de la fuente 
y todo lo regaló á la ciudad. 

Por muchos años estuvo rodeado de tendajones 
de tejamanil con vendimias, dando un aspecto bastan- 




98 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


te triste y desmantelado, hasta á fines del siglo pasa- 
do en que el Sr. Cosío dispuso se hiciera el actual 
Mercado, que da otro aspecto distinto del que conoci- 
mos en nuestra niñez. 


CALLEJON DE SANTA CLARA. 


Fué abierto en 1872 y 
á raíz de aquel hecho se le 
llamó vulgarmente «Del Ex- 
comulgado, » sin duda por la 
profanación que al verificar- 
lo se hizo, del convento de 
Santa Clara, cuyas huellas 
hasta hoy se ven en las ca- 
sas de vecindad; pues las 
capillas de las monjas están 
en su parte de ornamenta- 
ción, tal y como existían en 
aquellos tiempos de clausu- 
ra, porque no han hecho 
más que hacinarse allí los 
vivientes sin cambiar en lo 
absoluto su fábrica. 



Calle 1 a de Sta. Clara. 1893. 


CALLE DEL MUGROSO. 


Contra la costumbre de titular á la calle lateral 
de los templos: «Estampa, »á ésta que debiera ser 
«Estampa de San Antoñito, » se le puso « Calle 
del Milagroso,» sin duda por que como es bien 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


99 


bien sabido, San Antonio es Santo muy milagro- 
so. 

La calle de San Antoñito que forma ángulo con 
ésta, lleva tal título por la capillita que los indios de 
ese barrio fabricaron á mediados del siglo XVII y 
que aun conserva su culto primitivo á San Antonio, 
cuya imagen allí se venera. 

Cada ocho días tienen Misa y anualmente se le 
hace su función solemne, para cuyo objeto tienen los 
indios sus mayordomías y hermandades. 


CALLE DEL RELOX. 



Le vino tal título 
por el relox del tem- 
plo inmediato de San- 
ta Rosa, que dicho 
sea de paso, en su 
tiempo fué bastante 
bueno teniendo el pri- 
mer lugar en los de 
la ciudad, con sus tres 
carátulas y excelente 
maquinaria. En la 
época del sitio fué 
descompuesto por la 
soldadesca, y aunque 
después volvió á dar 
las horas, fué muy 
irregular y sólo las se- 
ñalaba en una cará- 

Templo de Santa Rosa y Hospital Civil, tula. 

1884 - Asi permaneció 

hasta 1877 en que dejó de andar hasta hoy. 


IOO 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


CALLE DE CASADOS. 


El Pbro. D. José M. Casaus fué quien hizo la 
mayor parte de las casas de dicha calle, dándole for- 
ma de calle á los solares espaciosos de por allí, y de 
aquí su título que el vulgo vició la palabra Casaus en 
Casados , y venció por fin la costumbre, reconocién- 
dosele oficialmente como tal. 


CALLE DE SAL SI PUEDES. 



Los que como el que esto escribe, conocieron es- 
ta calle allá por los años de 1867 á 1870 del siglo pa- 
sado, no tienen ni porqué investigar la razón de tal 

título; pues ha- 
bía unos peñas- 
cos que la ha- 
cían intrancita- 
ble, especial- 
mente de noche 
y escasa de a- 
lumbrado peor 
estaría. Y como 
ésta, eran las * 
calles siguien- 
tes hácia arriba 
y aún tenemos 
pruebas irrefu- 
tables de ello en alguna que otra calle de por este 
barrio, que patentiza nuestro acertó. 


Palacio Municipal. 1900. 
Antigua Casa de los Corregidores. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


IOI 


CALLE DE MIRA AL RIO. 


Por este solo hecho deberíamos conservar tales 
átalos; pues se vé la sencillez de nuestros antepasa- 
dos aun en ésto. 

Es sencillísima la solución del problema, pues 
desde luego se nota que tal título le vino por .estar 
m la rivera del río. 


CALLE DE BUENA VISTA. 



Pbro. J. Guadalupe Velázquez 
Fundador y Director 
de la Escuela Gregoriana. 1892 


Efectivamente, debi- 
do á su altura, (pues está 
en la parte más alta de la 
ciudad), presenta un pano- 
rama por demás hermoso 
3/ encantador, dirigiendo 
la vista hácia el valle, 
muy especialmente en la 
hora crepuscular. 


Notable: la casa núm- 3, 
por haberse criado en ella, (y 
aun le pertenece) el notable 
poeta, compositor y maestro 
de Música Sagrada, Pbro- D. 
J. Guadalupe Velázquez, fun- 
dador de la Escuela Gregoria- 
na, y actualmente profesor del 
Conservatorio Nacional. 


102 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


CALLE DE ZAMORA. 


Quizá el Cura Zamora, religioso franciscano, 
fundador de la devoción á Ntra. Señora del Pueblito, 
sería quien mandó fabricar las casas de la acera vísta al 
Oriente, y de aquí el título; pues no sabemos otra causa. 

Muchos años y aun hoy en. parte se le conoció por 
«calle del Cordón,» porque tales casas eran de dicha 
Cofradía. Hoy pertenecen á la Junta de Caridad, ad- 
ministradora de los bienes de la Señora Vergara. 

PLAZUELA DE LA CRUZ. 


Tomó su título por el convento y templo de íos 


Notable: El tem- 
plo y convento de 
la Santa Cruz, que 
fue levantado por 
los Religiosos Fran- 
ciscanos á raíz de la 
Conquista con el tí- 
tulo de San Buena- 
ventura y sirvió 
de enfermería y hos- 
picio hasta que Ies 
fue cedido á los RR- 
PP- de Propaganda 
Fide. 

Este fue el pri- 
mer templo que hubo en esta ciudad y en el lugar donde hoy 
está el pulpito, se dijo la primera Misa^ por el R- P- Fr- 
Francisco Renjel, según unos, ó por el Clérigo D* Juan Bau- 
tista, según otros, el 26 de Julio de 1531* 



Tempícr y Cementerio de la Cruz, 1850. 


LAS CALLES BE QUE RETAR (L 


103 


PP. de Propaganda Fide, fundado como tal en 1683 


La capilla de la Asunción y el Camarín fueron levantados 
por la piedad del Br- I). Juan Caballero y Osio. 

En este lugar fue el sangriento combate entre españoles y 

chichimecas á bra- 
zo partido, guiados 
aquellos por los 
Caciques D- Nico- 
lás de S. Luis Mon- 
tan ez y D.5Fernan- 
do de Tapia, y éstos 
por el Cacique lla- 
mado después D. 
Juan Criado, y de 
cuyo combate na- 
ció para este pue- 
blo la luz del cris- 
tianismo el 25 de 
Julio de 1531, apa- 
reciéndose en lo 
más recio del com- 
bate, según la tra- 
dición constante, el 
Apóstol Santiago 
en brioso corcel y 
Exterior del Templo de la Cruz. 1907. una Cruz luminosa, 

visto lo cual por el 

qército chichimeca se rindieron pidiendo las aguas del bau- 




Fuente de la Plazuela de la Cruz. 
Tipos de aguadores. 1885. 


LAS CALLES DE QUERETAKO, 


104 


por los RR. PP. Fr. Antonio Linaz y Fr. Antonio 


tismo. En conmemoración de aquel hecho, los indios pidie- 
ron se les hiciera una cruz semejante á la que habían visto en 
el cielo; y de aquí el lábaro que hasta hoy se venera en dicho 
templo. (1). 

En la huerta del convento existe un gran estanque en el 

que se levanta una 
estatua del Mar- 
qués de la Villa del 
Villar del Aguila, 
por haber hecho do- 
nación del agua á 
dicho convento, y 
por cuyo motivo se 
hizo la hermosa ar- 
quería. 

Es tan históri- 
co este convento, 
que necesitaría es- 
cribir un tomo vo- 
luminoso para lle- 
nar el objeto. Aquí 
habitó Maximilia- 
no la mayor parte 
del sitio; de aquí 
salió á pie rumbo la 
cerro de las Campa- 
ñas, donde capituló 
al ser entregada la 
plaza por Miguel López la madrugada del 15 de Mayo de 1867. 
Aquí fue su primera prisión. 

Por la barda N- de la huerta, hicieron una horadación, 
penetrando, guiados por López, los republicanos al convento- 
Aquí fue la capitulación de Loaces, siendo visitado por 
Iturbide en 1821- 

En 1855 Montes Velázquez depuso del poder á Verdusco 
situado con sus tropas en este convento- (2) 


(1) Vide “Leyendas y Tradiciones Queretanas.” 

(2) Al entraren prensa este pliego, sabemos que ha sido decretada en Roma 
la entrega de todos los conventos y pertenencias de Propaganda Fíde de la Repú- 
blica, ala Provinpia de San Pedro y San Pablo de Michoacán, quedando por con-j 
siguiente todo su cersonal Sujeto al Provincial de dicha Provincia. -Dicho decrete 
fué expedido en Junio de este año de 1908. 



Monumento al Marqués en el estanque 
del Convento de la Cruz.. 







. 


. rfo fcr 


El primer día de combate recuperan los imperialistas la huerta del convento de la Cruz, 
perdiendo al valiente coronel Juan de Dios Rodríguez. 

Marzo 14 de 1867. Cuadro original de José F. Frías. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 



El Camposanto, pertinente al convento antes de las lla- 
madas Leyes de Reforma, fue levantado en 1847, por el R. 
P. Guardián Fr. Mariano Aguilera con sus manos, quien lo 
hizo para beneficio del publico, y desde las citadas Leyes, 
pertenece al Gobierno con el título de Panteón niim. 1. 

En este Panteón se ve la tumba donde reposan los restos 
de la Corregidora Dña. Josefa Ortiz de Domínguez, desde el 
23 de Febrero de 1894 que fueron traídos de la Capital- 

En el claustro grande estuvo en el sitio el hospital de 
sangre, y hoy sirve de cuartel á las tropas federales- 

En la esquina que hace ángulo con la « Calle Sola ,2 vivió 
durante el sitio Miguel López el traidor, cuya entrada es el* 
num- 5 que cae á la plazuela. 

El 15 de Septiembre de 1905 y al pié de la caja reparti- 
dora, se dieron por terminadas solemnemente las nuevas obras 


de la Cruz, t Lugar por donde 
n los republicanos. 


de la explotación de la agua potable, con las que aumentó 40 
litros por segundo. Asistió el C. Gobernador Ing. 1). Fran- 
cisco González de Cosío y el I. Ayuntamiento- 




El Mercado «Josefa Ortiz de Domínguez 3 fue inaugura- 
do en esta plazuela en el año de 1902. 


Interior de la celda que sirvió de prisión á Maximiliano, 
en el Convenio de la Cruz. - 1 888 . 


ro6 LAS CALLES DE QUERETARO. 


olor de santidad, y posteriormente declarado Venera- 
ble. 


La calzada que rompe de la esquina chata y termina á h 
entrada del templo, fue hecha por orden del Sr. D. Trinidaf 
Rivera, siendo Prefecto del Centro- 

En 1730, según «La Gaceta de México» núm- 30, aun es 
taba el templo separado de la ciudad por una corta distancia 
El escritor Zelaá, hablando de la posición topográñca de j 
templo, dice: que entre la población y. el convento había ur 
montecillo, en el cual se daban casos de robo. 

Creemos que hasta fines del siglo XVIII quedó entera 
mente unido dicho convento con el resto de la ciudad. 




LAS CALLES DE QUERETARO, 107 


ALAMEDA HIDALGO. 


Aunque algunos escritores opinan que D. Pedro 
Acevedo en 1 790 regaló esta área de terreno al Ayun- 
tamiento para embellecimiento de la ciudad, la opi- 
nión más seguida es que D. Ramón Samaniego, due- 
ño entonces, y sus descendientes ahora, de la Ha- 
cienda de Carretas, á la cual pertenecía el terreno en 
cuestión, fué quien hizo este obsequio. 

El escritor Zelaá refiere en sus «Glorias de 
Querétaro» que en 1803 se comenzó á plantar. 

Según otro escritor, los Regidores D. Juan Fer- 
nando Domínguez y D. Juan García Rebollo hicie- 

La «Carrera de Tauromaquia»), lioy parte de la «Calza- 


Monumento á Hidalgo en la Alameda de su nombre. 


da Juárez», le vino el título, porque en la esquina que hace án- 
gulo con la calle de « Buena Esperanza» (antes «Calle de las Ma- 
chuchas»), existió en donde hoy está el Molino de Harinas 




io8 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


ron este primer plantío consistente en 1341 árboles, 
la mayor parte fresnos, sauces y zapotes blancos. 
En 1907 contó el autor 4, 688 árboles, como sigue: 



«El Fénix,» que dicho sea de paso, su dueño el emprende- 
dor é infatigable Lie. Lozada fue el primero que tomó fuerza 
motriz de la «Compañía Hidro-Eléctrica Queretana,» existió 
una plaza de toros, la primera permanente en su género, 
pues aunque fué de madera y adobe, no era provisional como 
la que improvisaban en la «Plaza del Recreo.» 

Por esta calzada entraban los toros para la plaza, y de 
aquí su antiguo título. 

En esta calzada existió hasta á mediados del siglo pa- 
sado á quince metros de la fuente, incrustado en el muro, 
hacia el O. el tablado donde ahorcaban á los sentenciados á 
la última pena, (l) 

En la antigua 
calle de «Varias 
Mudanzas» que 
hoy forma la otra 
parte de la «Cal- 
zada Juárez,» solo 
hay de notable 
el Molino cita- 
do, y aunque este 
molino sufrió un 
incendio el 17 de 
Febrero de 1908; 
su dueño lejos de 
amilanarse, y fia- 
do en la Providen- 
cia, la emprendió 
con más brío y el 
4 de Julio del mis- 
mo año; reanudó 
sus tareas hacién- 
dolo de nuevo y 
ampliado el edifi- 
cio. 

La «Calzada 
Colón» tiene de 

notable las casas Monumento á Colón. Alameda Hidalgo. 


(i) Vide “Leyendas y Tradiciones Queretanas.“ 



LAS CALLES DE QUE RETAR O. 


109 



1,472 fresnos, 2,031 troenos, 21 álamos, 29 moreras, 
365 sauces, 395 aguacates, 237 cedros, 9 mezquites, 
22 chirimoyos, 59 nogales, 7 perales, 38 sabinos y 3 
zapotes blancos. 

En la época del gobierno del Sr. Cosío ha sido 
mejorada radicalmente y en todos sentidos; pues se 
han plantado y 
arreglado las nue- 
vas calzadas que 
la circundan; con 
excepción de unos 
cuantos fresnos 
antiguos, todo el 
plantío es nuevo; 
la fuente, el kios- 
co y los monu- 
mentos á Hidal- 
go Colón V Tuá- Liceo Católico. 1908. Este edif icio fué total- 
33 ’ , ,, j r mente decoradoy embellecido por el 

fez a él se deben, Sr. Pbro. D. Vicente Acosta, 


de campo, llamada una «Quinta Castillo, > por haberla edifi- 
cado dicho Señor en 1888, así como la contigua perteneciente 
á la casa de comercio «La Ciudad de México. > 

El jardín, propiedad del alamedero, es también una quin- 
ta hermosa para veranear. 

De la plaza de toros que comenzó una Compañía quere- 
tana y hoy está terminando el Sr. D. Antonio Loyola, su ac- 
tual dueño, me ocuparé al hablar de la antigua existente en 
la «Calle de San Fernando.» 

El Cuartel del Estado fundado en 1802 y reedificado en 
1896 á iniciativa del Sr. Cosío, quedó muy adecuado al ob- 
jeto. 

En el exterior de sus muros, tuvo verificativo el escar- 
miento que hizo el Gobierno en los ocho cabecillas del pronun- 
ciamiento de Tlacote, siendo fusilados solemnemente el 5 de 
Julio de 1884. 

Frente á la Casa del Mirador , se ve una elegante y lujosa 
alcantarilla estilo morisco, hecha á expensas del Sr. D. Emilio 
Valdelamar dueño de la citada casa y bajo la dirección del In- 
geniero D. Lorenzo Corona en 1906. 


I IO 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


y hasta su plano ha sido modificado. 

En la fuente del centro, existió, á mediados del 
siglo pasado, una estatua de bronce del Sr. Marqués, 
y el 1 6 de Septiembre de 1897, fué descubierta por 
el Sr. Cosío la estatua del Caudillo de la Indepen- 
dencia. 

La « Calzada Juárez » (ladoN. de la Alameda) fué 
formada commotivo del centenario del nacimiento de 
Juárez y cuya estatua fué descubierta el 21 de Mar- 
zo de 1906. 

La « Calzada Colón » 
se formó poco a poco des- 
de la llegada del primer 
ferro-carril en 1882, ter- 
minándose en 1894, con 
motivo del cuarto cente- 
nario del descubrimiento 
de las Américas por el 
ilustre genovés, cuya es- 
tatua se descubrió el 16 
de Septiembre del propio 
año, sirviéndole de base 
la columna que antes 
sostuvo la del Sr. Mar- 
qués en la « Plaza de Ar- 
mas. » 

Fr. Miguel F. Zavala, restaurador Este parque IUe el 

del Templo de San Agustín. - 1903. paseo favorito de Maxi- 
miliano durante su permanencia en esta ciudad. 

Dos veces se ha visto este parque muy concu- 
rrido y engalanado; la una cuando pocos días antes 
de cerrarse el sitio hizo Maximiliano su gran parada 
militar en el pequeño valle que existe entre el Cima- 
tario y la Alameda. El autor conserva de aquel so- 
lemne acto muy gratos recuerdos. 

La otra, el 8 de Septiembre de 1907, en que la 
Colonia Española residente en esta ciudad, celebró 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


I I I 


con inusitado esplendor las fiestas de Covadonga. 

En la época del sitio fué teatro de proezas de 
valor de parte de los conservadores, muy principal- 
mente en la salida de los valientes Grales. Miramón 
Méndez, Mejía y Ramírez de Arellano hasta la mitad 
del cerro, rompiendo la línea enemiga, el 24 de Marzo. 



Patio y celda de Maximiliano. Convento de la Cruz. 


Al terminar el sitio, sólo veiase un gran solar cu- 
bierto de gruesas estacas, porque todo había conclui- 
do; pues el follaje se empleó como forraje y el tron- 
co en combustible. 


CALLE DE LOS C1PRECES. 


Según un plano de la ciudad levantado en 1 796 

Largo sería detallar las proezas de valor que los impe- 
rialistas hicieron en esta calle durante el sitio, y sólo recorda- 
remos el arrojo que el Teniente Coronel Juan de Dios Rodrí- 


TI2 


LAS" CALLES DE QTTERETARCL 



por D. Manuel Estrella y Fernández, está calle se 
titulaba « Carrera del Acueducto '» t porque el acueducto 

termina y ocupa 
toda esta calle 
que es el costado 
S. del convento 
de la Cruz. 

A principios 
del siglo XIX se 
le empezó á lla- 
mar vulgarmente 
« Calle de los Ci- 
preces ,» porque 
en la huerta exis- 
tían por todo el 
lienzo de esta 
calle, matas de 
elevados cipre- 
ces, los cuales 

Interior del Panteón de ia Cruz. terminaron en el 

memorable sitio. Hoy ya lleva oficialmente este titulo. 


CALLE DE LA PALMA ANCHA. 


Por una de tantas aberraciones en el lenguaje 
popular se le nombra, y aún oficialmente, « Calle cíela 

guez manifestó al querer recuperar las posiciones tomadas 
por el enemigo, cayendo atravesado por una bala republicana 
el 14 de Marzo, primer día de lucha. 


Cuenta la tradición que mucho tiempo vivió en la hoque" 
dad de la palma una viejecita que, según unos, vivía de ia ca- 
ridad pública, y según otros, vendía fruta. 

Esta tradición la oímos de persona que nos refirió que el 
autor de sus días conoció á la viejecita allí en dicho tronco. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 



Palma ancha ;» pero su nombre es ancha de la palma , 
para distinguirla de la que forma ángulo y que es más 
angosta que la que nos ocupa; y de aquí que á una se 
le agrega el adjetivo ancha y á la otra, angosta . 

El origen de tal título que se dió á ambas calles, 
fué una palma que existió mucho tiempo y hasta me- 
diados del siglo pasado, en la esquina que forma el 
ángulo de ambas calles. 

CALLE DE CARMELITAS. 


Tomó su nombre del templo y beaterio levanta- 
do en esa manzana á devoción y expensas del Sr. D. 


Portada del Cuartel de la Cruz. 1906. 

Francisco Medina y Dña. Isabel González su espo- 

Notable: La casa (antigua portería del convento), por 
existir allí el «Taller de Niñas Pobres,» fundado en 1887 por el 
M. I. Sr. Arcediano D. Florencio Rosas, y en el cual multitud 
de huérfanas y niñas de la última clase social, han encontrado 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


I 14 


sa, en 1740, mediante la intervención y dirección del 
Br. D. Diego Colchado. 

La iglesia actual se estrenó el 20 de Julio de 
1802. Anteriormente se llamó «Calle de Santa Teresa» 


CALLE DE LA ENSEÑANZA. 


Le vino su título porque por esa calle se entraba 
á una pertenencia del convento de las Carmelitas, 
en la cual y según 
lo dispuesto por el 
limo. Sr. Arzobis- 
po de México D. 

Francisco Anto- 
nio Lorenzana, en 
los conventos de 
Beatas Carmeli- 
tas, se debía dar 
enseñanza religio- 
sa y gratuita á ni- 
ñas pobres. El tan 
grande bien que 
de ello veníale á la 
niñez, terminó con 
las llamadas Le 
yes de Reforiqa. 

no sólo educación cristiana, sino la manera de ser útil á sí 
mismas y á la sociedad con su trabajo personal, y debido á 
ello, han escapado de un seguro fracaso. 

La casa núm. 3, en donde el mismo Sr. Arcediano tiene' 
el «Colegio Guadalupano» de niñas, fundado por él mismo y 
regenteado por la finada R. M. María Salvadora de los San- 
tos. Hoy está bajo la dirección de la Srita. Concepción Bus- 
tos, en el cual reciben educación esmeradamente religiosa, ni- 
ñas y señoritas que mañana formarán hogares verdaderamen- 
te modelos. 

* 



Plaza de Armas y monumento al Sr. Marqués. 
1850. 



EL CAPITAN D. JOSE DE VELAZQUEZ Y LOREA, 
fundador del templo deSanta Rosa. 1752. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


”5 


CALLE DE VELAZQUEZ. 


Le vino su título porque en la casa núm. 8 vivió 
el Capitán de la Acordada D. Miguel Velázquez, quién 
al morir heredó á su hijo José de Velázquez y Lorea, 
á los diez y seis años el empleo* por decreto del Rey 
Felipe V, de fecha 28 de Noviembre de 1722. 

CALLE DE LOS OBRAJES. 



En los siglos XVII 3/ XVIII en esta calle existie- 
ron los principales obrajes del Reino, en los cuales se 
confeccionaba el vestuario del ejército de toda la 
Nueva España. 

En 1796 ha- 
bía en estos o- 
brajes muy cer- 
ca de 3500 obra- 
jeros. 

Como los es- 
pañoles trata- 
ban á esta pobre 
gente como si 
fuesen esclavos, 
y mucha de > ella 
estaba allí por 
castigo y sin jor- 
nal, el Corregi- 
dor D. Miguel 


Domínguez co- 
rrigió estos abu- 
sos, lo cual le ocasionó muchos 


Palacio Municipal, Portal Samaniego y 
monumento del Sr. Marqués. 1870. 


disgustos. 


Notable: la citada casa núm. 8 que fue Jovenado de la 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


I IÓ 


CALLE PE LA MERCED VIEJA. 


Le vino su título del templo y convento de mer- 
cedarios que allí existió fundado por el R. P. Fr. 
Francisco Niz en 1736, en cuyo lugar permaneció 
hasta la extinción de las órdenes religiosas por las 
tantas veces citadas Leyes de Reforma. 

Hoy en la área que ocupó el convento y sus per- 




Querefaro 


Pago ( U’a.n/ti&.fp lM-ívILi Ar*c>, 

etfteal Tiibutq,cle e/te año Je wg) 

jJ iliaca. 

* • 

Boleta de Pago de¡ Real Tributo. 1787. 


Compañía de Jesús. En 1767 que fueron expatriados los Je- 
suítas, por decreto de Carlos III, dado en el Pardo en 27 de 
Febrero. Era Rector de este colegio el sabio Padre I). José 
Abadiano, y á la hora de hacerse efectivo el decreto de ex- 
pulsión en estabilidad, estaba en esta casa en la visita el P. 
General de la Compañía D. Salvador Gándara. 


En esta «Calle de ta Merced Vieja» vivió un espía de los re- 
publicanos durante el sitio, y el cual tenía conferencias diarias 
con ellos, poniéndolos al corriente de cuanto pasaba dentro de 
la población en relación con el ejército imperialista. 


LAS CALLES DE QUERETARO, 


117 


tenencias, existe un establecimiento de floricultura de 
propiedad particular. 1 

CALLE DEL RESCATE. 


Se llama así, por ser continuación de la «Calle de 
la Alened ' » cuya orden era el rescate de cautivos. 

CALLE DE CORNELIO. 


No sabemos el origen de tal nombre; pero dada 


Notable: El templo 
de la Merced cuya pa- 
tente de fundación ad- 
quirió Fr. Joaquín Ra- 
mírez, que falleció antes 
de poner mano ala obra. 

Fr. Manuel Iturbe en 
1850, tomó por su cuen- 
ta el asunto sin lograr 
nada, pues también le 
sorprendió la muerte, 
continuando la empresa 
y poniendo la primera 
piedra Fr. Trinidad del 
Castillo, quien á costa 
de inmensos sacrificios 
y humillaciones logró 
dejar el templo casi con- 
cluido. 

Continuaron la obra 
Fr. Simón Acosta y el 
Pbro. Lie. 1). Timoteo 
Gamacho, que murieron 
poco después. 

Continuóla el cru- 
cifero Fr. Rafael Guerra y por ultimo, el de igual clase, Fr. 




LAS CALLES DE QUERETARO. 



la costumbre de aquellos tiempos, bien pudo ser por 
algún vecino principal que llevase tal nombre. Vul- 
garmente se conoce por « Calle de la Merced 


Notable en el «Callejón ciego:* la casa núm- 2, en la que 
posaba D. Miguel Hidalgo cuando venía á esta ciudad, y la 
cual Se conserva tal y como estaba en aquella época- 

Aquí reuníanse todos los conspiradores en unión de Hi- 
dalgo para tratar los asuntos de la Independencia. 


Hoy « Calle de Francisco Lajero ,» teniente que- 

retano muerto heroi- 
camente en el sitio 
de Puebla. 

Se llamó anti- 
guamente « Callejón 
ciegos {y no del ciego, 
como ahora se le co- 
noce) por desembo- 
car en la «Calle de 
la Penitencia, » antes 
cerrada en la hoy 
boca-calle de Cabre- 
ra. 


Felipe Martínez quién 
logró abrirlo al culto 
público el 23 de Marzo 
de 1870. 

Este templo tiene 
Primer Cura una milagrosa imagen 

Clérigo Dr. D. Antonio de la Vía. de Mana Sucia- con la 

advocación de «Madre Clementísima.» 



LAS CALLES DE QUERETARO» 



CALLE DEL TESORO. 


En los tiempos virreynales existió la Caja del 
Real Tesoro, en la casa que forma esquina con la «Ca- 
lle del Marqués,» ó como si hoy dijéramos: la Adua- 
na, y de ésto tomó su título la calle. 

CALLE DEL MEXICANO. 


Ignoramos el origen de tal título, y sólo la men- 
cionamos en estos apuntes, para hacer constar que 
en la casa núm. 51 (antes letra B), vista al Sur, vi- 
vió y murió el P. Fr. Manuel Iturbe, último Comen- 


Ex-Convento de la Cruz. 


dador del extinguido convento de la Merced y primer 
iniciador y fundador del nuevo templo. 


120 


LAS CALLES UE QUERETAEO. 


CALLE DE SANTA ANA. 


De tiempo inmemorial se sabe que existió en ei 
lugar donde después se levantó un templo, una pobre 
capilla levantada por la devoción de algunos vecinos 
devotos de Señora Santa Ana, y de aquí su título. 

El actual templo parroquial, se comenzó á edi- 
ficar en 1857 poniendo la primera piedra el Sr. Cura 
D. Próspero M. Alarcón, después Arzobispo de Mé- 
xico, y se concluyó y estrenó el 26 de Julio de 1868, 
siendo Cura el Br. D. Cipriano Luis Contreras. 

CALLE DE EPIGMENIO GONZALEZ. 



Ei 


Desde tiempos remotos se 


ilustre hijo de Querétaro. y heroe de 
la Independencia Nacional, 

D. Epigmenio González. 


le conoció como título 
el de « Callejón de Don s 
Bartolo » quizá porque 
allí viviría el famoso es- 
cultor Rartolíco, 

Desde 1861 que el 
Ayuntamiento acordó 
dar título á algunas ca- 
lles con el nombre de al- ¡ 
gunos heroes de la In- 
dependencia, y se le 

Notable: la casa letra 
B. vista al S., en la cual es- 
taba oculto el valiente Oral. j 
imperialista D. Ramón Mén 
dez, y de la cual fue sacado 
por delación de una vil mu- 
jer, y de allí fue llevado al 
patíbulo. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


I 2 I 


sustituyó á esta calle su nombre, con el de nuestro 
heroe queretano, D. Epigmenio González. 

CALLE DEL MEZQUITITO. 


Es creencia entre afectos á esta clase de estu- 
dios, que en esta calle existió, allá por el siglo XVII, 
la ermitilla del Santo Cristo titulado: «del Mezqui- 
te,» la cual fué destruida en el memorable sitio, des- 
pués de permanecer más de dos siglos, cerca de la 


que fué «Garita de 
Celaya. » 

El historiador 
Zelaá cita esta capi- 
lla en sus «Glorias 
de Querétaro» y en 
el Plano levantado 
por disposición de 
Ruiz Calado, en 
1 796, existió dicha 
capilla en la esqui- 
na de la « Calle del 
Quemadero . » 

De esta capilla 
tomó nombre, según 
se cree, la calle que 
nos ocupa. 



Templo de la Cruz y Monumento á la 
Sra. Vergara. 1870. 




CALLE DEL CALVARIO. 


Se titula así, por estar en la cima del «Sangre- 


Notable: la capillita llamada «El Calvarito,» que algunos 

? 


122 


LAS CALLES DE QUERETARO. 



mal,» y estar todavía á principios de este siglo llena 
de peñas. También por haber existido en esta calle 
la duodécima ermitilla del Via-crucis público, citado 
en otro lugar. 


configuración más que otro motivo, dióle, co- 
mo es natural, 
el título con que 
siempre se le ha 
conocido. 

A la esqui- 
na que forma 
ángulo con la 
« Calle del Rego- 
cijo,» se le co- 
noció en todo el 
siglo pasado por 
«esquina del In- 
dio triste, » por- 
que á la usanza 
de aquellos tiem 
pos, en la tienda 
de la esquina es- 


FiRstas de la Cruz. Las danzas.” 


creen fue la primera iglesia^ levantada en Querétaro, lo que 
no es cierto; (1) pues esta capilla la levantó el después limo. 
Sr. D. Pedro de la Concepción Urtiaga en 1649, siendo Vica- 
rio del Colegio Apostólico de la Santa Cruz, y como por allí 
pasaba el camino real, los transeúntes entraban á venerar y 
encomendarse á una cruz que allí existió. Posteriormente el 
vulgo le dio el título de «El Calvarito.» 


(i) Vid. “Leyendas y Tradiciones Queretanas.“ 

Notable en la « Calle de la Cervatana :» la casa núm- 4, en la 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


2 3 




que vivió el Lie. Parra, 

1 ardiente propagador de la 
Independencia, y en ésta 
bu casa tuvo muchas juntas 

Medalla conmemorativa déla coronación con SUS COn-ColegaS. 
de Iturbide. - Anverso. 


(1) Algunas otras calles tomaron su nombre de tales 
pinturas; pues aquí como en Lima, según refiere Ricardo 
Palma, se acostumbraba representar gráficamente, el título 
del Establecimiento, lle- 
gando hasta nosotros 
allá en nuestros prime- 
ros años: «El Gigante,» 
que desapareció por los 
años de 1877; «El Tu- 
multo en la Loma» y .«La 
Bola,» que desaparecie- 
ron por 1890; «Para to- 
dos sale el Sol, pero no 
á todos calienta,» «Alto 
ahí el pasajero» y otras 
muchas, cuyos títulos 
hoy sólo se acostumbran 
en las pulquerías, y una 
que otra, pero muy rara Medalla conmemorativa de , a coronao¡6n 
en otros establecimien- de Iturbide. - Reverso, 

tos. 


taba pintado sobre sus puertas un bosque y al pie de 
un árbol un indio en actitud pensativa. Esta pintu- 
ra desapareció en el úl- 
timo tercio del siglo 
pasado, y aun todavía 
se acostumbra locali- 
zar con tal título, por 
la generación que lo 
acostumbró por mucho 
tiempo, (i) 




LAS CALLES DE QUERETARO. 


I 24 


CALLE DEL CARMEN. 


En 1746 ya la cita Fr. Isidro Félix de Espinosa 
en sus «Crónicas de la Cruz» Tom. I, pág. 25, con 
motivo de un milagro de la Santa Cruz. 

Se infiere que 
tomó su título del 
templo y conven- 
to de su nombre, 
fundado en 1614 
á expensas de 
Dña. Isabel Gon- 
zález, siendo Pro- 
vincial Fr. Rodri- 
go de San Ber- 
nardo y sü primer 
Prior, Fr. Pedro 
de la Concepción. 
Con motivo 

de las llamadas Leyes de Reforma, se clausuró este 
templo, y en el sitio fué, con excepción de sus muros 
y bóvedas, totalmente destruido; pero la abnegación 
y celo del R. P. Fr. José de la Soledad Noriega, hizo 
que el 16 de Julio de 1875 volviera á abrirse al culto 
público, costándole ello muchas vergüenzas y lágri- 
mas, de lo cual el que ésto escribe, fué testigo en 
más de una vez. 


El Mercado fue fundado á fines del siglo XVIII y reno- 
vado en 1882 y de nuevo en 1897. 



Templo y mercado del Carmen en 1860. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


125 


CALLE DE LAS ANIMAS. 



Todavía al comenzar el segundo tercio del siglo 

pasado, existió en es- 
ta calle la adminis- 
tración de la Cofra- 
día de las Animas, y 
aun algunos casas de 
dicha calle eran pro- 
piedad de la Cofradía 
de donde le vino el 
título. 

La Cofradía ter- 
minó en la época de 
la Reforma, y el res- 
to de los fondos que 
sobraron, el nunca 
bien llorado Canóni- 
go D. Francisco FL 
gueroa, lo empleó, 
siendo cura de la Pa- 
rroquia del Sagrario, 

R. P. Fr. José de la Soledad Noriega, 1 j 1 r- 

que reedificó el Templo dei Carmen. 1 875. Cn ODTaS fle Deneil- 

cencia, como así lo 


refirió al autor. 


CALLE DE LAS MALFAJADAS. 


Entrando á la parte más ó menos anecdótica del 
origen del título de ciertas calles, en nuestro propósi- 
to, referimos á fuer de imparciales el origen del título 



I 2 6 


LAS CALLES DE Q UEEETAR O, 


de ésta, según la tradición oral vulgar lo refiere. 

Cuéntase pues, que en esta calle vivió cierta vie- 
jecita un tanto extrambótica en el vestir, y que ésta 

heredó á su hija sus 
maneras ; y sigue di- 
ciendo la tradición 
que ésta á su vez tu- 
vo dos hijas, que así 
como siguieron po- 
seyendo las casas de 
aquellas, continua- 
ron con su manera 
especial de vestir; 
por lo que el vulgo 
para localizar, y an- 
tes de que las caites 
tuviesen nombres o- 
ficiales, le titulaban: 
«de las mal fajadas;'» 
costumbre que más 
tarde fué sanciona- 
da oficialmente y 
sigue aun en nues- 
tros días. Esta calle! 
que en aquel tiempo venía á quedar en las orillas, 
hoy es de las del centro. 

CUESTA DE COSTILLA. 


Quizá le diera título la figura de costillar que pre 
senta en los planos, formándolo las calles laterales dí 
« Campo Alegre ,» « La Joya,» «Metaleros,» «G araba 
tos,» «Colchón,» «Merced Vieja,» « Chirimoyo ,» y al 
gunas del lado Sur. 




LAS CALLES DE QUERETARO, 


127 


De esta cuesta rompe el camino carretero que 
la Casa Rubio hizo en 1872, llamado «El camino de 
Tampico, » y el cual llegó hasta el centro de la Sierra, 
sin llegar á su término, por razones que ignoramos. 


PORTAL DE VALDERRAMA. 


En la esquina de las calles de «los Obrajes » y 
«del Chirimoyo » existe aún un portal de tres arcos el 
cual fué hecho por el Tesorero Joaquín Valderrama 
á fines del siglo XVI, según cuenta la tradición. 
Allí existieron las Casas Reales por esa época, así 
como la cárcel pública y demás oficinas, antes que 

D. Ignacio de la Ro- 
cha hiciera el hoy 
Palacio Municipal. 

En este mismo 
portal se tomó la fo- 
tografía, á raíz del 
acontecimiento, del 
coche de sitio en que 
fué conducido el Em- 
perador Maximilia- 
no al patíbulo. 


El P.Oratoriano D. Francisco Marroquín, 
que murió en olor 

de santidad el 5 de Febrero de 1857. 




LAS CALLES DE Qü EE ETAK O.. 


128 ' 


CALLE DEL CHIRIMOYO. 


En la casa núm. 1 5 existió en el sígío XVIII un 

hermoso árbol que 
daba unas chirimo- 
yas especiales por 
su tamaño y sabor, 
y quizá de aquí to- 
maría su título. 


Notable: La misma 
casa núm. 15, por haber 
vivido en ella el primer 
Obispo Dr. D. Bernar- 
do Gárate los años de 
1867 y 1868. 

Posteriormente allí 
vivieron los hijos deLu- 
tero, y de esa casa salió 
el llamado Obispo cuan- 
el pueblo se le echó en- 
cima. (1) 


Hmo. Sr. Dr. D. Bernardo Gárate, (i) Vid. “Leyendas y Tra- 

ter. Obispo de Ouerétaro, diciones Quevetanas.“ 

i 

CALLE DEL TOM PEATE. ; 

En el plano que fué levantado por disposición 
del Corregidor D. Ignacio Ruíz Calado á fines del 
siglo XVIII se le titulaba á esta calle: «de Silva.'» 

<i Porqué y cuándo se le cambió el nombre? No 
lo hemos podido averigüar. 





limo, y Rmo. Sr. Dr. D. Manuel Rivera, IV Obispo de Querétaro. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 



CALLE DEL LOBO. 





En el siglo XVII y en una escritura de venta 
de una casa de esta calle ta dice, para localizar á la 
usanza de aquellos tiempos: «En la calle que va del 

convento del Carmen 


Pbro. Lie. N colas Campa, Rector que fué del 
Colegio Civil y Secretario de Gobierno. 


para el Cerro de las 
Campanas.» 

Posterior y ofi- 
cialmente se le tituló 
«del Lobo » como has- 
ta hoy se le conoce, 
> aunque no nos ha- 
cemos solidarios de 
tal historia, cuéntase 
que en tiempos en 
que bajaban del ce- 
rro del Cimatario lo- 
bos por la noche en 
busca de presa, una 
de estas fieras devo- 
ró á un muchacho 
por esta calle y tal 
hecho llenó de cons- 
ternación al barrio y 
de aquí su título. 


CALLE DEL PLACER DE CAPUCHINAS. 


En la «Estampa de Capuchinas» el Sr. Marqués 


Notable: lacasanúm. 4 vista al Sur, por haber sido el Pa- 



130 


LAS CALLES DE QUERETARO. 



Casa episcopal que habitó el limo. Sr. Dr. D. 
Ramón Camacho en 1880, 
hoy Escuela Normal. - 1908. 


del la Villa del 
Villar del A- 
guila, y* en se- 
guida del con- 
vento, “ hizo, já 
sus expensas 
un «Placer,»] ó 
sea un local 
con estanques 
y lavaderos pa- 
ra el servicio de 
la gente menes- 
terosa. Aun ex- 
isten vestigios 
de aquella obra 
de caridad del 
insigne bene- 
factor, y de a- 
quí su título. 


CALLE NUEVA. 


El Br. D. Francisco de Lepe hizo todas las ca- 
sas de la acera vista al P., y de entonces acá, se le 
añadió el adjetivo «nueva» al título del «Salvador» 


lacio Episcopal del 2 ° Obispo I)r. D. Ramón Camacho en la 
cual murió en 1884. 

En 1905 fue adquirida por el Gobierno y hoy es la Es- 
cuela Normal, inaugurada el 16 de Septiembre de 1907, sien- 
do Gobernador el Sr. Ing. D. Francisco G. de Cosío, á quien 
se debe tal edificio levantada la fachada desde sus cimientos. 


Notable en la « Calle Nueva del Salvador:» la casa núm. 


10 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


X 3 1 




conque era conocida esta calle, llegando hasta noso- 



Entrada al Jardín de los Encantos- 1880. 

mente se ha lia n ido 
roa), fundó la Escuela 
nónigo D- Florencio 
Rosas en 1884 y la 
cual permaneció en 
otro lugar hasta el IV 
de Julio del presente 
año (1908) que se clau- 
suró. En esta misma 
casa se fundó el 14 de 
Septiembre de 1905, 
por el Sr. Cura Lie. 

D. José M. Arias una 
casa de arrepentidas, 
titulada de «El Buen 
Pastor,» la cual fue 
regenteada por tres 
religiosas irlandesas, 
teniendo adjunto un 
colegio de niñas- 

No sabemos por- 
qué una casa de tanto 


La dejó á la Congre- 
gación un piadoso a- 
comodado al morir, 
con el único objeto 
que sirviese liara ca- 
sa de ejercicios y cu- 
yo título conservó 
por mucho tiempo. 
Vinieron las Leyes de 
Reforma y por lo mis- 
mo dejaron de darse 
las tandas anuales 
mandadas por el tes- 
tador, visto lo cual 
por los herederos, la 
recogieron legalmen- 
te. En esta casa, sien- 
do ya del «Apóstol de 
la caridad del siglo 
XIX,» (como justa- 
ai Sr. Canónigo JD- Francisco Figue- 
de Artes el no menos benemérito Ca- 


Jardínde los Encanto^. Cale del Negrito. 
1880 



i3 2 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


tros tal título sólo con el adjetivo, perdiéndose ya 
su nombre propio. 

provecho no progre- 
só, pues en Mayo del 
año siguiente fue 
clausurada. 

En el último ter- 
cio del siglo pasado 
existió en la « Calle de 
Lepe,)) y frente por 
frente de la desembo- 
cadura de esta calle, 
una hermosa quinta 
llamada: «Jardín de 
los Encantos,» la cual 
en efecto, era primo- 
rosa por sus múltiples 
flores y plantas, sus 
cascadas y juegos hi- 
dráulicos, sus empa- 

Jardín de los Encantos, entrada al segundo rradoS, Calzadas y eS' 

departamento. 1880 . tanques, así COHIO las 

caprichosas figuras que 
veíanse por todas par- 
tes en las paredes, for- 
madas de conchas y 
fragmentos de platos 
de china de múltiples 
colores. Allí ivan las 
familias á veranear y 
hacer días de campo y 
merendar tamales, pa- 
sando el día muy ale- 
gres, volviendo á los 
hogares cargados de 
variadas plantas y pri- 
morosas flores. Los 
grabados que de aque- 
lla época ofrecemos á 
nuestros lectores, da- 
rán idea de lo que fue . ^ ^ x A „ 00 „ 

aquel vergel que paso 

á la historia, desgraciadamente sin ser sustituido. 




LAS CALLES DE QUERETARO. 


133 


CALLE DE LAS MACHUCHAS. 


Aun cuando posteriormente se le cambió el títu- 
lo por el de « Buena Esperanza : » sin que sepamos su 
origen, siempre el pueblo le da el antiguo nombre, 
el cual le vino, según refiere la tradición, por haber 
vivido en esta calle casi como una centuria, cuatro her- 
manas medianamente acomodadas, conocidas vulgar- 
mente y debido á su antigüedad, por «las Machu- 
chas, » palabra que indicaba lo avanzado de su edad 

CALLE Y PLAZUELA DE LA FABRICA. 


Tomaron su nombre de la Real Fábrica de Ta- 
bacos de San Fernando que allí existió en tiempos en 

Notable: Actual- 
mente comienza á 
construirse en la « Ca- 
' lie -de la Fábrica » una 
casa de asilo para an- 
cianos y niños po- 
bres, debido al des- 
prendimiento del Sr, 

D. Trinidad Rivera 
propietario acomo- 
dado y desprendido, 
ejemplo raro en nues- 
tros avanzados tiem- 
pos; pero que según 
informes, á su muer- 
te legará capital pa- 
ra que con sus rédi- 
tos se sostenga el ci- 
tado asilo. Jardín de los Encantos. Calle del León 1880. 



*34 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


que estaba el tabaco estancado; es decir, que solo el 

Gobierno podía ven- 
derlo. El edificio esta- 
ba valorizado en ... . 
$ 100,000 y trabaja- 
ban 9,000 operarios. 

Este grande edi- 
ficio que ocupaba toda 
la manzana, está hoy 
dividido en casas de 
particulares y algunas 
casas de vecindad. 

En esta plazuela 
había tianguis en el 
siglo XVIII y todavía 
en el primer tercio del 

Jardín de los Encantos, e! emparrado. SÍ S l0 XIX ; Creemos 

1880 - que desapareció hasta 

la libre venta del tabaco y clausura de la fábrica. 


CALLE DE SAN FERNANDO. 


Le vino el título, por la Fábrica de San Fernan- 
do cuya era esta acera. En el plano levantado por 
disposición de D. Ignacio Ruíz Calado; en el que le- 
vantó D. Ignacio Mariano Casas, y en el que trae 

Notable: La Plaza de Toros de Occidente por ser la pri- 
mera de cal y canto que se levantó en Querétaro por D. Sil- 
vestre Méndez, por los años de 1870 á 1875. Hoy está casi 
en ruinas. 

La nueva «Plaza Colón» existente en el costado S. de la 
«Plazuela Cosío,» levantada por la «Compañía Taurina Que- 
retana», pasando sin concluir á poder del Sr. D. Antonio Lo- 
la, quien la terminó haciéndole además habitaciones en con- 
torno y que pronto se efectuará su total estreno. Es la según- 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


35 


Zelaá en sus «Glorias de Querétaro» en 1802, no 
existe dicha calle; de aquí se conjetura que fué abier- 
ta poco antes de la Independencia. 

CALLE DEL ESPIRITU SANTO. 


Hoy vulgarmente se llama « del Diezmo Nuevos 
porque allí existe la Colecturía de Diezmos; pero no 

es sino « Calle del 
Espíritu Santo , » y 
le viene tal título 
por el templo de 
ese nombre exis- 
tente al empezar 
la calle siguiente, 
hecho ó levantado, 
según la opinión 
más seguida á fi- 
nes del siglo XVI 
por D. Diego de 
Tapia, hijo del 
Conquistador; y 
se cree que 
Señor fué su autor, 
porque según los 
historiadores, hizo 

Sor Isabel de Sta. Rosa, una de las fundadoras Una Capilla, y esta 
del Convento de Sta. Rosa. - 1 703. tiene Sobre la puer- 


da que se hace de cal y canto, y la primera en su género en 
esta ciudad que llena las actuales exigencias del toreo moder- 
no, y si en aquella plaza toreó el primer espada del siglo XIX 
Lino Zamora, en esta toreó también el primer espada del si- 
glo XX, Luis Mazantini. 




Notable en la « Calle del Espíritu Santo:» la casa num. 4, en 



1^6 LAS CALLES DE QUEKÉTARO, 



D. Eduardo Tres-Guerras autor del Te 
pío y Convento de Teresitas, 
y del Claustro de Santa Rosa, hoy 
Hospital Civil. 


ta el lema de su escudo de armas, y además, porque 

su hija, cuando él fun- 
dó el convento de Sta. 
Clara, le puso en su 
profesión religiosa Sor 
María Luisa (que era 
su nombre en el siglo) 
y le añadió «del Espí- 
ritu Santo.» 

Por todas estas 
razones es casi pro- 
bable que él fué quién 
levantó esta pequeña 
iglesia á la Tercera 
Persona de la Santísi- 
ma Trinidad, á cuyo 
honor solo tenemos 
noticia de otro templo 
hace poco levantado 
en México, por el rum- 
bo de la «Colonia de 
Santa Ma:ría dé la Ri- 


CALLE DE LA DEGOLLADA. 


Tras del templo de la Merced y yendo hácía la 
Cruz, existe una calle con este título, el cual le vino 
porque en ella, á fines del siglo XVII, un hombre 
llevado de la pasión de los celos, degolló á una mu- 
jer, y á tal grado, que fué necesario que una persona 

la que se verificó la milagrosa curación instantánea de D. Sal- 
vador Cervantes, al venir Ntra. Sra. del Pueblito de su Santua- 
rio y pedir él se la acercasen suplicándole con mucha fe su 
alivio, el cual le fué concedido por intercesión de esta Sma- 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


J 37 



le estuviera teniendo la cabeza, para que pudiera 
confesarse, porque debido á la profunda herida que 
tenía en la garganta, 
no podía tenerla de- 
recha, según lo re- 
fiere el historiador 
Vilaplana en su No- 
venario histórico. 

Esta mujer se 
encomendó muy de- 
veras á la Stma. Vir- 
gen del Pueblito y 
quedó sana, solamen- 
te con la cicatriz que 
patentizaba el bene- 
ficio. El que ésto es- 
cribe, vio en el San- 
tuario de dicha Ima- 
gen, un retablo re- 
presentando este he- 
cho, hará treinta 
años. 

En memoria de 

tal acontecimiento, se le dió tal título á esta calle, el 
cual aun conserva. 


R. M.Sor María Josefa de Santa Teresa, 
fundadora 

del Convento de Santa Teresa. -1 803. 


CALLE DEL CARRIZAL. 


Esta calle formaba también parte del Carmen y 


Señora, según información jurídica levantada en ese mismo 
año de 1733. 

La casa siguiente, por ser actualmente las oficinas del 
Diezmo en donde se realizan las semillas á precios inferiores 
que en el mercado, en bien de la gente menesterosa. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


138 


por toda la acequia que corría dentro de ella ha- 
bía un tupido carrizal, de lo cual le vino el nom- 
bre. (1) 

(1) A manera de pasatiempo referiré la historia anecdó- 
tica que la tradición del pasado siglo nos ha dejado acerca de 
las barberías que en bastante numero había en esta calle; pues 
aunque todavía existen dos ó tres, mas ya con algunas señas 
de progreso. 

En las puertas á manera de celosía había una hoja de ma- 
dera con muchos taladros, pintada de verde, salida hacia fue- 
ra pero de media puerta arriba, lo cual indicaba que allí se 
razuraba y hacía el pelo, se sacaban muelas, se sangraba, se 
curaban cáusticos y se ponían sanguijuelas. 

Al entrar se veían á un lado hasta seis hoyas de barro ta- 
padas con manta, conteniendo sinnúmero de sanguijuelas, un 
par de gallos gritones para levantar y comerse los animalitos 
que se crían en el pelo; un bajo de cuerdas ó «jaranita» colga- 
dos en el muro; un espejo, (entonces pantalla), al centro y en 
los rincones del frente una jarra de metal colgada en cada uno 
y al pie, colocada en dos clavos y la vacía, también de metal, 
porque entonces se lavaba la cara con las manos teniendo el 
cliente la molestia de estar teniéndose con ambas manos la 
vacía mientras el señor barbero hacía el aseo, por desconocer- 
se aún las brochas, En las paredes una ó dos candilejas de 
barro llenas de lodo hasta la mitad y el resto de manteca, te- 
niendo una estaca de ocote en el centro forrada de pábilo, 
sirviendo de mecha para dar luz por la noche. Ambas pare- 
des estaban llenas de grabados de obras truncas de libros de 
caballerías y feas estampas llenas de suciedad de moscas. 

En una repisa una antigua pintura representando á algún 
santo y con una lamparita al pie y algunas flores- Al pie del 
espejo dicho, otra repisa, conteniendo tijeras, peines de cuer- 
no de buey, jabones de manteca, navajas con cacha de cuerno 
y un bracerillo de cobre, conteniendo brazas entre ceniza para 
que prendieran los clientes su pitillo. Olvidaba decir que tam- 
bién formaba parte de estos trebejos una sucia baraja, porque, 
es de notar que el saber echar «porrazo» y «malilla,» cantar 
«seguidillas» y saber noticias, completaban el oficio. 

Pues bien, cuéntase que en estas barberías se cobraba al 
cliente «cuartilla» por lo siguiente: se le hacía el pelo de cas- 
quete, se le razuraba de polaca, á la usanza de la época y el 
bigote por completo; se le asomaba á la acequia, se le daba su 
tocada en el bajo, se le echaba una «seguidilla;» se le daba su 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


139 


CALLE DE LA CONGREGACION. 



Esta calle tomó su título desde 1680 en que el 
llamado «Pasmo de caridad» Br. D. Juan Caballero 
y Osio levantó este hermoso templo á la Madre délos 
mexicanos. El escritor D. Caylos de Sigüenza y Gón- 
gora en sus «Glorias de Querétaro» dice para locali- 
zar: « al fin de 

la calle del Moli- 
no como bajando 
del Colegio de la 
Compañía de Je- 
sús á la Plazuela 
de San Francis- 
co.» 

Hoy se lla- 
ma de « Felipe 
Luna , » en me- 
moria de aquel l_ a Congregación.-1850. 


mordida de taco enchilado y su chupada de cachumba de 
puro, y por de contado que salía de allí el cliente oliendo á 
toronjil, sempoasochilt ó albpJiaca. 

Ya verá ei lector si no estaría en jauja cuando por sólo 
dos tlacos colorados se le hacía tanto.. 


Notable en la «Calle de la Congregación :»el hermoso templo 
citado, cuya «Congregación de Clérigos Seculares» ha hecho 
tanto bien y á la cual han pertenecido algunas altas dignida- 
des de la Iglesia Mexicana. La renovación hecha á este tem- 
plo en 1888, se debe al limo- Sr. Dr. I). Rafael S. Camacho, 
tercer Obispo de esta diócesis y de feliz memoria, y debe con- 
tarse entre sus principales bienhechores. 

La casa num. 2, en la cual vivió el hoy Gral. Julio M. 
Cervantes, en la época de su Gobierno. 

En esta misma casa vivió y murió el Capitán I). Fausto 


140 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


ilustre queretaíio cuya valiosa cooperación ayudó á 
la realización de nuestra Independencia Nacional. 


CALLE DE LA ESTAMPA DE LA CONGREGACION. 


Siguiendo la costumbre de aquellos tiempos, co- 
mo parece que ya lo hemos dicho antes, se le nom- 
braba «estampa» á la calle 
lateral de los conventos, 
aunque también hay quién 
opine se les titulaba así, 
porque era costumbre, y 
aun se ven las huellas, po- 
ner en el muro exterior de 
las iglesias un nicho con 
soportal y lámpara al pie, 
conteniendo un cuadro en 
pintura representando una 
imagen, todo lo cual indi- 
caba que trás de ese nicho, 
por el interior de la iglesia 
estaba el Sagrado Depó- 
sito. 


Merino muy insigne bienhe- 
chor de la Congregación y cu- 
yo ejemplo de abnegación personal hasta hoy no ha tenido 
imitadores. 


Notable en la «Calle de la Estampa de la Congregación.» 
la casa núm. 1, que perteneció al Encomendero Hernán Pérez 
de Bocanegra que estuvo aquí en la Conquista trayendo de 
criado á Juan Sánchez de Alaniz, conquistador espiritual de 
los chichimecas. (1) En 1638, según instrumentos públicos, era 



Templo de la Congregación. -1 890. 


[i] Véase “Leyendas y Tradiciones Queretanas.” 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


141 



CALLE DEL PESCADOR. 


Trajes que se usaron en las fiestas 
de la Congregación.-"! 680. 

Santo Patrón de los labradores, levantado por la pie- 
dad de los vecinos á fines del siglo XVII, según pa* 
rece. 


de su descendiente Pedro Ruis; de Boca-negra. 

La num- 2., por haber sido habitación del tercer Obispo 
en la cual murió el 11 de Mayo de 1908, y actualmente lo e> 
del cuarto Obispo, el limo. Sr. Dr. D. Manuel Rivera- 




Debería llamarse « Estampa de San Isidro^ según 
!a costumbre que hemos dicho antes; pero quiáa por 
desembocar al río se le daría tal título. 

La esquina de esta calle con la de < San Isidro » 
está formada por el antiguo templo dedicado á este 


142 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


CALLE DE SANTO DOMINGO. 


Les viene' su título por el templo; que tiene la 
originalidad de estar en la segunda y no en la pri- 
mera calle, como era natural. 


Notable en la 
calleja : el templo 
levantado en su ma- 
yor parte, por el 
limo. Sr. D. Fr. 
Felipe Galindo Chá- 
vez, y terminado 
por el Br. D. Juan 
Caballero y Osio, y 
cuyo estreno fue en 
1697, siendo su pri- 
mer Prior el R. P. 
Fr. Andrés del Ro- 
sario. 

Templo deSto. Domingo en 1860. • El «Hospicio 

Vergara> que ocupa 

la mitad de la manzana, fundado por la insigne bienhechora 
queretana I)ña. Josefa V erg-ara y Hernández de Frías, cuyo 
desprendimiento hizo legara al morir el 22 de Julio de 1809 
todo su caudal en bien del público de esta su patria y cuyo, 
monto se hace ascender á I 190,000. 00. 

Entre sus disposiciones está la de la fundación de este asi- 
lo * que su Albacea el I. Ayuntamiento abrió en 1811, pero 
que debido á la revuelta del país, al poco tiempo se clausuró. 
Volvióse en 1840 á abrir y después en 1861; pero por la 
misma causa volvió á clausurarse, permaneciendo más ó me- 
nos en ejercicio, hasta que definitivamente quedó establecido, 
y debido á la paz que disfruta el país hace ya cinco lustros, 
lia llegado á la altura en que hoy se ve, cuyo aumento de ca- 
pital así como la renovación y ampliación del edificio, se debe 




'LAS CALLES DE QUE RE TAL O. 


143 


CALLEJON DE ROJAS. 


I Sería parque allí viviría algún pariente de Juan 
Sánchez de Alaniz, quien tanto cooperó para la con- 
quista y quien emparentó con Jos Rojas que vinieron 
con los conquistadores.? 


CALLE DEL PURGATORIO DE LOS PERROS. 


Hoy « Calle de Faus- 
to Merino » en memoria 
del personaje de que he- 
mos hablado al hablar 
de la Congregación. 

Su antiguo título le 
vino, porque allí existía, 
hace muchos años, un 
solor en el cual se hacía 
la cremación de los pe- 
rros callejeros sacrifica- 
dos por la policía, según 
refiere la tradición po- 
pular. 


al afán y honradez de la ac- 
tual Junta de Caridad pre- 
sidida por el Sr. Gobernador 
D. Francisco G. de Cosío. 

La benefactora Dña. Josefa Vengara La Señora viuda, de 

y Hernández, r • \ -* 1 

fundadora del Hospicio. Finares, lego hace poco 

tiempo una fuerte cantidad 
para engrandecimiento de este asilo. 



r 44 


LAS CALLES DE QUEEETAECf, 


CALLE DEL PUENTE. 

f 

Le vino su titulo por el puente que hizo el Sr; 
Marqués de la Villa del Villar del Aguila, nuestro 
benefactor insigne, compadecido de los trabajos que 
en tiempo 1 de lluvias pasaban los vecinos de la «otra. 



Puente Grande. - 1860. 


banda» para proveerse de lo necesario en el centro 
de la población. 

El Ayuntamiento de 1903 lo amplió y modificó 
tal cual hoy se vé, trocándole su título, porque antes 
se le llamaba « Pítente Grande » ó <^del Marqués , » y 
hoy « Puente de los Héroes ,» suponemos sea por la he- 

Por los anos de 1874 y 1875 del pasado siglo, este era el 
paseo favorito de las familias los domingos y días festivos, en 
razón de que á manera del de «La Viga» en México, había ca- 
noas al servicio público, las cuales hacían viajes hacia arriba 
por el río; y mediante una pequeña retribución se paseaban las 
familias y gustaban de la música que llevaba la canoa. 




r LA'S CAl/CÉS T)E QUE/RE TATO. 


H5 


roicidad de -las tropas 
imperiales manifesta- 
da en la defensa de 
dicho puente, en los 
días i 4 de Marzo y 
5 de Mayo da 3:867, 
«en cuyas jornadas fué 
tanta la sangre que 
<en la refriega se de- 
rramó, que bajaba por 
ambas rampas yéndo- 
se á mesclar con el a- 
gua del río enrojecién- 
dola completamente. 



El .paseo de “Las Canoas’’ en el 
Rio Blanco. 1876, 


Gomo entonces ni 




! 



quien pensara en trenes, ni estaciones, ni tranvías., cinemató- 
grafos. automóviles, fonógrafos, <etc., etc., con que hqy .se dis- 
x nuestra Sociedad, este paseo era concurridísimo, por lo 

que ambas riberas 
en todo el trayecto 
se veían completa- 
mente llenas de 
gente, coches pues- 
tos de fruta y de- 
mas. El empresario 
debe haber hecho 
algún dinero. 

La casa num.4 
Os notable por sel- 
la Admon . <le T ran - 
vías, en la cual se 
inauguró este ser- 
vicio en beneficio 
«del público, el 2 de 
Abril de 1883, sien- 
do esta Compañía 
queretana. 

Los puentes 


El Puejnte Grande, hoy: “de los Heroes. 


principales que hay 


146 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


CALLE DE M1RAFL0RES. 


Como es sabido que el Convento* del Carmen 
ocupa toda la manzana, en la parte que para esta ca- 
lle caía, era la huerta, la cual tenía un hermoso jardín 
con multitud de variadas flores, y de aquí su titulo. 


CALLE DE SAN SEBASTIAN. 


El templo parroquial, de donde tomó su nombre, 
íué erigido en 1718 como auxiliar de la Parroquia de 
San Pedro de la Cañada. 



sobre el río, son el ci- 
tado antes, el llamado 
«de las fábricas,» el 
de San Sebastián y el 
que conduce á la Casa 
cíe Abastos. 

La casa n? 5 por 
haberla ocupado el Se- 
minario Conciliar en 
1867 y 1868. 


Notable en la «Ca- 
Parroquia de San Sebastián. 1860. de de San Sebastian,» 

la casa num. 10, his- 
tórica desde su fundación (1) y por haber nacido en ella nues- 
tro actual dignísimo Prelado, el limo. Dr. D. Manuel Rivera. 


( i ) Vide “Leyendas y Tradiciones Queretanas.“ 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


147 


CALLE DE VISTA ALEGRE. 


Sin duda porque desemboca en el río, cuyo pa- 
norama es hermoso y pintoresco, se le daría tal tí- 
tulo. 

Notable: el «Hospital del Sagrado Corazón de Jesús» 
comenzado á levantar el 4 de Octubre de 1891 y que boy tiene 
hasta cincuenta camas, regenteado por hermanas Josefinas, 
que todo se debe á 
la piedad pública, 
implorada por su 
abnegado fundador 
el benemérito Sr. 

Cura D. Felipe M. 

Sevilla, hijo de este 
barrio y Cura pro- 
pio de la Parroquia 
de San Sebastián á 
la cual está adscrito 
el referido Hospital 

Es admirable la 
altura á que dicho 
sacerdote ha puesto 
el Hospital, tanto el 
edificio como la asis- 
tencia de los enfer- 
mos, pues nos cons- 
ta que no ha habido 

capital ninguno par Administración de Tranvías. 

ra su fundación y 

sostenimiento sino sólo la piedad pública. 

El Sr. Cura ejemplar que nos ocupa, ha hecho mucho 
bien á sus feligreses, que no detallamos por no herir su mo- 
destia y el género de esta obra no permite. 



LAS CALLES 7 DE' QITERETAEÜV 


F48 


CALLE DE LA AURORA. 



hvuur 


En esta calle exis- 
te el templo de la Divi- 
• v na Pastora, fundado- 
por D. Francisco Alday 
- en 1786, cuyo templo 
sirvió de ayuda de Pa- 
rroquia muchos años. 

Vulgarmente se le 
llama San Frmicis- 
quito .. s '‘ 

¿Tornaría su nom- 
bre esta calle, de la 
«Aurora de la gracia, 
María ?» 


Notable: el templo ci- 
tado es histórico por de- 
más, por tantos episodios 
pasadados en él durante 
el memorable sitio- 

Aun se ve la barda de 
Estampa de la Divina Pastora. 1830. adobe que circunda el an- 
tiguo camposanto con las 
troneras hechas por los imperialistas, y de la cual tomamos 
fotografía, antes de que el tiempo acabe de demolerla. 


CALLE DEL RASTRO. 


Generalmente Se cree que le vino el título á esta 

La casa nilm. 7 es noble por ser Establecimiento de Be- 
neficencia, El matrimonio compuesto del Sr. D- Trinidad Ri~ 



LAS CALLES DE QUERETARO. 149 




Una calledel Querétaro antiguo, 


calle, de la Casa de Abas- 
tos ó Rastro de ciudad 
que existió en la « Calle del 
Cebadal » de la misma 
manzana; pero no esta- 
mos de acuerdo, puesto 
que Ruiz Calado en su 
plano de la ciudad de fi- 
nes del siglo XVIII ya 
nombra con tal titulo esta 
calle, y entonces aun no 
existía en tal lugar el Ras- 
tro. 


tianguis’’ en S. Francisquito ei 
de Septiembre de 1875. 


veda y la Sra. IP Jovita Mon- 
tes, fundaron por Escritura 

Pública con capital de 

$ 160,000. 00 dos casas de be- 
neficencia con el título de 
«Institución Rivera de Bene- 
ficencia Privada.» De este ca- 
pital se tomarán los $60000. 00 
para levantar dos edificios; 


¡ uno, (y es el de que aquí 
tratamos y que concluido 
j costó $ 20,000. 00, inau- 
gurándose el 30 de Julio 
; de 1905) tiene por objeto 
la enseñanza primaria y 
comercial á niños pobres 
y Señoritas. Cuenta con 
i todo lo necesario y buen 
i cuerpo de profesores. El 
edificio es elegante y lo 
I corona un relox publico 
muy útil al vecindario. 

El otro edificio se es- 
! tá construyendo en la «Ca- 
lle de la Fábrica,» como 
ya en otro lugar decimos. 

| Este es asilo para 33 an- 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


ISO 


Sin embargo de nuestra inconformidad, nosotros ' 
no hemos sabido el porqué de tal título. 




cíanos, en memo- 
ria de los años que 
Jesucristo estuvo 
en el mundo. Ten- 
drá Oratorio, Sa- 
natorio y jardines. 

Tanto éste como el 
otro edificio, han 
sido dirigidos por 
el Sr. D. Rosendo 
del mismo apellido 
hijo adoptivo del 
matrimonio citado. 

Este es un es- 
pacioso edificio, 
que á decir por lo 
ya construido que- 
dará hermoso y 
elegante. 

El titular del Ultimos restos de las trincheras imperialistas 

anterior plantel es detrás del templ ° deS ' Fra " cís « uit °- 1907 - 
el Sagrado Corazón de Jesús, y el de el por terminar, será 1 
Sma- Virgen bajo la hermosa advocación de Refugio de pee? 

dores, según parece, aunque ést 
no está resueltamente acordado. 

El capital excedente, ó sea 
$ 100,000. 00, serán impuestos ;■ 
con sus intereses se sostendrá 
ambos establecimientos. 

Muertos los fundadores, s<| 
guirá regenteando la «Institucic 
Rivera» el citado Sr. D. Rosenr 
y faltando este señor, se nombr 
rán dos personas del seno de 
«♦Junta de Caridad» que regen ti 
los bienes de la Sra. Vergara, s 
coligar un negocio con otro y a 
gil ados por los demás miembr 
de la citada Junta Vergara. 








Escuela Normal. 1909. 




LAS CALLES DE QUERETARO. 



CAMPOSANTOS Y PANTEONES (1). 


El primero y más antiguo que existió, fué el 
«Camposanto de Santiago» frente á la Fábrica de 
San Antonio en la ribera del río. En él dejaron de 
depositarse cadá- 
veres desde el si- 
tio. Hoy es una 
ladrillera. 

El Sr. Canó- 
nigo D. Franciscc 
Figueroa, siendo 
Cura de la Parro- 
quia del Sagrario, 
mandó reunir to- 
dos los huesos que 
existían á campo 
libre en este cam- 
posanto, librándo- 
los de la profana- 
ción, y llevados á 
la Parroquia, les 
hizo sus funerales 
y les mandó dar sepultura. 

El de «El Espíritu Santo» (hoy Panteón N° 2) 
fué hecho en 1637 con motivo de la peste, como así 
lo dice una inscripción. 


Entrada al Puente Grande. 1908. 


(1) Los paganos llamaron Panteón, al lugar consagrado 
á guardar las cenizas de sus dioses. Los católicos no debemos 
pues dar tal título á nuestros Cementerios ó Camposantos, 
puesto que es impropio y pugna con nuestras creencias. 


LAS CALLES DE QUERETARO 


] 52 


Este Camposanto ha sido ampleado y renovada 
toda su barda en su totalidad, durante la administra- 
ción del Sr. Cosío. 

El de San Isidro se inauguró en 1840 en un so- 
lar que su Señor padre del hoy M. I. Sr. Arcediano 
D. Florencio Rosas, cedió para tan piadoso objeto. 
Poco después del memorable sitio fué clausurado. 

El de Santa Ana í : ue fundado en 1826, siendo 
Cura D. Fermín O sores y haciéndose la primera 
inhumación el 7 de Julio del mismo año. 

Se clausuró el 3 de junio de 1867. En 1890, el 
Dr. D. Ciro M. Santelices, hijo del hoy diputado D. 
Trinidad, lo pidió al Gobierno con objeto de hacerlo 
Cementerio Católico, mas no sabemos porqué no lo 
llevó acabo. Hoy es un alfalfar perteneciente á par- 
ticulares. 

El de San Sebastián se inauguró en 1718 época 
en que el templo fué hecho ayuda de Parroquia de 
la de San Pedro de la Cañada. Como los demás de 
su clase pasó á poder del Gobierno debido á las Le- 
yes de Reforma. 

Establecido el Hospital de San Sebastián por el 
nunca bien llorado bienhechor Sr. Cura D. Felipe M. 
Sevilla, fallecido el 27 de Diciembre do 1908, era in- 
dispensable adjuntarle un Cementerio Carólico para 
dar sepultura á los efermos que muriesen en dicho 
hospital. Algunos particulares tomaron empeño en 
ello y arreglado lo conveniente y vigilado inmediata- ! 
mente por el Gobierno, les fué cedido al objeto, y 
ampleado y atendido conforme al Reglamento Civil, ¡ 
volvió á su primitivo origen. (1) 


(l) A manera de ilustración diremos que la costumbre de ¡ 
adornar los sepulcros el 2 de Noviembre de cada año, data 
del año de 1870 y muy apropósito nos parece recordar aquí 
lo que tratando de tal costumbre dice el escritor peruano 1). 
Ricardo Palma en sus Leyendas Tom. II, Serie 3? págs. 131 y 
132. Leyenda «La Llorona del Viernes Santo.» Dice el citado 



LAS CALLES DE QUERETARO. I 53 


scritor: «Para mí sólo hay una profanación superior á ésta, 
¡ila del relato que refiere), y es la que anualmente se realiza 
n las grandes ciudades con el paseo ó romería que en No- 
' iembre se emprende al Cementerio.» 

«La vanidad de los vivos y no el dolor de los deudos, es 
¡uien ese día adorna las tumbas con flores, cintas y coronas 
mblemáticas. — ¿Qué se diría de nosotros? — dicen los carinó- 
os parientes. — «Es preciso que los demás vean que gastamos 
ujo.» — «JT encontré vanidad hasta con la muerte ,» 
¡lice el más sabio de los libros 

«El verdadero dolor huye del bqllicio. Ir de paseo al Ce- 
jnenterio el día de finados por ver y hacerse ver, por aquello 
(e «¿Adonde vas Vicente? adonde va la gente,» como se va á 
os toros por novelería ó por matar el tiempo, es cometer el 
¡nás repugnante y estúpido de los sacrilegios» 


Vista exterior del Mercado Pedro Escobedo. 1908. 








ALREDEDORES DE QUERETARO. 



Pronto á desaparecer, al decir del vulgo, la Esta- 
ción del F.. C. Central por la unión de ambos ferro- 
carriles, razonable es dejar á los pósteros, aunque sea 
á grandes rasgos, algunos apuntes sobre ,su historia. 
En 1878 el Gobierno del Estado obtuvo concesión 

del Ministerio para 
construir un ferro- 
carril, cuyo contra- 
to quedó firmado 
el 23 de Febrero. 
Los trabajos se in- 
auguraron solem- 
nemente el 2 1 de 
Marzo á las cinco 
de la tarde, en la 
entonces Garita de 
México, por el Mi- 
nistro de. Fo- 
mento Gral. D. Vi- 
cente Riva-Palacio, 
acompañado de las 

Llegada de un trence! F. C. Central. autoridades locales 



LAS CALLES DE QUERETARO. 



-■'C • 

H; \ • 

’ 


Estación del F. C. Central. 1900. 


siendo Prefecto el muy estimado Dr. D. León Cova- 
rr ubias. 

Los trabajos de terracería comenzaron frente á 
la Alameda y continuaron hasta la Cañada. 

Debió de llamarse «Ferro-carril Queretano» el 
cual debería unir esta ciudad con la de San Juan dei 
Río. 

Ignoramos porqué no se llevó á cabo la empresa. 

En 1 88 1 llegaron aquí los trabajos del F. C. 


Central, entraron en arreglos con los concesionarios 
del «Ferro-Carril Queretano,» y pasaron aquellas 
obras á formar parte del hoy F. C. Central. 

En 1882 con motivo del estreno é inauguración 
del F. C. Central que nos vino á poner en contac- 
to con la Capital, haciendo la travesía en unas cuan- 


LAS CALLES DE QUERETARO, 


*57 



Calzada de Colón. Alameda Hidalgo 


tas horas, (i) se organizó en esta ciudad una Ex- 
posición Industrial pue resultó por demás copiosa y 
bien organizada. 

El primer tren que arribó á la estación, llegó á la 
una y media de la tarde del 30 de Abril de 1882 con- 
duciendo al Ministro de Fomento D. Carlos Pacheco 
en representación del Sr, Presidente GraL D. Porfirio 


(1) Los viajes á México antes de que existiera el Ferro- 
Carril, eran, además de largos y penosos, costosos y ex- 
puestos; puesto que se iba en «diligencia,» en coche, en acémi- 
la ó á caballo. De cualquier manera que fuese y según he leído 
ú oído á personas que lo hicieron, aquello era enmedio de la 
fatiga y demás concurrentes, demasiado poético.; y quién lo 
creyera, hasta los asaltos de bandidos concurrían á la poesía 
del viaje. Digno es por lo tanto de leer en algunos periódicos 
tal cual «El Museo Mexicano» (periódico de la Capital, de me- 


diados del siglo pasado), ó «La Pluma,» (periódico de esta 
ciudad, de fines del pasado siglo), esos viajes tan llenos de poe- 
sía, descritos con galana pluma por Manuel Payno, Guillermo 
Prieto ó Frías y Soto. 

Hoy un viaje á México, es, aunque rápido, quizá más ex- 
puesto y monótono hasta el fastidio. 



158 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Díaz, viniendo con aquel Señor la comitiva de distin- 
guidos mexicanos invitados por la Comisión organiza- 
dora de la Exposición. Se adornó la ciudad con col- 
gaduras, arcos triunfales, flores, etc., etc. El 33 Ba- 
tallón de Infantería formó vaya de la estación al jardín 
y de allí hasta Palacio el n Batallón, siguiendo al 
cortejo la hermosa banda del 8? Regimiento, dirigida 
por el Profesor D. Encarnación Payen. Hubo repique 
general, multitud de cohetes, descargas, salvas de 
artillería etc., etc 

El arco más elegante fué el de la «Sociedad Es- 
peranza, » colocado en la voca-calle de «Cinco Seño- 
res» y «5 de Mayo.» 

El segundo tren llegó con más invitados, poco 
antes de las tres de la tarde, y fueron recibidos con 
iguales muestras de regocijo, no menos que el tercero 
que llegó á las tres y media conduciendo seis vagones 
enchidos de invitados. 

Tal es á grandes rasgos la historia de la inaugu- 
ración del F. C. Central. (1) 



E! Acueducto. 1860. 


(1) No queremos pasar por alto á manera de a- 
iiégdotá, las muestras de horror y espanto que el pueblo 
ignorante hizo á la llegada del primer tren, al acercarse la 



EL CAPITAN D. JULIAN DIAZ DE LA PENA. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


159 



primera locomotora y lo cual presenciamos. Debido á tanta 
conseja que en contra del tren circulaban de boca en boca en- 
tre el vulgo, éste estaba predispuesto sobre manera, agregan- 
do á ésto las penas severas que se impusieron necesariamente 
parala conservación déla vía. De aquí que se le esperaba con 
horror y asombro no menos que con miedo. 

Por ambos lados de la vía estaba el pueblo aglomerado 
esperando a aquel «animal.» Al descubrirse en la curva de 
«Callejas,» las multitudes se retiraron, más que de prisa, á 
cierta distancia, como si nomás de verlo pudiera hacer daño. 
¡Tal estarían los ánimos de precfispuestos por tanta leyenda 
vulgar! 

Al llegar muy cerca y silvar anunciándose, fué tal el es- 
panto, que corrió la multitud á carrera abierta espantada 


Ex-Convento de la Cruz. Hospital de sangre 
durante el sitio. 

con el silvato y los chorros de vapor que desalojaba; como si 
se tratara de un león, una pantera ó de un toro salido del co- 
so. Por decontado que las personas ilustradas reíanse de tales 
demostraciones del ignorante pueblo. 

Los comentarios que oímos entre el vulgo son para destor- 
nillarse de risa, por su superstición y simpleza. 

Hoy llevamos un pequen ín por primera vez á una esta- 
ción ó á viajar, y lejos de correr despavorido, es el mayor de 
sus encantos. ¡Tales son los resultados de la ilustración y del 
progreso! 



IÓO LAS CALLES DE QUERETARO. 


GARITA DE MEXICO. 


Existe en fas afueras de la ciudad un caserón 
desmantelado ya casi en ruinas y del cual nace el 
antiguo camino real 
llamado de la «Cues- 
ta China.» (i) En la 
puerta de entrada *al 
gran patio del cita- 
do caserón y princi- 
pio del camino, está 
aun en ruinas la pro- 
pia «Garita de Mé- 
xico» cuyas oficinas 
existieron muchos a- 
ños hasta 1901, que 
fueron derogadas las 
alcabalas. Histórico 
por demás este edifi- 
cio por el memorable 
ataque del i 1 * * * * * * * 9 de Ma- 
yo de 1867 en el que 
los imperialistas die- 
ron muestra de ver- M. R- M. Sor Marcela de Estrada fundadora 
j j 1 y primera Abadesa de las Capuchinas. 

dadero valor, pues 172 i„ 

(1) Célebre fue este camino, tanto por las escaramusas 

habidas entre los distintos guerrilleros, ó tropas, llámenseles 

«Blusas,» «Chinacos,» «Mochos,» «Liberales,» «Conservado- 

res,» “Reformistas,» «Pronunciados, * «Plateados,» ó como se 

quiera, que han acaecido en él; ó por la fama de los bandidos 

que existieron á mediados del pasado siglo; pues apenas habría 

alguno que lograra pasar incólume por la cima del cerro, por- 

que constantemente robaban la diligencia, no obstante de es- 

tar á unos tres kilómetros de la ciudad. Dígalo si no, el limo. 




LAS CALLES DE QUERETARO. 


1 6 1 


HACIENDA DE “CARRETAS.” 


A pocos pasos del «Mesón de la Garita de Mé- 
xico,» antes descrito, está una finca de campo llama- 
da « Carretas , » cuyo nombre le vino, según dijimos 
al principio de la obra, por haberla fundado para pa- 
radero de las carretas del Beato Sebastián de Apari- 
cio en sus viajes de Zacatecas á México, conduciendo 
la plata de las minas para su acuñación. 



Casa ubicada en la Calle 3a. de S. Antonio. 

En ella estuvieron los Poderes de la Nación en 1847. 
t Pieza donde se firmaron los T ratados. 


Sr. Barajas Obispo que fue de San Luis Potosí, á quien no le 
valió su investidura episcopal, para que los cacos le quitasen 
cuanto traía, llegando á esta ciudad robabo y con la bilis de- 
rramada. 


IÓ2 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Esto sólo bastaría para conservar siempre su his- 
toria y su primitivo nombre. Por suerte aún lo con- 
serva después de tantos años. 

Célebre también, porque recién venido el Con- 
quistador, del pueblo de la Cañada á fundar aquí 
Querétaro, allí y reclinada hácia la loma de « La 
Quinta'» hasta «San Francisquito, » se situó, como 
al principio se dijo, el segundo Querétaro. 

Entre este lugar, hoy « Carretas » y « Patehé > 
existió, según La-Rea, una laguna de la que sacaban 
los indios pescados y cazaban patos. Esta laguna 
fué discecada por los indios en el siglo XV, según se 



Calle del Biombo. 1871. 


cree. 

En el memorable sitio también en esta finca hu- 
bo sus encuentros; y más que todo, el cerro del fren- 
te que lleva el mismo título, se hizo célebre porque 
de su cima se disparó el primer cañonazo republica- 
no á las diez de la mañana del memorable 14 de 
Marzo de 1867. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


IÓ 


EL ACUEDUCTO. 


Aunque en más de una vez en el transcurso de 
esta obra hemos hablado del Acueducto y su au- 



Visía genera! del Acueducto. 1908. 


tor el Sr. Marqués, ésto sin embargo, de nuestro deber 
es ser un poco más extenso en el asunto, ya por gra- 
titud, ya porque al tratar de los alrrededores, trope- 
zamos, saliendo de la Hacienda de Carretas, con el 
famoso Acueducto. 

El Sr. D. Antonio Urrutia y Arana, Marqués de 
la Villa del Villar del Aguila, llevado en primer lugar 
de la generosidad de su corazón hacia este pobre ve- 
cindario, y en segundo, del cariño tan grande que 
profesaba á las RR. Capuchinas de esta ciudad, ini- 
ció, dirigió y llevó á cabo la magna empresa de traer 
desde el pueblo de la Cañada el agua potable á esta 
ciudad. 

Tuvo su origen en la Alberca á ocho kilómetros 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


164 


de esta ciudad, el 26 de Diciembre de 1726 y secón, 
cluyó en la caja de la agua que está en la hoy plazue- 
la de la Cruz, el 1 5 de Octubre de 1735. 

Descripción de la Alberca antes- de la Nueva 
Explotación. 

La Alberca forma un polígono irregular de ocho 
lados á diez kilómetros de la ciudad. Produce 30 li- 
tros de agua ó sean 4, 000 pajas. 

Mide 11 16 metros cuadrados por 3 metros 40 
centímetros de altura, lo que da un volumen de 
3,946. 40 metros cúbicos de agua. 

La tempera- 
tura es en todos 
los manantiales de 
3 1 grados centí- 
grados. 

La alberca 
chica es un depó- 
sito contigüo á la 
alberca grande, 
separado solo por 
un muro bastante 
grueso. Este pe- 
queño depósito, 
está lleno hasta un 
poco más de altu- 
ra de la superficie 
del agua de la al- 
berca grande. 

Luego que ba- 
ja la superficie del agua en la alberca grande, baja 
también en este depósito aunque más lentamente; y 
cuando la grande está vacía, la chica se conserva 
á cierta altura, y no presenta señal alguna de que 



Danzantes en las fiestas de !a Sta. Cruz, 
frente á la caja repartidora del agua. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


165 



se encuentre en su recinto algún manantial. Esto ha- 
ce creer que los manantiales que alimentan la alberca 
chica, están en cierta comunicación con los de la 
grande por donde se desaguan cuando ésta se en- 
cuentra vacía; por tanto no hay que tenerlos en cuen- 
ta separadamente para las medidas generales. 

La exhibición de los 42 manantiales estando ia 
alberca vacía, es de 70 litros por segundo, ó sean 9,333 
pajas. 

Queriendo elSr. 

Marqués beneficiar 
al convento de Re- 
ligiosos de Propa- 
ganda Fide, . em- 
prendió la arquería 
para salvar el valle, 
y al efecto hizo 
construir setenta y 
dos arcos cuyos pi- 
lares tienen en sus 
cimientos 20. 06 me- 
tros en cuadro y 1 7. 

70 de profundidad. 

Son de piedra de 
sillería distantes u- 
nos de otros 15. 04 
metros con 13. 17 
en cuadro y 22. 57 de altura; y desde ellos rompen 
los arcos con 5. 85 de curvatura, así es que se elevan 
sobre el suelo 28. 42 metros. 

El muro que circunda la alberca mide 107 me- 
tros 20 centímetros de circunferencia y 2. 50 de altura. 

En este recinto hay dos depósitos de agua, de 
los que el mayor tienen 4. 20 metros de profundidad 
y el menor 5. 50 metros. 

Tiene dos entradas y una compuerta con sus 


Altar del monumento el Jueves Santo 
en el templo de la Cruz. 1875. 



1 66 


LAS CALLES DE QUERETARCL 


llaves, por la que se desagua cuando hay limpia. 
El caño de calicanto que conduce el agua á esta 



ciudad, tiene siete alcanta- 
rillas y mide hasta la caja 
que está al comenzar los 
arcos: 4 kilómetros 932. 40 
metros, de los cuales 4 ki- 
lómetros 180 metros están 
bajo de tierra. 

Al hacerse la limpia, 
dura para volverse á llenar 
la alberca, 24 horas. (1) 

El agua que producía 
á principios del siglo pa- 
sado que escribía Zelaá, 
eran doce surcos, de los 
que solo llegaban cinco, ó 
sean 4,000 pajas. 

En la alberca existe u- 
na piesecita que guarda el 
vitoque. En esta pieza que 
tiene una grande vidriera 
á manera de nicho, existió una estatua de San Anto- 
nio, que no sabemos cuando desapareció de allí ni 
porqué motivo, aunque algunos opinan que fué en la 
época de la Insurrección. Hoy está allí la estatua del 
Sr. Marqués, que sirvió de modelo al escultor D. Die- 


Mooelo que sirvió para la estatua 
del Sr. Marqués, existente 
hoy [1908] frente á Palacio. 
Este modelo está en la Alberca. 


(1) Desde la introducción del agua hasta 1904, fue cos- 
tumbre anunciar la limpia de la alberca al vecindario con 
ocho días de anticipación, á fin de que se surtiese de agua para 
cubrir sus necesidades mientras duraba la limpia. La manera 
de anunciar era recorrer las calles uno ó dos hombres tocan- 
do un pito y un tambor de esos que llamaban «Come solos» 
porque un mismo individuo tocaba las dos cosas. 

De 1904 á la fecha, se hace por medio de avisos impresos 
y fijados en las calles con profusión. 


LAS CALLES DE QUE RETARO. 


167 


go Almaráz y Guillén al hacer la de cantera que co- 
rona el monumento levantado al mismo Sr. Marqués 
en la Plaza de la Independencia. 

El costo total de la obra para la introducción del 
agua fué como sigue; 

Dió el Sr. Marqués de sus propios $ 88, 278 00 


El vecindario * . . ,, 24,504 00 

Una donación. ,, 2,300 00 

Un bienhechor de la Cruz ,, 3,000 00 

Ventas de agua á conventos y ve- 
cinos , , 12,000 00 

Total $ 130, 091-00 


Ciento treinta mil noventa y un pesos. (1) 


INSCRIPCION 

QUE SE ENCUENTRA UN EL EXTERIOR DEL MURO 
QUE CIRCUNDA 

LA ALBERGA, EN EL ANGULO SUR. (2) 

Consiguióse la fábrica de 
esta alberca el año de mil 
setecientos y veinte y ocho 
reynando íiuestro católico monarca 
D, Felipe V. {que Dios guarde) gobernando esta 
Nueva España el Exmo . Marqués de Castañiza 
Caballero del Orden de Santiago á expensas 
de lo que contribuyeron los mo- 
radores de la muy noble ciudad de 
Santiago de Querétaro . 

(1) La «Gaceta de México» de Febrero de 1739 dice sobre 
este particular lo siguiente: — En 17 de Octubre de 1738 entró 
Sa agua á 60 pilas. — Costó la obra $ 124,791 00. — Dió el Sr. 
Marqués: $ 82,000 00. — Comenzó la obra el 15 de Enero de 
1726. 

(2) Vertida á nuestra escritura actual. 


i68 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


La agua entró á las fuentes públicas el 1 7 de 
Octubre de 1738. 

Los cuarenta y dos veneros producen setenta li- 
tros por segundo, ó sean novecientas treinta y tres 
pajas. * 

Antes de la nueva esplotación producía la alber- 
ca chica cinco surcos y medio de agua. El estadista 
Septién dice que seis surcos, dos naranjas, cinco rea- 
les y un dedo. 

En 1793 as- 
cendía á 70 el nú- 
mero de fuentes 
públicas y parti- 
culares. 

La primera 
fuente que existió 
en la plaza mayor 
ó de arriba, fué 
de forma ochava- 
da y de cantera, 
descansando so- 
bre tres gradas. 

En su centro se le- 
vantaba una bien 
pulida columna 

que Sustentaba Templo de Teresitas.— Prisión de Maximiliano. 
Una gran taza de Hoy Seminario Conciliar. 1890- 

bronce perfecta- 
mente cincelada que sacó de costo $ 1,000 oo. 

Seguía otra columna que sostenía otra taza y en 
medio un brollador perforado por donde escapaba 
caprichosamente el agua. Esta era una de las tres 
fuentes públicas que recibieron la primera agua. 

Otra fué la que aun existe, aunque sin la estatua, 
en la Plazuela de la Cruz, coronada de una estatua 
de la Virgen del Pilar, que fué la Patrona de la agua, 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


169 


causa no 


teniendo á sus pies un león que arrojaba agua por el 
hocico. La taza es de cobre y la Virgen era de tecali. 
No sabemos cuándo desapareció, ni porqué 
volvió á ponerse. 

La tercera fuente públi- 
ca, según Navarrete, estaba 
en la calle de «Los Señores 
Romanos , » y aunque hay 
opiniones que es la que has- 
ta hoy existe en la «Calle 
de Calzontzí, » creemos que 
fué la que existió en la pro- 
pia casa del Sr. Marqués; y 
casa hoy esquina de las ca- 
lles «de los Locutorios» y 
«del Marqués;» y creemos 
que ésto sería, dada la filan- 
tropía del benefactor que no 
había omitido gasto porque 
el vecindario fuera á recibir 
el beneficio en su propia ca- 
sa, beneficiando en ello, como era natural, á sus con- 
vecinos antes que á otros. Quizá antes de esa época 
se titularía dicha calle de «Los Señores Romanos» y 
de allí para acá «del Marqués» en memoria de aquel 
insigne bienhechor. 

Los monumentos levantados 
Sr. Marqués, fueron: primero, el 
RR. PP. de Propaganda Fide en 
huerta; segundo, el levantado en 
de la Plaza Mayor; tercero, el 
de la Alameda, que 



El Sr. Pbro. D. Daniel Frias, 
Vicerrector por muchos anos del 
Seminario Conciliar. 


por la gratitud al 
levantado por los 
el estanque de la 
1842 en la fuente 
levantado en la fuente 
desapareció poco después del 


memorable sitio, y por último, el actual levantado á 
su memoria el 16 de Septiembre de 1892, consistente 
en un pedestal de altura de cinco metros, sobre el 
que está la estatua de cantera hecha por D. Diego 


7 ° 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Almaráz y Guillén y pesa 2,070 kilogramos. Este 
monumento está frente al Palacio Municipal y en la 
fuente donde existió el segundo, destruido en el sitio. 

En 1896 se cambió la primitiva cañería de barro 
por otra de fierro. En 1899 se colocó en la Alberca 
una compuerta traída de los Estados Unidos. En 
1902 se instaló en la misma Alberca una bomba para 



Alegoría de la Santa Cruz y su Convento. 


extraer mayor cantidad de agua. 

Según el periódico oficial en 1902 había 42 fuen- 
tes públicas. 

En 1905 se inauguró por el Sr. Gobernador D. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


171 


Francisco G. de Cosío y en la Caja repartidora, la 
nueva explotación de agua potable, con la que aumen- 
tó casi el doble, debido á que se le dió nuevo nivel, 
haciendo la mayor parte del caño general, de nuevo, 
desde la Alberca hasta entroncar en Hércules. Esto, 
y una vez terminadas las alcantarillas y cañerías, ha 
de traer á la población mucho bien; pues con la gran 
cantidad de agua que llega actualmente y bien entu- 
bada, sin temor de errar, puede disfrutar de agua to- 
da la ciudad. 

INSCRIPCION 

EN LA CAJA REPARTIDORA DEL AGUA. 

« Reinando en las Españas nuestro católico 
rey Felipe V ( que Dios guarde) y siendo vi- 
rey de esta Nueva España el Exmo. Sr. 
Marqués de Cas afuerte, se empezó esta mag- 
nífica obra en la alberca el día 26 de Diciem- 
bre de 1726 y se concluyó hasta esta caja el 
1 y de Octubre de 1735 , siendo virey y arzo- 
bispo de México el limo . y Exmo. Sr. D. 
Juan Antonio Vi zarrón y Eguiarreta, y Co- 
rregidor ele esta muy noble y leal ciudad de 
Querétaro , D. Gregorio Ferrón. Fué juez 
superintendente de ella el Sr. D. Juan Anto- 
nio de Urrutia y Arana , caballero de la orden 
de Alcántara , Marqués de la Villa del Villar 
del Aguila , natural de la provincia de Alaba , 
que deseando el bien común, puso en ello ( con 
todo esmero ) desde su primer fundamento , no 
no sólo el trabajo de su traz amiento y asisten- 
cia personal, sino también las expensas de 
88,278 pesos, conque contribuyó el vecindario 
de esta ciudad, así eclesiástico y regular como 
Secular, con la cantidad de 24,404 pesos. 


IJ2 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Por cuyo beneficio debe esta ciudad mostrarse 
perpetuamente agradecida y encomendarle á 
Dios , que le dé por obra tan heroica la bien- 
aventuranza. » 


El Sr. Marqués murió en México de 70 años de 
edad, el 29 de Agosto de 1743. 

El limo. Sr. Dr. D. Rafael S. Camacho, de gra- 
ta memoria, levantó del olvido la memoria del insig- 
ne benefactor en 1886; y desde esa época, anualmente 
se le hacen en la Catedral unas solemnes honras, 
costeadas por la Sagrada Mitra. 

D. José Urtiaga y Parra debe ser también digno 
de la gratitud queretana, pues ayudó mucho al Sr. 
Marqués, llevando la contabilidad y proporcionó tam- 
bién algunos fondos de sus propios para la obra. 

INSCRIPCION 

EN LA TAZA DE LA FUENTE DE LA PLAZUELA 
DE LA CRUZ. 

Los vecinos de este nuevo pueblito imperan- 
do Su Magostad Felipe V. han costeado ta 
conducción á la plaza el año de 1738, siendo 
juez de orden superintendente de aguas el Sr. 
Marqués por providencia de Dios. 


Beristain hablando de este acueducto dice que es 
capaz de competir con el decantado puente de Se- 
gobia. 

El 29 de Agosto de 1901 el M. I. Ayuntamien- 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


*73 


to celebró una sesión pública para honrar la memoria 
del Sr. Marqués, y se acordó traer sus restos y co- 
locarlos en un monumento que se erigiría aquí; pero 
aun no se lleva acabo tal acuerdo. 


LA QUINTA. 


Casi al pie del acueducto existe una antigua ca- 
sa que aun tiene ciertos dejos de nobleza. Indudable- 
mente sirvió de quinta 
de veraneo á algún es- 
pañol rico de los ave- 
cindados aquí, allá por 
el último tercio del si- 
glo XVIII, porque al 
decir de los cronistas, 
en el siglo XV y XVI 
era allí, como ya dije 
en otra parte, laguna, 
que sin duda desapare- 
ció en tiempos en que 
Conín arreglaba los re- 
gadíos en este nuevo 
pueblo, consecuencia 
del tino y acierto con 

La Quinta. 1908. i i i j 

que los había arreglado 
en el antiguo Querétaro, hoy San Pedro de la Cañada. 

En el siglo XIX aun estaba habitada esta Quin- 
ta, pues el que ésto escribe muchas veces tomó baños 
en ella á las cinco de la mañana, en tiempos caluro- 
sos en que muchas familias acostumbraban hacerlo 
en un hermoso estanque que allí existió. Hoy to- 
do está convertido en ruinas con excepción de unos 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


174 


lavaderos públicos que aun existen, y áun lado de leí 
entrada, una de las primeras fuentes públicas que 
existieron y que todavía surte de agua limpia al ve- 
cindario, la que pegada al muro aún ostenta una 
estatua de cantera tamaño natural representando al 
arcángel San Rafael. 

Esta casa también es histórica por las proesas 
de valor que dieron en ella ambos beligerantes en el 
memorable sitio de 1867 en varios encuentros que allí 
se efectuaron. 



FABRICA DE “HERCULES” Y ANEXAS. 


D. Diego de Tapia, hijo del Conquistador D. 
Fernando y Gobernador de los indios,- fué el primi- 
tivo dueño y primer 
poblador del hoy 
pueblo de «Hércu- 
les;» pues por los 
años de 1630 se le 
concedió ese lugar 
para « un exido de 
Molino ,» cuyo moli- 
no de harinas él lo 
fundó. El adjetivo 
« colorado , » le vino 
por la antigua pintu- 
ra del edificio que 
era colorada. 

Para mover ese 

Un salón de i. Fabrica de Hércules. molino necesitaba 


LAS CALLES DE QUERETARü, 


T 75 



hacer una presa á cuya obra se opusieron ios indios 
de la Cañada y después de ruidoso pleito hubo tran- 
sacción por la que se obl'gó D. Diego a darles en 
compenzaeión cuatro fanegas de tierra en terrenos 
de San Juanico, con lo que terminó el pleito é hizo 
-D. Diego su presa, comenzándola en Marzo de 1634. 

Como su hija María Luisa fué la fundadora del 
convento de Santa Clara y este Molino lo heredó de 


Otro salón de la Fábrica ele Hércules, 

su padre, quedó en poder del convento. 

En poder del convento permaneció el Molino po- 
co más de medio siglo; pues en 1687 ya era dueño de 
él, el Pbro. D. Juan Miguel Lozano quien lo compró 
al citado convento. 

Por mediados del siglo pasado pasó á ser pro- 
piedad de la Casa Rubio, quienes hicieron las fábri- 
cas de hilados «Hércules,» «La Purísima» y «San 
Antonio» desde sus cimientos, así como las casas de 


LAS CALLES DE QUERETAKO. 


Ij6 


la calle real de entrada á Hércules, A éste se le llamó 
«Molino Colorado,» como llevamos dicho, por la an- 
tigua pintura que tenía el antiguo molino de harinas 
ó porque los terrenos cercanos á él son de tierra co- 
lorada. Se le puso «Hércules» significando la fuer- 
za representada en 
la estatua del dios 
mitológico, que aun 
se vé en el patio 
principal. 

El titular de di- 
chas fábricas es la 
Purísima Concep- 
ción y aun se le ha- 
ce su fiesta religiosa 
anualmente el 8 de 
Diciembre. 

A la «Fábrica 
de la Purísima» se 
le puso así, para per- 
petuar de este modo 
el gran aconteci- 
miento dogmático de la Inmaculada Concepción pro- 
clamado por el gran Pío IX en 1854, año en que se 
extrenó dicha fábrica. Con este motivo, los Sres. Ru- 
bio agregaron al nombre de sus hijos el de María, 
por ejemplo: Cayetano María Rubio, Caídos María , 
Enrique María , Manuel María , hijos de D. Caye- 
tano; y conocemos aún á D. Fernando María, hijo 
de D. Manuel. 

El vulgo la nombró por mucho tiempo (á la Fá- 
brica de la Purísima), <cMolino Blanco , » tanto por es- 
tar pintada de este color, como por distinguirla de la 
otra. Conste que ninguna era molino, sino qué la cos- 
tumbre de tanto tiempo de llamar «molino - colorado» 
á «Hércules,» prevaleció en la «Purísima» por haber- 



Procesión deSemana Santa en el pueblo 
de Hércules. 1870. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


I?? 


las hecho un mismo dueño; Hoy pertenecen á la 
«Compañía Industrial Manufacturera Mexicana.» 

Esta negocia- 
ción dió á sus due- 
ños una utilidad 
fabulosa. En el 
Balance General 
de 1875. y á pesar 
de los gastos que 
eran fuertísimos, 
resultó una utili- 
dad líquida de . . . 
$ 300, 500. 00 

El acueducto 
tan largo y costo- 
so que viene desde 
la explotación de 
los manantiales de 
«El Barreno» ade- 
lante de la Caña- 
da, fué hecho por la Casa Rubio, produciendo 72 
surcos de agua, osean 691 litros por segundo, que 
movían y aún mueven la gran rueda hidráulica que 
daba todo el movimiento, cayendo después el agua 
al río que pasa por esta ciudad, llendo á regar, por 
último, los terrenos de las haciendas de «San Juani- 
co, » «El Jacal» etc., etc. 

Esta rueda es la segunda en el país, 

Los Señores citados emprendieron también el 
costosísimo camino llamado de Tampico, comenzan- 
do la obra al salir de esta ciudad en la «Cuesta de 
Costilla,» en 1874, llegando hasta «Higuerillas» ade- 
lante de Jalpan, cuya atrevida obra por aquellas se- 
rranías se debió á la dirección inmediata del Ingenie- 
ro D. Manuel Altamirano y que tiene como notable 
la cuesta de Huatmazontla con sus setenta y dos 



i 7 8 


LAS CALLES DE QÜERETARO. 


curvas demasiado suaves en aquellas elevadísimas 
pendientes. Este camino se hizo con objeto de que 
los trenes de carros de las fábricas penetrasen á 
Tampico directamente, llevando los productos de 
nuestra rica sierra y trayendo algodón á su regreso; 
no sabemos porqué no llegó á su término. 

La misma Casa Rubio regaló á nuestra ciudad 
la hermosa fuente que adorna nuestro parque princi- 
pal. 

A los esfuerzos y piedad de la Sra. Dña. Isabel 
Argomedo, esposa de D. Cayetano M. Rubio, se debe 
la fundación de la iglesia del pueblo. 

Fué erigida en Vicaría el 19 de Junio de 1883. 

Los vicarios que la han servido, poco á poco han 
ido decorando el templo y el 8 de Diciembre del año 
pasado (1908), se estrenó la torre levantada por el 
actual vicario, el Pbro. D. Edmundo Ugalde. 

BAÑOS DE PATEHE. 


Parece que hasta principios del pasado siglo figu- 
raron como tales, pues para atrás era un terreno per- 
teneciente al Conquistador, posteriormente de su hijo 
D. Diego y en el siglo XVII, ya era propiedad de 
Antón Martín, quien lo legó á los PP. Antoninos para 
la fábrica de su convento, según escritura que hemos 
consultado. 

Como baños, su época de apogeo fué á mediados 
del siglo pasado en que con motivo de las llamadas 
fiestas de San Juan (que es el Titular de dicha finca), 
se hacía una temporada escandalosa de juegos de 
azahar, peleas de gallos, bailes, etc., etc. 

En las apartidas'» se versaban fuertes cantidades 


LAS CALLES DE QUERETARO, 


*79 


de dinero, origen de la ruina de no pocas familias aco- 
modadas. 

En 1906 fué su última boqueada con aplauso de 
la sociedad sensata. Murió de inacción por su pro- 
pia virtud. El torbellino de ilustracióny progreso hizo 
que tales fiestas acabasen á pausas. 

En épocas mejores se jugaban albures hasta de 
2,000 pesos, y el último año se jugaban de á diez 
centavos. 

En cuanto á lugar de paseo y de solaz, aun hoy 
que está casi abandonado es hermoso por sus huer- 
tas, sus calzadas de elevados fresnos y sus baños. 

La hermosa Quinta que nos ocupa ya en nues- 
tros tiempos, merecía ser una de las principales, tan- 
to por estar en las goteras de la ciudad como por su 
posición topográfica. 

En el memorable sitio desempeñó también un 
papel importante por los varios sucesos que en su re- 
cinto tuvieron lugar. 


BAÑOS DE “LA PEÑITA.” 


Por los años de cincuenta del siglo pasado* tu- 
vieron su origen los manantiales de agua tivia llama- 
dos de «La Peñita.» 

Son unas dos ó tres piececitas en las que por lo 
regular se baña la clase media y el bajo pueblo. 

Están precisamente á la espalda de la «Fábrica 
de la Purísima» de la cual ya hablamos cuando trata- 
mos de la «Fábrica de Hércules,» 


i8o 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


FABRICA DE SAN ANTONIO. 



Esta, como las otras fábricas, pertenece á la 
«Compañía Manufacturera Mexicana.» Produce es- 
tampados que pueden competir con los de las mejo- 
res fábricas del país, 
no menos que sus per- 
cales de variados di- 
bujos. 

Su fabricación 
material se llevó á 
efecto pocos años des- 
pués que la matriz. 

En su hermosa 
calzada y jardines se 
han hecho en más 
de una vez alegres ja- 
maicas y festivales; 
pues como todos los 
edificios y huertas 
, , recostados á las már- 

Snterior de la Fabrica de Estampados ■ , 

de san Antonio. 1885. genes del no, son por 

demás pintorescos. 


BAÑOS DE LOS ALAMOS. 


También estos baños tuvieron su época florecien- 
te á mediados del siglo pasado. Recostados á las már- 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


1 8 1 


genes del río cerca de la «Presa del Diablo» es un 
lugar hermoso por sus frondosos árboles frutales y 
manantiales. En aquel oasis aún se ven como escon- 
didas y ruburosas de vergüenza unas ruinas y des- 
mantelada torrecilla, indicando al visitante la exis- 
tencia en no lejanos tiempos, de los baños y capilla 
que erigida como señora de aquellos bosques, levanta- 
ba su veleta sobre los seculares fresnos. 

El autor recuerda con sentimiento aquellos feli- 
ces tiempos de la niñez, en que la autora de sus días 
llevábalo de la mano, á la aurora, á tomar aquellos 
deliciosos baños. 

La soldadesca del memorable sitio, comenzó la 
obra de destrucción en aquellos lugares de solaz. 
Hoy todo ha concluido, hasta su nombre ha desapa- 
recido; pues la actual generación tal vez ni lo háya 
oído pronuncian 


BAÑOS DE “VERAZA. 


Por la rivera norte del río, existieron muchas fá- 
bricas de aguardiente desde mediados del siglo XVIIL 
Esta finca era una de ellas, solo que su dueño el Sr. 
D. Román Veraza por los años de 1870 del pasado 
siglo, aprovechó las aguas del canal no sólo en sus 
fábricas sino que hizo unas piezas sobre el canal que 
utilizó como baños. Mucha gente ocurría á estos ba- 
ños, principalmente en las mañanas calurosas de 
Mayo. 

También estos baños pasaron á la historia; pues 
dejaron de ser concurridos, sin que el autor sepa 
por qué, desde los años de ochenta y tantos. 

Hoy quizá nadie recuerda ni aun su nombre. 


182 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


ESTACION DEL FERRO-CARRIL NACIONAL. 


En el barrio de «La Otra Banda» existe el her- 
moso edificio de la Estación del Ferro-carril Nacio- 
nal. El i? de Mayo de 1903 llegó la primera máquina 
balastrera. El domingo 20 de Septiembre á las 9 y 28 
de la mañana, llegó el primer tren de pasajeros pro- 
cedente de Laredo. La Locomotora era la n® 225, 
sistema de mayor potencia que las del Central. 

A las 4 p. m. del 19 de Diciembre del mismo año 


USB 


Estación del Ferro-carril Nacional. 1905. 

de 1903 llegó por esta línea el C. Presidente Porfirio 
Díaz acompañado de su esposa. Pasó hasta «Marisca- 
ren donde se formó una conección provisional para 
retroceder y llegar á la ciudad por el Central. 

En junio de este año de 1909 se hizo la fusión 
de ambos Ferro-carriles comprados por el Gobierno, 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


183 


por lo que hoy se titulan ambos: «Ferro carriles Na- 
cionales de México.» 

Se dice mucho que próximamente cambiarán de 
horario y entonces se podrá hacer uso del elegante 
Restaurant, hasta hoy inútil. 

En esta Oficina residen el Superintendente, el Jefe 
de trenes y el Despachador, desde principios de año. 


EL CERRO DE LAS CAMPANAS. 


A no ser porque este lugar fué regado con sangre 
de un descendiente de cien príncipes, la de un valien- 
te mexicano y otro no menos valiente queretano, per- 
manecería igno- 
rado y olvidado. 

El célebre si- 
tio de 1867 hizo 
resonar su nom- 
bre en todo el 
planeta, y desde 
entonces es repe- 
tido con interés 
por toda clase de 
personas. 

. ,,, Primer monumento erigido por el pueblo 

rxlll en aque- á | a memoria del Emperador 

lia Colina pasaron y de sus valientes generales, en el lugar 
, n i de la ejecución. 

hechos, que la 

historia ha cuidado de conservar á los pósteros. 

¡ Maximiliano. ...!!! ¡ Miramon !!!.... i Mejia ! ! ! 

He aquí compendiada en tres palabras la historia del 
segundo Imperio 

Al decir del vulgo, le vino el título á la pequeña 



184 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


colina que nos ocupa, de unas peñas que allí existen, 
las cuales golpeadas por otras producen sonidos co- 
mo de campana. 

Allí, según refiere la crónica de vecindad, tenían 
en el siglo XVII sus jolgorios y reuniones los duendes; 
y más tarde cuando aún humeaba la sangre caliente de 
aquellos valientes caudillos del Imperio, veíanse ene! 
día multitud de señoras que regando con su llanto' 
aquel eríaso promontorio de peñas, recogían piedre- 
citas y Ilevánbalas á sus hogares en donde por mucho 
tiempo las conservaban entre los recuerdos más gra- 



Querétaro á vista de pájaro desde el Cerro 
de las Campanas. 1889. 


tos de familia; y cuando por la noche, aun no turbado 
su silencio por el silbido de locomotoras que más tar- 
de atravesáran sobre las herradas vías que lo circun- 
dan, la ciudad entregábase al sueño y al reposo, oían- 
se llantos y alaridos mujeriles que llenaban de pavor 
al cercano vecindario. La gente ignorante y por ende 
crédula, creyó que allí tendrían sus tenidas las bru- 
jas y lloronas, terminando sus danzas macabras con 
el canto de los primeros gallos. Estas concejas ter- 
minaron hasta la fundación de la capilla conmemora- 
tiva, sentada sobre el mismo terreno en donde ha- 



Principales republicanos en la época del sitio- 1867 



LAS CALLES DE QUERETARO. 



habían exhalado su último suspiro aquellos denoda- 
dos campeones. 

En la época de la Independencia, siempre estu- 
vo la colina que nos ocupa, guardada por los realistas, 
poniendo así en salvo á esta ciudad de los ataques 
insurgentes, del bajío. 

Como antes hemos dicho, el 19 de Junio de 1867 
íué quién le diera fama é hiciera circular su nom- 
bre por todo nuestro planeta, y que más tarde lo vi- 


Segundo monumento levantado á la 
memoria de Maximiliano y sus generales, en el 
Cerro de las Campanas. 1886. 

sitaran hombres de todas las razas, de todas las eda- 
des y de todos los credos. 

Démosle el lugar al escritor más verídico, como 
testigo presencial de aquellos acontecimientos, el 
Oficial imperialista D. Alberto Hans, y él nos refe- 
rirá los hechos más memorables que allí pasaron. 


86 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


IX. 

Toma del convento de la Cruz.— El Emperador escapa de los 
republicanos.— Escenas extrañas- — El Emperador se dirige 
al Cerro de las Campanas. — El Emperador y el general Cas- 
tillo. — Llegado ante el palacio departamental, el Empera- 
dor envía la orden de reunir todas las tropas que le quedan. 
— López introduce á los republicanos al convento de San 
Francisco y desarma á los húsares y á la escolta del Empe- 
rador. — Audacia de López. — El general Miramón es herido 
tratando de reunirse con el Emperador - — El general Mejía 
llega al Cerro de las Campanas. — Confusión.— -Pánico.— 
Aspecto del Cerro de las Campanas — El Emperador se in- 
quieta por la suerte de Miramón. — Toda la artillería repu- 
blicana concentra sus fuegos sobre el Cerro de las Campa- 
nas. — La posición se hace insostenible.; — Los dragones de 
la Emperatriz. — El Emperador envía un parlamento á Es- 
cobedo. — iLa bandera blanca! — El Emperador se rinde. — 
Todo se ha perdido, menos el honor! — Los generales Mén- 
dez y Arellano. — Comienzan los fusilamientos. 



Véamos ahora lo que pasaba en el interior de la 
plaza. 

Una vez sorprendidos la Cruz y el cementerio 

como llevo refe- 
rido, los republi- 
canos se apresu- 
raban á tomar 
posesión de todo 
el edificio, lo que 
les era muy fácil 
yendo guiados 
por López, y pro- 
tegidos por la au- 
toridad de éste 
último, por el 


Monumento á Maximiliano y á suS generales, 
levantado por la Sra. Emilia Soto. 1883- 


sueño de todos 
y por la obscu- 


ridad de la noche. 



LAS CALLES DE QÜERETARO. 


187 



El coronel disidente Rincón Gallardo ocupaba 
con su fuerza las alturas del convento, las escaleras, 
los patios y todas las salidas, desarmando, antes de 
que despertaran completamente, á la gendarmería 
y á la compañía de ingenieros, al batallón del Em- 
perador y á los volun- 
tarios de Querétaro. 

Los republicanos 
se echaban después 
sin ruido sobre la ar- 
tillería formada en la 
plaza de la Cruz, y 
que esperaba el mo- 
mento de ponerse en 
marcha para la salida 
del día siguiente. Se 
apoderaron también 
de la flecha que de- 
fendía la izquierda de 
la Cruz, de la iglesia 
contigua, de los tra- 
bajos de la derecha, 
del hospital, de los 
almacenes y del par- 
que de artillería que 
se encontraba también de aquel lado. 

La pequeña reserva, compuesta de una parte del 
3° de línea, que descansaba en el patio de entrada y . 
en los corredores del hospital, fué desarmada y hecha 
prisionera con la facilidad que se encuentra en los de- 
talles de esta sorpresa, gracias al coronel López que 
guiaba á los republicanos y daba las órdenes necesa- 
rias para prevenir ó impedir toda resistencia. 

Como nadie sospechaba ni comprendía lo que pa- 
saba, no se disparó un solo tiro, ni se dió un grito de 
alarma, mientras que el cuartel general y sus anexos 


Migue? López eS traidor de Querétaro. 
15 de Mayo de 1867. 


1 88 


LAS CALLES DE QUERETAKO. 


caían en poder del enemigo, en medio de una calma 
fantástica. 

La posesión de la Cruz, punto dominante y cla- 
ve de la plaza, traía consigo la caída de Querétaro. 
Los republicanos se ocuparon, pues, luego que apa- 
reció la aurora, en terminar la ocupación tan fácil- 
mente comenzada. 

En el momento en que los sitiadores tomaban la 
Cruz, Yablousky, el único cómplice de López, y des- 
pués el mismo López, corrían á dar la alarma al Em- 
perador y al general Castillo, haciéndolos despertar 
con la espantosa noticia de que el enemigo entraba á 
la Cruz y se había apoderado ya por la fuerza deí 
cementerio, noticia falsa dada á sabiendas, puesto. que 
como se ha visto, los republicanos acababan de ha- 
cerse dueños de todo el edificio y sus dependencias 
sin que se les pudiera oponer la menor resistencia. 

Ante aquel inminente peligro, el Emperador ape- 
ló á toda su sangre fría, y dijo al general Castillo, al 
príncipe de Salm y á su ayudante Pradillo que habían 
entrado precipitadamente á su cuarto: 

— «Salir de aquí ó morir es el único recurso.» 

La ejecución siguió rápidamente al pensamien- 
to. Tomando sus pistolas y algunos papeles impor- 
tantes, bajó las escaleras, seguido de las tres perso- 
nas que acabo de nombrar. 

El emperador llevaba un ancho sombrero de fiel- 
tro blanco bordado de oro, y su uniforme de general 
de división estaba cubierto con un paltó que le res- 
guardaba del frío de la mañana. 

Esta circunstancia y la semioscuridad de los co- 
rredores, impidieron que fuese reconocido por un 
centinela republicano que encontró abajo, y que tomó 
por uno de sus gefes aquel hombre vestido de seme- 
jante manera y que se dirigía á él con tanta sangre 
fría. El centinela presentó armas. El Emperador con- 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


189 


testó al saludo y pasó; atravesó los patios, y algunos 
segundos después se hallaba en lá plaza de la Cruz. 

En aquel momento salía la luz, mostrando á las 
miradas del Soberano toda la extensión del desastre. 
Pero el alma del Emperador estaba bien templada, y 
lejos de retroceder ante el peligro, á la vista de los 
republicanos preparó su revólver diciendo á los que 
le segían: 

— «Adelante. » 

A los primeros pasos fué detenido por los repu- 
blicanos. López se 
hallaba presente, 
y sea que creyera 
poder salvar toda- 
vía las apariencias, 
como lo prueban 
sus impudentes y 
necios manifiestos, 
sea que se apode- 
rase de él un tardío 
arrepentimiento, se 
acercó, á un gefe re- 
publicano y le dijo 
que dejara pasar 
á aquellas cuatro 
personas, que eran 
paisanos. 

Este, que eje- 
cutaba religiosa- 
mente, y con razón, 
las órdenes del traidor, dió la orden indicada, aunque 
las insignias militares que llevaba el Emperador y su 
séquito desmintiesen las palabras de López, 

Sin perder tiempo en pedir á su protegido expli- 
caciones sobre aquella escena incomprensible, el Em- 
perador se dirigió al Cerro de las Campanas, á fin de 



Escudo de armas del Imperio. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


190 


reunir allí algunas tropas para resistir hasta el último 
instante, ó para abrirse paso por entre los sitiadores. 

Al pasar fren- 
te al mesón que 
servía de cuartel 
á su escolta y á 
los húsares, el 
Emperador en- 
vió á los coman- 
dantes la orden 
de mandar ensi- 
llar á toda prisa 
y de incorporár- 
sele en el Cerro 
de las Campa- 
nas. 

Se le llevó su 
magnífico caba- 
llo, pero, rasgo 
que caracteriza 
perfectamente al 
Emperador ' Maximiliano, rehusó montarle, porque, á 
su lado, su gefe de estado mayor el viejo general Cas- 
tillo y el príncipe de Salín iban á pie. 

Se detuvo después un momento en el palacio de- 
partamental. de donde expidió al general Miramón 
orden de reunir cuantas fuerzas pudiera, y acudir con 
ellas. 

Durante aquel tiempo el coronel republicano Rin- 
cón Gallardo, siempre guiado por López, penetraba 
al centro de la plaza, se apoderaba de la torre y del 
convento de San Francisco, donde se encontraba 
nuestro parque general, y hacía prisionero al gefe de 
escuadrón de artillería Becerra, que mandaba allí y 
había recibido al traidor sin desconfianza alguna. 

Pocos momentos después la escolta imperial y 



Capilla del Cerro de las Camparas 
en construcción. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


9 


el escuadrón de húsares austro-mexicanos, que iban 
á incorporarse con el Emperador, pasaron por San 
Francisco, López que era su gefe directo, los detuvo 
al paso, les ordenó echar pie á tierra, hizo prisione- 
ro al capitán Paulowski, y á sus oficiales y á los de 
la escolta imperial, y mandó á los soldados que de- 
pusieran sus armas, que recogieron inmediatamente 
los republicanos; y lo mismo hizo con todos los des- 
tacamentos que encontró. 

Hecho ésto López, seguido de una fuerza repu- 
blicana, á los que se adelantó un poco, se dirigió al 
palacio departamental, adonde hemos dejado al Em- 
perador esperando á Miramón. El traidor se presentó 
hipócritamente ante el Soberano, que le preguntó 
asombrado: 

— ¿Pero qué es lo que pasa, coronel? 

— Señor, — contestó López, señalando á los re- 
publicanos que desembocaban por una calle ; — todo se 
ha perdido. Mirad, el enemigo nos sigue de cerca. 

No comprendiendo bien todavía la traición de su 
ingrato protegido, el Emperador esperó un momento 
que la tropa designada por López, fuese nuestra guar- 
dia municipal, y aun envió á un oficial á reconocerla. 
López insistió entonces con el amo á quien traicio- 
naba, para que se dejase ocultar en una casa vecina. 
El Emperador rehusó desdeñosamente. 

El oficial que había partido para reconocer la 
tropa que se adelantaba, volvió á todo galope á anun- 
ciar que era el enemigo. No teniendo ninguna fuerza 
respetable .á la mano y no pareciendo Miramón, el 
Emperador dió la. orden de retirarse al Cerro de las 
Campanas. 

López se guardó muy bien de seguir al Sobera- 
no, y se incorporó en el acto á los republicanos para 
servirles de nuevo con sg infamia. 

Mientras que todo esto pasaba en una parte de 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


192 


la ciudad, el general Miramón, hallándose desde muy 
temprano en la calle y sabiendo de repente que los 
republicanos entraban en la Cruz, se dirigía hasta 
este último punto, donde creía al Emperador en pe- 
ligro, cuando fué encontrado por un destacamento re- 
publicano. Un oficial se adelantó y disparó sobre el 
general varios tiros de revólver de los que uno mató 
á su ayudante Ordóñez. 

Miramón recobrado de su sorpresa, toma su pis- 
tola y apunta al oficial. En el mismo instante recibe 
una bala en la mejilla derecha. Responde tiro por ti- 
ro; pero aturdido y cegado por el dolor, no da, ape- 
sar de su destreza ordinaria, al oficial enemigo, y 
emprende la retirada descargando sus últimos tiros y 
conteniendo, con su pañuelo, la sangre que se escapa 
con abundancia de su herida. 

Se le llevó á casa de un médico, que después de 
haberle vendado fué á denunciar su presencia á los 
republicanos. 

El general Mejía, más afortunado, lograba llegar 
al Cerro de las Campanas con una pequeña fuerza de 
caballería, y se reunía con el Emperador. 

El coronel González, de los dragones de la Em- 
peratriz, advertido á tiempo, mandaba ensillar á toda 
prisa y acudía á formar su regimiento en el llano si- 
tuado al pie del Cerro. 

El Emperador no esperaba más que la llegada 
del general Miramón, cuya suerte ignoraba, para 
abrir un portillo. 

Todos los hechos que acaban de leerse, pasaban 
con una rapidez increíble; simultáneamente llegaban 
á todas las líneas, como conducidas por corrientes 
eléctricas, las funestas noticias de la entrada de los re- 
publicanos á la plaza, de la traición del coronel Ló- 
pez, de la herida del general Miramón y de la pre- 
sencia del Emperador en el Cerro de las Campanas. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


193 


La confusión era horrible. Los republicanos re- 
picaban á vuelo con las campanas de las iglesias de la 

Cruz y San Fran- 
cisco, y dispara- 
ban sobre cuantos 
encontraban en 
las calles. 

Los gritos de 
¡viva la libertad / 
la idea de que to- 
das las líneas de 
defensa se halla- 
ban amenazadas 
por detrás, el a- 

Capilla comemorativa, levantada por la Casa CQ U n nnA „„ J- 
de Austria en el Cerro de las Campanas. bciilAJ que se Ulb 

ponían á dar los 

sitiadores, las descargas de artillería, la aparición de 
los republicanos en diferentes puntos, todo hizo na- 
cer un pánico general. Nuestros mejores gefes per- 
dieron la cabeza. Casi todas las fuerzas sitiadoras, 
menos la caballería, se introdujeron en las calles de 
la ciudad. Nuestro pequeño ejército desapareció en 
pocos minutos, dispersado ó hecho prisionero. 

Instintivamente los oficiales trataban de llegar 
ál Cerro de las Campanas. Algunos, bien montados 
lo lograban, pero los que se hallaban á pie eran pron- 
tamente alcanzados por los republicanos. 

Desde el Cerro de las Campanas el Emperador 
veía y dominaba ese desastre inmenso é irreparable, 
sin poder hacer nada para detenerle. 

En aquel momento el Cerro de las Campanas 
presentaba un espectáculo verdaderamente punzante. 

La especie de reducto que le coronaba, ade- 
más de su guarnición, estaba lleno de oficiales y 
de soldados de todos cuerpos y de todas armas, que 
se habían refugiado allí como náufragos en un balsa. 



194 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


A cada momento llegaban otros nuevos, y había ne- 
cesidad de hacerlos abandonar sus monturas y aun 
de rehusarles la entrada; pero más humanos que el 
comandante, los artilleros los dejaban penetrar por 
las troneras. 

El reducto era el punto de mira de todas las ba- 
terías sitiadoras. Los republicanos volvían contra el 
Cerro nuestras propias piezas de que acababan de 
apoderarse. 

La posición era insostenible. Así es que el Em- 
perador aguardaba á Miramón con impaciencia, pre- 
guntaba á cada momento si no se distinguía á éste 
último entre los grupos que corrían á rienda suelta 
hácia el Cerro, é interrogaba á los recién llegados pa- 
ra adquirir noticias suyas. 

— Sólo á él espero, decía el Emperador á los ge- 
nerales Castillo y Mejía; y no quiero dejarle atrás, 

Pero después de haber formado su regimiento 
de dragones de la Emperatriz, el coronel González se 
presentó al Emperador para pedirle instrucciones; le 
dijo que Miramón había sido herido en la mejilla y 
que iban á hacerle una dolorosa operación. 

Afectado por esta noticia, el Emperador llamó 
aparte á los generales Mejía y Castillo, y les pregun- 
tó, si francamente, les parecía posible romper las lí- 
neas del enemigo. 

El general Mejía tomó un anteojo de larga vista, 
y después de haber examinado atentamente la situa- 
ción de las líneas y de las masas de caballería repu- 
blicanas, así como los obstáculos que había que ven- 
cer, contestó: 

— Señor, pasar es imposible; pero si Vuestra 
Majestad lo ordena, trataremos de hecerlo; en cuanto 
á mí, estoy dispuesto á morir. 

Era preciso, sin embargo tomar una determina- 
ción. El fuego de la artillería republicana redoblaba, 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


195 


los proyectiles llegaban y se cruzaban en todos senti- 
dos en e reducto. No se podía contestar más que con 
cinco ó seis piezas. Las columnas sitiadoras se acer- 
caban. Los dragones 
de la Emperatriz no 
podían permanecer por 
más tiempo formados 
á descubierto al pie del 
Cerro, sin ser pronta- 
mente exterminados 
por una lluvia de pro- 
yectiles. El coronel 
González y sus valien- 
tes oficiales contenían 
con dificultad á los dra- 
gones. Estos, cuyas fi- 
las eran clareadas á 
cada momento, que- 
rían cargar Ó ponerse Interior de la Capilla conmemorativa 
á Cubierto del Cerro de las Campanas. 1905. 

Convencido de la imposibilidad de sostenerse 
por más tiempo y de la inanidad de toda espe- 
ranza, el Emperador se decidió á enviar á su ofi- 
cial de órdenes, Pradillo, como parlamentario, á Es- 
cobedo, á fin de pedir garantías para sus oficiales y 
tropas, y ofreciéndose él en sacrificio al enemigo. 

Pradillo bajó y se lanzó á todo galope en el llano, 
en busca de Escobedo, mientras que se enarbolaba 
la bandera blanca y se callaban los pocos cañones 
del Cerro. 

Parece que estas señales elocuentes no bastaron 
á los republicanos, porque su artillería continuó diri- 
giendo una granizada de proyectiles llenos y huecos 
Contra el Cerro, mientras que su infantería se adelan- 
taba impunemente por todas partes. 

Ante este último acto de deslealtad, el Empera- 



r 96 


LAS CALLES DE QUERETAKO. 


dor comprendió que todo había concluido, y sin es- 
perar la vuelta del parlamentario, que era ya inútil, 
se rindió á discreción á los gefes republicanos Riva 
Palacio y Corona. Los dragones de la Emperatriz se 
dispersaron. 

Por indicación de los geíes republicanos el Em- 
perador bajó del Cerro para ser conducido, con su 
numeroso séquito, al convento de la Cruz. 

Allí el monarca vencido tuvo que sufrir un pri- 
mer ultraje. 

Un miserable, presa de la embriaguez, hizo os- 
tentación de su infamia ante el Emperador. 

Este cobarde, llamado Dávalos, antiguo gefe de 
auxiliares de la división de Márquez, que se había pa- 
sado vergonzosamente á los disidentes un año an- 
tes, después de haber sustraído la caja de su cuerpo, 
había sido, como de costumbre, bien acogido por 
nuestros adversarios, que hicieron de él uno de sus 
gefes importantes. 

Llegado uno de los primeros este Dávalos tomó su 
revólver, le preparó y dirigió el cañón varias veces á 
la cabeza y al corazón del augusto vencido, preguntán- 
dole con cólera, si efectivamente era Maximiliano. 

Nuestros oficiales, testigos de aquella escena iban 
á echarse sobre aquel miserable y tratarle como me- 
recía. De ahí debía seguirse una guerra sin cuartel. 
El Emperador, para impedirlo, dió una nueva prue- 
ba de sangre fría, y sin hacer un gesto de temor, son- 
riendo desdeñosamente, contestó, que en efecto no 
era otro que Maximiliano. 

El bandido, vencido por aquella sangre fría y 
aquel grande aire de magestad ofendido, bajó su ar- 
ma, y movido por un capricho de borracho rogó al 
Emperador le concediese el favor de un abrazo cor- 
dial. El Soberano consintió, y su uniforme fué man- 
chado con el contacto de Dávalos. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


197 



Por fortuna llegaron Riva Palacio y Escobedo, 
quienes trataron al Emperador con más consideración. 

El Emperador entregó su espada al general en 
gefe de los republicanos, que la dio á uno de sus 
ayudantes para que fuese enviada á Juárez. 

Durante algunos minutos el Emperador y Es- 
cobedo hablaron aparte, y después, montando de nue- 
vo á caballo y seguidos de los oficiales imperiales y 
de una fuerte escolta, se dirigieron hácia la Cruz, 
atravesando la ciudad. La póblación se hallaba espan- 
tada y consternada. 

Llegados á la plaza de la Cruz, el augusto pri- 
sionero echó pie á tierra lo mismo que sus fieles ser- 
vidores. Se les hizo abandonar sus caballos y armas, y 
entraron como reos de Estado, en una prisión. 

Cuando Querétaro caía así en poder de los que 
la habían sitiado durante setenta y un días sin lograr 

jamás penetrar 
en ella, el gene- 
ral Méndez, sor- 
prendido en su 
casa y no pu- 
diendo reunirse 
al Emperador en 
el Cerro de las 
Campanas, por- 
que ya el camino 
estaba intercep- 
tado cuando se 
le despertó, acep- 
taba un refugio 
casa se- 
ofrecido 


en una 
gura, 


El Cerro de las Campanas visto desde 
el valle. 


por un amigo ge - 
neroso. 

El general 



198 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Arellano, sorprendido también en su alojamiento, se 
salvaba por su presencia de ánimo, haciéndose pasar 
por un subalterno sin importancia, y dando á los que 
lo aprehendieron un precioso reloj y todo el ero que 
llevaba; después libre de ellos, lograba escaparse por 
las azoteas de su casa. 

Varios gefes y oficiales caían al mismo tiem- 
po víctimas de los rencores particulares y de la 
exaltación de los sitiadores. 

El general Santa Cruz, del 4? de Lanceros, ya 
herido en el cuello y cierto de ser fusilado si caía vi- 
vo en poder de los republicanos, no escuchó más que 
su desesperación y trató de abrirse paso. Su teme- 
ridad le costó la vida. Cayó acribillado de heridas. 
Costó trabajo reconocer al otro día su cadáver. 

El Coronel Campos, gefe de la escolta particu- 
lar del Emperador, fué separado de los prisioneros, 
á quienes se conducía á la Cruz, y aunque herido, 
fué llevado á un lugar próximo á la plaza, donde se le 
fusiló. 

X. 

Pateo. — El teniente coronel republicano Castañeda y sus ofi- 
ciales. — Un desertor. -^Los hermanos Q — La guerrilla 

de Simón G utiérrez, — Nos llev an á Querétaro.— Vuelvo á 
ver á López por última vez.— Nos encierran. 

La recepción que se nos hizo en Pateo fué me- 
jor de lo que nos la esperábamos, y se disipó, en par- 
te, el temor que teníamos de ser ejecutados pronta- 
mente y en masa. 

Fuimos puestos bajo la custodia de un batallón 
de la división de Riva Palacio, mandado por un oficial 
superior llamado Castañeda, que se condujo con no- 
sotros como hombre decente. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


199 


Sus oficiales, 
jóvenes de Méxi- 
co en su mayor 
parte, nos trataron 
también con cor- 
tesía. A ejemplo 
de su gefe llevaron 
su bondad hasta 
hacer participar de 
su almuerzo á los 
que tenían más 
hambre de entre 
nosotros. 

Algunos ven- 
dedores que abu- 
saban de nuestra 
posición para ven- 
dernos á precios exorbitantes el alimento más ordi- 
nario, y sobre todo, el pan que era una golosina para 
nosotros, fueron echados vergonzosamente. Uno de 
ellos, más codicioso que los demás, fué obligado á 
servir como soldado; su incorporación forzada fué 
juzgada como castigo poco severo. 

Yo estaba admirado de los procedimientos de 
nuestros adversarios para con nosotros; pero se me hi- 
zo observar, con razón, que la casualidad nos había fa- 
vorecido poniéndonos bajo la vigilancia de un cuerpo 
que no tenía igual en todo el ejército republicano. 
En efecto, aquel batallón había sido formado por 
Riva Palacio, gefe liberal moderado y convencido, que 
gozaba de la estimación de ambos partidos á causa de 
su rectitud y lealtad. Naturalmente, semejante gefe 
tenía cuidado de la composición de sus cuadros. 

Muchos de entre nosotros encontraban conoci- 
dos, amigos, parientes y aun enemigos personales en 
el campo de los sitiadores. 



200 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Un oficial de lanceros fué reconocido por un an- 
tiguo sub-oficial, desertor de su escuadrón. Este pi- 
caro, ladrón é indisciplinado, había sido degradado y 
castigado severamente por el oficial de que hablo. 

Convertido de nuevo en soldado, no trató de 
desertar como se había creído al principio. Al contra- 
rio, se manifestó sumiso hasta el momento en que, 
en marcha, creyó encontrar una ocasión favorable pa- 
ra sublevar á sus camaradas y asesinar á sus gefes. 

No consiguió sus fines. La sublevación fué do- 
minada por los oficiales; pero nuestro bribón, aunque 
herido, pudo escapar y se pasó á los disidentes que 
hicieron de él inmediatamente un personaje. 

En el momento de que hablo mandaba uno de 
sus escuadrones de partidarios, y se paseaba entre 
nosotros pareciendo buscar á alguno. Derrepente 
reconoció á su antiguo gefe, y vomitando blas- 
femias y groseras injurias, sacó su sable y se lanzó 
con rabia sobre aquel desventurado, dándole redo- 
blados golpes y abrumándole de insultos. 

Nuestro camarada, desarmado, no podía defen- 
derse; perdía su sangre fría, y vencido por el dolor 
daba gritos desesperados. Costó trabajo quitarle de 
las manos del furioso desertor. Fué preciso que los 
oficiales republicanos acudiesen é interviniesen. 

También me conmovió mucho una escena de otro 
género. 

Un gefe de ingenieros de las tropas republicanas, 
llamado Q . . . . que gozaba de grande influencia con 
Escobedo, tenía un hermano joven que servía en la 
misma arma en el ejército imperial. 

Alumno del colegio militar de Chapultepec, éste 
ultimo, había combatido á los franceses durante la 
defensa de Puebla, á las órdenes de su hermano ma- 
yor, y como éste último, había sido hecho prisionero 
y conducido á Francia. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


201 


Cuando recobraron la libertad los dos herma- 
nos, volvieron á México. El mayor no reconoció al 
Imperio y volvió con los republicanos. Habría desea- 
do que su hermano el menor le siguiese; pero este 
ultimo se rehusó á ello, declarando que si había com- 
batido contra la intervención en Puebla, era porque 
ignoraba su verdadero objeto; pero que conociéndole, 
no solamente no la combatiría ya, sino que, por el 
contrario, cumpliría con su deber de soldado sirvien- 
do al gobierno establecido./ Los dos hermanos se se- 
pararon disgustados para siempre. 

En Querétaro Q . . . . era uno de nuestros más 
valientes y encantadores oficiales de ingenieros. 

Apenas habíamos llegado á Pateo, cuando su 
hermano mayor, inquieto por su suerte y buscándo- 
le por todas partes íué á verle. 

Su entrevista fué de las más penosas* 

— Vaya, dijo el mayor con una frialdad afecta- 
da y adelantándose lentamente, ya estáis aquí, se- 
ñor. 

Conmovido y humillado el menor, no halló nada 
que responder; bajó los ojos, y se le escaparon en si- 
lencio algunas lágrimas. 

El mayor pareció vacilar un momento, después 
acabó por tender la mano á su hermano y cayeron en 
los brazos el uno del otro. 

Nos alejamos discretamente para no turbar su 
expansión. 

Como á las diez de la mañana se nos mandó for- 
mar entre dos filas de soldados de caballería á todos 
los que éramos oficiales. El teniente coronel Casta- 
ñeda se despidió de nosotros. ¡ Cuánto sentimos no 
quedar bajo la custodia de un hombre tan excelente! 
Pero fué preciso partir. • 

Nos alejamos de Pateo tomando la dirección con- 
traria á Querétaro, la del cerro de Carretas. 


202 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Los soldados de la escolta nos dirigían palabras 
muy poco tranquilizadoras sobre nuestra suerte futura 

Algunos tímidos creyeron adivinar que se nos 
alejaba intencionalmente de Querétaro para condu- 
cirnos á la Cañada, lugar desierto y propio para un 
fusilamiento. 

Gracias á la disposición de los ánimos y á la ex- 
periencia de muchos de los nuestros, ese temor se co- 
municó casi á todos y se cambió en terror mal disimu- 
lado, cuando haciendo alto bajo el acueducto, supi- 
mos que nuestra escolta no era ni más ni menos que 
la guerrilla de Simón Gutiérrez, gefe famoso en las 
provincias de Jalisco y Zacatecas, donde los franceses 
le habían perseguido largo tiempo y derrotado mu- 
chas veces sin lograr aprehenderle. 

Los guerrilleros, advirtiendo sin duda nuestra 
disposición de ánimo, se divirtieron con nosotros has- 
ta el momento en que, poniéndonos de nuevo en 
marcha, dimos vuelta á la derecha, para volver á en- 
trar'á la ciudad por el camino de México. Se nos 
había hecho tomar aquel largo camino, simple- 
mente porque nuestra escolta de caballería no podía 
atravesar las líneas de circunvalación. 

Pasamos á lo largo de las paredes del jardín de 
la Cruz. Volví á ver el cementerio y la tronera por 
donde el enemigo había sido introducido por López 
durante la noche. 

Se nos hizo entrar á la ciudad por una brecha 
recientemente ejecutada en la flecha situada á la iz- 
quierda del convento. 

La plaza de la Cruz presentaba un aspecto in- 
descriptible. 

El campanario, las azoteas y las ventanas del 
hospital estaban llenos de republicanos que nos veían 
llegar con curiosidad. 

Algunos oficiales á caballo reunían nuestra arti- 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


203 


lleria y nuestros carros, sirviéndose de nuestros con- 
ductores, á quienes trataban brutalmente y amenaza- 
ban de muerte á la menor demostración de mala 
voluntad. Por otro lado, nuestros soldados desarma- 
dos y confundidos, estaban encerrados entre batallo- 
nes que los guardaban de vista. Se reunían nuestras 
armas y nuestras municiones. 

Aquel espectáculo de nuestra ruina me parecía 
un sueño. Pero luego no pudimos contener nuestra 
indignación. En medio de aquel tumulto acabábamos 
de verá López frente á su antiguo alojamiento. El 
miserable estaba á pie, siempre de grande uniforme, 
con el codo apoyado sobre la silla de su magnífico 
caballo, y miraba con aparente impasibilidad aquella 
escena, obra suya! 

XI. 

La Cruz convertido en prisión.— Otra vez el hambre.— 
Lo que había sucedido al general Márquez. — Los desertores 
del ejército francés van á visitarnos. — Accidente y pequeña 
carnicería. — El capitán Ruiz. — Nos trasladan al convento de 
Jas Teresas. — El Emperador nos sigue.— El general Méndez 
caé en poder de los republicanos. — Mi despedida del general 
Méndez. — Ejecución del general Méndez. — El general Are- 
llano se escapa de los republicanos. — Se decide de nuestra 
suerte. 

Se nos hizo entrar en la nave principal de la 
iglesia contigua al convento de la Cruz, donde se en- 
contraba ya gran número de nuestros camaradas á 
los que volvimos á ver con gusto. 

El aspecto de aquella gran reunión de oficiales 
encerrados en una iglesia degradada y despojada de 
sus antiguos ornamentos, era lastimoso. 

A cada instante llegaban nuevos compañeros de 
cautiverio. Nos estrechábamos la mano con efusión. 

Pero el hambre se dejó sentir de nuevo. No se 


204 


LAS CALLES DE QUE RETARO. 



nos hizo ninguna distribución. Aquellos de nosotros 
que habían conservado algún dinero fueron los únicos 

que pudieron darse 
la satisfacción de 
comer. Había algu- 
nos que caían de in- 
anición. 

La disciplina, esa 
potencia formidable 
que multiplica hasta 
lo infinito los medios 
de la fuerza, había 
desaparecido para 
hacer lugar á la debi- 
lidad individual, al 
egoísmo personal y á 
un vil temor: ante la 
familiaridad, conse- 
cuencia de un de- 
sastre común, decaía 
el prestigio de los 

El Sr. Pbro. D. Agustín Guisasola, . i 
confesor del Gral. Méndez. graClOS. 

El deseo de apa- 
ciguar el hambre y la esperanza de recobrar pronto la 
libertad, eran los únicos objetos de nuestras preocu- 
paciones. Los oficiales superiores se consideraban 
como condenados; pero los subalternos contaban con 
su poca importancia para salvar sus vidas. Algunos 
fanáticos proyectaban una reacción terrible ó la gue- 
rra de las montañas. Se buscaba un suplicio nuevo que 
aplicar á López, y no se hallaba uno bastante cruel. 

De esta manera pasamos tres días de angustia, 
de hambre y de sufrimientos. 

Solo una cosa me consolaba: el general Méndez 
no había caído en poder de los republicanos. Estos 
le buscaban con encarnizamiento por toda la ciudad. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


205 


Yo esperaba que lograría escapárseles y que algún 
día podría reunirme con él. Tampoco descubrían al 
general Arellano. Muchos oficiales republicanos, atra- 
ídos más bien por la curiosidad que por el interés, 
fueron á visitarnos, así como la mayor parte de los 
desertores del ejército francés Admitidos con gusto al 
servicio de la República. 

Nos contaron la verdadera causa del retardo in- 
comprensible de Márquez. 

Este, después de su partida de Querétaro en la 
noche del 22 al 23, se había dirigido á marchas for- 
zadas á México, seguido por una partida de caballe- 
ría de los sitiadores, mandada por Guadarrama. 
Llegado á México, Márquez había cometido faltas 
sobre cuyo carácter nada diré aquí; y en vez de vol- 
ver á Querétaro con refuerzos, se había puesto en 
marcha sobre Puebla, para auxiliar á la guarnición 
sitiada por los republicanos de Oriente y del Sur al 
mando de Porfirio Díaz. (1) 

Según dicen todos los que acompañaron al gene- 
ral Márquez en esa expedición, éste último fué muy 
culpable ó muy desgraciado. En suma, fué derrotado 
completamente en San Lorenzo, por Porfirio Díaz, al 
que se había unido Guadarrama, y abandonó sus tro- 
pas para volver á toda prisa á México. 

Con la guarnición de México, las de las ciudades 
vecinas, los restos de la división derrotada en San Lo-' 
renzo,y salvados por el Coronel de los húsares austro- 
mexicanos, Khevenhüller, y el coronel de nuestros 
valientes ginetes fronterizos, Quiroga, se encerró en 
la capital, donde se encontraba sitiado en el momen- 
to de la caída de Querétaro. La rendición de México 
era cuestión de tiempo. 


( 1 ) Véase á este respecto las apreciaciones de la conducta del general Már- 
quez en Los últimos momentos del Imperio ,por el general R. de Arellano. — La- 
croix y Ca., editores. 


20 6 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Nada había que esperar por aquel lado. 

Los desertores europeos de quienes he hablado 
más arriba, trataron de hacérsenos agradables ofre- 
ciéndonos sus servicios. Algunos se manifestaron has- 
ta impudentes. Todos nos consideraban como muertos 
y nos causaron buenas angustias contando con énfa- 
sis los detalles de la ejecución de ciento ocho france- 
ses de la gendarmería de Guadalajara, hechos prisio- 
neros en San Jacinto, y ofreciéndonos generosamente 
hacer llegar nuestros últimos adioces á nuestras fa- 
milias. 

Los generales, así como el Emerpador, se ha- 
llaban estrechamente guardados. 

El 16 se separáronlos oficiales inferiores de los 
superiores. Estos se quedaron en la primera nave y 
nosotros pasamos á la segunda. 

El mismo día tuvo lugar un acontecimiento que 
habría podido tener horribles consecuencias. La nave 
en que estábamos amontonados había servido algu- 
nas horas antes de nuestra instalación, de depósito 
de las municiones tomadas á nuestras tropas, y el 
suelo estaba todavía cubierto de pólvora y de cartu- 
chos inutilizados. 

Sucedió que al anochecer, en el momento en que 
los oficiales de la guardia republicana pasaban lista 
y nos contaban, un fumador dejó caer un tiro de ciga- 
rro en un reguero de pólvora. Esta se inflamó y comu- 
nicó el fuego á algunos cartuchos. La iglesia se ilu- 
minó un momento. Al pronto la guardia, no compren- 
diendo más que nosotros la verdadera causa de lo 
que sucedía, creyó en un levantamiento é hizo fuego 
sobre la masa de prisioneros; hubo entonces un tu- 
multo horrible. Creimos que se nos iba á asesinar á 
puerta cerrada y en la oscuridad. 

La guardia había colocado ya un obús de monta- 
ña, cargado con metralla, bajo el portal que estaba 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


20 7 


frente de nosotros, é iba á disparar, cuando, por for- 
tuna, un general republicano que echaba pie á tierra 
frente á la Cruz, justamente en aquel momento, acu- 
dió á las primeras detonaciones, hizo cesar el fuego 
y nos habló con cierta bondad. Hubo explicaciones. 
Se comprendió la equivocación. Por desgracia había 
ya muertos y heridos. Entre los primeros se contaba 
el comandante de la guardia, muerto en la confusión 
de aquella escena por sus propios soldados, y entre 
los segundos había un joven/ capitán de dragones de 
la Emperatriz, llamado D. José María Pío Ruiz, 
condecorado con la Legión de honor. Le recargamos 
contra una pared, sin acordarnos más de él. Toda 
la noche exhaló sordas quejas que á pesar de mi en- 
durecimiento me causaba mal oír. Pedía agua sin 
cesar, pero no había qué darle. Al día siguiente por 
la mañana vi que tenía rota una rodilla. Fué condu- 
cido al hospital con los demás para que se le ampu- 
tara, pero no pudo soportar la operación, y murió. 

El 17 de Mayo nos trasladaron con el Empera- 
dor al convento de las Teresas, cuyas religiosas aca- 
baban de ser exclaustradas. 

Nuestra posición se mejoró un poco. El conven- 
to de las Teresas es vasto, elegante y contiene nu- 
merosas celdas conservadas entonces con aseo. Al 
cabo de algunos días se comenzaron á hacer distri- 
buciones de alimentos. Ya era tiempo. Sin la buena 
y caritativa población de Querétaro, habríamos muer- 
to de hambre. 

El 19 recibí el más doloroso golpe. El general 
Ramón Méndez, buscado con encarnizamiento, fué 
descubierto al fin en una casa del centro de la plaza, 
donde había aceptado un refugio cuando, sorprendido 
como todos, se vió en la imposibilidad de reunirse 
con el Emperador. 

Fué conducido al convento de las Teresas en 


208 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


la noche del 18 al 19. Le vi por última vez como á 
las ocho de la mañana. 

Al verme se sonrió conmigo, me tendió los bra- 
zos y me hizo el ho- 
nor de estrecharme 
amistosamente en e- 
llos. Yo había sido 
su intérprete militar 
y su secretario ínti- 
mo. Le profesaba 
una adhesión absolu- 
ta. Cierto de ser fusi- 
lado inmediatamen- 
te, recomendó su fa- 
milia á su mejor ami- 
go, al coronel D. 
Juan Berna. Algunos 
minutos después fue- 
ron á buscarle para 
llevarle á fusilar á 1 a 
Alameda. Manifestó 
tr, ^ . . • i ■ x una firmeza admira- 

El Gral. imperialista D. Ramón Mendez, 

fusilado el 19 de Mayo ae 1867. ble, encendió un ci- 
garro y fué á estre- 
char la mano á los demás generales. El general Me- 
jía le dijo con las lágrimas en los ojos: 

— Méndez, estoy cierto de que seréis hoy delan- 
te de esas gentes lo que habéis sido siempre. 

— No tengáis cuidado, D. Tomás, respondió el 
general Méndez. 

Quiso ver también al Emperador : éste, conmovi- 
do, le dijo: 

— Méndez, no sois más que la vanguardia; muy 
pronto iremos á reunirnos con vos. 

Los republicanos le llevaron á una iglesia veci- 
na, donde le concedieron dos horas para confesarse, 




LAS CALLES DE QUERETARO. 


209 


comulgar y ver á su familia por última vez. 

Muy pronto expiraron las dos horas concedidas. 
Su mujer, su hermana y su hijo, de diez años de edad, 
sollozaban y le tenían enlazado en sus brazos. Los 
sacerdotes y los republicanos no podían contener sus 
lágrimas. Por fin, un oficial republicano hizo una se- 
ña que solo el general vió y que quería decir: es pre- 
ciso partir. 

Temiendo sin duda desfallecer si se prolongaba 
esa lastimosa escena y tenía que dar un supremo 
adiós á los séres que más amaba en el mundo, el ge- 
neral les hizo creer que tenía algo muy importante que 
comunicar á una persona, y debía alejarse de ellos 
un momento para volver en seguida. Los dejó con 
la esperanza y no volvió. 

No quiso permitir que le vendasen los ojos. 
Fué conducido á la Alameda entre filas de tropas. 
La población había • acudido á su paso y le miraban 
con respeto. Saludaba sonriendo á todos los que co- 
nocía. 

Su muerte, que contaré en otro lugar, fué heroica 
y sublime. 

Aquel valiente soldado, de corazón de bronce, 
modelo de lealtad y de honor, fué fusilado por detrás 
como traidor! 

En la casa frente á la cual cayó, y que estaba 
llena de oficiales republicanos que veían la ejecución 
desde el balcón y las ventanas, se había escondido 
el general Arellano, que aguardaba allí con impacien- 
cia el momento oportuno para escaparse de la plaza, 
y concebía el increíble proyecto, que ejecutó con su 
audacia habitual, de pasar por entre los republicanos 
disfrazado de mozo de estribo, y de introducirse á 
la Capital para concurrir á su defensa, atravesando 
también las líneas de Porfirio Díaz que la sitiaba. 

Aquí comienza para mí una cautividad de seis 


2 10 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


meses que me pareció muy larga y que fué muy do- 
lorosa algunas veces. 

Al concluir la noche se nos separó del Empera- 
dor, á quien se encerró más estrechamente aún con 
Miramón y Mejía en el convento de las Capuchinas, 
y después de los oficiales superiores. 

El Gobierno de Juárez, retrocediendo ante la im- 
posibilidad de fusilar tanta gente á un tiempo, y te- 
miendo dar pretexto de intervención al gobierno de 
Washington, cuya actitud era amenazadora, decidió 
definitivamente de nuestra suerte. 

tos tenientes y subtenientes de origen mexica- 
no fueron puestos en libertad bajo la sobrevigilancia 
de las nuevas autoridades. Los de origen extranjero 
permanecieron presos. 

Los oficiales superiores enviados á Morelia fue- 
ron los más desgraciados. Alojados en la cárcel pú- 
blica con los presidiarios y los criminales, fueron abru- 
mados de malos tratamientos, mientras que López y 
su cómplice Yablouski habían vuelto á su casa con 
oro, pero cargados también con el desprecio univer- 
sal y con nuestras maldiciones. 

Los capitanes mexicanos y los subalternos ex- 
tranjeros fueron divididos en tres grupos y dirigidos 
á Guanajuato, Zacatecas y San Luis Potosí. 

La casualidad me colocó en el último. 

Los suboficiales perdieron sus galones, y como 
nuestros soldados, fueron refundidos á pesar suyo en 
el ejército republicano. Creo inútil decir que con el 
tiempo y ocasión casi todos desertaron. 

El Emperador, Miramón y Mejía, permanecie- 
ron en Querétaro para ser. ..... juzgados! 


tv tv 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


21 I 


CUARTA PARTE. 


i. 

Juicio y condenación á muerte del Emperador y de los 
generales Miramón y Mejía. 



Una vez el Emperador y nuestros mejores gene- 
rales'caídos en poder de los republicanos, era de es- 
perarse que estos 
últimos escribiesen 
con sangre los de- 
cretos que debían 
decidir de la suerte 
de los vencidos. 

Sin embargo, 
como he dicho an- 
tes, transcurrieron 
algunos días sin 
que los ilustres pri- 
sioneros supiesen 
positivamente cuál 
era el porvenir que 
les estaba reserva- 
do. Se había dicho 
que Juárez y sus 
partidarios vacila- 
ban ante la idea de 
condenar á muerte 
al valor desgracia- 
do. En fin, la duda 
cesó el 23 ó el 24 
de Mayo, fecha en 



212 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


que se conocie- 
ron las resoluciones 
del gobierno repu- 
blicano. Ya he di- 
cho también que 
ante la ipmosibili- 
dad moral de fusilar 
cerca de quinientos 
oficiales, generales, 
superiores y subal- 
ternos, ese gobierno 
condenó á las dos 
primeras clases y á 
los extranjeros, á 
prisión. El Empe- 
rador y los genera- 
les Miramón y Me- 
jía, que habían te- 
nido mandos supe- 
riores en el ejército 
imperial, permane- 
cieron en Queréta- 

La Emperatriz Carlota. ro p ara ser juzga- 

dos en un proceso especial, así como los demás ge- 
nerales, el ministro García Aguirre y los agentes 
principales de la administración militar, que debían 
ser sometidos á un juicio separado, pero idéntico en la 
forma. 

La ley republicana del 26 de Enero de 1862, ley 
bárbara é inconstitucional, porque emanaba del poder 
ejecutivo y no del poder legislativo, debía servir de 
norte en el proceso del Soberano y de sus compañeros 
de infortunio. 

Aunque la pena de muerte por los delitos políti- 
cos estuviese dizque abolida por la Constitución de 
1857, la ley de 26 de Enero (si es lícito profanar el 




LAS CALLES DE QUERETARO. 


213 



nombre de ley aplicándole á las medidas de venganza 
de los partidos) arrancaba la vida á los que tenían la 
desgracia de verse sometidos á sus aplicaciones. De- 


Maximiliano y sus generales. 1867. 

cretada en un momento de pasión y de desesperación, 
por hombres que se sentían arrastrados por la irre- 
sistible fuerza de acontecimientos contrarios á sus 



214 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


intereses, inventada para espantar á enemigos tena- 
ces y decididos, con la esperanza de arrancarles por 
el terror una humillación que en vano se pedía á su 
voluntad, esta ley, lo repetimos, era una sentencia de 
muerte inevitable desde el momento que estaba sus- 
pendida sobre la cabeza de alguno. 

A las consecuencias fatales y crueles de esa 
ley implacable se quiso agregar también la humi- 
llación de las víctimas. Un consejo de guerra or- 
dinario, con un oficial superior por presidente y seis 
capitanes por jueces, debía ser y fué efectivamente el 
tribunal encargado de juzgar al Soberano y á los dos 
fieles generales. 

Además, la rapidez del procedimiento que se si- 
guió en esta causa, ya tan profundamente irregular, 
dejó á los acusados sin defensa propiamente dicho, y 
permitió pronunciar el juicio en el espacio de algu- 
nas horas. 

La noticia déla resolución de Juárez, cayó en 
Querétaro como un rayo. En efecto, detrás de las 
engañosas fórmulas de un juicio inicuo y monstruoso, 
tanto en su curso y su fin como en su origen, la ima- 
ginación de todos, amigos ó enemigos, descubría tres 
tumbas para los tres mártires. 

Al comenzar el proceso, el Emperador y sus ge- 
nerales fueron trasladados á la prisión solitaria 
del convento de Capuchinas. Allí hicieron alto en su 
corta jornada entre la vida y la muerte. 

El honor de defender al Soberano fué concedido 
á los abogados Riva Palacio, Martínez de la Torre, 
Ortega y Vázquez, notabilidades del partido liberal, 
los dos primeros se trasladaron á San Luis Potosí, 
residencia del gobierno de Juárez, y los dos últimos 
permanecieron en Querétaro para llevar la palabra á 
nombre del Emperador ante el consejo de guerra. 

A petición del ilustre acusado, los representantes 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


215 


extranjeros cuya presencia no podía dañar al Empe- 
rador, se unieron á sus defensores para asistirlos y 
ejercer, si era posible, alguna influencia sobre el es- 
píritu de sus enemi- 
gos. 

Desde que co- 
menzó el proceso, los 
defensores declina- 
ron la competencia 
del consejo de guerra 
ordinario para juzgar 
los delitos de Estado. 

Aunque legal esa 
oposición, renovada 
durante el curso de 
los debates, fué 
constantemente des- 
echada por Escobedo 
y por ese tribunal ex- 
traño é irrisorio, que 
juzgó sin apelación la 

El Sr. Canónigo D. Manuel Soria y Beña, Causa mas Celebre de 
confesor de Maximiliano. que hace menc ió n } a 

historia del Nuevo Mundo. 

La rapidez con que se sustanció la causa fué tal, 
que el 14 de Junio pudo instalarse el consejo de gue- 
rra para oír las defensas y pronunciar la sentencia. 
El teatro de Iturbide, cuyo nombre recuerda una in- 
mensa gratitud, fué escogido para la representación 
de aquella sangrienta comedia. 

Parapetándose en la inviolabilidad de su sobe- 
ranía, el Emperador había dejado á sus defensores 
el cuidado de disputar su vida á sus verdugos. El sen- 
timiento de la dignidad imperial ofendida y el mal es- 
tado de su salud ocasionado por las fatigas del sitio, 
le retuvieron en su lecho, evitándole así la dura hu- 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


2IÓ 


millación de comparecer ante aquel simulacro de tri- 
bunal. 

Los generales Miramóny Mejía, menos afortu- 
nados tuvieron que sentarse en el banquillo. 

El consejo se componía, como dijimos más arri- 
ba, de un teniente coronel y de seis capitanes, y ya 
se sabe lo que eran los capitanes republicanos. El 
ministerio público se hallaba representado por un jo- 
ven que en recompensa de sus conclusiones por la pe- 
na de muerte, fué elevado súbitamente al puesto de 
oficial mayor del Ministerio de Negocios extranjeros. 

Los debates tuvieron lugar en el foro del teatro. 

La naturaleza del lugar, el aspecto de los jueces, 
el motivo de aquella representación, todo daba al 
juicio las apariencias del desenlace de una comedia 
trágica y sangrienta. 

En aquel proceso de tan alta importancia se con- 
fundieron con corta diferencia la acusación y la de- 
fensa. El Emperador estaba acusado: de traición á la 
patria, de usurpación del poder público, de filibuste- 
rismo, de haber firmado el decreto del 3 de Octubre, 
y de haber querido prolongar la guerra civil estable- 
ciendo una regencia para el caso en que llegase á mo- 
rir en campaña. Los defensores entraron al fondo de 
la cuestión con buena fe, pero sin poderse sustraer á 
la influencia de sus opiniones políticas, enteramente 
favorable á los republicanos. 

Los defensores probaron que no siendo mexicano 
el Emperador antes de aceptar el trono, no había 
podido cometer el crimen de traición á la patria; con- 
vinieron en que realmente había habido usurpación 
del poder público, pero que la gravedad del delito es- 
taba atenuada por las circunstancias de la legalidad 
aparente con que se había hecho su elección al trono. 
Rechazaron lá acusación de filibusterismo, como con- 
traria á la conducta del archiduque (tal es el título 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


2 I 7 


que los republicanos afectaban dar siempre al Empe- 
rador) y demostraron que el decreto del 3 de Octu 
bre era, en gran parte, la reproducción de las leyes de 
la República, y que estaba muy lejos de ser tan san- 
guinario como estas últimas; ejemplo: la misma ley 
de 26 de Enero de 1862 que servía de base al proce- 
dimiento de que se trataba. 

Además, la defensa, sin duda á causa de la pron- 
titud con que fué escrita, no estuvo á la altura de la 
reputación de sus autores y en relación con la inmen- 
sidad del peligro. Ante un tribunal sin conciencia y 
sin conocimientos que iba á pronunciar su sentencia 
obedeciendo á una consigna recibida, debían haberse 
dejado á un lado los compromisos y el derecho legal. 
La situación demandaba una defensa á la vez enérgi- 
ca, atrevida, patética; una defensa dirigida al corazón 
y no á la cabeza de los jueces, habría sido la única 
que hubiera ofrecido algunas probabilidades de buen 
éxito, si las había. 

Después de los abogados del Emperador, toma- 
ron sucesivamente la palabra los defensores de Mira- 
món y de Mejía; en sus defensas había las mismas 
faltas, las mismas debilidades de lenguaje y de argu- 
mentación. 

Audazmente y contra toda regla, el ministerio 
público reservó sus conclusiones para presentarlas 
después de las defensas, á fin de atacar á los acusa- 
dos por su lado más débil, y de acumular contra ellos 
nuevos cargos. 

El 15 de Junio, á las diez de la noche, el conse- 
jo de guerra ' que solo había dilatado dos días para 
expeditar ese memorable juicio, pronunció la senten- 
cia de muerte. Escobedo, en su calidad de general 
en gefe de los republicanos, aceptó inmediatamente 
esa inicua sentencia, y ordenó su ejecución para el 
día siguiente. 


2 I 8 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


¡Qué terrible y misteriosa expiación debía tener 
ese crimen! 

El presidente y uno de los jueces que acababan 
de prostituir de aquel modo su honor y su conciencia, 
debían morir asesinados, poco tiempo después, su- 
cumbiendo sin gloria en una sublevación de antiguos 
soldados imperialistas, incorporados por fuerza en las 
tropas republicanas. 

II. 

Ejecución del Emperador Maximiliano y de los generales 
Miramón y Mejía. 



La noticia de esa condenación á muerte no sor- 
prendió ni al Emperador ni á sus dos generales: ya 

se la esperaban. Des- 
de que fueron some- 
tidos á juicio, habían 
dado un supremo 3’ 
último adiós á toda 
esperanza, y se ha- 
bían resignado á mo- 
rir. 

Asíes que el Em- 
perador escuchó con 
la mayor tranquilidad 
la notificación del gé- 
nero de muerte que 
le estaba reservado. 
Sabía que su crimen 
consistía en el tama- 
ño de su infortunio. 
Miramón, cu\ T a alma 
crecía y se elevaba al 

El Sr. Cang° D. Pedro Ladrón de Guevara, 1 r>pliarr> 

confesor de Miramón. 1867. acercarse el peligro, 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


2 19 


recibió el anuncio de su próximo fin con una sonri- 
sa de indiferencia. Mejía, que contaba tal vez con el 
reconocimiento de Escobedo, á quien había perdo- 
nado la vida dos veces, se abatió mucho. 

Pero ese golpe cruel hería otros corazones ino- 
centes que no lejos de la prisión ó aquende el Océa- 
no, iban á ser quebrantados por el dolor: corazones 
de una madre anhelante, de mujeres amantes y de hi- 
jos adorados, séres queridos cuyos lazos de afecto 
estaban estrechados por el infortunio. 

Desde el día en que al estrépito de la batalla su- 
cedió la soledad del calabozo, los acusados concentra- 
ron todas sus afecciones y todos sus pensamientos en 
sus familias. Ante el recuerdo de su pasada grande- 
za, de la que no quedaban más que los homenajes de 
sus compañeros de cautiverio, ante la perspectiva del 
fusilamiento, cosas que se desarrollaban ante él como 
dos cuadros vivos, el Emperador consagró todos sus 
pensamientos á la bella é infortunada enajenada de 
Miramar, la Emperatriz Carlota, y á su amada ma- 
dre la archiduquesa Sofía. 

Pocos días antes de ser condenado, el Empera- 
dor había recibido la falsa noticia de que la Empera- 
triz Carlota había muerto. Entonces no pudo conte- 
ner abundantes lágrimas, confesando, sin embargo, 
que aquella catástrofe le daba más fuerza para aguar- 
dar su última hora, puesto que ya no dejaría en este 
mundo, sola y privada de la razón, á la compañera 
adorada de su vida y la encontraría más allá de la 
tumba. 

Eí general Miramón, más feliz y más infortuna- 
do al mismo tiempo que sus compañeros de agonía, 
recibía en su prisión las consoladoras visitas de su 
mujer, y podía cubrir de besos á un pequeñuelo que 
le había nacido durante el sitio. En cuanto al general 
Mejía, recién casado con una mujer joven y linda, sus 


220 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


terribles sufrimientos eran centuplicados por ciertos 
síntomas de locura que se manifestaban en su esposa, 

y por el nacimiento 
muy reciente de un 
hijo que jamás debía 
conservar un recuer- 
do de su padre! 

Pero esa lucha 
entre las más caras 
afecciones y una 
muerte próxima, iba 
felizmente á tocar su 
fin; y cuando los tres 
prisioneros recibieron 
la notificación de la 
sentencia pronuncia- 
da por el consejo de 
guerra, su pensa- 
miento se aisló de la 
tierra para elevarse á 
la Eternidad cuya 
puerta iba á abrirse 
para ellos. 

De rodillas á los pies del confesor confesaron las 
faltas y los errores de su vida. 

Mientras tanto, las horas que transcurrían entre 
la sentencia y su ejecución habían pasado con la rapi- 
dez asombrosa que caracteriza la marcha del tiempo 
durante el último día de la existencia del hombre. Era 
el 16 de Junio, y acababan de sonarlas tres déla ma- 
ñana. Los tres héroes y mártires se hallaban á la puer- 
ta de su prisión para trasladarse al lugar del suplicio, 
cuando llegó la orden, enviada por Juárez, de suspen- 
der la ejecución durante tres días. Esta suspensión, 
debida á las instancias de sus defensores Riva Palacio 
y Martínez de la Torre, pero ordenada á última hora 




LAS CALLES DE QUERETARO. 


22 1 


y después de que los condenados habían sufrido ya 
todas las agonías de la muerte, fué para ellos más 
bien un nuevo castigo que una última gracia, pues 
permitió prolongar todavía su suplicio durante más 
de sesenta horas. 

El Emperador aprovechó ese tiempo en arreglar 
sus últimas voluntades. Escribió á todos los sobera- 
nos, á todos sus parientes y amigos, á aquellos de 
sus servidores que le habían manifestado mayor ad- 
hesión, é hizo su testamento. En fin, envió un des- 
pacho á Juárez para pedirle la vida de sus generales, 
abandonando la suya para satisfacer la venganza del 
partido republicano. A esta noble solicitud del sobe- 
rano, el gefe del gobierno republicano no se dignó si- 
quiera hacer el honor de una respuesta. 

En fin, después de aquellos tres días de tormen- 
tos llegó la noche del í 8 de Junio. El Emperador se 
acostó en su catre de campaña, y bien pronto un 
sueño bienhechor fué á interponerse, como una tre- 
gua, entre las angustias pasadas y las futuras. Los 
que fueron, sin hacer ruido á contemplar el último 
sueño del Emperador, pudieron oír latir su corazón 
como una péndula á punto de detenerse. 

A las tres de la mañana el Emperador fué des- 
pertado por Escobedo que iba á despedirse de él, y 
después de esa última visita, inoportuna é inútil, se 
durmió de nuevo. 

Pocos momentos después el alba naciente alum- 
braba los calabozos de los condenados á muerte. Es- 
tos se levantaron inmediatamente y aguardaron la 
hora fatal, como convidados que llegan los primeros á 
una cita. 

Bajo las impresiones penosas de los aconteci- 
mientos pasados y en espera de los hechos todavía 
más funestos y más terribles que iban á producirse, 
ios habitantes de la triste é inerme ciudad de Queré- 


222 


LAS CALLES DE QUERETARO. 



taro contaban, callados y afligidos, los cortos instan- 
tes que debían transcurrir antes de la ejecución; la 
ciudad parecía un desierto, y solo atravesaban las ca- 
lles algunos hom- 
bres ó mujeres del 
pueblo urgidos por 
el hambre y yendo 
en busca del peda- 
zo de pan que de- 
bía calmar sus su- 
frimientos y los de 
sus hijos. 

Todos los ha- 
bitantes á quienes, 
no llamaban á la 
calle las más apre- 
miantes necesida- 
des de la vida, se 
habían encerrado 
en sus casas, presa 
del más profundo 
dolor. Aun nues- 
tros más feroces 
adversarios pare- 
cían consternados. 
Su conciencia cla- 

El General Imperialista Miguel Miramón. maba COlltra el 
1867. , m , 

crimen que se iba a 

cometer. Los clarines que tocaban llamada, los tam- 
bores que batían la marcha de las tropas destinadas 
á formar el cuadro de ejecución, eran los únicos in- 
dicios de agitación. 

A las seis de la mañana, el silencio sepulcral que 
reinaba en la prisión de Capuchinas fué interrumpi- 
do por el ruido del trote de la caballería que llegaba 
para escoltar á los condenados hasta el lugar del su- 




LAS CALLES DE QUE RETARO. 


2 23 


plicio,y por el que hizo la guardia al tomar las armas. 
El que mandaba la ejecución fué á poner en conoci- 
miento de los prisioneros que iba á sonar la hora de 
la muerte. Inmediatamente el Emperador y sus dos 
generales salieron de su prisión, atravesaron con paso 
firme los corredores, bajaron, con la cabeza erguida, 

las escaleras, y salieron á la 
calle donde los esperaban tres 
coches de alquiler y la escol- 
ta de caballería. 

Los tres hombres heroi- 
cos, acompañado cada uno 
de un sacerdote, subieron á 
los coches que les estaban 
destinados. Mejía en el pri- 
mero, Miramón en el segundo, 
y el Emperador en el tercero. 
El convoy fúnebre, verdade- 
ro triunfo de la muerte, sobre 
el cual flameaba el sangriento 
pendón de la anarquía, se 
puso en marcha precedido y 
seguido por los soldados de la escolta, mústios y si- 
lenciosos. De cada lado de aquel pequeño cortejo 
iban con el más profundo silencio, la cabeza descu- 
bierta y los ojos llenos de lágrimas, una multitud de 
hombres y de mujeres del pueblo, que crecía á cada 
momento. Las azoteas y las ventanas de la ancha 
calle que, trazada del Este al Oeste, conduce del 
convento de las Capuchinas al llano donde se levanta 
el Cerro de las Campanas, así como de las calles ad- 
yacentes, se hallaban llenas de personas que querían 
dirigir una última mirada y decir un silencioso.y supre- 
mo adiós á los tres mártires que amaban y estimaban. 
Millares de semblantes en los cuales se pintaban la de- 
sesperación, la indignación y el terror, ó cuando menos 



El General Imperialista 
D. Tomás Mejía. 1867- 


LAS CALLES DE QUERETAEO, 


2 24 



Maxlmüanoy sus generales momentos 
antes de la ejecución. 


el respeto, tal era el espectáculo que se ofrecía á la 
vista de los tres condenados, á cada paso que los 
acercaba al lugar de la ejecución. 

Por espacio de media hora que duró la marcha 
del convoy, la vida de aquella población pareció parali- 
zada. No se oía más que el monótono rodar de los 
coches, el ruido de 
las herraduras de 
los caballos, los sor- 
dos gemidos de la 
multitud, las preces 
que los sacerdotes 
pronunciaban al la- 
do de los condena- 
dos haciéndoles be- 
sar un crucifijo, y 
el lúgubre toque de 
agonía, lanzado en medio de los aires por las cam- 
panas de los templos. 

En fin, á las seis y medía de la mañana el Em- 
perador y sus dos generales llegaron al Cerro de las 
Campanas. Cuatro mil hombres formaban el cuadro 
en la parte occidental de aquella colina. El lugar 
del suplicio estaba señalado con tres cruces. 

Los ilustres condenados bajaron de los coches y 
fueron á colocarse en el lugar que les estaba desig- 
nado. 

Era un día de estío, estación durante la cual la 
naturaleza viste con sus más ricos atavíos las bellas 
campiñas del interior de México. Pero esa naturaleza 
vista á través del prisma del dolor general, perdía 
entonces todos sus encantos. Los pálidos rayos del sol 
levante penetrando las nubes vaporosas de la maña- 
na, alumbraban con una luz triste y amarillenta el 
pintoresco valle de Querétaro, especie de circo, don- 
de en lugar de un gladiador vulgar, el mismo César 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


225 


iba á morir. Al aspecto en otro tiempo risueño y ca- 
prichoso de aquel hermoso valle donde se levanta, co- 
mo un centinela avanzado de la ciudad de Querétaro, 
el Cerro de las Campanas, había sucedido una extra- 
ña y penosa monotonía. Los alrededores de la ciudad 
habían perdido sus árboles 3, su verdura. Se habría 
dicho que esas nubes de langostas, plaga de ciertos 
países del mundo, se había detenido allí. A lo lejos 
se veía todavía las huellas de todas las desvastaciones 
de la guerra. 

Los zopilotes, esas aves carnívoras y asquerosas 
que en México disputan á los gusanos la presa de los 
restos mortales, y que habían afluido en número siem- 
pre creciente á los alrededores de Querétaro, atraídos 
por la carnicería de los combates, había emprendido 
su vuelo á la llegada de la multitud, y volaban dando 
vueltas encima de los condenados, como en espera 
de un festín. 

En la imaginación del Emperador y sus genera- 
les, y en la de todos los demás actores ó testigos de a- 
quella terrible escena, se representaban, sin duda, en el 
llano y en las montañas circunvecinas las peripecias de 
la última lucha; y parecía que los muertos, ellos tam- 
bién saliendo de debajo de la tierra, iban á asistir á 
aquel terrible desenlace. 

Cuando el Emperador, Miramón y Mejía estu- 
vieron colocados, el fiscal leyó en alta voz el artículo 
de la ley militar que condenaba á muerte á cualquiera 
que pidiese la vida de los reos. El Emperador glori- 
ficando el valor del general Miramón, le cedió el pues- 
to de honor; al general Mejía, cuya esposa loca de 
dolor, corría por los alrededores con su hijo en los 
brazos, le dirigió palabras de consuelo; habló bonda- 
dosamente al oficial que mandaba el pelotón de la eje- 
cución, que le manifestaba cuánto sentía estar encar- 
gado de semejante servicio; dió á cada uno de los sol- 


226 


LAS CALLES DE QUERETARO, 



dados que iban á hacer fuego sobre él una onza de 
oro, recomendándoles no le tirasen á la cara; después, 
dirigiéndose al pueblo dijo con voz fuerte : «Mexica- 
nos, voy á morir por una causa justa\ la de la inde- 
pendencia y libertad de México. ¡Quiera Dios que mi 
sangre haga la felicidad de mi nueva patria! Viva 
México /» 

Después el general Miramón, con noble energía 
y una calma sorprendente, protestó contra la acusa- 
ción de traición á la patria que se le hacía, y cuando 
con voz tonante gritó: «/ Viva México ! Viva el Em- 
perador las últimas sílabas se confundieron con las 


detonaciones de la fusilería, que hería en el corazón 
á aquellas ilustres víctimas. 

Algunos minutos después se recogían tres cadá- 
veres atravesados de parte á parte y bañados de 
sangre, y se les conducía al convento de Capuchinas. 


Ejecución del Emperador Maximiliano y de los generales Miramón 
y Mejía, el 19 de Junio de 1867. 


'LAS CALLES DE QUERETARO. 


227 


donde fueron tendidos en las losas de una sala baja. 
La multitud se dispersó triste y silenciosa; las 
tropas desfilaron para volver á sus cuarteles; se oyó 
en todo México un prolongado grito de dolor, y la 
ímparcial Historia escribió estas tres palabras: 

Fatalidad, Injusticia, Crimen. 


Recibimos la noticia de las ejecuciones del Ce- 
rro de las Campanas en el fondo de nuestra prisión 
de San Luis Potosí. Esta ciudad, donde domina el 
elemento conservador, fué sumergida en el dolor y en 
la desolación. El entusiasmo de los republicanos lle- 
gó hasta el delirio. 

Mi dolor y mi desaliento fueron extraordinarios. 
En la ejecución del Cerro de las Campanas no veía yo 
solamente un noble príncipe atravesado de balas al 
lado de su trono derrumbado, veía también una sen- 
tencia irrevocable del Destino condenando á la raza 
hispano-americana, el aborto de la grande y genero- 
sa empresa de la Francia, ‘la humillación de ésta 
última, y la autoridad vencida una vez más por la 
revolución, y los últimos restos del ejército que la 
España había legado á México, completamente ani- 
quilados. 

Sin embargo, ante ese inmenso desastre, ante 
ese terrible drama, algo fué á consolar á los prisione- 


228 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


ros poco á poco: la esperanza de volver á ver un día la 
familia y el querido suelo natal. Nos quedaba tam- 
bién la satisfacción, que no deja de tener su precio: 
el honor, no el honor vulgar de que se hace ostenta- 
ción tan fácilmente, sino de aquel de que habla Cice- 
rón, y que consiste en la fidelidad al deber. 



Al día siguiente de la ejecución, el pueble había levantado 
sobre la sangre aún caliente 
de los valientes defensores de Querétaro, 
un monumento demasiado significativo y elocuente. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


229 


REMINISCENCIAS 

del autor de esta obra, acerca de aquellos 
acontecimientos. 

Durante el sitio, tuve ocasión de ver todas las 
tardes al Emperador y sus generales, al visitar las 
trincheras levantadas con adobe sacado del inte- 
rior de nuestra casa, que formaba esquina con las 
calles de <&Zamora» y « Salsifiuedes , » y en cuyas ca- 
lles se levantaron las trincheras. Al llegar, salíamos 
todos al zaguán á saludarlo y él contestaba con un 
saludo muy cortés, llegando alguna vez á tener peque- 
ños diálogos con nosotros. Hablaba con el oficial de 
la trinchera y se retiraba de nosotros despidiéndose 
con mucha finura. ¡Lástima que como gobernante 
haya tenido, como todo hijo de Adán, sus grandes 
errores! 

Al ser ocupada la plaza por el Ejército republi- 
cano, se ordenó que todas las tiendas y zaguanes fue- 
sen abiertos, aun cuando las tiendas, como era natu- 
ral, no tuvieran sino botellas vacías; y hay que con- 
fesar á título de imparciales, que debido á las disposi- 
ciones y energía del Oral. Escobedo, los jefes y la 
tropa enemiga se manejaron correctamente con el 
vecindario. 

A mi casa entraron dos jefes y dos sargentos á 
buscar hombres; y sin embargo de encontrar en ella 
á tres ó cuatro muchachas y unos cuantos chiquillos, 
no les oí palabras inconvenientes. 

Mi padre, mi tío y un vecino, estaban en un es- 
condite y nuestro mozo tendido largo á largo en el 
pesebre de la caballeriza. Nada sacaron de allí. 


230 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


El 19 de Junio, á la hora de la ejecución, estaban 
las señoras de mi casa llorando al pie de una imagen 
de María, y yo á su pie rezando con ellas. 

El día 21 mi señora madre me llevó al lugar de 
la ejecución, y ya toda huella de sangre había des- 
aparecido; porque como había tanta piedrecita, el 
vecindario se había llevado ya, como recuerdo, todas 
las que se empaparon con la sangre de aquellos va- 
lientes. Solo veíanse tres pequeños promontorios de 
piedras con unos pedazos de adobe al pie, teniendo 
una cruz rayada cada uno, y sobre los promontorios 
una tosca y mal forjada cruz de varas cortadas al 
acaso por alguna gente piadosa. 

Ciertamente que no corresponden las columnas 
truncadas existentes en la capilla conmemorativa á 
los lugares en que exánimes cayeron las víctimas; 
pues recuerdo perfectamente la posición en que aque- 
llos rústicos monumentos estaban. 

Después de que mi señora madre (Q. d. D. g.), 
y mi buena tía desahogaron su pena y rezaron un 
buen rato por las ánimas de aquellos heroes, recogie- 
ron piedrecitas y nos volvimos á nuestro hogar tris- 
tes y meditabundos. 

Aquellos rústicos monumentos permanecieron 
hasta 1884 en que á expensas de la Sra. Dña. Emi- 
lia Soto, se levantaron tres columnas de cantera re- 
matadas por una cruz y circundadas por un barandal 
de fierro, las cuales permanecieron hasta la erección 
de la capilla. 



LAS CALLES DE QUE RETARO. 


23I 


LA CAPILLA CONMEMORATIVA. 


México y Austria con el fusilamiento de Maxi- 
miliano, rompieron sus relaciones. Pasó el tiempo y 
aquellos rencores friéronse amortiguando. Surgió la 



Aspecto general del Cerro de las Campanas 
enlamañanadellOdeAbril de 1901. 


Paz para México y ella cambió la faz diplomática, 
reanudando poco á poco todas aquellas relaciones ro- 
tas por distintas causas. 

Austria sin embargo permaneció, si no indigna- 
da, al menos indiferente. 

Necesario fué el transcurso de treinta y cuatro 
años para que Mékico y Austria olvidando la terrible 
epopeya del Cerro de las Campanas, se tendiesen de* 
nuevo la antigua mano amiga. Ambos, ancianos gue- 
rreros, y más que todo, diplomáticos experimentados, 
Porfirio Díaz y Francisco José, hicieron alianza, y 
ambas naciones se dieron el ósculo de paz perdonán- 
dose mutuamente sus juveniles desvíos. 


232 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Esa alianza vino á sellarla un monumento erigi- 
do á la memoria del infortunado Archiduque ;éste mo- 
numento fué la Capilla conmemorativa levantada por 
la Casa de Austria en el mismo lugar del suplicio. 

En 1900 se comenzó la obra bajo la mediata 
dirección del Sr. Dr. 

Francisco Kaska, é 
inmediata del Sr. 

D. Santiago Jimeno, 
dueño entonces del 
terreno, quien poco 
después dejó tal des- 
empeño. 

El Sr. Pbro. D. 

Marciano Tinajero, 

Director en aquella 
época de la Escuela 
de Artes, continuó 

la ejecución del pro- j_ a Capilla conmemorativa al terminar 

yecto, hasta su fin. Ia bendición - 1901 - 

Se bendijo solemnemente por el limo. Sr. Dr. 
D. Rafael S. Camacho, tercer Obispo de esta dióce- 
sis, ei 10 de Abril de 1901, igual fecha en la que el 
Príncipe aceptara en mejores tiempos' el Trono de 
México. 

Celebró lá primera Misa en seguida el mismo 
limo. Señor, acompañado del Sr. Canónigo D. J. 
Francisco Figueroa, el Pbro. D. Juan B. Bustos y 
otros varios sacerdotes. 

La Casa de Austria fué representada oficial- 
‘mente por el Príncipe Carlos Khevenhüller, Teniente 
Coronel del regimiento de húsares en 1866. 

Desde aquella fecha, cada mes el día 19, se ce- 
lebra el Santo Sacrificio por el descanso de las almas 
del Emperador y de sus dos infortunados generales. 

La Capilla á la vez que es hermosa, es sencilla, 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


233 



teniendo en el lugar de honor un cuadro, buena pin- 
tura de la Sma. Virgen al pie de la Cruz, regalo que 
en felices y lejanos tiempos hiciera al desventurado 
Príncipe la autora de sus días. 

Las tres columnas truncadas que tienen los mo- 
nogramas de las víctimas, señalan el lugar donde ca- 
yeron; pero ésto, co- 
mo ya arriba dije, no 
es exacto, pues no 
guardaban los héroes 
esa posición al ser 
ejecutados. En el 
grabado más antiguo 
del monumento le- 
vantado por el pueblo 
á raíz del aconteci- 
miento, se ve la ver- 
dadera posición en 
que se colocaron. 

Los visitantes 
escriben pensamien- 
tos en el Album, en 
el cual firmaron des- 
pués de la primera Misa las personas principales que 
asistieron al acto. 

Cada año el día del aniversario, se dice una Misa 
solemne, las más de las veces celebrada por el limo. 
Sr. Obispo, y después de ella se rezan responsos y 
preces. 

El Emperador Francisco José recompenzó al 
limo. Sr. Camacho sus finezas, enviándole una con- 
decoración. 

Todos los turistas que visitan esta ciudad, no ol- 
vidan hacer una visita á la Capilla y después de co- 
mentar aquellos sucesos, dejan escrito un pensamien- 
to las más de las veces de conmiseración para 


El limo. Sr. Dr. D. Rafael S. Camacho 
bendiciendo la Capilla del 
Cerro de las Campanas el 10 de Abril 
de 1901. 


i 


234 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


aquellos valientes campeones del segundo imperio. 


HACIENDA DE “LA CAPILLA.” 


Pequeña y antigua finca existente en las goteras 
de la ciudad y desde la cual comienza el pequeño va- 
llecito existente entre el Cerro de las Campanas y la 
población. 

Dentro de su recinto se firmaron el de Diciem- 
bre de 1876 los trata- 
dos, alftlia de la era de 
paz, entre el Lie. D. 
José M. Iglesias y el 
hoy Presidente Oral. 
D. Porfirio Díaz, de 
cuya época para acá 
surgió una nueva faz 
para México, siendo 
por lo mismo, una de 
las fechas más glorio- 
sa de nuestra historia. 

Muy justo era que 
allí, en el lugar mismo 
de la conferencia, se 
pusiera una lápida con 
letras de oro, para 
perpetuar aquel he- 
cho, puerta de la era 
de paz que nos traje- 
ra el actual Caudillo, hace ya treinta y cuatro años. 




LAS CALLES DE QUERETARO. 


235 


EL PUEBLO DE SAN PEDRO DE LA CANADA. 


Según La-Rea, este pueblo llamóse en la anti- 
güedad «Queréndaro, » «lugar rodeado de peñas,» cu- 
ya palabra se fué viciando poco á poco hasta conver- 
tirse en Querétaro. 

Ya hemos dicho que Conín en sus correrías co- 
merciales encontró por los años de 15201 1525, este 

lugar hermoso y fe- 
raz, en el cual no du- 
dó poner á sus deu- 
dos; val efecto, des- 
pués de hacer amis- 
tad con los bravos y 
monteces chichime- 
cas, trajo con ayuda 
del encomendero 
Hernán Pérez de t 
Bocanegra, á sus 
hermanos y parien- 
tes y comenzó á dar- 
le ser al pintoresco 
pü'eblecillo, aprove- 
chando su agudez y 
perspicacia, no menos que su presencia de ánimo y 
su gallardía personal. 

Sus virtudes y cualidades, lo hicieron elevarse 
sobre los demás, y logró con ello doctrinar á los indios 
en unión de Juan Sánchez de Alaníz y prepararlos 
para el Bautismo; por lo pual para la conquista de es- 
te pueblo de Santiago de Querétaro, no hubo nece- 
sidad de derramar sangre, sino que voluntariamente 



Baños de la Cañada. 1885. 


236 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


se rindieron sometiéndose á la Corona de Castilla, pi- 
diendo el Santo Bautismo. 

A Conín (después Fernando de Tapia) se debe 
la canalización de las aguas y el reparto de ellas, tal 
como hasta hoy se conoce en este pueblo. 

A raíz de la conquista de Querétaro, se fabricó 
un pequeño templo dedicado á San Francisco, el cual 
sin duda, fué cabecera de doctrina, y el que sirvió de 
parroquia hasta 1900. 

Lo húmedo y pantanoso del terreno en que fué 
edificado, ocasionó el temor de un derrumbe y por en- 
de el deseo de levantar un nuevo templo. 

A petición del R. P. Fr. José Núñez de Ulloa, 
decretó el Virrey D. Pedro de Castro la erección de 
un nuevo templo en 1741, siendo aquel religioso, Cura 
de la Parroquia de San Sebastián á la cual era anexa 
la Vicaría de este pueblo desde 1720, debiendo fun- 
darse en terrenos de la propiedad del convento de San 
Francisco y con ovenciones de la propia Parroquia. 

Con este motivo se procedió á denunciar á los ve- 
cinos de este pueblo, Francisco Martín, Santiago 
García y Santiago Felipe adjudicatarios de un terre- 
no del convento, cedido en 1705 por Diego y Cecilia 
Juárez, para que le devolviesen para fincar en él, 
conforme á la voluntad de los legatarios, el nuevo 
templo, á cuyo efecto el Síndico del convento D. Ber- 
nardo Gil Suasnuavar, Capitán de Caballos y de Co- 
razas, Regidor Capitular y Alcalde Provincial de la 
Santa Hermandad, procedió á recoger el citado terre- 
no, dándose comienzo á la obra en dicho año, bajo 
la advocación de San Pedro Apóstol. 

Poco se adelantó en la obra hasta 1753 en que 
el limo. Sr. Arzobispo de México Dr. D. Manuel 
Rubio y Salinas en su visita á esta Parroquia, exhor- 
tó al pueblo á continuar la obra, y dispuso que las 
fiestas que se acostumbraban anualmente, se sus- 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


237 


pendiesen mientras el templo estuviese en obra. 

Desde esa época no hemos podido seguir la obra 
paso á paso por carencia de datos, hasta la época 
de 1876 á 1884 que regenteó el Curato el Sr. Cura 
D. Guadalupe Jaime época en que avanzó la obra en 
su mayor parte, debido al ardor con que dicho Cura 
tomó la obra, dejando á su muerte las bóvedas cerra- 
das. 



Su sucesor el Pbro. D. Rosalío García en los 
años de 1884 á 1898 siguió la obra hasta concluirla, 
logrando hacer la bendición y estreno el 29 de Junio 
de 1897, cuya ceremonia verificó el limo. Sr. Dr. D. 
Rafael S. Camacho, tercer Obispo de la Diócesis. 

El sucesor en la Parroquia lo fué el Pbro. D. 
Luis G. Villaseñor, el cual cambió el servicio total de 
la Parroquia del antiguo al nuevo templo en 1900, 
arreglando la casa cural contigua y poniendo al tem- 
plo las campanas. 

La obra de este templo desde sus comienzo 
hasta su estreno, 

(sin contar los alta- 
res del cuerpo de la 
iglesia que aun no 
los tiene)duró cien- 
to cincuenta; y seis 
años, cooperando á 
este retardo la gue- 
rra de Independen- 
cia y las posterio- 
res revoluciones. 

Los baños par- 
ticulares y el baño 
público vulgarmen- 
te llamado «Piojo» 
fueron hechos por 

pl P' Anrlp Ap, p* ínrrn La Cañada. Baño público vulgarmente 
ei coiiae ue cierra llamado “ei Piojo.” 1860. 



238 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Gorda, Capitán General D. José Escandón, quien 
compró el terreno, hizo la obra y la donación de todo 
aquello á favor del público, y muy especialmente de 
los indios, tan solo con que cada lunes pagasen una 
Misa por su ánima. 

Todo ésto lo hizo y consta por escritura públi- 
ca con fecha 10 de Junio de 1734 ante el Notario D. 
Diego Antonio de la Parra y ratificada en todas sus 
partes por otra Escritura pública ante el Escribano 
Real, Público y de Cabildo D. Antonio Fernández 
del Rincón el 16 de Abril de 1736. 

El M. I. Ayuntamiento de esta ciudad al renovar 
los baños y «el Piojo, » le dio á éste el título de «Al- 
berca Escandón» en memoria de aquel insigne bien- 
hechor. 

Con la guerra de la Independencia terminaron 
las antiguas fiestas anuales que de tiempo inmemo- 
rial allí se celebraban. 

Por los años de 1850, estando de paseo el Lie. 
D. José M. Sotelo con otros amigos en una de sus 
huertas, surgió la idea de volver á reanudar las anti- 
guas temporadas anuales de fiestas suprimiendo la 
parte religiosa de aquellas. 

Al efecto al año siguiente el citado Licenciado, 
asociándose con otras personas de esta ciudad, orga- • 
nizó la citada temporada formándose el Programa de 
paseos, almuerzos en las huertas, baños, bailes públi- 
cos, tapadas de gallos, juegos de naipes, carreras de 
caballos, etc., etc. 

Predominaba en las dichas fiestas los juegos de 
azar, especialmente las llamadas «Partidas» ó sean 
casas de juego á las que concurría gente de toda la 
República. 

Este pueblo llegó á ser un verdadero Monte-Car- 
io en tal época anual, por las fabulosas cantidades 
que se jugaban. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


239 


El autor llegó á ver en la «Partida» principal, 
fabulosas cantidades de oro y plata sobre el tapete 
verde y sobre el cual llegáronse á jugar en un caballo 
hasta $ 20,000. 00. 

Mas como en este mundo nada es estable, el 
autor que vio aquellas, como antes se dijo, llegar á la 
meta, asistió también á los funerales de ellas en 1906 
en cuyo último año se jugaban albures de á diez cen- 
tavos por un grupo de jóvenes calaveras trasnochados. 

De este modo acabaron las llamadas famosas 
fiestas de la Cañada. 

Las víctimas del malhadado vicio fueron inconta- 
bles; y muchos padres de familia cuando supieron las 
agonías de tales fiestas, levantaron las manos al cie- 
lo con exclamaciones de justa alegría. 

En cuanto sus aguas, clima y vejetación, es el 
lugar más delicioso que por estos contornos se conoce. 

Todo su hermoso conjunto atrae constantemen- 
te no solo á las familias de esta ciudad, sino aún á 
las de la capital de la República, que pasan alegres 
las temporadas del verano bajo la fresca sombra de 
sus bellísimas huertas. 


EL CELEBRE SANTUARIO DEL PUEBLITO. 


Inmediatamente después de conquistado el pue- 
blo de Santiago de Querétaro, se procedió á someter 
los pueblos vecinos á la Corona de Castilla; y de aquí 
que con diferencia de unos cuantos días, el pueblo de 
San Francisco Galileo, (hoy Villa de Santa María del 
Pueblito) fué conquistado á la vez que Querétaro. 

Entre los Caciques que ayudaron á estas con- 
quistas á los denodados Capitanes D. Fernando de 







LAS CALLES DE QUERETARO. 


24I 



Antiguo Convento de San Francisco, hoy Catedral. 

no tenía Niño, pues como tal no debía tenerlo, y lo 
corrobora las pinturas más antiguas, que no lo tienen. 

Una noche el citado Cura Zamora la colocó cer- 
ca del cerrito llamado pelón, en el interior del cual 
tenían los indios sus ídolos y les rendían culto, y á la 


En la Parroquia aún se usa el antiguo sello con 
el título de «Parroquia de San Francisco Galileo.» 

El origen de la célebre Imagen de la Purísima 
Concepción Santa María del Pueblito, Patrona prin- 
cipal de Querétaro, se remonta al año de 1632 en 
que el Cura Fr. Nicolás de Zamora, celoso por aca- 
bar con la idolatría de los indios, mandó al escultor 
Fr. Sebastián Gallegos le hiciese una imagen de la 
Purísima, que según creencia general por entonces 



242 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


mañana siguiente los indios comenzaron á rendirla 
culto. 

Poco á poco fué desapareciendo la idolatría á 
la vez que la Sma. Señora se hacía célebre por sus 
milagros continuados. 

Se le hizo una capilla de adobe en la que perma- 
neció ochenta y dos años. 

Poco después se le hizo otra iglesia en 17 14“ la 
cual sirvió como ayuda de Parroquia, en cuya iglesia 
permaneció hasta 1736 en que el Capitán D. Pedro 
de Urtiaga, fiador del Sr. Marqués de la Villa del 
Villar del Aguila en las obras de la agua y quien lle- 
vó las cuentas y expensó para ello algunas cantida- 
des, hizo á sus expensas el hermoso Santuario ac- 
tual, en reconocimiento de un singular beneficio que 
recibiera por intercesión de la Stma. Señora, y cuya 
obra corrió á cargo de su hijo el Coronel D. Pedro de 
Urtiaga, cooperando á dicha obra el M. I. Ayunta- 
miento de esta ciudad y el vecindario. 

Se colocó la imagen en su nuevo templo el 6 de 
Febrero de 1736, con cuyo motivo hubo solemnes 
fiestas, mas su conclusión total fué el 10 de Febrero 
de 1745. 

Hasta 1766 se erigió en convento de recolección, 
siendo su primer guardián el M. R. P.Fr. Pedro Ruiz. 

En 1745 fué jurada Patrona de esta Provincia 
de San Pedro y San Pablo de Michoacán. 

En 1810 se la proclamó Generala por el ejérci- 
to realista, colocándola el bastón de Generala. 

Se la juró Patrona del Estado en 1830 el 8 de 
Agosto, y desde entonces las personas de la alta so- 
ciedad se hicieron cargo de su culto y función anual 
por mayordomías. 

En 1848 fué vuelta á proclamar Generala por el 
General conservador y queretano D. Tomás Mejía, 
colocándola su banda de Generala. 




LAS CALLES DE QUERETARO. 


243 


En las Ordenanzas de esta ciudad hay una, la 
4^, en la que se manda que siempre que se experi- 
mente alguna plaga pública, sea traída de su Santua- 
rio solemnemente y se ocurra á su amparo y patroci- 
nio. 

En 1872 se renovó su Santuario por el entonces 
M. R. P. Provincial y después Obispo de Sonora D. 
Fr. José de Jesús Rico. 

Actualmente está terminándose otra renovación 
en la cual se ha hecho formar parte de la iglesia el 
Camarín, quedando así la iglesia más grande y her- 
mosa. 

Parece que en Mayo del presente año de 1910 
se estrenará y en seguida se procederá á terminar lo 
relativo á la coronación ritual de la célebre Imagen, 
que ya se está tramitando, tanto por el limo. Sr. Dr. 
D. Manuel Rivera, cuarto Obispo de esta Diócesis, 
como por el R. P. Provincial Fr. Buenaventura Chá- 
vez. 

La Villa si no es ni con mucho como el pueblo 
de la Cañada, no es desagradable; pues tiene también 
muchas huertas y su vecindario pacífico. Mucho de 
su progreso se debe á la mano emprendedora del 
Lie. D. Nicolás Campa en la época en que fué Cu- 
ra de esa Villa y al desprendimiento de su Presidente 
Municipal Eugenio Tovar, en cuya larga época se hi- 
cieron las Casas Consistoriales, el Puente, el Parque, 
la explotación del agua del Zapote y otras más. 

Con la facilidad de los tranvías, inaugurados en 
1902, constantemente tiene visitantes que van á vi- 
sitar el célebre Santuario. 




FIN. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


2 45 


ÍNDICE 




Prólogo Página 

Introducción ,, 

Una palabra más ,, 

Querétaro ,, 

Santiago de Querétaro ,, 

Querétaro Arteaga ,, 

Topografía ,, 

Datos estadísticos de Querétaro según 

el Periódico Ofcicial ,, 

Querétaro según la esclarecida pluma 
del Dr. D. Carlos de Sigüenza y 

Góngora ,, 

La Nomenclatura Oficial de las calles _ ,, 

Calle del Cinco de Mayo ,, 

Jardín Zenea ,, 

Calle de Cinco Señores ,, 

,, de Josefa Ortiz ,, 

,, del Biombo ,, 

de la Alhóndiga ,, 

, , del Molino ,, 

,, de Santa Clara *_ ,, 

,, 2^ de Santa Clara ,, 

,, i* de San Felipe ,, 

,, del Angel ,, 

,, del Diezmo ,, 

Plaza de la Independencia ,, 

Portal de Dolores ,, 

Quemado ,, 

,, de Samaniego ,, 

Calle de Posadas 


I. 

I. 

III. 

5 

8 

9 

9 



2 3 

31 

3 2 
36 

41 

4 2 

43 

44 

45 
.46 

47 

48 

50 

50 

50 

59 

61 

62 
62 


246 LAS CALLES DE QUERETARO. 


Calle del Descanso Página 63 

, , de Marte . . , , 64 

, , de Huaracha , , 67 

,, del Serafín ,, 68 

,, de la Academia ,, 69 

,, de Caltzontzí ,, 71 

,, del Desdén ,, 72 

Mercado Dr. Escobedo 73 

Callejón de Cabrera ,, 76 

Calle de Tarascos ,, 77 

, , de las Rejas ,, 77 

,, de San Agustín ,, 78 

,, del Aguila ,, 79 

,, de la Verónica ,, 80 

,, de la Amargura ,, 81 

,, del Montesacro ,, 81 

,, 1^ de San Antonio 81 

,, del Marqués ,, 83 

3^ de San Antonio ,, 85 

,, de los Locutorios ,, 86 

,, de la Zarabanda ,, 86 

,, de la Flor Alta , , 87 

Callejón de Azpeytia ,, 87 

Calle de la Laguna ,, 88 

, , del Cebadal. ,, 89 

,, délos Infantes ,, 90 

, , de Capuchinas , , 91 

, , de Lepe ,, 92 

,, de Alta mira ,, 93 

,, del Sol Divino ,, 94 

,, deSanta Rosa ,, 95 

Mercado de San Antonio ,, 97 

Callejón de Santa Clara ,, 98 

Calle del Milagroso. ,, 98 

,, del Relox , , 99 

, , de Casados ,, 100 


LAS CALLES DE QUERETARO. 247 


Calle de Sal si puedes Página ioo 

,, de Mira al Río ,, ioi 

,, de Buena Vista ,, ioi 

, , de Zamora ,, 102 

Plazuela de la Cruz ,, 102 

.Alameda Hidalgo ... ,, 107 

Calle de los Cipreces ,, 111 

,, de la Palma Ancha ,, 112 

,, de Carmelitas T ,, 113 

,, de la Enseñanza ,, 114 

,, de Velázquez ,, 115 

,, délos Obrajes ,, 115 

,, déla Merced vieja ,, 116 

,, del Rescate ,, 116 

,, de Cornelio ,, 117 

,, del Ciego , , 118 

,, del Tesoro ,, 119 

,, Mexicano ,, 119 

,, de Santa Ana ,, 120 

,, de Epigmenio González ,, 120 

,, del Mezquitito ,, 12 1 

,, del Calvario ,, 122 

,, de la Cerbatana ,, 122 

,, del Carmen ,, 124 

,, de las Animas ,, 125 

,, de las Malfajadas ,, 125 

Cuesta de Costilla ,, 126 

Portal de Valderrama ,, 127 

Calle del Chirimoyo ,, 128 

,, del Tompeate ,, 128 

,, del Lobo ,, 129 

,, del Placer de Capuchinas ,, 129 

Calle Nueva ,, 130 

,, de las Machuchas ,, 133 

,, y Plazuela de la Fábrica ,, 133 

,, de San Fernando ,, 134 


248 LAS CALLES DE QUERETARO. 


Calle del Espíritu Santo Página 135 

,, de la Degollada ,, 136 

,, del Carrizal ,, 137 

, , de la Congregación ,, 139 

,, de la Estampa de la Congregación , , 140 

del Pescador ,, 141 

,, de Santo Domingo ,, 142 

Callejón de Rojas ,, 143 

Calle del Purgatorio de los perros ,, 143 

, , del Puente ,, 144 

,, de Miradores ,, 146 

,, de San Sebastián ,, 146 

,, de Vista alegre _ ,, 147 

,, de la Aurora , , 148 

,, del Rastro ,, 148 

Camposantos ,, 151 

Alrededores de Querétaro ,, 155 

Garita de México ,, 160 

Hacienda de«Carretas» ,, 161 

Descripción de la Alberca ,, 164 

La Quinta ,, 173 

Fábrica de «Hércules» y Anexas^ __ ,, 174 

Baños de Patehé ,, 178 

,, de «La Peñita» ,, 179 

Fábrica de San Antonio ,, 280 

Baños de «Los Alamos» ,, 180 

,, de «Ver^za» ,, 181 

Estación del Ferro-carril Nacional__ ,, 182 

El Cerro de las Campanas ,, 183 

Reminiscencias del Autor acerca de 

aquellos acontecimientos ,, 229 

La Capilla Conmemorativa ,, 231 

Hacienda de «La Capilla» , , 234 

El Pueblo de San Pedro de la Cañada ,, 235 

El célebre Santuario del Pueblito ,, 239 


LAS CALLES DE QUERETARO. 249 


D. Nicolás de San Luis Montañez Página 5 

Escudo de Armas de Querétaro , , 8 

El Rey Don Carlos V ,, 12 

El Rey Don Felipe IV ,, 14 

Escudo de Armas de Alburquerque . . . ,, 16 

Calle del 5 de Mayo ,, 32 

Cementerio de San Francisco 1867. ... ,, 36 

El Sr. Gobernador Ing. D. Francisco 

G. de Cosío , , 38 

El «Gran Hotel» ,, 40 

Calle de Vergara ,, 42 

El Padre D. Dimas Diez de Lara. ... ,, 48 

Antigua casa de los Corregidores ,, 50 

La Señora Marquesa del Villar ,, 58 

Escudo del Seminario- ,, 64 

El Coronel D. Juan Antonio del Castillo 

y Llata ,, 70 

El Dr. D. José M. Torres Vergara. ... ,, 90 

El Dr. D. Diego Barrientos y Rivera ,, 94 

Hospital Civil. Patio principal ,, 96 

,, ,, Salón Linares ,, 97 

Fuente de Neptuno ,, 98 

El primer día de combate recuperan los 

imperialistas la huerta de la Cruz . . ,, 104 

El Capitán D. José Velázquez y Lorea , , 114 

limo, y Rmo. Sr. Dr. D. Manuel Rivera 

cuarto Obispo de Querétaro ,, 140 

La Señora Dña. Josefa Vergara ,, 142 

Banda de asilados del Hospicio ,, 143 

Principales republicanos en la época del 

sitio , , 184 


250 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Fr. Sebastián Gallegos Página 240 

Interior del célebre Santuario del Pue- 
blito ........ ,, 241 

Imagen de Ntra. Señora del Pueblito. .. ,, 242 

APENDICE. 

Centenario de la iniciación de la Inde- 
pendencia de México. 1810-1910... f> 14 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


25 


ERRATAS NOTARLES. 






Dice 

Debe deci 

Pag. 

12 nota al pie, 

lín. 3 

Pisazo 

Picazo. 

7 7 

18 línea 

_ 15 

_Miriadas 

Miriaras. 


41 


_ 15 

_1846 

1848. 


51 


_ io__: 

_1822 

1820. 

7 7 

51 

7 7 

_ 23 

_1821 

1812. 


56 


31 

_1842 

1843. 


65 


5 

_1907 

1909. 

77 

72 



_ 24 

_1862 

1863. 


82 


_ 11 ___ 

_emess 

meses. 


86 


_ 19 

_12 

13. 


95 


32___ 

-Rector 

Director. 

7 7 

133 

grabado 


_1808 

1880. 


te 


,, 165 línea 32 Cicunferencia perímetro. 

„ 167 „ 12 $ 130,091 00. $130,082.00. 

186 grabado _ 1883 1886. 

„ 234 línea 7 8e omitió la fecha 21. 


APENDICE. 


,, ______ 2 23 25. 

,, 19 faltó 3^ y 4^ 


8 

9 


m 




f ; ^ 


PROYECTO 

PARA LA NUEVA NOMENCLATURA 

DE LAS CALLES DE ESTA CIUDAD 

DE 

Santiago de Querétaro. 


Presentado por Valentín F. Frías, 
á solicitud del M. I. Ayuntamiento. 







ACLARACION RAZONABLE 



ltS*0 ha sido otra la mira del autor al formar este 
Proyecto, sino secundar los buenos deseos del 
H. Cuerpo Municipal, sustituyendo la antigua 
nomenclatura, defectuosa por su origen y significa- 
do obscuro, por otra que conmemore y perpetué los 
nombres de aquellos ya propios, ya extraños, que se 

hicieron notables, bien 
por su valor, bien por 
su desprendimiento, ó 
por su acendrado ca- 
riño á su caro suelo, 
demostrado en obras 
benéficas, acreedores 
por lo mismo á la gra- 
titud pública. 

El autor ha teni- 
do cuidado de conser- 
var en la nueva no- 
menclatura, aquellos 
nombres que lo mere- 
cen á su humilde jui- 
cio; y el resto de ori- 
gen ya legendario, ya 
estrafalario, queda ya 
consignado en su obra «Las Calles de Querétaro, » 
próxima á publicarse. 


Calle del Descanso 
donde se escribió esta obra. 



4 


LAS CALLES DE QUERETARO 


Hecha esta salvedad, pasa á demostrar el porqué 
de su sentir, quedando al buen criterio del H. Cuer- 
po, el aceptar ó no el Proyecto, ya sea en parte ó 
en todo, ratificando así la buena voluntad que le 

anima. 

Santiago de Querétaro, Agosto 5 de 1909. 


EL AUTOR. 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


5 


NOMENCLATURA ANTIGUA Y LA PROYECTADA. 

TEXTO DEL PLANO. 


AVENIDA INDEPENDENCIA, 
i* á 8^ 

Comprenderá las calles: Josefa Ortiz. — Veróni- 
ca. — Amargura. — Monte-s^cro. — Altamira. — Poco a- 
brigo. — Campo Alegre — y Cuesta de Costilla. 

Se le pondrá tal título, en memoria de nuestra 
Independencia de la madre España en 1810. 

AVENIDA HIDALGO. 

Antigua calle del Biombo, actualmente de Hidal- 
go- 

En memoria del Cura D. Miguel Hidalgo y Cos- 
tilla que inició el movimiento de la insurrección. 

AVENIDA JOSEFA ORTIZ. 

i' á 6' 

Cinco de Mayo. — i* y 2^ de Santa Clara. — y 
2^ de San Felipe — y Zapote. 

En memoria de la Corregidora, á quien se debió 
la festinación de la insurrección. 


AVENIDA DEL MARQUES. 

i' á 7' 

San Antoñito. — Fábrica. — Laguna. — Placer de 
Capuchinas. — 3* 2^ y 1 * de San Antonio. 

En memoria del benefactor D. Antonio Urrutia 
y Arana, Marqués de la Villa del Villar del Aguila, á 
quien debemos la introducción del agua potable. 

AVENIDA FERNANDO DE TAPIA. 

1 - á 14^ 

Arbol. — Maravillas. — Estampa de Santo Domin- 


6 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


go. — Aguila. — Rejas. — Serafín. — Malfajadas.— Flor 
alta. — Cornelio. — Alta de la Cruz. — Costado N. de la 
Cruz. — Tres Cruces — y Estampa y Cruces. 

En memoria del Conquistador, quien conquistó 
y doctrinó á nuestros aborígenes. 

AVENIDA FAGOAGA. 
i* á 12^ 

Arquillo. — Galván. — Santa Rosa. — Espíritu San- 
to. — Tarazóos. — Caltzontzí. — Huaracha. — Marte. — 
Salsipuedes. — Contagio. — Azucena — y Buenavista . 

En memoria del gran benefactor del Hospital, 
D. Francisco Fagoaga. 

AVENIDA APARICIO. 

i' á 6' 

Sabino. — Barquillo. — Matanzas. — Triste. — Po- 
ca fortuna — y Cebadal. 

En memoria del Beato Sebastián de Aparicio, 
que hizo el camino real que por estas calles pasaba, 
continuando por la Calzada Juárez, Fábrica de San 
José, Callejas, Carretas, Cuesta China, etc., etc. 

AVENIDA JUAN CABALLERO. 

i' á 6^ 

Molino. — Congregación. — Sol Divino. — Mexica- 
no. — Moyas — 3^ Media Luna. 

En memoria del «Pasmo de Caridad,» el Br, D. 
Juan Caballero Osio. 

AVENIDA VELAZQUEZ DE LOREA. 

Desierto. — Belicoso . — Fausto Merino . — V eláz- 
quez. — Lobo. —Carmen — y Aspeytia. 

En memoria de los Velázquez de Lorea, quie- 
nes dieron renombre á Querétaro, unos por su valor, 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


7 


otros por su desprendimiento y otros por su ciencia. 


AVENIDA CABRERA. 
i* á 

Cabrera.— Lojero — y Costado Sur de la Plaza de 
la Independencia. 

En memoria del queretano Encarnación Cabre- 
ra que murió acribillado á balazos en el sitio de Pue- 
bla, envuelto en la bandera de su batallón de Queré- 
taro. 


AVENIDA PEDRO TERREROS. 
i* á icfi 

Ortega. —Santa Ana. — Graj es. —Al varado. — Pal- 
ma ancha. — Carrizal. — Obrajes. — i* y 2^ de Lepe — 
y Espada. 

En memoria del queretano Primer Conde de Re- 
gla, quien siendo Alcalde de esta ciudad, y aún des- 
pués, hizo grandes beneficios al Estado, según refie- 
re la historia. 


AVENIDA CASTILLO Y LLATA. 
á 3^ 

Cerbatana. — Andrade — y Baja de la Cruz. 

En memoria del Coronel D. J uan Antonio del Cas- 
tillo y Llata, benefactor muy insigne de ésta ciudad. 

AVENIDA CORTA. 

I ^ y 2^ 

Respaldo de la Merced — y Degollada. 

AVENIDA REVILLAGIGEDO. 

1* y 2^ 

Buenos aires — y Carmelitas. 

En memoria del Conde de Revillagigedo, Virrey 
que fué de México y á quien se deben las Ordenanzas 


8 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


de policía y la nomenclatura de las calles. 

AVENIDA 23 DE JULIO. 

ja y 2^ 

San Fernando — y Zacateros. 

En memoria del 25 de Julio de 1531, fecha de 
la conquista de esta ciudad. 

CALLES DEL 19 DE JUNIO. 

1^ á 8^ 

Calzada. —Barquillo. — i^y 2^ del Grillo. — Horta- 
lera. — Milagroso. — Cervantes — y Antón del Río. 

En memoria del restablecimiento de la Repúbli- 
ca y fusilamiento de Maximiliano el año de 1867. 

CALLES DE «SAN LUIS MONTAÑEZ.» 
i' á 8' 

Olmo. — León. — Papagallo. — Honda.— Capulines. 
— Mendiola. — Castañeda — y Cantaritos. 

En memoria del Conquistador D. Nicolás de San 
Luis Montañez, que con sus tropas y con sus propios, 
ayudó á D. Fernando de Tapia á la conquista de es- 
ta ciudad y pueblos adyacentes. 

CALLES DE FIGUEROA. 
i' á 8^ 

Estampa de Santa Rosa. — Relox. — Casados. — 
Calzada de Belén. — Calzada de la Fábrica. — Cigarre- 
ro. — Palacio — y Berdolagas. 

En memoria del Sr. Canónigo D. Francisco Fi- 
gueroa, quien en nuestros tiempos concluyó su cuan- 
tioso capital en obras de beneficencia pública. 


CALLES DE LINARES. 

1* á 8^ 

Higos. — Estampa del Espíritu Santo. — Diezmo. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


9 


— Angel. — Enseñanza. — Ratas. — Lozada — y Gollano. 

En memoria del Lie. D. José Linares, Goberna- 
dor que fué del Estado y cuyos beneficios actuales 
al Hospital, son notorios. 

CALLES DE VERGARA. 

i- á 9' 

Lagartijos. — Mariposas. — y 2 ^ de Santo Do- 
mingo.— i 9, y 2 ^ de Capuchinas. — San Juan. — Animas 
y Gusano. 

En memoria de la fundadora del Hospicio, la 
Sra. Dña. Josefa Vergara y Hernández de Frías. 

CALLES DE ITURBIDE. 

i' á 8' 

Rastrillo. — Mezquitito. — Desdén. — San Agustín. 
— Locutorios. — Cruzado.— Palma Angosta— y Andrade. 

En memoria del Libertador de México y con- 
sumador de la Independencia Nacional. 

CALLES DE EPIGMENIO GONZALEZ. 

1 ^ y 2 ^ 

Juan Caballero.— Tesoro.— Miraflores— y Puente. 

En memoria del heroe queretano y mártir de la 
Independencia Nacional, D. Epigmenio González. 


CALLES DE JUAREZ, 
i' á 4' 

Quedan las mismas que llevan tal título. 
CALLES DE GONZALEZ COSIO. 

i’ á 4’ 

Costado O. del Mercado Escobedo. — Vergara. — 
Costado O. del Jardín — y Costado P. del Ex-mercado 
de San Antonio. 

Para perpetuar la memoria del actual Goberna- 


o 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


dor, á quien se deben la mayor parte de las mejoras 
de la ciudad. 


CALLES DE IGNACIO PEREZ, 
á 4^ 

Buena Esperanza. — Flor baja — y y 2^ de la 

Penitencia. 

En memoria del Alcaide Pérez quien secundó á 
la Corregidora en la festinación de la insurrección. 

CALLES DE MARTIN DE LA ROCHA, 
i' á 4' 

Felipe Luna.— Bajada de Guadalupe. — Chirimo- 
yo — y Tompeate. 

En memoria de aquel Señor que hizo el hoy Pa- 
lacio Municipal. 

CALLE DEL PADRE SEVILLA. 

y 2^ 

Vista Alegre — y Ninfa. 

En memoria del Sr. Cura D. Felipe Sevilla, fun- 
dador del Hospital del S. Corazón, y cuya vida con- 
sagró á hacer todo el bien que pudo á sus semejantes. 

CALLE DE GUADALUPE. 

Queda lo mismo. 

CALLE DEL DOCTOR LA VIA. 

Calle Nueva. 

En memoria del Dr. D. José Antonio de la Vía 
y Santelices, quien dejó su cuantioso capital para 
obras de beneficencia pública. 

CALLE DE TRESGUERRAS. 

Callejón de Teresitas. 

En memoria del arquitecto D. Eduardo de Tres- 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


I I 


guerras, quien hizo el templo y convento de Teresi- 
tas, el Hospital Civil y otros monumentos notables 
de esta ciudad. 


CALLE DEL QUINCE DE MAYO. 

Queda lo mismo. 

En memoria del 15 de Mayo de 1867, fecha en 
que cayó esta plaza en poder de los republicanos ter- 
minando así el segundo Imperio. 


CALLES DE TOMAS MEJIA. 

1* á 3^ 

Zamora. — Descanso — é Ignacio Pérez. 

En memoria del valiente queretano, General D. 
Tomás Mejía. 

CALLE DIAZ DE LA PEÑA. 

Epigmenio González. 

En memoria del Capitán D. Julián Díaz de la 
Peña, quien á sus expensas hizo el hermoso edificio 
hoy Palacio Federal. 

CALLES DE DIEGO DE TAPIA. 

1* á 4^ 

Pintor.— Rescate. — Merced vieja — y Río florido. 

En memoria de dicho Señor, que fué hijo del 
Conquistador y primer benefactor del Hospital. 

CALLES DE ESCANDON. 

r a £ ^a 

Sanjuanero. — Garmilla. — Colchón — y Santiago. 

En memoria del Conde de Sierra Gorda, Capitán 
D. José Escandón, quien hizo muchos beneficios al 
Estado y al público, como se vé en su Relación de 
méritos. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


I 2 


CALLES DE NICOLAS CAMPA. 

: a y 2^ 

Calvario — y Royo. 

En memoria del Pbro. Lie. D. Nicolás Campa, 
infatigable educador de la juventud y eficaz ayuda 
del Gral. Arteaga en la reforma científica del Colegio 
del Estado, y autor de la famosa Parroquia de Itur- 
bide. 


CALLE DE FAUSTO MERINO. 

González Cosío. 

En memoria del Capitán D, Fausto Merino, que 
en vida dejó todos sus bienes para beneficio público. 

CALLE DE GALLEGOS. 

Calle de la Luz. 

En memoria de Fr. Sebastián Gallegos, autor 
de la Virgen del Pueblito, Patrona de Querétaro. 

CALLE DE ARCE. 

Callejón de las Mujeres. 

En memoria de D. José Arce, benefactor del 
Hospital. 

CALLE DE CASANOVA. 

Callejón del Ave María. 

En memoria de la Sra. Casanova de Linares, 
benefactora del Hospital. 

CALLES DE ALBURQUERQUE. 

x a y 2 a 

Diamante — y Rojas. 

En memoria del Duque de Alburquerque, Virrey 
que fué de México, á cuyo celo é instancias se conce- 
dió á Querétaro el honroso título de «Muy noble y 
muy leal ciudad de Santiago de Querétaro,» en me- 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


13 


moría de lo cual agregó á sus armas, las de Queré- 
taro. 


CALLE DE SIGUENZA. 

Callejón de Santa Clara. 

En memoria del Doctor D. Carlos de Sigüenza 
y Góngora, primer cantor de las «glorias quereta- 
nas.» 


CALLES DE LUIS MENDOZA, 
i' á 4- 

Tavares. — Saldívar. — Garabatos — y San Javier. 
En memoria de Luis de Mendoza, propagador 
infatigable de la Independencia. 


CALLE DE FELIPE LUNA. 

Calle de Don Calixto. 

En memoria de este valiente militar queretano, 
que sucumbió al lado de Cabrera, defendiendo la ban- 
dera en el sitio de Puebla. 


CALLE DE FRANCISCO LOJERO. 
Antigua calle de San Andrés. 


PORTAL SEPTIEN. 

Portal de Dolores. 

En memoria del notable estadista D. José Anto- 
nio Septién y Villaseñor, quien prestó muchos servi- 
cios al Estado. 


PORTAL LLACA. 

Portal Quemado. 

En memoria del valiente patricio D. José Llaca, 
que con su palabra y energía en el Congreso de Mé- 
xico, derrocó del poder á «Su Alteza Serenísima,» el 
Exmo. Sr. D. Antonio López de Santa-Ana, Presi- 


14 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


dente de la República, librando así á Querétaro su 
patria, del yugo que la oprimía. 


CALLES DE ALANIZ. 
i* á 5^ 

ja y de la Zarabanda. — Regocijo. — Corta — é 
Infantes. 

En memoria de Juan Sánchez de Alaniz, que 
ayudó eficazmente al Conquistador en su empresa y 
trazó las calles de la parte baja de la ciudad en 1540. 


Fin de la Nomenclatura. 


Quedan aún los barrios de «La Otra Banda» y 
San Francisquito, cuyas calles, á nuestro humilde 
juicio, aun no merecen tal honor. 

Santiago de Querétaro, Octubre 3 de 1909. 

VALENTIN F. FRIAS. 


Al dar á la prensa este original, aun no se llega 
á un acuerdo definitivo, sinembargo de algunas mo- 
dificaciones que se le han hecho. 

Abril 20 de 1910. 




fes 



LAS CALLES DE QUERETARO. 


15 


APÉNDICE. 


CORRECCIONES Y RATIFICACIONES POR UN AMANTE 
OE ESTA CLASE DE ESTUDIOS. 


Pág. III, línea 14. — Dice: «nuestros nombres,» y de- 
be decir: «los nombres de nuestras calles.» 

Pág. 7, lín. 15. — Yo creo que el pueblo ya existía y 
no fué el primer pueblo de Querétaro como di- 
ce el autor; sino que Conín lo conquistó y 
el 29 de Junio, y de aquí le ha venido el título, 
como le vino á San Juan del Río por haberse 
conquistado el día 24 de Junio; y tal vez de 
allá se vinieron para la Cañada, los conquista- 
dores, haciendo su entrada el 29 y de allí sal- 
drían para Querétaro. 

Pág. 10, lín. 18. — En la hoy iglesia Catedral, en el 
primer altar de la derecha, está una estatua del 
Beato Sebastián de Aparicio, perteneciente á 
los RR. PP. Franciscanos de esa misma igle- 
sia. 

Págs. 13 y 14, líns. 11 y 10. — Ese Documento lo im- 
primió in extensum el autor en su obra «La 
Conquista de Querétaro,» pág. 5. 

Pág. 37. — Nota al pie. — Ese acontecimiento no fué 
en el sitio de Puebla sino en el de esta ciudad, 
en 1867. 

Pág. 39, lín. 8. — No fué en la ventana sino en un cua- 
dro que existe entre ésta y el cornizón, cuyo 
cuadro está tapado y pintado en él un florón. 


ió 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Pág. 39, lín. 37. — El 8 de Junio de 1908 y ya impre- 
sa la página á que alude esta corrección, se 
comenzaron á tapar los arcos del Portal de 
Carmelitas, por disposición de su dueño y por 
estar amenazando ruina. 

Pág. 40, lín. 4. — En una entrevista tenida con el Sr. 
Gobernador me refirió que en los títulos pri- 
mitivos de esta casa, existe la merced del so- 
lar para construirla, y que para localizar las 
medidas dicen: «Por el lado Norte con el puen- 
te, por el Poniente, con el Hospital Real.» 

El puente á que se refiere no puede ha- 
ber sido el Puente Grande que conocemos, 
porque no existía y está bastante apartado, 
luego tuvo que ser algún puente inmediato que 
existiría en el río por allí cerca, por ejemplo, 
quizá por la hoy tienda de «La Concordia» ó 
por «La Concepción.» 

El mismo Sr. me refirió que la casa, hoy 
«Almacén Mexicano,» en la calle del «Cinco 
de Mayo» cuyo predio pertenecía al mismo so- 
lar de la merced citada, fué hecha por sus as- 
cendientes, y que del mismo lugar sacaron to- 
da la arena que necesitó el edificio. 

Esta es otra prueba más para confirmar 
el hecho del paso del río por aquí. — A T ota del 
autor . 

Pág. 44, lín. 11 de la nota. — En el barandal del bal- 
cón, formado por los mismos hierros, está uno 
como escudo con emblemas propios de un tea- 
tro, y abajo de esos emblemas: «1850.» 

Pág. 46, lín. 11 de la nota. — El cementerio de Santa 
Clara fué tirado en 1861, cuando el Gobierno 
liberal implantó la Reforma, después que el 
Gobierno conservador fué derrotado en la cé- 
lebre batalla de Calpulalpan (Dbre. de 1860,) 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


17 


que tuvo el Presidente Miramón que abando- 
nar el país. 

Pág. 56 al final. — Según el Lie. D. Celestino Díaz 
en su obra «Guía del viajero en Querétaro,» 
era esta estatua de cantera. 

Pág. 64, lín. 29. — No era el título de Abadesa el de 
esta superiora, sino el de Priora. 

Pág. 65, lín. 6. — Murió el 20 de Enero de 1909 en la 
casa núm. 10 de la calle del Descanso. 

Pág. 66, nota al pie. -"-Sobre el cepo que existe al la- 
do del altar se lee la siguiente inscripción: 


SAN MANSUETO. 

Este glorio?© defensor de la fe vivió en el tercer 
siglo de la Era cristiana; su vida fué un continuo 
ejercicio de paciencia, que coroné gloriosamente con 
el martirio en la flor de sus años. 

Consummatus k brevi, explevit 
témpora multa. 

Pág. 70, lín. 14. — No fué la ley de «manos muertas» 
sino las llamadas de Reforma. 

Pág. 77, nota al pie. — No murió en esta casa sino en 
la núm. 4 de la calle de San Agustín. 

Pág. 81, lín. 5.— Nadie dice Sagrado monte , sino Sa- 
cro monte. 

Pág. 85, lín. 28. — El hecho que aquí se refiere, fué 
cuando la revolución de Tuxtepec; cuando si- 
guiendo al Partido del Presidente de la Supre- 
ma Corte de Justicia, Lie. D. José M. Iglesias, 
las autoridades de Querétaro abandonaron la 
ciudad y luego volvieron á ella. En esa vuelta 
fué el hecho que aquí se refiere. 


8 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


Pág. 85, al final. — La imagen á que se refiere el autor 
la adquirió el Sr. Mesa y fué colocada en el 
templo de Sta. Ana, en donde aún permanece. 

Pág. 87, lín. 8. — No fué lego sino donado; y no fué 
del Carmen sino del Santuario del Pueblito. 

Pág. 94, lín. 23. — No fueron ochenta años, sino 
ochenta y tres. 

El Cura Zurita, á mediados del siglo pa- 
sado, hizo el balaustrado de fierro que aún 
existe. Al secularizarse los curatos, el de San 
Francisco se puso en el templo de la Compa- 
ñía y desde entonces está allí, salvo cuando 
la implantación de la Reforma, que estuvo 
esta iglesia cerrada, y la pila bautismal se pu- 
so en la Congregación y en las anexidades de 
esta iglesia se puso el archivo. 

Pág. 97, lín. 6. — No fué á la ciudad sino al público. 
Cuando la nacionalización por las Leyes de 
Reforma, se adjudicaron las tiendas y plaza, 
propiedad legítima del convento de San An- 
tonio, y el Sr. Mesa ocurrió al Ministerio de 
Hacienda, quien le contestó que ó iba á Méxi- 
co, ó nombraba un apoderado expensado por 
él, para tratar el negocio; lo que prueba la jus- 
tísima razón que asistía al Sr. Mesa. 

Pág. 105, lín. 9. — No fué el 23 de Febrero sino el de 
Octubre. 

Pág. 106, lín. 7. — Se estrenó esta calzada el 15 de 
Agosto de 1879. 

Pág. 1 1 3, lín. 8. — En el plano topográfico levantado 
en 1796 por D. Manuel Estrella y Fernández, 
está la palma que dió título á estas calles. 

Pág. n 6, lín. 5. — Después de las Leyes de Reforma 
aun permaneció el templo abierto al culto pú- 
blico hasta por los años de 1852. 

Pág. 143, línea final. — Los retratos del Sr. Lie. D. 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


19 


José Linares y de su esposa Dña. Loreto Ca- 
sanova, existen en el salón de acuerdos del 
Establecimiento. 

Pág. 1 5 1 , lín. 23. — En la Cruz de cantera del centro 
del Camposanto existe al pie una cantera 
suelta, con esta inscripción; 

Se hizo esTe canpo sanTo De ho 
rDen DL yLuSTre cauiLDo Por a 
BerSe exPerimenTaDo en esTa 
noBiLisima ciuDad Vn co(n)Ta Jio Xen 
eraL Por cuyo moTiuo Tomo Por Prouide 
nSia eL qVe de SuS ProPios Se HiZiera 
eSTa o Bra. Año DE 1737. 

Pág. 157, lín. 5. — No fué en Abril, sino en Febrero. 

Pág. 161, lín. 4. — Esa finca no se hizo exclusiva- 
mente como paradero de las carretas del B. 
Sebastián de Aparicio, sino que ya existía y 
entonces fué hecho el mesón ó «paradero.» 

El mismo Santo había transitado antes 
con sus carretas de México á la antigua Vera- 
cruz. 

Pág. 161, Inscripción del grabado. — No creo que en 
esa pieza tan chica se hayan ratificado los 
.«Tratados,» teniendo al frente de ella una es- 
paciosa sala con su buena antesala. 

Pág. 163. — La Alberca lleva el título de «El Capulín» 
porque según Navarrete allí en el manantial 
existió un árbol de tal especie. 

Pág. 169, lín. 6. — Navarrete no dice sea esta fuen- 
te la tercera. Señala como primera la de la 
«Plaza de arriba;» segunda, la de la «Plaza de 
abajo» ó de San Francisco; y tercera, la de 
Santa Clara. 

Pág. 169, lín. 30. — D. Celestino Díaz en su «Guía 


2Ó 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


del Viajero en Querétaro, » pág. 121, dice, to- 
mándolo de un periódico de la época: 

«... .una grande y bien trabajada estatua del 
mismo insigne benefactor Marqués de la Villa 
del Villar del Aguila, cuya escultura labró el 
inteligente queretano D. Jesús Espinosa y que 
fundió el modesto artista D. Esteban Ponce, 
maestro de fundición en la suntuosa fábrica 
«Hércules.» La estatua mide tres metros de 
altura; su posición es garbosa, bien propor- 
cionadas las formas y toda ella de un conti- 
nente severo y de gusto.» 

Pág. 1 7 1 , lín. 17. — El P. Navarrete, testigo ocular, 
dice que fué el 1 5 de Enero de 1726. Igual 
fecha traé la «Gaceta de México» y Zelaá en 
sus «Glorias de Querétaro.» 

Pág. 1 7 1 , lín. 19. — El P. Navarrete dice que fué el 
día 22. 

Pág. 1 7 1 , lín. 34. — Septién en su «Estadística de 
Querétaro,» Zelaá en la obra citada y el autor 
de esta obra, pág. 167, están contestes en la 
cantidad de $ 24, 504. 60 y no $ 24, 404. 00 
que dice la inscripción. 

Pág. 172, lín. 11. — La primera vez que por cuenta 
de la S. Mitra (1887) se le hicieron «Honras» 
hubo Oración fúnebre, pronunciada por el P. 
D. Braulio Guerra, la cual fué impresa á ex- 
pensas del limo. Sr. Camacho, agregándole al- 
gunos rasgos biográficos del insigne benefactor. 

Pág. 172, lín. 12. — El P. Navarrete dice á este res- 
pecto lo siguiente: «Don José Urtiaga Salazar 
y Parra, coronel de infantería, con sueldo por 
S. M., alférez real y regidor más antiguo de 
esta nobilísima Ciudad, fué fiador del Sr. Mar- 
qués, según Escritura pública hecha entre el 
Ayuntamiento y dicho Señor.» 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


2 I 


confirma, el que antes no estaba poblado 
el barrio de la loma, llamado vulgarmente de 
la Cruz. Fíjese la atención que en 1737 se 
llamaba nuevo pueblito y se le dice pueblito . 
No podía llamarse nuevo á Querétaro en ese 
año, puesto que ya existía hacía dos siglos pa- 
sados; en ese año ya era ciudad y hacía tiem- 
po que lo era; y así debe entenderse, claro 
está, que se trataba del pueblito, población ó 
barrio alrededor de la Cruz, y también llama 
pueblito en diminutivo, dándolo también á en- 
tender el pronombre demostrativo este , querien- 
do decir este vecindario ó pueblito nuevamen- 
te formado alrededor de la Cruz. ¿ O nó ?. . . . 

Todavía más: dice allí los vecinos , es de- 
cir: no los vecinos de todo Querétaro, sino los 
de este nuevo barrio ó pueblito que rodea la 
Cruz, formado recientemente. ¿O nó?.... 

Pág. 1 74, lín. 1 8. — Como en otro lugar se dice que 
D. Diego de Tapia murió en 1614, solo puede 
explicarse esa confusión, que el dicho D. Die- 
go fué poblador y dueño de ese terreno, pero 
que la merced para Molino, le fué confirmada 
en 1630, en cuya fecha sus herederos quizá 
fundaron el citado Molino. 

Pág. 175, lín. 6. — Surge la misma confusión como 
la anterior, que pudiera solucionarse lo mis- 
mo. 

Pág. 176, lín. 32. — Los dos molinos eran de hari- 
nas, y el conocido emprendedor español D. 
Cayetano Rubio, en el lugar de esos molinos., 
hizo, desde sus cimientos, primero la Fábrica 
de «Hércules,» y después en 1854, «La Pu- 
rísima» y ya en sus últimos años la «Fábrica 
de San Antonio, » que también fué antes moli- 
no de harinas. 


22 


LAS CALLES DE Q17ERETAK0. 


Pág. 177, lín. — No eran de un mismo dueño los 

Molinos. 

Pág. 177, lín. 15.— Tiene según Díaz, obra citada: 
257 arcos y toda la obra costó $ 133,000. 00. 
Tiene de largo 2 kilómetros, 72- metros y 75 
centímetros. 

Pág. 1 77, lín. 1 9. — Se llaman «los barrenos» ó «soca- 
vones,» y están en el cerro de «los Servines.» 

Pág. 178, lín. 12.— Antes que hubiera templo y cuan- 
do lo permitían las leyes, decía Misa en un 
■ altar portátil en la puerta 3 -é la Fábrica y la 
gente la oía en la plazuelá ó patio exterior. 

Pág. 179, lín. 25. —Hay además un socavón hecho 
á mano en la peña, del cual sale agua á tempe- 
ratura más alta. c-y 

Pág. 182, lín. r- 1 — Habiendo olvidado ,el autor la ca- 
pilla de este barrio que lleva por título «La 
Cruz del Cerro,» que no deja de set históri- 
ca, he querido consignarlo aquí, tanto porque 
en el Sitio de 1867 fué uno de los puntos de 
circunvalación, siendo el jefe de ese punto 
el Gral. republicano D. Florencio Antillón, y 
en cuyo lugar tuvieron verificativo algunos he- 
chos de armas; como por la antigua costum- 
bre de celebrar la fiesta de la Cruz, el domin- 
go siguiente al día 3 de Mayo, cuya celebridad 
consiste en ir á ver danzar á los indios con 
trajes típicos y sentarse á tomar refrescos y 
comer «rellenos» (pan de huevo relleno de con- 
serva de chilacayote, envuelto en huevo y 
en caldillo de miel) en la tarde del citado día. 
También se toma «Cuajada» (leche cuajada) 
endulzada, y ésta la lleva el vendedor en una 
olla dentro de un chiquihuite hondo, con cope- 
te de carrizo, todo cubierto de yerba verde y 
flores, rematando un chiste de papel á mane- 


LAS CALLES DE QÜERETARO. 23 


ra de aventador de molino de viento, el cual 
da vueltas con el aire. 

Este paseo anual y los «rellenos» son pro- 
pios de este lugar y de uso muy antiguo. 

Pag. 184. — No eran monogramas sino letreros com- 
pletos que decían: Maximiliano. — Miramón. 
— Mejía y las columnas no tenían cruz, como 
bien se vé en el grabado; pues éstas estaban 
en los pilares de los ángulos del barandal ó re- 
ja que circundaba el monumento. 

Pág. 202, lín. 12. — Le decían «La Simona» porque 
los franceses así lo pronunciaban naturalmen- 
te. «La Voz de México» Tomo XXV n 9 7 3, 
dice era originario de Jalisco, en donde años 
después fué fusilado por plagiario. 

Pág. 209, lín. 21. — Por su valor y por su origen le 
daban el sobrenombre de «el segundo Mejía. » 

Pág. 213. — El grabado. — Osollo ni siquiera conoció 
á Maximiliano; así es que solo tiene explicación 
ésto, porque se supone que el autor compró 
así la antigua, fotografía y solo por no des- 
membrarla conservó la efigie de Osollo; en ella. 

Pág. 214, lín. 31.— Vázquez {D. Jesús María) fué 
uno de los principales abogados del Boro de 
Querétaro. ' ’ 

Pág. 218, lín. 8. Otro de los jurados, Verástegui, 
murió trágicamente en duelo en México, no ha- 
ce muchos años. J 

Pág. 232, lín. 25. — Coincidencias: Los principales 

Grales. del Imperio fueron Maximiliano, Me- 
jía, Miramón, Márquez y Méndez; todos co- 
mienzan con M. 

En miércoles aceptó Maximiliano el tro- 
no; en miércoles fusilaron á Maximiliano, 
Mejía y Miramón. 

Pág. 233, lín. 2. — Con el Salvador inanimado en 


24 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


los brazos. ¿ Será acaso la Virgen de la Pie- 
dad la titular de la Capilla? Yo he oido de- 
cir que fué hecha para esta Capilla la imagen 
de que aquí se trata. 

Pag. 233, lín. 5 — No son columnas truncadas esos 
hitos. Son especiales, cuadrangulosas según sé. 

Sin salir garante de la especie, se me 
dice que existe en dicha Capilla una Cruz de 
madera hecha de una astilla de la “Novara”, 
embarcación en que llegó á México con la 
Emperatriz, y en la que fué llevado su cadáver. 

Tengo entendido que no son monogra- 
mas, sino solamente letras así: M. M. M. 
una en cada monumento. 

Pag. 233, lín. 28 — Parece que sólo el día de la in- 
auguración celebró el Illmo. Sr. Camacho. 

Pag. 234, lín. 6 — Tengo entendido que no hubo tra- 
tados por escrito, sino que solo fué una con- 
ferencia de la cual cambió la faz política de la 
nación. 

Coincidencia: la visita del Sr. Presi- 
dente Gral. Porfirio Díaz fué en 21 de Di- 
ciembre de 1902; y con tal motivo huvo mu- 
cho regocijo y fiestas en su honor. 

Pag. 235, lín. 1 — Parece que no es La-Rea quien 
dice esto, sino Hernando de Vargas en su 
“Relación” al Rey en 1582. 

Pag. 235, lín. 9 — No fueron deudos sino hermanos, 
como lo refiere el mismo Vargas citado; y 
agrega fueron siete hermanos y hermanas. 

Pag. 236, lín. 5 — El reparto de las aguas que D. 
Fernando de Tapia canalizó en esta ciudad, 
se debe al Oidor D. Gaspar Hernández de 
Castro en 6 de Marzo de 1654. 

Pag. 237, lín. 31 — Recuerdo que por los años de 
i86o r corría de aquí á la Cañada un «Omni- 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


25 


bus» llamado «El Pavo,» por tener pintada 
esa ave; y que en el muro de los ¿años decía 
en letras muy grandes: «Baños.» «El Recreo 
de los Queretanos.» 

Pag. 238, lín. 19. — He oído decir que el Licenciado 
á que aquí se alude, se llamaba Vicente y que 
tanto estas fiestas, como el «Rosario de Navi- 
dad» á él se deben. Estas fiestas de la Caña- 
da eran á manerá de las de San Agustín de 
las Cuevas de México; y á tal grado, que cuan- 
do se preguntaba «¿qué hacen los quereta- 
nos?» se contestaba: «imitar álos mexicanos.» 

Pág. 240, título del grabado. — Cuando la memorable 
acción llamada de la «Estancia de las Vacas» 
adversa á los liberales, en este convento estu- 
vo el ejército conservador, ocupándolo como 
punto estratégico. 

En el memorable sitio de 1867 sirvió el 
convento de Hospital de sangre. 

Pág. 243, lín. 1^ — La Ordenanza á que hace referen- 
cia, fué confirmada por el Rey de España en 
6 de Febrero de 1733. 

Pág. 243, lín. 8. — En 1875 acordó el V. Cabildo, á 
moción del limo. Sr. Dr. D. Ramón Camacho, 
segundo Obispo de Querétaro, jurar á la Sma. 
Virgen del Pueblito por Patrona de esta dió- 
cesis. Fue traída la venerable Imagen á la 
iglesia Catedral y después de solemne novena- 
rio fué la función el 13 de Junio, en la que pre- 
dicó el referido Pbro. y Lie. D. Nicolás Campa. 

Pág. 243. lín. 22. — Entre sus muchas frutas, son de 
fama sus limas y sus jicamas. 

Pág. 243, lín. última. — Cuando se aproximaba el 
memorable sitio de 1867 por disposición del 
M. R. P. Provincial Fr. José Rico fué traída 
la Santa Imagen á la Iglesia de Santa Cía- 


2Ó 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


ra, en donde permaneció cinco años, hasta 
el estreno de la renovación de su Santuario. 

Pag. 243, — En 1648 fué. presentada, reconocida y au- 
torizada una memoria que dejó escrita Fr. Ni- 
colás de Zamora sobre los milagros ó prodigios 
de Ntra. Señora del Pueblito. 

En 1 736 esta Provincia de San Pedro y San 
Pablo de Michoacán juró solemnemente en Ca- 
pítulo por Patrona á Ntra. Señora del Pueblito. 

En 1766 por Cédula Real ascendió esta 
Asistencia á convento de Recolección. 

La S. Congregación confirma el juramen- 
to de Patrona, por su Decreto dado en Roma 
á 18 de Septiembre de 1787, concediendo , 
Oficio propio con rito doble de primera' clase 
con Octava. 

El relox del Santuario tuvo en sus princi- 
pios la carátula al interior hacia el coro, y 
tenía la particularidad de que las ruedas de 
la maquinaria eran de madera. 


Escritos sobre la Celebre Imagen del Pueblito. 


1. — Un cuaderno M. S. de letra del Cura^Fr. Nicolás 

de Zamora que fué quien puso la Imagen en el 
«Cerrito Pelón.» Este M. S. fué presentado al 
Dr. D. Antonio Cárdenas y Sala zar, $n 1648. 

2. — El P. D. Juan Antonio Obiedo en su «Zodiaco 

Mariano» habla de esta Imagen. 

3. — Valentín F. Frías en su obra «Leyendas y Tra- 

diciones Queretanas» dedica entusiasta una le- 
yenda que titula «La Patrona de Querétaro. » 

4. — «Novenario Histórico» por Vilaplana, impreso 

multitud de veces. ’ 


LAS CALLES DE QUERETARO. 


27 


5. — «Querétaro triunfante en los campos del Puebli- 

to,» Poema por el Conde D. Francisco M. 
de Colombini. Impreso en México. 1801. 

6. — En las Actas del Congreso hay una en la que se 

ordena jurar por Patrona á esta Soberana, 
siendo Gobernador D. Manuel López de Eca- 
la. 1830 El «Boletín de la Diócesis» de 1909 
reprodujo este documento íntegro. 

7. — «América Mariana» por el P. Félix Alejandro 

Cepeda del I. C. de M. En esta obra se pu- 
blicó un capítulo dedicado á esta Imagen. 1905. 

8. — «Relación jurídica» sobre haberse librado de la 

muerte el Provincial Fr. Andrés Picaso, 
agredido por el reloxero Manuel de la Carrera, 
por intercesión de esta milagrosa Imagen. 
1769. Su autor Fr. Manuel Rodríguez. 

Beristain en su «Biblioteca Mexicana» 
trae un artículo dedicado á este hecho. 

9. — «La Virgen del Pueblito» por Simeón Rioverde. 

Opúsculo impreso en 1887. 

10. — Don Antonio de Padua en su obra «La Madre 

de Dios en México, » dedica un capítulo á es- 
ta milagrosa Imagen. 1888. 

11. — «El Mes de María» por Marmolejo, le dedica 

un día. 

Con motivo de la renovación y ampliación 
actual de su Santuario, (que al entrar en pren- 
sa estas noticias aún no se estrena) se está 
tratando calurosamente de la coronación ritual 
de esta Sagrada Imagen; y agrégase que con 
tal motivo se hará la bendición y estreno. 

Junio 24 de 1910. 


FIN. 


Este libro acabóse de imprimir en 
Querétaro , en la Imprenta de 
Demetrio Contreras , el sá- 
bado 16 de Julio de 

IQIO. 





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