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Full text of "Lectura y escritura : entremés"

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THE LIBRARY OF THE 

UNIVERSITY OF 

NORTH CAROLINA 

AT CHAPEL HILL 




ENDOWED BY THE 
DIALECTIC AND PHILANTHROPIC 
__ SOCIETIES 

8UILDING USE OV^ 

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vol. 18 
no, 1*17 



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LECTURA Y ESCRITURA 



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Si 

MADRID 
1917 



LECTURA Y ESCRITURA 



Esta obra es propiedad de sus autores. 

Los representantes de la Sociedad de Autores EspaPioles 
son los encargados exciusivainente de cc;r ceder o negar el 
permiso de representación y del cobro de los der.cho.í de 
propiedad. 

Droits de représentation, de traduction et de reproduction 
reserves pour tous les pays, y compris la Suéde, .'a Xorvége 
et la HoUande. 

Copyright, 1917, by S. y J. Álvarez Quintero 



SERAFÍN V JOAQUÍN 
ÁLVAREZ QUINTERO 



LECTURA Y ESCRITURA 



ENTREMOS 



Escrito ex profeso para 

Leocadia Alba y Mercedes Pére.^ de Vargas, y estrenado 

en«el Teatro de Lara el 27 de octubre de 1917. 




MADRID 
1917 



MADRID.— Imp. Clásica Española, Cardenal Cisneros, lo.— 1 eléf. J. 



A JUAN DE LOS RÍOS Y QUINTERO 

ESCULTOR REALISTA 

ENAMORADO DEL NATURAL 



REPARTO 



PERSONAJES ACTORES 

TOMASA Leocadia Alba. 

MARTINA Mercedes Pérez de Vargas. 



LECTURA Y ESCRITURA 



Salita baja, en una casa de partidos, en Sevilla. Puerta a 
la derecha del actor, y ventana a la izquierda, que da a 
un patinillo. Muebles modestos. Una mesa con tintero y 
carpeta. 

La inquilma del cuarto^ Tomasa García^ sevillana 
de unos cincuenta años, tranquila y graciosa, lee una 
novela de su predilección, bien ajena a la visita que le 
aguarda. De pronto, allá dentro, hacia la derecha, se 
oye que llaman al portón. 

Tomasa. ¿-Quién será ahora.^ ¿' Juan ya.^* No; pajuan 
es temprano. No son ni las sinco... Se levanta con 
calma y deja su libro sobre la mesa muy bien pueste- 
cito, mientras llaman otra vez al portón. ¡Ya voy! 
Esta, por las señas, va a sé la pajarita de la asera de 
enfrente. Pos no me hase grasia. Er trato con siertas 
personas quita más que da. 

Vase y vuelve a poco acompañada de la pajarita^ 
ñor silvestre de Villanueva del A riscal. Se llama Mar- 
tina y es preciosa, pero no sabe leer ni escribir, como 
se verá más adelante. Viste con relativo lujo de natural 
buen gusto; calza bien y viene de mantoncillo negro. 
En la mano trae una carta escrita y otra por escribir. 

Martina. ¿Está usté sólita? 

Tomasa. Sola en mi solo cabo. 



Martina. ¿Y don Guan.í* 



10 Lectura y escritura 

Tomasa. ^-Quién? 

Martina. Don Guan. 

Tomasa. ^Quién es don Guan.? 

Martina. Su esposo. 

Tomasa. ¡Ah, Juanl Con er don y con tu manera 
de desirlo, ni yo lo conosí. 

Martina. Hablo tan malamente, vesina... 

Tomasa. Pos don Guan, como tú le yamas, anda 
en su negosio, correteando toa Seviya pa coloca los 
vinos que trabaja. A vé si le dises a tu marqués que 
te regale una o dos cajitas. 

Martina. ¡Vaya! ;De qué marca es.? 

Tomasa. ¿Pero ya no te acuerdas? 

Martina. A mí se me orvida to de un día pa otro. 
No tengo memoria. Apúntamelo usté en un papé. 

Tomasa. Bueno. ¿Y qué viento te trae.^ Niña, yo 
te tuteo sin darme cuenta. Dispénsame. 

Martina. ¡Gaye usté, por Dios! De tú; porque no 
hay trato de más confiansa. Tres veses na más hemos 
hablao nosotras, y a mí me pae usté mi madre. 

Tomasa. No, niña, no; no tanto, no tanto... 

Martina. Se lo juro a usté. 

Tomasa. Si digo que no quiero serlo. Me basta 
con los míos: un sorterito y dos casadas, que dan 
más guerra de la que conviene. 

Martina. Igualito que usté desía mi madre antes 
de que yo me escapara. 

Tomasa. Sí; porque después no querrías oírla. 

Martina. Me daba lo mismo. Y a eya tamién. 
¿No ve usté que primero que yo se escapó mi herma- 
niya Manuela.? 

Tomasa. Ah, vamos; no le cogió de susto. 

Martina. ¡Cogerle! Lo heredao no se roba. Mi 
madre de sortera tamién se escapó con mi padre. 

Tomasa. Mal asiento que tiene la familia. 

Martina. Eso será. Pero ¡qué poca educasión! La 



L ect ur a y escritura 1 1 

miro a usté en pie y no le digo que se siente. Sién- 
tase usté, señora. 

Tomasa. Grasias. Siéntate tú también. 

Martina. Con permiso. Verá usté a lo que vengo. 
Usté sabe que yo he pasao dos años en Madrí. 

Tomasa. No sabía una palabra. ¡Te conozco de 
hase tres días!... 

Martina. Es verdá. Pos sí, señora. Dos años jus- 
tos y dos meses. Con un hombre que me tenía mu 
bien. Y no me dejó por na malo: me dejó por bruta. 

Tomasa. ¿Por bruta? 

Martina. Él era diputao y habraba en er Congleso. 

Tomasa. Ya. 

Martina. Y como yo soy tan serrí... se conose 
que se cansó de oírme. Bueno, pos en Madrí conosí 
en un baile a un muchacho, que no la engaño a usté 
si le digo que es el único hombre que yo quiero. 

Tomasa. ¿Y él a ti.? 

Martina. Tamién me quiere mucho; pero no tiene 
dos pesetas. 

Tomasa. ¡Vaya por Dios! 

Martina. ¡Es más simpático y más tunante! Tiene 
mu buena sombra. De por aquí tamién. Su madre 
vive en Cadi. ¡Lo que me he reío yo con ese hom- 
bre! El argunas veses iba a mi casa, aprovechándose 
de cuando er diputao tenía terpelasión. Como eso se 
anunsia en los periódicos... 

Tomasa. ¿Y dises que no te dejó por na malo.? 

Martina. ¡Si ér no se enteraba! 

Tomasa. ¡Ah, entonses!... 

Martina. Y que yo le juro a usté una cosa: que 
me era iguá que se hubiera enterao. Peo pa é. A mí 
ha de está queriéndome un prínsipe, ¡un prínsipe! y 
como se presente mi Pepe, se luse er prínsipe. Esta 
casa hay que tomarla con esa gotera. 

Tomasa. ^-La gotera se yama Pepe.? 



12 Lectura v escritura 

Martina. Pepe. 

Tomasa. Los Pepes salen finos. En fin, aya tú. 
Pero bueno: '^Q^^ pito toco yo en esa historia.^ 

Martina. Es verdá, que me he escarriao. Escuche 
usté. Hasía sinco meses que mi Pepe no me escribía, 
y hoy me ha escrito. 

Tomasa. Sea enhorabuena. 

Martina. Me escribe a casa de Caliche^ que 
es un buen amigo. Y quiero que usté me lea la 
carta. 

Tomasa. ^Yo? 

Martina. Porque yo no sé lee más que lo impleso. 
Y pa eso, a trompicones. Y Caliche ni tampoco lo 
impleso. 

Tomasa. Pero, niña, ¿y yo qué sé las cosas que 
ese hombre te dirá.^ 

Martina. No, eso no; es mu desente. Es un hom- 
bre mu fino. Ni hablando entre sus amigos dise 
picardías. 

Tomasa. Prefiere haserlas. Pero, ¿y si lo sabe el 
amigóte que ahora te protege.? 

Martina. ¿Quién se lo va a desí.? ¡Si por eso ven- 
go yo a usté, señora! En toa la vesindá, es usté la 
única persona de que yo me fío. 

Tomasa. Iguar me pasa a mí. Pero, a pesar de 
tu confiansa, niña... 

Martina. Suplicante. ¡Anda usté!... 

Tomasa. ¡Ponte tú en mi caso! 

Martina. ¡Anda usté!... Usté es mu buena: toma 
usté la carta. 

Tomasa la coge maquinalmente . Al pasar la vista 
por el sobrescrito experimenta una gran sorpresa. 

Tomasa. ¿Eh.^ 

Martina. ¿Qué.? ¿No entiende usté la letra, quisa.? 
Es mu menuíya. 

Tomasa. Disimulando su turbación. No... Sí... 



Lectura v escritura 13 

sí la entiendo. Lee. «Señorita Martina Carmena.» 

^•Carmona te yamas? 

Martixa. Carmona por mi padre y Fiyo por mi 
madre. Mi Pepe me dise que toas las tormentas van 
a Carmona. Chuflas de é. 

Tomasa. Deseando quedarse sola un moynento . 
Oye, niña, como esto que voy a hasé contigo es cuasi 
cuasi un crimen... vamos a asegurarnos... no sea que 
nos cojan de pronto. ¿Tú serraste bien er portón.^ 

Martina. Sí, señora. 

Tomasa. ¿Y quién se fía de tu cabesa.^ Yégate a 
verlo, y echa er serrojo por si acaso. 

Martina. ¡Sí, señora! Deja el mantoncillo^ y la 
obedece. 

Apenas se va, Tomasa saca el pliego del sobre y lo 
examina con particular emoción^ 7nezcla de curiosidad 
y de zozobra. 

Tomasa. ¡Pero esta es la letra de mi hijo! ¿Le 
paese a usté.^.. ¡Vaya!... ¡No me cabe duda ninguna!... 
Leyendo. «Madrí 7 de mayo...» «Te recuerda y te 
quiere siempre, tu Pepe.» ¡Mi hijo! ¡Su Pepe es er 
mío! ¡Mi Pepe!... Miste por donde voy a enterarme 
yo de la vida que yeva en Madrí. ¡Qué cosas!... Dan- 
do un gran suspiro. ¡Ay!... ¡Que no me lo conozca en 
la cara! 

Vuelve Martina a esto. 

Martina. Estaba serrao. 

Tomasa. Con una sonrisa inconsciente. ¿Estaba 
serrao.^ Ea, pos vamos aya. Vamos a vé qué te escri- 
be tu Pepe. 

Se acomodan las dos. 

Martina. Yo tengo que aprende a lee lo escrito. 
Usté va a enseñarme. 

Tomasa. ¿También yo.^ Escúchame: ¿es sortero.^ 

Martina. ¡Sortero! 

Tomasa. ¿Y qué hase en Madrí ese muchacho? 



J4 Lectura y es crU ur a 

^•No me has dicho que está su madre en Cádiz? 

Martina. Eso me ha dicho é. ¡Pero averigüe usté 
la verdá! 

Tomasa. ¿•Miente.'' 

Martina. ¡Más que habla! ¡Es más charrán! ¡Más 
listo! ¡Y más guapo!... 

Tomasa. Ingenuamente. ¿Verdá que es muy 
guapo.^ 

Martina. ¿Eh? 

Tomasa. Cuando tú io dises tan convensía... 

Martina. Sí, señora, sí que es mu guapo. Tiene 
mu bonita coló, mu buenos ojos, mu buen pelo y 
mu buenos dientes. 

Tomasa. ^-Y qué hase, que hase ayí.? 

Martina. Estudia. 

Tomasa. ¿Estudia.^ 

Martina. Er va a la Escuela de Ingenieros. Pero 
me pae a mí que estudia poco. 

Tomasa. ^1^ pae a ti, eh.^ 

Martina. Bueno: a su madre le escribe que se 
mata estudiando. Argunas veses se lo ha escrito 
delante mía. Y su madre, a la cuenta, está siega por 
é, porque se cree to lo que le dise. 

Tomasa. ¡O hase que se lo cree, pa que no lo 
deslome su padre! Las madres sabemos nuestro ofisio. 
Vamos, vamos a vé la carta. 

Martina. Anda usté, sí. 

Tomasa. Leyendo. «Gaseosa de mi vida.> ;^Ga- 
seosa? ¿Qué es esto.^ 

Martina. ^-Será chuflón.? ¿No se acuerda toavía? 
Me y ama Gaseosa. 

Tomasa. ¿Por qué.? 

Martina. Porque un día en un restauran fi yo y 
le dije: «Convídame a una gaseosa.» Y ér me dijo: 
«Tómala.» Y yo entonse pedí un puré, y chuletas, y 
ríñones, y un antrecó^ y plátanos, y un flan, y subió 



Lectura y escritura 15 

la cuenta a las nubes. Desde aquer día me yama 
Gaseosa. 

Tomasa. Y sí que fué un refresco. Y a la madre 
le pediría dir.v.TO pa unos libros. 

Martina. Ya lo pué usté jura. 

Tomasa. Suspirando. ¡ Ay! Volviendo a leer. « Ga- 
seosa de mi vida: aun cuando te he escrito ya dos 
cartas y no te has dignado contestarme...» 

Martina. ¡Mentira! 

Tomasa. ¡Üh! «...ahí va ésta, a vé si corre mejor 
suerte. ^"Oué es de tu cuerpo.^ ¿*Ya no te acuerdas de 
los buenos amigos.^ ^-Ese marqués te ha puesto auto- 
movi o te yeva en un carrito de mano.''» 

Martina. ^'No tiene ange.^ 

Tomasa. Psché... «Anteanoche soñé contigo. Nos 
había tocao la lotería.» 

Martixa. ¡Granuja! 

Tomasa. ¡Granuja! «Desperté tirándome de los 
pelos.» 

Martina. ¡Ja, ja, ja! 

Tomasa. «Es presiso que convensas a tu protertó 
pa que te traiga aquí por San Isidro, aprovechando 
la rebaja de trenes...» Suelta espontáneamente la risa. 
¡Ja, ja, ja! 

Maktina. ;Le ha hecho a usté grasia, eh.? 

Tomasa. Me la ha hecho, sí; me la ha hecho. Tie- 
ne grasia tu Pepe. ¡Ja, ja, ja! «Madrí está presioso este 
mes de mayo... y a ese amigo, aunque no vaya ar 
Congreso, como el otro, ya le buscaremos nosotros 
las terpelasiones.» ¡Ja, ja, ja! 

Martina. ¡Qué arrastrao! 

Tomasa. «A mí me temo que me van a dá otras 
calabasas; pero esto no se sabe en Cádiz.» ¡vSe sabe 
en Seviya! 

Martina. ¿Verdá que es mu serrano.? 

Tomasa. No, no, esto no tiene ange, niña. Er mo- 



1 6 Lectura y escritura 

sito corriéndola en Madrí, y los pobres padres sacri- 
ficándose pa haserlo un señorito y darle una carrera... 
No tiene ange, no. 

Martina. Bueno, acaba usté. 

Tomasa. «Adiós. Hasta la tuya. No dejes de es- 
cribirme. Pídele a una amiga que te ponga la carta. 
Te recuerda y te quiere siempre, tu Pepe.» 

Martina. Me quiere, me quiere a mí ese hombre. 
Es la verdá lo que me dise. Anda usté, vamos a con- 
testarle. 

Tomasa. ^-A contestarle.? 

Martina. Sí, señora: aquí traigo er papé. Y er 
sobre ya con er seyo pegao. 

Tomasa. Vacilando un punto. ¡Vamos a contes- 
tarle! Ya he pasao lo más malo... 

Martina. Le vi a pone mu poco. ¡Es usté argo 
buena! 

Tomasa. Y tú, en cambio, qué mala, engañando 
a ese cabayero que tanto te mima. 

Martina. ¿-No engaña é a su mujé cormigo.? 

Tomasa. Mira, tienes rasón: ¡que se fastidie! 

Martina. ¡Y si viera usté con er que lo en- 
gaño! 

Tomasa. Después de ^nirarla entre halagada y 
pesarosa y disponiéndose a escribir. Dime lo que 
pongo. 

Martina. Queridísimo Pepe de mi arma. 

Tomasa. Escribiendo. «Queridísimo Pepe de mi 
arma.» 

Martina. Llamando en vano a las ideas. No me 
se ocurre na. ^-Se le ocurre a usté argo.^* 

Tomasa. ¡Muchísimas cosas! Pero no son de este 
momento. 

Martina. Bueno, póngale usté: Pepe, resibí tu 
apresiable... 

Tomasa, «...tu apresiable...» 



Lectura y escritura 17 

Martina. Pepe, qué alegría me has dao, acordán- 
dote de tu Gaseosa. 

Tomasa . «... Gaseosa . » 

Martina. Pepe, quiero que me mandes treinti- 
sinco pesetas... Tomasa la mira, pa comprarme un 
borso que he visto, mu bonito. 

Tomasa. Dejando de escribir. ;Cómo, como.'' 

Martina. Pa comprarme un borso que he visto, 
mu bonito. 

Tomasa. Ya, ya me enterao. Pero ¡pídele er di- 
nero a...! 

Martina. jA quién.? ^K don Tiriya.^ No, señora. 
Ese borso es un capricho mío, y me lo compro yo 
con dinero de mi Pepe. 

Tomasa. ¡De su madre! 

Martina. Er dinero de su madre es suyo. 

Tomasa. ¡Hasta que su madre se aburra! 

Martina. No se aburre: ¡si la tiene emboba!... 

Tomasa. ¡Piyo!... Mientras escribe, «...treinta y 
sinco pesetas...» Un poquiyo caro se me figura er 
borso, pero, en fin... ^'Qué más.'* 

Martina. Na más. Con Dios, Pepe. Que me es- 
cribas, Pepe. ¡Ah, sí! ¡Lo de San Isidro! ¡Ajolá pu- 
diera í a verte, Pepe! 

Tomasa. Repitiendo la frase, que hace también 
suya. «¡Ajolá pudiera í a verte, Pepe!» 

Martina. Pepe, le darás espresiones a Gloria, si 
la ves. Y a Antonia, si la ves. Y a Pardiyo, si 
lo ves. 

Tomasa. ^Ouién es Pardiyo.?* 

Martina. Su sastre. ¡Más grasioso! 

Tomasa. ¿También er sastre tiene grasia.? 

Martina. Er sastre está sembrao. ¡Sembrao! Car- 
cule usté que si le yeva a mi Pepe, es un pone, diez 
duros por un terno, ér le hase una cuenta de quinse, 
que es la que mi Pepe le manda a su madre. 



i8 Lectura y escritura 

Tomasa. ¿Y a eso le yamas tú está sembrao? 
^Cómo, cómo se yama er sastre? 

Martina. Pardiyo. Luis Pardiyo. 

Tomasa. Pos se debía yaniá Luis Candelas. Con- 
cluye, niña. 

Martina. Y tú, Pepe, resibe muchos besos y er 
corasón de esta que lo es, Martina. Ponga usté mi 
nombre, que yo firmaré luego. Yo sé firma. 

Tomasa. Entonses ponió tú. 

Martina. No, señora; si yo lo que sé hasé es er 
garabatito. 

Tomasa. ¡Bah! Según eso, también sabe firma er 
chiquiyo de mi comadre, que tiene cuatro meses. 
Ten ahí: firma. 

Martina. Escriba usté primero er sobre. Señó 
Don José Muriyo. 

Tomasa. Escribiendo. «Señor Don José Muriyo y 
Garsía.» 

Martina. ¿-Garsía.?^ ¿-Usté qué sabe.? 

Tomasa. ¡Jesús, qué tonta! Es que conozco yo un 
Muriyo y Garsía, y distraídamente... ¿Qué señas.? 

Martina. Cormenares, 7, segundo. Madrí. 

Tomasa. Listo. Firma tú ahora, como dises. 

Martina. Déjame usté. 

Tomasa. Anda. 

Tomasa la deja y Martina echa la rúbrica. 

Martina. Mu enreao me ha salió er garabato. 

Tomasa. Por enredos no queda. 

Martina. Después de secar el garabato y de guar- 
dar el pliego en el sobre, i Ajajá! ¿Cómo le pago yo a 
usté esta amabilidá, Tomasa.? ¿Cómo le pago yo esta 
lertura y esta escritura.? 

Tomasa. No te preocupes de eso. ¡Ya me las 
pagarás, ya me las pagarás! Por lo pronto dile a tu 
marqués que le compre vino a mi marido. 



L e c t u r a y escritura 19 

Martina. Apúntame usté la marca en un papé 
y yo vendré por eya mañana. 

Tomasa. Eso iba a desirte: que vengas mañana y 
charlaremos. Me interesa a mí ya tu Pepe, y me gus- 
tará que me cuentes cosas suyas. 

Martina. Superió. Pa mí, en hablando de é, la 
gloria. xA. esta carta le vi a dá sincuenta besos antes 
de echarla. Y me voy ya, no se escape er correo. 
Besa la carta con ardor. 

Tomasa. Trae acá. 

Martina. ¿Pa qué.^ 

Tomasa. Pa besarla yo por el otro lao. Lo hace. 

Martina. Eso es chufla de usté. Hasta mañana. 

Tomasa. Hasta mañana. 

Martina. ¡Más contenta me voy!... Marchase re- 
bosando felicidad. 

Tomasa. ¡La cara que va a pone tu Pepe, cuando 
crea que resibe carta de su madre, por la letra der 
sobre, y se encuentre con que es de la Gaseosa!... 
¡Vaya una gaseosa! En fin, yo no iba a está de nones, 
y la copla lo dise: 

Er pago de los hijos 
es engañarnos, 
y er premio de las madres 
disimularlo. 



FIN 



Fuenterrabía, setiembre, 191 7. 



OBRAS DE LOS MISMOS AUTORES 



JUGUETES CÓMICOS 

(primeros ensayos) 

Esgrima y amor. — Belén, 12, principa). — Güito. — La media uarania. — 
El tío de la flauta. — Las casas de cartón. 

COMEDIAS Y DRAMAS 

Sy UN ACTO 

La reja. — La pena. — La azotea. — Fortunato. —Sin palabras. 

EN DOS ACTOS 

La vida íntima. — El patio. — El nido. — Pepita Reyes. — El amor que 
pasa.— El niño prodigio. — La vida que vuelve. — La escondida senda. — 
Doña Clarines. — La rima eterna. — Puebla de las Mujeres. — La consule- 
sa. — Dios dirá. — El ilustre huésped. — Así se escribe la historia. 

EN TRBS o .mÍS ACTOS 

Los Galeotes. — Las flores. — La dicha ajena.— La zagala.- La casa de 
García. — La musa loca. — El genio alegre. — Las de Caín. — Amores y amo- 
ríos. — El centenario. — La flor de la vida. — Malvaloca. — Mundo, mundi- 
llo... — Nena Teruel. — Los Leales.— El duque de El.— Cabrita que tira ai 
monte... — Marianela. 

SAÍNETES Y PASILLOS 

La buena sombra. — Los borrachos. — El traje de luces. — El motete. — 
El genero ínfimo. — Los meritorios. — La reina mora. — Zaragatas. — El mal 
de amores. — Fea y con gracia. — La mala sombra. — El patinillo. — Isidrín 
o Las cuarenta y nueve provincias. 



ENTREMESES V PASOS DE COMEDIA 

El ojito derecho. — El chiquillo. — Los piropos. — El flechazo. — La za- 
hori. — El nuevo servidor. — Mañana de sol. — La pitanza. — Los chorros 
del oro. — Morritos. — Amor a oscuras. — Nanita, nana... — La zancadilla. — 
La bella Luccrito. — A la luz de la luna, — El agua milagrosa. — Las buño- 
leras. — Sangre gorda. — Herida de muerte. — El último capítulo. — Solico 
en el mundo. — Rosa y Rosita. — Sábado sin «ol. — Hablando se eniiende 
la gente. — ¿A quién me recuerda usted? — El cerrojazo. — Los ojos de luto. 
Lo que tú quieras. — Lectura y escritura. 

ZARZUELAS 

EN UN ACTO 

El peregrino. — El estreno. — Abanicos y panderetas o ¡A Sevilla en e 
botijo! — El amor en solfa. — La patria chica.— La muela del rey Farfán. — 
El amor bandolero. — Diana cazadora o Pena de muerte al Amor. — La 
casa de enfrente. 

EN DOS o MÁS ACTOS 

Anita la Risueña. — Las mil maravillas. 

MONÓLOGOS 

Palomilla. — El hombre que hace rei'r. — Chiquita y bonita. — Polvorilla 
el Corneta. — La historia de Sevilla. 



VARIAS 

El amor en el teatro. — La co trata. — La aventura de los galeotes. - 
Cuatro palabras. — Carta a Juan Soldado. — Las hazañas de Juaúlio el de 
Molares. — Becqueriana. — Rinconete y Cortadillo. 



Pompas y honores, capricho literario en verso. Fernando Fé, Madria. 

Fiestas de amor y poesía, colección de trabajos escritos ex profeso para 
tales fiestas. Manuel Marín., Barcelona. 

La madrecita, novela corta. 

La mujer española, una conferencia y dos cartas. Biblioteca Hispania, 
Madrid. 

EDICIÓN ESCOLAR: 

Doña Clarines y Mañana desoí. Edited with introduction, notes ana 
vocabulary by S. Griswold Morley.^ Ph. D. Ass'stant Professor of Spanísk. 
University of Cali/ornia. — Heith's Moicrn lan^uage Series. — Boston, 
New York, Chicago. 



TRADUCCIONES 



AL ITALIANO: 

I Galeoíi. — II patio. — I fiori (Las Jl ores). — La pena — L'amore che 
passa. — La Zanze (La Zagala), por Giuskppe Paolo Pacchierotti. 

Anima allegra [El genio alegre), por JcAx Fabrk y Oi.iver y LuiGi 

MOTTA. 

Le fatiche di Ercole (Las ae Caín), por Jpan Fabrk y Oliver. 

I fastidi della celebritá (¿rt vida intima), por Giulio ds MediCi. 

La casa di García. — .\1 chiaro di luna. — Amore al buio {Amor a os- 
curas), por LCIGI MoTTA. 

II centf'Dario, por Franco Libkrati. 
Donna Clarines, por Giülto de Frenzi, 

Ragnatelle d'amore (P:ee¿>'a de las Mujeres), por Enrico Tedeschi. 

Matlina di solé. — L'ultinio capitulo. — 11 fiore della vita. — Malvaloca. — 
lettatura (¿a mala sombra). — í^xúraz. malata {Herida de tnuerte). — Chi 
mi ricorda lei? {iA quien me recuerda usted?), por Gir.RERTO Beccari y 
Lt^igi Motta. 

AL VENECIANO: 

Siora Chiareta (Doña Clarines), por GiNO Cccchetti. 

El paese de !e done (Puebla de las Mu eres), por Garlo MonticeivLI. 

AL ALEMÁN: 

Ein Somnieridyll in Sevilla {El patio). — Dio Blumen (Las flores). — Die 
Liebc geht vorüber {El a»ior que pasa). — Lebenslust (í.l gettio alegre), por 
el Dr. Max Brausewettek. 

Das fremde Glück (A« dicha ajena), por J. Gl'stavo Rohdk. 

Ein sonniger Morgen (Muñana de sol), por Mary v. Hakks. 

AL FRANCÉS: 

Matinée de soleil {Mañana ac sol), por V. Borzia. 

La flcur de ¡a vie {La fior de Ir. vid.a), por Georoes Laiíond y Al- 

BEHT BOUCHERON. 



AL HOLANDÉS: 
De bloem van het leven {Lajior de la vida)^ por X. Smidt-Rbinbkb. 

AL PORTUGUÉS: 
O genio alegre.— Mexericos(/'«í¿/rt de tas Mujeres)^ por Joao Solbr. 

AL INGLÉS: 

A morning ot sunshine {Mañana de sol), por Mrs. Luoretia Xavier 
Floto. 

Malvaloca, por Jacob S. Fassktt, Jr.. 

By their words ye shall know them {Hablando se entiende la gente), por 
JoHK Garrbtt Undkrhill. 



L I B U K K í A « K K K N A N ü O FE;» 
PUKRTA 1>KT. SOI., I ; 

SOflKDAh \i\i ALTOKl-S ESPAÑOLES 
l'KAin^, 24 



UNA PliSKTA 



RARE BOOK 
COLLECTION 




THE LIBRARY OF THE 

UNIVERSITY OF 

NORTH CAROLINA 

AT 

CHAPEE HILL 



PQ6217 
.T44 
V.18 
no. 1-17